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CUIDADO! Los diferentes grupos criminales, sustituyen a los gobernantes en el proceso de toma de decisiones, sin que la sociedad pueda percibir su accionar.

¿Cibercaos o Regulación?

Este trabajo reflexiona sobre la posibilidad de una regulación del ciberespacio que ha crecido desordenadamente y sin leyes; se pregunta de qué forma regularlo buscando un equilibrio entre los principios de libertad y seguridad; y qué formas debería adoptar dicha regulación.

Introducción

Si la invención de la imprenta constituyó una revolución a nivel mundial, el internet y la creación de un ciberespacio global han acelerado un proceso de globalización a una escala nunca vista en la historia de la humanidad. Esta revolución del conocimiento no sólo ha disparado nuestra posibilidad de acceso a la información, sino que ha cambiado el mundo: la forma en que trabajamos, viajamos, nos comunicamos, nos relacionamos y nos organizamos.

Las estructuras de organización política y social construidas durante los siglos XVIII y XIX se basaron en una organización política de base territorial. Estas premisas de organización se han visto trastocadas por la evaporación de las fronteras y la inmediatez de las comunicaciones globales, dando lugar a una nueva forma de ciudadanía global. Según Bustamante existe una nueva ciudadanía digital que requeriría un nuevo “contrato social”, tal como el que dio origen a nuestros Estados Nacionales. Sin embargo, estamos aún muy lejos de lograr un acuerdo global que permita una “Constitución del Ciberespacio”, como la que propone Suñi Llinás

Estos logros de la humanidad que han borrado las fronteras de los Estados Nación, revolucionado el comercio mundial y permitido una libertad de expresión casi sin límites, también nos presentan enormes dificultades. En efecto, las tecnologías de la información nos brindan casi ilimitadas posibilidades de comunicación, interacción y acción, pero también nos presentan un enorme desafío por el uso malvado del ciberespacio que ha dado lugar a una escalada del cibercrimen y el ciberterrorismo .

El ciberespacio ha ido creciendo de manera libre y desordenada por varias décadas al punto que hoy nos encontramos en lo que denomino el CIBERCAOS. Existen en la actualidad enormes amenazas para la estabilidad del mundo, derivadas del mal uso del ciberespacio: Riesgo de pirateo de elecciones; ataques contra la infraestructura de servicios y comunicaciones de ciudades y países; facilitación del espionaje gubernamental; facilitación de la pedofilia; venta de órganos y seres humanos en línea; invasión de la privacidad personal; extorsiones generalizadas, etc ...
Luego de las revelaciones de “WikiLeaks” , que nos enfrentó a la evidencia del espionaje gubernamental global, y del ataque ocurrido este año denominado "WannaCry" , que paralizó computadoras que operan la red de hospitales de Gran Bretaña, las que manejan el ferrocarril nacional de Alemania y las de decenas más de empresas y agencias de gobierno y afectó a más de 200.000 personas en todo el mundo, a las que se requería el pago de una extorsión por internet, resulta más que evidente la necesidad de buscar formas de regulación del ciberespacio.

La seguridad en el ciberespacio no es un aspecto meramente técnico, sino que sobre ella descansan la economía, la política, las comunicaciones y la seguridad del mundo. No es un problema que deban encarar sólo los Estados ya que muchas infraestructuras críticas son controladas por empresas privadas y también, como nos mostró “WannaCry”, se puede extorsionar a 200.000 personas en un solo ataque informático. La seguridad en el Ciberespacio es un problema de todos y es, posiblemente, un nuevo espacio de confrontación o ciberguerra .

Entendiendo que el acceso a las TIC y al ciberespacio debe ser un derecho humano fundamental, tal como expresan autores como Suñi Llinás y Bustamante, se debe proteger el libre uso del mismo pero también es necesario que ese derecho pueda ser ejercido en libertad y con seguridad, para lo cual es necesario regularlo.

Regulación del Ciberespacio

El gran atractivo de Internet es su naturaleza abierta, sin fronteras y libre. Los intentos de restringir el libre flujo de información en Internet, así como los intentos de restringir lo que puede decirse por el teléfono o por carta, resultarían en la mayoría de los casos una limitación indebida del derecho a la privacidad y a la libertad de expresión.

Sin embargo, resulta evidente, que es necesario regular el ciberespacio de alguna forma frente a los ataques que ya han ocurrido y aquellos que aún no han ocurrido pero que podrían ocurrir, y que pueden poner en peligro la seguridad y la paz en el planeta. Como apunta Suñí Llinás “…estamos en presencia del germen de una nueva forma de organización social que no es territorial, está basada en un principio de ciudadanía universal y en la que se producen nuevos o no tan nuevos paradigmas de convivencia característicamente ciberespaciales.”


Es un hecho que nuestra forma de organización social y política deberá mutar desde los límites estrechos del concepto de soberanía territorial y la organización en base a países separados, hacia una soberanía liberada del espacio territorial. Sin embargo, aún no estamos allí y, si bien el derecho internacional de los derechos humanos ha avanzado en la construcción de una soberanía de la “humanidad”, aún tenemos dificultades para juzgar y condenar extraterritorialmente. Probablemente se trata de que estamos incursionando en una regulación del ciberespacio con una perspectiva político y social de otro siglo.

Tal como apunta Suñi García, “las fronteras se han borrado y los flujos de información las atraviesan a alta velocidad, pero las amenazas que se ciernen sobre los derechos humanos no se limitan a los aspectos que puede regular la ciencia jurídica ya que incluyen cuestiones técnicas, económicas y culturales.”

Lo que parece claro es que la regulación no podrá hacerse exclusivamente desde el derecho penal, puesto que debe atender las cuestiones técnicas, esto es los aspectos de la “arquitectura” del ciberespacio que tendrán que garantizar nuestro derecho a la intimidad y la privacidad que hoy se encuentra en jaque; deberá incluir también cuestiones económicas y financieras que garanticen la competencia y desalienten la concentración de los medios de producción en manos de mega conglomerados monopólicos; y también garantizar a todos los ciudadanos de la “Telecivitas” que plantea Suñí Llinás la igualdad de acceso al ciberespacio y la educación necesaria para manejarse en dichos sitios.

El derecho penal, que trabaja ex post, no puede abarcar integralmente todos los aspectos necesarios, el trabajo de regulación es necesariamente interinstitucional, intergubernamental y debe incluir también a la sociedad civil.

Autorregulación del Ciberespacio

La autorregulación hace referencia a una regulación desde el interior de la red por los usuarios de la misma. Se basa en la confianza mutua y la responsabilidad compartida de los usuarios. Quienes defienden la autorregulación pretenden que la internacionalidad de la red hace difícil imponer reglas desde fuera a los participantes. P. Asensio señala que “el ciberespacio constituye en cierto sentido una zona independiente transnacional y ajena a jurisdicciones y territorios estatales” .

Como bloguera con más de 10 años de experiencia y administradora de varios grupos virtuales en la Red, entiendo que la autorregulación es necesaria y que será indudablemente una parte importante de la regulación. Cuando inicié el Blog y los grupos virtuales no había regulación. En la actualidad exijo que los usuarios se identifiquen, brinden datos de contacto y documentación. Ello para proteger el objetivo del grupo y asegurar que, en caso de violarse las normas de convivencia del grupo que ahora existen, se pueda determinar el origen de dicha violación y sancionar eventualmente con la expulsión a quienes las violen. Es decir, la autorregulación se ha ido dando naturalmente y continuará siendo muy importante la colaboración de los usuarios para detectar y detener las amenazas que se presenten.

La autorregulación ha sido el paso previo a una regulación nacional e internacional y, a partir de la misma, se ha aprendido acerca de los peligros que entraña el ciberespacio y es la punta de lanza para lograr la adaptación a los cambios tecnológicos ya que va alertando sobre los nuevos problemas que se presentan.

Las utopías que plantea J. Perry Barlow en su Manifiesto sobre Declaración de Independencia del Ciberespacio, resultan ingenuas en un momento en la historia en que tenemos plena conciencia de los estragos que causa el cibercrimen y el ciberterrorismo.

El fracaso de la autorregulación está a la vista: luego de wikiLeaks y de saber que los Gobiernos están espiando a sus ciudadanos y a otros Gobiernos; de la revelación de los correos de Hilary Clinton; del hackeo que sufrió este año el Ministerio de Seguridad en Argentina y, particularmente luego del ataque global “WannaCry”, que afectó los sistemas de trenes en Alemania y Hospitales en Gran Bretaña, parece evidente que si bien es importante la autorregulación y esta seguirá existiendo, es necesaria alguna forma de regulación externa o heterorregulación que proteja a los particulares y a los Estados contra el cibercrimen y el ciberterrorismo.

Heterorregulación del Ciberespacio tanto local como global

Pareciera que la discusión entre autorregulación o heterorregulación se ha tornado extemporánea puesto que la mayoría de los países ya han incluido una regulación externa, tipificando delitos informáticos en sus Códigos Penales, como nuestro país mediante la Ley 26.388 . Los gobiernos tienen la obligación de proteger los derechos fundamentales de sus ciudadanos en cualquier dimensión en la que actúen, bien sea en tierra, mar, aire y ahora también, en el ciberespacio.

No sólo se ha comenzado a heterorregular desde los espacios nacionales sino que se ha propuesto una Declaración Universal del Ciberespacio (Suñi Llinás y Gelman) y, hubo algunos intentos débiles desde Naciones Unidas. En efecto, en el marco de la ONU se analizó una propuesta de tratado contra el Cibercrimen en 2010, pero no se lograron consensos para aprobar la misma, aunque se establecieron unas reglas mínimas, con principios básicos y esenciales.

El espacio regional que más ha avanzado en la regulación del Ciberespacio es, sin dudas, la Unión Europea ya que ha sido la primera organización internacional en adoptar un tratado sobre el tema. En el 2004 se adoptó el “Convenio del Consejo de Europa sobre Ciberdelincuencia”, más conocido como Convenio de Budapest, que ya ha sido ratificado por 55 Estados miembros, incluso algunos que no pertenecen a la UE como EEUU y algunos Latinoamericanos como Perú y Paraguay. Argentina envío un proyecto de ley en abril de 2017 para adherir a este Convenio que ya tiene la media sanción del Senado.

Es la primera heterorregulación de carácter internacional que busca la armonización de las leyes nacionales, la mejora en las técnicas de investigación de los delitos informáticos y la cooperación y colaboración judicial y administrativa entre las Naciones para hacer frente a este desafío. Incluye aspectos legales como la jurisdicción y la extradición, es decir, busca el logro de una política penal común. Podría constituir el punto de partida para el logro de una armonización global en materia de legislación penal contra el cibercrimen y el ciberterrorismo. Así como en la temática de la trata de personas el Protocolo de Palermo resultó un puntapié inicial que permitió, en tan sólo 10 años, que la mayoría de los países del mundo tipificaran el delito de trata de personas y diseñaran políticas públicas para la asistencia y protección de las víctimas, entiendo que el Convenio de Budapest es el instrumento adecuado para arrancar un proceso de armonización global.

En tanto seguimos pensando en términos del siglo pasado, y el desarrollo de tribunales Internacionales y de organismos interestatales es aún incipiente, la adopción de una Constitución Universal para la “Telecivitas Universal” que propone Suñí Llinás, parece de ciencia ficción. En este periodo transicional convivirán las legislaciones nacionales e internacionales en la materia, y deberemos esforzarnos para lograr una armonización de nuestras políticas criminales y legislación.

También resulta vital, en la regulación del ciberespacio, que tomemos en consideración las amenazas sobre las que nos alerta Lessig sobre el avance en regulaciones indirectas que también pueden hacer peligrar las libertades fundamentales, mediante las regulaciones indirectas sobre la arquitectura de los códigos informáticos. Tal como nos propone Lessig “es necesario encontrar la forma de trasladas a la arquitectura de la red aquello que es notable e importante de las libertades actuales y de la democracia constitucional”. Para lograr este equilibrio, los gobiernos no pueden detentar el monopolio de las tecnologías de control y, en ese sentido, es importante que se desarrollen instituciones internacionales y la participación de la sociedad civil para evitar abusos que pongan en riesgo el derecho a la privacidad y a la libertad de expresión.

Asimismo, la heterorregulación debería incluir políticas públicas que garanticen el acceso al ciberespacio de todas las personas sin discriminación; campañas de alfabetización digital y subsidios para que las personas de menores recursos puedan acceder a las herramientas para el ciberespacio. Asimismo, deberían establecerse controles sobre el uso de los datos por parte de empresas y gobiernos y regular conductas prohibidas respecto al tratamiento de los mismos y a las posibilidades de cruzar informaciones de diversas fuentes.

Por último, debería regularse de mejor manera el comercio a través de la web para asegurar que las pequeñas empresas y emprendimientos no sean “barridas” por los grandes conglomerados empresariales y evitar los monopolios y los abusos de posición dominante.

Conclusiones

Los cambios que se han producido en el mundo a raíz de la que ha dado en llamarse “Revolución del Conocimiento”, hacen que las estructuras políticas y sociales que hemos construido limitadas a un territorio y nación soberana resulten ineficaces para responder a los desafíos de la “Nación de Naciones” o Telecivitas Universal en la que hoy vivimos. En ella, las fronteras ya no existen y se ha superado en todo aquella “Aldea Global” que planteaba Marshall Mc. Luhan.

Así como al inicio de la era del automóvil no existían reglas de tránsito, hasta que la cantidad de autos y de accidentes obligó a pensar y legislar para regularlo, las tecnologías de la información se han desarrollado a una velocidad pasmosa en las últimas décadas, sin casi ninguna regulación. Estamos hoy en el momento en que la cantidad de problemas derivados del uso malvado de estas tecnologías, nos obliga a pensar en la urgencia de una regulación.

Dicha regulación no resulta sencilla toda vez que los ciberdelitos no conocen de fronteras, se desarrollan sin la presencia física del delincuente y son relativamente fáciles de ocultar para los arquitectos de la red. Estas particularidades nos obligan a trabajar mancomunadamente entre los distintos países a fin de empezar a diseñar una legislación penal internacional que permita desentrañar jurisdicciones, tipificar adecuadamente conductas novedosas y prever nuevas conductas que no se han presentado aún pero podrían presentares en el futuro.

Como estamos legislando con mentalidad del siglo pasado, seguimos construyendo legislaciones y tipificaciones nacionales, sabiendo que chocaremos contra problemas de jurisdicción, imposibilidades de investigación y la terrible burocracia que aún subsiste en lo que hace a la cooperación judicial internacional. Es una etapa de transición en que están construyéndose sistemas penales internacionales que deberán lograr ser universales para ser realmente eficientes.

Por fin, resulta claro que la regulación del ciberespacio no es una tarea exclusiva del derecho, sino que requiere de un trabajo interinstitucional que incluye la autorregulación de los ciberciudadanos; el control no exclusivo de los Estados sobre la arquitectura de la red, el diseño y puesta en práctica de políticas públicas que allanen el acceso en condiciones de igualdad y el control sobre las nuevas formas de monopolio y abuso de situación dominante que el ciberespacio entraña.

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#usarmy    #usa    #crime    #intelligence  
Ng Lap Seng desde las filas de la Mafia China hasta dormir dos días en la Casa Blanca luego de facilitar para la  campaña presidencial a Bill Clinton, nada menos que USD$7 Millones. y su última apuesta fue la de conseguir que el Secretario de las Naciones Unidas le otorgué el "SÍ" para la construcción multimillonaria, de un Estadium (Centro de Convenciones) en Macao apadrinado por las Naciones Unidas como sede en el caribe.

Lógicamente, todo cuanto este chino mafiosos y millonario hizo hasta que finalmente fuera detenido por agentes de la Aduana de los Estados Unidos, en el marco de una investigación en la que también cayeron presos Un Diplomático  de las Naciones Unidas de nacionalidad Dominicana y el ex-presidente de la 68 Asamblea Gral. de las Naciones Unidas por sobornos, conspiración, corrupción y otras yerbas.

A todo esto? Los Servicios de Inteligencia de los Estados Unidos, bien graicas! Ni siquiera estaban enterados de que tenian en casa a un capo del crimen organizado, un sujeto que conforme un reporte de riesgo, indica que su fortuna proviene de prostíbulos y otros negocios vinculados con la Trata de Personas. extorsiones y tal vez hasta homicidios.
Si gustas? podes leer el reporte en inglés que se encuentra en el espacio oficial de la Red Detectives Sin Fronteras, accediento a este link: http://detectivessinfronteras.blogspot.com.ar/2015/10/caso-de-corrupcion-en-la-onu-sepa-todo.html

Raúl Enrique Bibiano

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Si pensaste que lo leíste todo? posiblemente este artículo te ponga los pelos de punta! 

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                                              BREAKING NEWS
El ex presidente de la Asamblea General de la ONU, John Ashe fue detenido el martes como parte de una operación del FBI contra la corrupción.
Entre 2012 y 2014, Ashe depositó más de $ 3 millones de dólares de distintos gobiernos y funcionarios extranjeros en las cuentas  dos grandes cuentas en Bancos de Estados Unidos, según un estudio.
Luego  transfiere una parte del dinero a las cuentas de su esposa y utilizó grandes cantidades para pagar la hipoteca de su casa en Nueva York, un coche de BMW y varios relojes marca Rolex 
Sería éste el único caso de corrupción dentro de la Organización de las Naciones Unidas? Se deberían investigar más a quienes forman parte de la administración actual de las Naciones Unidas...
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Si hoy nos callamos, mañana con certeza el crimen organizado abolirá la Declaraciòn Universal de los Derechos Humanos,  los Derechos de la Mujer, la Convenciòn por los Derechos del Niño, y muchas tantas otras normativas patrimonio de la Humanidad. DIGAMOS NO A LA CORRUPCIÓN EN LA ONU.

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El ex presidente de la Asamblea General de la ONU, John Ashe fue detenido el martes como parte de una operación del FBI contra la corrupción.
Entre 2012 y 2014, Ashe depositó más de $ 3 millones de dólares de distintos gobiernos y funcionarios extranjeros en las cuentas  dos grandes cuentas en Bancos de Estados Unidos, según un estudio.
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