La Vida lunes, 16 de enero de 2017

La vida luego de una amputación
La capacidad de superar las adversidades y el apoyo familiar son fundamentales para que la persona se reintegre a una vida productiva.

La vida luego de una amputación
La vida luego de una amputación
Jaclin Campos
jaclin.campos@listindiario.com
Santo Domingo
La madrugada del 28 de octubre del 2016 cambió la vida de Ramón Berroa. Este hombre de 48 años, que combinaba su negocio de decoración con el trabajo como taxista, regresaba de llevar a un cliente a Baní cuando se quedó dormido al volante y se accidentó.

Tras un recorrido que lo llevó del hospital Juan Pablo Pina, en San Cristóbal, al Darío Contreras, en Santo Domingo, Berroa perdió parte de su pierna derecha.

“Doy gracias a Dios porque fue eso nada más. Peor habría sido matarme”, dice Berroa a menos de tres meses del accidente y previo a una de sus sesiones de fisioterapia en la Asociación Dominicana de Rehabilitación.

Sus palabras muestran su resiliencia, pero su capacidad para enfrentar la adversidad la debe también, según dice, a su familia.

“Ahora quiero a mi familia más que antes”, asegura.

Aparte de asumir los gastos de su tratamiento (Berroa no cuenta con seguro médico y los medicamentos recetados tras la amputación afectaron su estómago), su esposa y el resto de su parentela lo han apoyado a lo largo del proceso

Ramón Berroa, por ejemplo, todavía no se ha reintegrado al mundo laboral, pero ya piensa en qué tipo de prótesis quiere, qué puertas tocará para obtenerla (cuesta entre 2,000 y 3,000 dólares, recursos de los que no dispone) y cómo se hará para volver a conduc
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