La moral ha huido del corazón de los hombres; pocos son los que se conservan dentro de la Ley de DIOS y pocos también los que saben comunicarse con su Creador, por la perversidad e ignorancia espiritual que existe entre la humanidad.

Cristo es la suprema manifestación del Amor Divino, esa luz que es la vida en las regiones del espíritu; la luz que rasga las tinieblas y descubre la verdad ante toda mirada espiritual, la que destruye los misterios, abre la puerta y muestra el camino hacia la sabiduría, la eternidad y la perfección de los espíritus.

Sólo la espiritualidad salvará de su caos a esta humanidad, no esperéis otra solución, ¡Oh pueblos y naciones de la Tierra! ¡Podréis hacer tratados de paz, pero mientras esa paz no tenga por base la luz de la conciencia, seréis necios, porque estaréis edificando sobre arena!

Todo está dado para vosotros, para que vosotros seas los fuertes, para que vosotros seas buenos campiñeros, para que vosotros seas buenos hermanos, para que vosotros nos améis con amor, con gracia, con benevolencia y ante todo amando primeramente al Padre, amando primeramente a ese misericordioso Padre, que no viene una vez más con el látigo, ni dejando caer su cetro de punta a punta, porque sería una vez más la destrucción de los mundos.

Hoy estáis en el Tercer Tiempo, el Tiempo del Espíritu Santo, y muchos creéis que mientras el Espíritu Santo habla, el Padre y el Hijo callan, y es ésto un grave error, porque cuando Jehová se manifiesta en Él están también el Verbo y el Espíritu Santo; cuando se comunica el Verbo, están presentes Jehová y el Espíritu Santo, y en la presencia del Espíritu Santo, está la potestad de Jehová y la esencia del Verbo divino.
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