El Collar en el BDSM, de cuero o metal, simboliza la entrega. Pueden ser tremenda mente sofisticados, estilizados o bastos y de castigo, destinados a su uso en sesiones íntimas o para llevar en público. Suelen llevar uno o más ganchos para completarlos con un tirante-guía, que el dominante maneja o usa para inmovilizar, y pueden estar adornados con abalorios, campanillas, cascabeles, púas o incluso aplicaciones de oro y plata. Su uso simbólico se da fundamentalmente en las relaciones D/s (dominación-sumisión, es decir, las que incorporan elementos de cesión de poder o EPE).


Collar de sumisión.
La importancia del collar para la comunidad BDSM, y esencialmente para los practicantes de D/s, se puede medir en las declaraciones de una mujer sumisa, firmante como cinnamon^, que escribe lo siguiente:
El collar no es un elemento de juego, no es un accesorio que señala el estatus. Es un acuerdo serio, si así lo quieres, entre dos partes envueltas en amor y devoción la una para la otra: el/la sumiso/a debe tomarse su tiempo, porque al colocarse un collar, entrega su corazón, su cuerpo, su mente, su alma, se entrega enteramente a otra persona. Al ofrecer un collar, un Máster se compromete a cuidar, proteger y aceptar la sumisión entregada en todas sus formas, apreciando el regalo que recibe, sin abusar nunca de él. Un collar envuelve corazón y alma de ambos, Amo y sumiso/a.30
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