5 Photos - Mar 16, 2014
Photo: Domingo de viajes y rutas. Toca Ruta librera y uno no puede irse de viaje sin estar bien informado, además de equipado. Así que hoy viajamos hasta Barcelona para conocer la Librería Altaïr.
Cuando en 1979 se inauguraba Altaïr en el Raval de Barcelona, fue una rareza, ya que allí se podían encontrar guías y mapas de importación, algo que no se conocía en nuestro país. Pero los años pasan y la librería creció (hoy recordamos el reciente cierre de su sucursal en Madrid) hasta convertirse en lo que es hoy: un espacio de 1.000 metros cuadrados en la Gran Via Corts Catalanes con libros sobre cualquier lugar del mundo, por recóndito que nos parezca, que se complementa con un personal capaz de orientarnos como si ya conociera ese lugar.
Mapas, butacas, idiomas, libros, incluso sombreros para que nos sintamos exploradores en este fantástico lugar que pone su broche de oro con un tablero en el que los viajeros van dejando sus mensajes.
Si podemos viajar con los libros, también podemos enriquecer nuestros viajes gracias a ellos.

Con la compañía adecuada no me importaría viajar al fin del mundo.

Fotografías: http://www.libreriaaltair.com/Photo: Domingo de viajes y rutas. Toca Ruta librera y uno no puede irse de viaje sin estar bien informado, además de equipado. Así que hoy viajamos hasta Barcelona para conocer la Librería Altaïr.
Cuando en 1979 se inauguraba Altaïr en el Raval de Barcelona, fue una rareza, ya que allí se podían encontrar guías y mapas de importación, algo que no se conocía en nuestro país. Pero los años pasan y la librería creció (hoy recordamos el reciente cierre de su sucursal en Madrid) hasta convertirse en lo que es hoy: un espacio de 1.000 metros cuadrados en la Gran Via Corts Catalanes con libros sobre cualquier lugar del mundo, por recóndito que nos parezca, que se complementa con un personal capaz de orientarnos como si ya conociera ese lugar.
Mapas, butacas, idiomas, libros, incluso sombreros para que nos sintamos exploradores en este fantástico lugar que pone su broche de oro con un tablero en el que los viajeros van dejando sus mensajes.
Si podemos viajar con los libros, también podemos enriquecer nuestros viajes gracias a ellos.

Con la compañía adecuada no me importaría viajar al fin del mundo.

Fotografías: http://www.libreriaaltair.com/Photo: Domingo de viajes y rutas. Toca Ruta librera y uno no puede irse de viaje sin estar bien informado, además de equipado. Así que hoy viajamos hasta Barcelona para conocer la Librería Altaïr.
Cuando en 1979 se inauguraba Altaïr en el Raval de Barcelona, fue una rareza, ya que allí se podían encontrar guías y mapas de importación, algo que no se conocía en nuestro país. Pero los años pasan y la librería creció (hoy recordamos el reciente cierre de su sucursal en Madrid) hasta convertirse en lo que es hoy: un espacio de 1.000 metros cuadrados en la Gran Via Corts Catalanes con libros sobre cualquier lugar del mundo, por recóndito que nos parezca, que se complementa con un personal capaz de orientarnos como si ya conociera ese lugar.
Mapas, butacas, idiomas, libros, incluso sombreros para que nos sintamos exploradores en este fantástico lugar que pone su broche de oro con un tablero en el que los viajeros van dejando sus mensajes.
Si podemos viajar con los libros, también podemos enriquecer nuestros viajes gracias a ellos.

Con la compañía adecuada no me importaría viajar al fin del mundo.

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Cuando en 1979 se inauguraba Altaïr en el Raval de Barcelona, fue una rareza, ya que allí se podían encontrar guías y mapas de importación, algo que no se conocía en nuestro país. Pero los años pasan y la librería creció (hoy recordamos el reciente cierre de su sucursal en Madrid) hasta convertirse en lo que es hoy: un espacio de 1.000 metros cuadrados en la Gran Via Corts Catalanes con libros sobre cualquier lugar del mundo, por recóndito que nos parezca, que se complementa con un personal capaz de orientarnos como si ya conociera ese lugar.
Mapas, butacas, idiomas, libros, incluso sombreros para que nos sintamos exploradores en este fantástico lugar que pone su broche de oro con un tablero en el que los viajeros van dejando sus mensajes.
Si podemos viajar con los libros, también podemos enriquecer nuestros viajes gracias a ellos.

Con la compañía adecuada no me importaría viajar al fin del mundo.

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Cuando en 1979 se inauguraba Altaïr en el Raval de Barcelona, fue una rareza, ya que allí se podían encontrar guías y mapas de importación, algo que no se conocía en nuestro país. Pero los años pasan y la librería creció (hoy recordamos el reciente cierre de su sucursal en Madrid) hasta convertirse en lo que es hoy: un espacio de 1.000 metros cuadrados en la Gran Via Corts Catalanes con libros sobre cualquier lugar del mundo, por recóndito que nos parezca, que se complementa con un personal capaz de orientarnos como si ya conociera ese lugar.
Mapas, butacas, idiomas, libros, incluso sombreros para que nos sintamos exploradores en este fantástico lugar que pone su broche de oro con un tablero en el que los viajeros van dejando sus mensajes.
Si podemos viajar con los libros, también podemos enriquecer nuestros viajes gracias a ellos.

Con la compañía adecuada no me importaría viajar al fin del mundo.

Fotografías: http://www.libreriaaltair.com/ (5 fotos)