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https://www.youtube.com/watch?v=RDN7v3if5b0

Tu médico de YOU TUBE.

JOSE ALFREDO JIMENEZ, en cada canción el que nos recibe, se abraza y canta con nosotros en el balcón de nuestras enamoradas, hace un cariño en la bienvenida o en la partida, siempre es diferente : cada vez que penetramos nuestras cavernas con las paredes tapizadas del rojo pasión, siempre es uno distinto, y tenemos muchas almas, no una sola. José Alfredo Jiménez es parte de nuestro mundo interior y fisiológico como algo muy nuestro que alberga lo bueno, sano y poderoso, y el mundo exterior es una especie de proyección de lo que es el ser humano, los demás forman parte del mundo exterior , y algunos de ellos por épocas, sacan a las mujeres, de ellos que causan mucho daño en su mundo, digamos que son los ingratas, pero esas desagradecidas, no son nuestras son de ellos, y si ellos tienen poder y status, no es responsable nuestra pobre alma, de infringir las normas que ellos crean para darle valor y obtener ganancia de nuestras hermosas mujeres y de las heridas que nos causan, que gobiernan para ellos nuestro junio eterno, ese sentimiento no es nuestro, ni siquiera es bueno seguirlo, es más puede ser supremamente dañino...por eso José Alfredo Jiménez nos rescata, con fuerza desde nuestro interior, con los poderosos cantares, con las trompetas y música de mariachis, derrumba las actuales murallas de Jericó, mas altas que las del libro santo, y regresamos triunfantes a nosotros, con mensajes del campo de batalla, a nosotros los reyes, de ese mundo nuestro, tan bueno, tan bonito, tan poderoso lleno de estrellas del infinito. 

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Tu médico de INTERNET.

JOSE ALFREDO JIMENEZ, en cada canción el que nos recibe, se abraza y canta con nosotros en el balcón de nuestras enamoradas, hace un cariño en la bienvenida o en la partida, siempre es diferente : cada vez que penetramos nuestras cavernas con las paredes tapizadas del rojo pasión, siempre es uno distinto, y tenemos muchas almas, no una sola. José Alfredo Jiménez es parte de nuestro mundo interior y fisiológico como algo muy nuestro que alberga lo bueno, sano y poderoso, y el mundo exterior es una especie de proyección de lo que es el ser humano, los demás forman parte del mundo exterior , y algunos de ellos por épocas, sacan a las mujeres, de ellos que causan mucho daño en su mundo, digamos que son los ingratas, pero esas desagradecidas, no son nuestras son de ellos, y si ellos tienen poder y status, no es responsable nuestra pobre alma, de infringir las normas que ellos crean para darle valor y obtener ganancia de nuestras hermosas mujeres y de las heridas que nos causan, que gobiernan para ellos nuestro junio eterno, ese sentimiento no es nuestro, ni siquiera es bueno seguirlo, es más puede ser supremamente dañino...por eso José Alfredo Jiménez nos rescata, con fuerza desde nuestro interior, con los poderosos cantares, con las trompetas y música de mariachis, derrumba las actuales murallas de Jericó, mas altas que las del libro santo, y regresamos triunfantes a nosotros, con mensajes del campo de batalla, a nosotros los reyes, de ese mundo nuestro, tan bueno, tan bonito, tan poderoso lleno de estrellas del infinito. 
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UN CUENTO DE NAVIDAD.



¿Qué puedo comprar señor con 24 navidades?

/No todas las navidades son iguales/ dijo regateando.

/las que yo le traigo son iguales señor, brillan como los diamantes / exclamé.

/están sucias/ seguía intentando bajar el precio.

/son alegres en medio de la confusión, siempre lo son/ su mirada de negociador se tornó serena, dijo:

/están sucias y son alegres, podemos negociar, pero sepa que las tenemos que mirar despacio. / Me sentí turbado.
/ No tengo tiempo, no tengo muchos minutos para mostrarle toda la mercancía/
Dije agitando mis manos ante su rostro, con las palmas bacías, desarmadas, me quite las gafas para poder mostrarle mi alma, y me senté en la silla destinada para los vendedores
/está bien solo muéstreme, por favor, según el tiempo que tenga, el precio de una navidad es igual al de las cosas baratas, como una puesta de sol, como un aguacero…entenderá lo que le digo…/
con todos sus años se sentó también frente a la mesa de exhibición, de un manotazo tumbo todo lo que le estorbaba y menciono con emoción de comprador/ ¡estoy atento!
Bajo esa noche eterna y brillante como la de un estadio de fútbol, las decenas de ausentes aparecieron y tomaron asiento en las gradas. En esos instantes me arrebato la abstracción, una ola me alejo a la playa donde paso mis mañanas.

Cerré mi boca, no hable, ese nunca visto me apretaba el cuello, solo dejándome respirar. El hablo de nuevo:
/animo, esos minutos que se ven mugrientos, agigantados, con esa patina de gasas ensangrentadas, con esos esparadrapos de dolor, me interesan, muéstreme esa parte de la mercancía, separo sus brazo, se recostó en la silla,


separo sus brazos, se recostó en la silla, cruzo las piernas y me miro detrás de todo lo que pensaba explicarle.

/de lo que traigo es mucho, déjeme le muestro un poco primero—en realidad era lo que esperaba, lo que quería vender, algo que solo él me podía comprar, disimule la sonrisa, mis ojos no podrían hacerlo y el comprendería que ya había entendido cuando dijo que el precio de una navidad es igual al de las cosas baratas. Mire a mi derredor, pegue mi nariz al cristal de esa noche, me concentre, pues sabía que mi actividad mental, era parte de la venta.

Un rumor exuberante que semejaba tambores, colores de plantas y flores que eran olidas con largas inspiraciones nasales, flotábamos todos en esa noche crecida por lo que se ve confuso, solo mi figura resaltaba, y brincaba como un balón pateado por la necesidad y ansiedad de los presentes, que ya no miraría más, solo serían espectadores, al lado derecho la tribuna de los muertos, en algún lado la de los vivos, los médicos todos se distribuyeron, era animado por algunos que me guiaban con sus voces conocidas.

/Bueno ya es hora, señor le quiero mostrar mis 24 navidades en clínica forense de Medellín.

Ellas son lo más valioso de mis recuerdos, están llenas de cosas baratas, como el dolor de miles de hombres y mujeres arrollados por autos, hay heridas brillantes recién tapadas por auxiliares del dolor, un dolor quita otro dolor dicen.

En el lugar que ha variado, están algunos intentando leer manuscritos extraños, con dibujos de personas y objetos que de repente se tornan pacientes y sus horribles enemigos.

Giran las paredes y por la puerta entran mujeres golpeadas, niños semi-destruidos, mujeres violadas, niñas penetradas por el descuido social.

Y la fila de los delincuentes que su mirada abierta deslumbrada, espera respuestas nuestras.

Las multitudes de personas que desfilan hacen sonar las muletas, las sillas de ruedas, los bastones y sus tiernos bolsos que tienen bolsas que tienen sus historias, que creen pueden lograr la verdad que necesitan.

Pido la cámara rápida, que todo se mueva muy rápido, y de esta forma, las sillas se ocupan, se desocupan, en las bancas personas dan su sangre para obtener un posible hijo del ADN, o un hijo de la desconfianza, nacen hijos, padres y madres ante nuestros ojos.

Niños que preguntan su edad, no la recuerdan, estaban dormidos cuando nacieron. Mujeres que preguntan cuántas veces la luna a dado la vuelta a su hijo atado por un cordón al universo que las tiene prisioneras. Ancianos que preguntan cuántas navidades les quedan, es decir cuántos años tienen de vida por la circunstancia de que nadie puede o nadie quiere darles la respuesta.

Los hombres heridos, abrazados a las mujeres heridas, niños heridos, todos bajo los metros que los miden para saber la distancia que los separo de la muerte.

Algunas piernas, algunos brazos que no sirven casi, quieren que los toquemos y les demos agua para que florezca la razón que quieren dar.

/¿Sabe que no doy dinero?- al fin dijo, de veras interesado.

La alegría incendio las graderías, me sentía como un balón flotando en la noche, que se dirige al fondo de la maya.

/señor, a cambio quiero, que clínica forense de Medellín, sea visitada por usted. – no entendía mi petición, se le notaba… como que estuviera a punto de perder un negocio.

El hombre ya parado, solo me mostraba sus zapatos, su cuerpo se perdía entre las nubes de la noche, los reflectores no alcanzaban su rostro. Dijo:

-no puedo ir, solo puedo hacer que todo mejore.



Juan Guillermo Tabares Montoya, Medellín 5 de octubre del 2016.



UN CUENTO DE NAVIDAD.



¿Qué puedo comprar señor con 24 navidades?

/No todas las navidades son iguales/ dijo regateando.

/las que yo le traigo son iguales señor, brillan como los diamantes / exclamé.

/están sucias/ seguía intentando bajar el precio.

/son alegres en medio de la confusión, siempre lo son/ su mirada de negociador se tornó serena, dijo:

/están sucias y son alegres, podemos negociar, pero sepa que las tenemos que mirar despacio. / Me sentí turbado.
/ No tengo tiempo, no tengo muchos minutos para mostrarle toda la mercancía/
Dije agitando mis manos ante su rostro, con las palmas bacías, desarmadas, me quite las gafas para poder mostrarle mi alma, y me senté en la silla destinada para los vendedores
/está bien solo muéstreme, por favor, según el tiempo que tenga, el precio de una navidad es igual al de las cosas baratas, como una puesta de sol, como un aguacero…entenderá lo que le digo…/
con todos sus años se sentó también frente a la mesa de exhibición, de un manotazo tumbo todo lo que le estorbaba y menciono con emoción de comprador/ ¡estoy atento!
Bajo esa noche eterna y brillante como la de un estadio de fútbol, las decenas de ausentes aparecieron y tomaron asiento en las gradas. En esos instantes me arrebato la abstracción, una ola me alejo a la playa donde paso mis mañanas.

Cerré mi boca, no hable, ese nunca visto me apretaba el cuello, solo dejándome respirar. El hablo de nuevo:
/animo, esos minutos que se ven mugrientos, agigantados, con esa patina de gasas ensangrentadas, con esos esparadrapos de dolor, me interesan, muéstreme esa parte de la mercancía, separo sus brazo, se recostó en la silla,


separo sus brazos, se recostó en la silla, cruzo las piernas y me miro detrás de todo lo que pensaba explicarle.

/de lo que traigo es mucho, déjeme le muestro un poco primero—en realidad era lo que esperaba, lo que quería vender, algo que solo él me podía comprar, disimule la sonrisa, mis ojos no podrían hacerlo y el comprendería que ya había entendido cuando dijo que el precio de una navidad es igual al de las cosas baratas. Mire a mi derredor, pegue mi nariz al cristal de esa noche, me concentre, pues sabía que mi actividad mental, era parte de la venta.

Un rumor exuberante que semejaba tambores, colores de plantas y flores que eran olidas con largas inspiraciones nasales, flotábamos todos en esa noche crecida por lo que se ve confuso, solo mi figura resaltaba, y brincaba como un balón pateado por la necesidad y ansiedad de los presentes, que ya no miraría más, solo serían espectadores, al lado derecho la tribuna de los muertos, en algún lado la de los vivos, los médicos todos se distribuyeron, era animado por algunos que me guiaban con sus voces conocidas.

/Bueno ya es hora, señor le quiero mostrar mis 24 navidades en clínica forense de Medellín.

Ellas son lo más valioso de mis recuerdos, están llenas de cosas baratas, como el dolor de miles de hombres y mujeres arrollados por autos, hay heridas brillantes recién tapadas por auxiliares del dolor, un dolor quita otro dolor dicen.

En el lugar que ha variado, están algunos intentando leer manuscritos extraños, con dibujos de personas y objetos que de repente se tornan pacientes y sus horribles enemigos.

Giran las paredes y por la puerta entran mujeres golpeadas, niños semi-destruidos, mujeres violadas, niñas penetradas por el descuido social.

Y la fila de los delincuentes que su mirada abierta deslumbrada, espera respuestas nuestras.

Las multitudes de personas que desfilan hacen sonar las muletas, las sillas de ruedas, los bastones y sus tiernos bolsos que tienen bolsas que tienen sus historias, que creen pueden lograr la verdad que necesitan.

Pido la cámara rápida, que todo se mueva muy rápido, y de esta forma, las sillas se ocupan, se desocupan, en las bancas personas dan su sangre para obtener un posible hijo del ADN, o un hijo de la desconfianza, nacen hijos, padres y madres ante nuestros ojos.

Niños que preguntan su edad, no la recuerdan, estaban dormidos cuando nacieron. Mujeres que preguntan cuántas veces la luna a dado la vuelta a su hijo atado por un cordón al universo que las tiene prisioneras. Ancianos que preguntan cuántas navidades les quedan, es decir cuántos años tienen de vida por la circunstancia de que nadie puede o nadie quiere darles la respuesta.

Los hombres heridos, abrazados a las mujeres heridas, niños heridos, todos bajo los metros que los miden para saber la distancia que los separo de la muerte.

Algunas piernas, algunos brazos que no sirven casi, quieren que los toquemos y les demos agua para que florezca la razón que quieren dar.

/¿Sabe que no doy dinero?- al fin dijo, de veras interesado.

La alegría incendio las graderías, me sentía como un balón flotando en la noche, que se dirige al fondo de la maya.

/señor, a cambio quiero, que clínica forense de Medellín, sea visitada por usted. – no entendía mi petición, se le notaba… como que estuviera a punto de perder un negocio.

El hombre ya parado, solo me mostraba sus zapatos, su cuerpo se perdía entre las nubes de la noche, los reflectores no alcanzaban su rostro. Dijo:

-no puedo ir, solo puedo hacer que todo mejore.



Juan Guillermo Tabares Montoya, Medellín 5 de octubre del 2016.



Los niños disfrazados.

En la noche los niños disfrazados,
girando en el amoroso asador de la mirada de sus padres,
desfilan ante mí como hace millones de años,
como pedazos de la madera con la que fui construido.

Niños en su día de los niños,
candente alegría infantil,
brasas de mis brasas,
chispas llevadas por el remolino de viento,
luces redondas en mi corazón redondo.

Niños atados a la lluvia que los acosa,
31 de octubre descubrimiento del agua,
lagrima de alegría en la que navego perdido,
Isla del tesoro de los niños que fui y conocí cuando niño,
una vida partida,
un mundo partido por mi hija,
que broto de la noche abrumadora,
como debió ser,
sin el disfraz gelatinoso.

¡Que se arrastra por mis venas!
¿Qué me sale por la boca para construir un saludo?
un hoy a los niños disfrazados y mañana a mi visión de rayos x,
que todo lo desnuda dejando la primera intención,
solo del placer que se convirtió en un rostro.


Quede solo para perpetuar con varias frases el enorme
e inmenso continente que viaja por mi víscera de luz,
que rabea encendida por los niños que te fuiste devorando,
míos y tuyos,
destruidos en los abortos;
con los que fuiste reconstruyendo mi amor a los pequeños,
a los peones del ajedrez de pareja,
a mis niños que hoy tengo a miles…
y a una que me inspira mirar para adelante,
con la luz de sus ojos que todo lo perdonan,
perdonan porque no saben lo que hacen.

Juan guillermo tabares montoya. Medellin, 31 de octubre de 2016.




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Carta al pueblo MEXICANO https://www.youtube.com/watch?v=RDN7v3if5b0
Hermanos Mexicanos, respeto su visión de las cosas y comparto su modo de sentir la música. La comparto del todo, estoy herido por amores, me paro de una herida para caer en otra, así ha sido mi vida, no es extraña su música de José Alfredo Jiménez por nada, a los seres que aún nos crían ya no les veo defectos, no les tengo rencores, no tengo rupturas con ningún miembro, nos soy una ciervo herido que busca en el monte amparo… me considero un jinete que va tras los poetas y filósofos del mundo, pues la poesía es como un alma se comunica con otras. Me gusta que lean todos mis apuntes de todo lo que pasa con la música de José Alfredo Jiménez, como lo quiero tengo una verdad tierna y mía…es el poeta, filósofo del amor que canta, y habla con sus gestos y su mirada, lo que acaso no alcancen a decir sus canciones. Las hipótesis, de momento las comparto con todos los guerreros Mexicanos, y llamo a los que aún están lejos de la música ranchera para que se miren como en un espejo de agua, y puedan ver al guerrero que pueda estar oculto a simple vista. Viajen conmigo, para poder admirar su madures, viajen en una corrida, en una cabalgata, a perseguir el gran estruendo que ha dejado el compositor de rancheras más grande de todos los tiempos , y vean la realidad…es tan profunda, que después de trascender el amor, nada lo pudo herir, nada, ni hay nada que le pudo hacer la vida a la que no le haya sacado provecho…quiero hacer con los míos, lo que el rey hizo con su pueblo, no ha esa escala, no ese momento, si en esta época distante, que ha sabido cuidar lo bueno, y añejado con el tiempo y la distancia, nos trae gracias a la tecnología al gran José Alfredo Jiménez.
Si quieren me siguen escribiendo al respecto, pues hoy veo que esta crisis que cree en mi vida por invitación callada del pueblo Mexicano al ver mis videos y hacerme sentir acompañado, este crisis vital ha desenterrado de mi al guerrero del amor, que yacía dormido y medio muerto en las entrañas de mi cabeza y mi corazón. Estoy aprovechando de manera emprendedora, como una linterna para viajar a mis cavernas interiores, mi luz puede estar diferente, más tu luz Pueblo Mexicano es maravillosa, y de todas formas alumbra la caverna, que habitamos, y habitaremos recorriéndola con sobresaltos de conocimiento hasta nuestra integración final con el cosmos.
No crean nunca que menosprecio las sensibles palabras, me dan ánimo, me dan otros ecos de mis pisadas, de mis silbidos en la noche, en la noche iluminada por la luna, por la luna periódica que al girar de forma precisa mueve las olas que humedecen las playas de nuestros hermosos neurotransmisores, de nuestras maravillosas hormonas y jugos, en las riveras del pensamiento y de la sangre...no, no, no, no, no menosprecio nada y agradezco el mas mínimo gesto y ayuda a este guerrero herido de amor que seré por siempre.
Los videos tienen poca atmosfera, y refleja de forma dadivosa la luz de las personas, y las cosas, sobre nosotros, ama verse tan maravillosa en nuestra casa rica en cariño, la cual le presta encajes de amistad vaporosa, que de ninguna otra forma lograría, y hay asuntos misteriosos gravados en nuestros genes, de esas noches que éramos iguales a las fieras nocturnas, iguales a los guerreros antepasados y podíamos ver como ellos gracias a la luna y enfrentarnos con ellos en la infancia del hombre sobre la tierra, enfrentarnos a los pueblos invasores, y luchar, por nuestras esposas, hijas, madres y tierras. Luchamos con fieras, y con hombres fieros y superiores, acá estamos sus hijos, que nos encontramos, en los videos de músicas rancheras…YOU TUBE, TIENE LA POSIBILIDAD DE LA LECTURA Y DE LA ESCRITURA, en ese lugar, en ese cajón debajo de los videos te espero, para que tu maravilloso lector, me des un abrazo, me des la mano y compartamos presencias, ayeres, futuros y presentes de nuestras tierras, de nuestros padres, que serán de nuestros hijos, hijos de ellos y así hasta el final de nuestra especie.
De nuevo apunten todas sus impresiones, ya sembré algo que nacerá, y entonces sabremos todos que fue una flor única, como hoy lo sé…más bien un clavel blanco teñido con sangre.

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