Poder contar con un Sistema de Gestión de Salud y Seguridad en el Trabajo (SG-SST) que proteja a los trabajadores, independiente del tamaño de la empresa a la que pertenezcan, demuestra la madurez y evolución que en materia de protección laboral está alcanzando el país. De ahí que la unificación del plazo, dado por el Ministerio del Trabajo, para el 31 de enero de 2017 no debe significar bajar la guardia y más bien tomarlo como la oportunidad para lograr un proceso más estructurado y acorde con las necesidades de cada empresa.

El 2016 puede ser el año en el que las organizaciones fortalezcan procesos, que no solo se fundamenten en el cumplimiento del requisito sino en ser más conscientes de que más que hablar de cifras se trata del cuidado. Identificar riesgos y prevenirlos pueden convertirse en las acciones que más aporten a su productividad si se tiene como base la vida de los trabajadores.

Es importante recordar que quienes hacen parte del SG-SST se unen a una tendencia mundial que demuestra que este tipo de implementaciones son una apuesta por el bienestar de los trabajadores y la tranquilidad de sus familias. La implementación oportuna y estructurada se traduce en productividad, viabilidad, desarrollo y estabilidad porque no solo apunta a evitar los costos directos que competen a la ARL sino que evita los indirectos, asumidos por el empleador; como reemplazar un trabajador incapacitado, daño de mercancía, pérdida de insumos, entre otros factores que se suman a las consecuencias.
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