5 Photos - Jan 4, 2015
Photo: Domingo de libros, domingo de Ruta Librera 

Sé que cada domingo viajamos a un lugar del mundo para encontrar una librería. Hoy vamos a dirigirnos a un aeropuerto, en lugar de hacerlo a una librería. Y lo hacemos para conocer un concepto diferente. Viajamos al aeropuerto de Cape Town para conocer su Flybrary

Cuando uno pasea por un aeropuerto suele encontrarse la típica librería llena con los best sellers del momento, normalmente en un par de idiomas, más si es una gran terminal. Sin embargo, o precisamente porque no siempre son libros de nuestro gusto, o acaso porque van fuera de la maleta, es sencillo perderlos u olvidar que los hemos leído. Así nace la Flybrary.
Cuando uno entra encuentra un interior forrado en madera, una chimenea y estantes atestados de libros que bien pudiera parecer que se venden, pero nada más lejos de la realidad. En la Flybrary a lo que se nos invita es a hacer un intercambio: dejamos un libro y cogemos otro, invitamos a alguien a descubrir ese libro que tenemos entre manos mientras optamos por elegir uno nuevo para continuar nuestro viaje, o tal vez para volver a casa. Se convierte así en una gran biblioteca de intercambio, como las que existen en algunas ciudades y que tan bien funcionan a partir de los donativos y trueques de quienes las visitan, pero con una peculiaridad: su tremenda variedad de géneros e idiomas. Un lugar que nos puede aparecer prácticamente vacío en una visita y atestado en la siguiente, ya que funciona a partir de las visitas de los que nos consideramos amantes de las letras. 

No me diréis que no estaría bien tener un lugar así en nuestra propia ciudad...

Fotografías: http://pinsta.me/Photo: Domingo de libros, domingo de Ruta Librera 

Sé que cada domingo viajamos a un lugar del mundo para encontrar una librería. Hoy vamos a dirigirnos a un aeropuerto, en lugar de hacerlo a una librería. Y lo hacemos para conocer un concepto diferente. Viajamos al aeropuerto de Cape Town para conocer su Flybrary

Cuando uno pasea por un aeropuerto suele encontrarse la típica librería llena con los best sellers del momento, normalmente en un par de idiomas, más si es una gran terminal. Sin embargo, o precisamente porque no siempre son libros de nuestro gusto, o acaso porque van fuera de la maleta, es sencillo perderlos u olvidar que los hemos leído. Así nace la Flybrary.
Cuando uno entra encuentra un interior forrado en madera, una chimenea y estantes atestados de libros que bien pudiera parecer que se venden, pero nada más lejos de la realidad. En la Flybrary a lo que se nos invita es a hacer un intercambio: dejamos un libro y cogemos otro, invitamos a alguien a descubrir ese libro que tenemos entre manos mientras optamos por elegir uno nuevo para continuar nuestro viaje, o tal vez para volver a casa. Se convierte así en una gran biblioteca de intercambio, como las que existen en algunas ciudades y que tan bien funcionan a partir de los donativos y trueques de quienes las visitan, pero con una peculiaridad: su tremenda variedad de géneros e idiomas. Un lugar que nos puede aparecer prácticamente vacío en una visita y atestado en la siguiente, ya que funciona a partir de las visitas de los que nos consideramos amantes de las letras. 

No me diréis que no estaría bien tener un lugar así en nuestra propia ciudad...

Fotografías: http://pinsta.me/Photo: Domingo de libros, domingo de Ruta Librera 

Sé que cada domingo viajamos a un lugar del mundo para encontrar una librería. Hoy vamos a dirigirnos a un aeropuerto, en lugar de hacerlo a una librería. Y lo hacemos para conocer un concepto diferente. Viajamos al aeropuerto de Cape Town para conocer su Flybrary

Cuando uno pasea por un aeropuerto suele encontrarse la típica librería llena con los best sellers del momento, normalmente en un par de idiomas, más si es una gran terminal. Sin embargo, o precisamente porque no siempre son libros de nuestro gusto, o acaso porque van fuera de la maleta, es sencillo perderlos u olvidar que los hemos leído. Así nace la Flybrary.
Cuando uno entra encuentra un interior forrado en madera, una chimenea y estantes atestados de libros que bien pudiera parecer que se venden, pero nada más lejos de la realidad. En la Flybrary a lo que se nos invita es a hacer un intercambio: dejamos un libro y cogemos otro, invitamos a alguien a descubrir ese libro que tenemos entre manos mientras optamos por elegir uno nuevo para continuar nuestro viaje, o tal vez para volver a casa. Se convierte así en una gran biblioteca de intercambio, como las que existen en algunas ciudades y que tan bien funcionan a partir de los donativos y trueques de quienes las visitan, pero con una peculiaridad: su tremenda variedad de géneros e idiomas. Un lugar que nos puede aparecer prácticamente vacío en una visita y atestado en la siguiente, ya que funciona a partir de las visitas de los que nos consideramos amantes de las letras. 

No me diréis que no estaría bien tener un lugar así en nuestra propia ciudad...

Fotografías: http://pinsta.me/Photo: Domingo de libros, domingo de Ruta Librera 

Sé que cada domingo viajamos a un lugar del mundo para encontrar una librería. Hoy vamos a dirigirnos a un aeropuerto, en lugar de hacerlo a una librería. Y lo hacemos para conocer un concepto diferente. Viajamos al aeropuerto de Cape Town para conocer su Flybrary

Cuando uno pasea por un aeropuerto suele encontrarse la típica librería llena con los best sellers del momento, normalmente en un par de idiomas, más si es una gran terminal. Sin embargo, o precisamente porque no siempre son libros de nuestro gusto, o acaso porque van fuera de la maleta, es sencillo perderlos u olvidar que los hemos leído. Así nace la Flybrary.
Cuando uno entra encuentra un interior forrado en madera, una chimenea y estantes atestados de libros que bien pudiera parecer que se venden, pero nada más lejos de la realidad. En la Flybrary a lo que se nos invita es a hacer un intercambio: dejamos un libro y cogemos otro, invitamos a alguien a descubrir ese libro que tenemos entre manos mientras optamos por elegir uno nuevo para continuar nuestro viaje, o tal vez para volver a casa. Se convierte así en una gran biblioteca de intercambio, como las que existen en algunas ciudades y que tan bien funcionan a partir de los donativos y trueques de quienes las visitan, pero con una peculiaridad: su tremenda variedad de géneros e idiomas. Un lugar que nos puede aparecer prácticamente vacío en una visita y atestado en la siguiente, ya que funciona a partir de las visitas de los que nos consideramos amantes de las letras. 

No me diréis que no estaría bien tener un lugar así en nuestra propia ciudad...

Fotografías: http://pinsta.me/Photo: Domingo de libros, domingo de Ruta Librera 

Sé que cada domingo viajamos a un lugar del mundo para encontrar una librería. Hoy vamos a dirigirnos a un aeropuerto, en lugar de hacerlo a una librería. Y lo hacemos para conocer un concepto diferente. Viajamos al aeropuerto de Cape Town para conocer su Flybrary

Cuando uno pasea por un aeropuerto suele encontrarse la típica librería llena con los best sellers del momento, normalmente en un par de idiomas, más si es una gran terminal. Sin embargo, o precisamente porque no siempre son libros de nuestro gusto, o acaso porque van fuera de la maleta, es sencillo perderlos u olvidar que los hemos leído. Así nace la Flybrary.
Cuando uno entra encuentra un interior forrado en madera, una chimenea y estantes atestados de libros que bien pudiera parecer que se venden, pero nada más lejos de la realidad. En la Flybrary a lo que se nos invita es a hacer un intercambio: dejamos un libro y cogemos otro, invitamos a alguien a descubrir ese libro que tenemos entre manos mientras optamos por elegir uno nuevo para continuar nuestro viaje, o tal vez para volver a casa. Se convierte así en una gran biblioteca de intercambio, como las que existen en algunas ciudades y que tan bien funcionan a partir de los donativos y trueques de quienes las visitan, pero con una peculiaridad: su tremenda variedad de géneros e idiomas. Un lugar que nos puede aparecer prácticamente vacío en una visita y atestado en la siguiente, ya que funciona a partir de las visitas de los que nos consideramos amantes de las letras. 

No me diréis que no estaría bien tener un lugar así en nuestra propia ciudad...

Fotografías: http://pinsta.me/