MI VIDA EN SUS INICIOS.- V.- PRIMARIA Y SECUNDARIA.
(PARTE FINAL, COMPLEMENTO 1).

El recibimiento que me brindaron mis hermanas y mi madre fue algo que me ayudó a aceptar mi nueva realidad y a cimentar mis pensamientos femeninos. A cada momento de ese día, creía estar viviendo un sueño, creía estar entre las nubes. Pero la sensación de mi ropa interior, la sensación tan hermosa que se mostraba cuando parpadeaba y gozaba de mis pestañas con rímel, el verme enfundad@ en un vestido precioso, me confirmaban que no era un sueño, todo eso coronado con el dolorcito remanente de mi ano recién desvirgado.

Era l@ nuev@ yo, era l@ hij@ y era l@ hermana. Podía estar en todo momento dentro de la vida de mis hermanas y cada vez que me veía mi Madre, me sonreía con muchísima dulzura, pero con una mirada incomprensible, entre la alegría y la duda…

Pienso que fue el mejor día de mi vida. Era aceptad@ como mujer por todas las integrantes de mi familia. Como a las 2 horas de lo que he relatado, llegó mi abuela, la madre de mi madre y desde que traspuso la puerta de mi casa, reclamó:

- A ver, a ver, dónde está mi nuev@ niet@.???. Donde estás, Katia preciosa.?.

Yo no daba crédito a lo que escuchaba… cómo era posible que también mi Abuela estuviera dentro del complot maravilloso de mi nacimiento a la vida femenina.?. Desde hacía cuanto tiempo estaban todas ellas en complicidad con mi primo amado.?. En verdad, estaban todas felices por lo que me había acontecido.??.

Mi mente vertiginosamente iba encontrando toda gama de justificaciones a sus actos puesto que mi mayor deseo se había cumplido. Mi Abuela al verme, me abrió sus brazos, me abrazó, me llenó de besos, me acarició las mejillas y me dijo:

- Ay, Katia, no tienes idea de cuánto tiempo estuvimos esperando tu Mamá y Yo que este momento se hiciera realidad. Desde un poco antes de tu nacimiento, ninguna de las dos deseábamos que fueses varón y nos sentimos desilusionadas cuando el médico nos avisó que eras un niño… Nos sentimos derrotadas y como remedio nos dedicamos a consentirte y cuidarte tanto, a tenerte tan junto a nosotras para que no quisieras ser como tu Papá o tu Abuelo y mucho menos como tu Hermano.!!!. Y mira hoy, con la sorpresa de que te has convencido totalmente que eres en el fondo una mujer y que nos has dado la satisfacción de pensar que tu vida de hoy en delante será muy diferente a la de tu abuelo, tu padre o tu hermano. TE VES HERMOSA Y FEMENINA!!!!.

No supe en realidad que contestarle, la lengua la tenía trabada de la sorpresa y de mis ojos brotaron lágrimas silenciosas. Sólo pude refugiarme entre sus brazos y recargar mi cabeza en sus senos. Me separó un poco, lo suficiente para poder verme de pies a cabeza y me pidió que girara lentamente para verme los lados, la espalda y de nuevo la cara. Inconscientemente mis movimientos fueron suaves, femeninos, ese movimiento oscilatorio de mi cadera se iba manifestando cada vez más de forma espontánea. Me hizo dar tres vueltas y hasta entonces quedó satisfecha. Me preguntó:

- Cómo te sientes.?. Me dijeron tus hermanas que decidieron ya bautizarte y que estás conforme con tu nuevo nombre, Katia Rebecca, verdad.??.

Un mucho avergonzad@, asentí sin emitir ninguna palabra. De nuevo insistió:

- Dime cómo te sientes.?. Mi niñ@ hermosa, no temas nada, aquí estamos todas nosotras para defenderte y para quererte, para apoyarte en todo. Además, esto que nos está sucediendo, solamente quedará entre nosotros, tus cambios y necesidades serán satisfechas con nuestra ayuda. Tu Madre y Yo, así lo hemos decidido. A propósito, ya te contó qué desde su embarazo, soñaba con tener una hija?, Que todas las noches rezaba para que fueses mujer.?. Que fue un desencanto mayúsculo cuando naciste y vio que eras varón?. Que, aun cuando te amamantaba, deseaba que su leche te ayudara a cambiar, que te llenara de hormonas femenina y que milagrosamente te convirtieras en mujer?, Que todas las noches rezaba porque tu vida fuera diferente a la de todos aquellos que le habían ocasionado daños.???.

- Sí Abuelita, me lo platicó y hoy cuando me vio me dijo que su sueño se había cumplido, que tanto que había rogado, suplicado, rezado porque no fuera hombre, ahora sus cuitas se veían recompensadas y me dijo que me parecía a ella cuando estaba pequeña. Es cierto que me parezco a ella.?.

- No lo había pensado, pero fíjate que sí es cierto, eres el vivo retrato de tu madre, no nada más en tus facciones sino hasta en la forma de sonreír; de eso tienen que sentirse orgullos@s l@s dos y creo que es un buen inicio en tu nueva vida. Pero esto hay que celebrarlo…. Que te parece si salimos las tres y vamos a comprarte toda la ropa que necesites.?. Me insistió.

Creo que esa plática despertó otro instinto femenino en mí, el de ver, probarme y comprar ropa, zapatos, maquillaje, medias, y sobre todo las delicias de los aromas de cremas y perfumes. Esa mañana, me compraron toooodooo lo que necesitaba.

Regresamos con muchas bolsas de mercancía. Mis hermanas les reclamaron que a ellas no les hubiesen comprado ninguna prenda y ambas contestaron que tenían lo suficiente y a quién había que darle hoy todas las facilidades para satisfacer sus necesidades era a mí, su nuev@ herman@.

Que dicha la mía, que alegría interior se me creaba al sentirme así, comprendid@, querid@, apoyad@... Entonces tuve la certeza de que contaría con ellas para siempre, que en las buenas y en las malas lucharían por hacerme feliz y estarían a mi lado. Contra todo lo normal en cualquier familia, habían logrado cambiar mi entorno, mi mentalidad, mi forma de ser, mi naturaleza, mis sentimientos, se sentían plenamente responsables de esos cambios y buscarían por todos los medios que no hubiese acciones en contrario, aún con el riesgo de hacerme una persona infeliz, ellas habían logrado su objetivo, que era en el fondo vengarse de todos los insultos, menosprecios, desaires e imposiciones que habían sufrido con mi Padre y mi Abuelo.

Sonará contradictorio, pero por un lado, YO anhelaba ser y vivir como ellas y por el otro, me empezaba a caer el veinte de que NO ERA NORMAL lo que me sucedía y que tarde o temprano tendría problemas con familiares, amigos o conocidos que amargarían mi vida. (Como tiempo después lo constaté).

Mi vida de adolescente por algún tiempo, dentro de la intimidad de mi casa fue la de toda chic@ normal, en las mañanas después de bañarme, me vestía con mis pantaletas y mi brassier entrenador, aunque tenía que vestir las camisas y pantalones del uniforme escolar. Tarde se me hacía para llegar a mi casa y arrojar a la ropa sucia todas esas prendas burdas y feas de muchachos, de nuevo me bañaba y me consolaba frotando mi cuerpo con las cremas corporales que me habían comprado para después enfundarme en mi ropa totalmente femenina, por lo que en mi casa daba rienda suelta a esos deseos. Esos tiempos escolares eran inaguantables para mí, puesto que en público no podía ser la nen@ que yo deseaba, procuraba no intervenir en deportes que me obligaran a desvestirme junto a mis compañeros ya que se darían cuenta que mi ropa interior era de mujer, pero cuando ello era inminente por las presiones de los profesores, entonces debajo de mi uniforme incluía los shorts y camiseta de deportes y solamente tenía oportunidad de ponerme pantaletas.

En varias ocasiones con la total anuencia de mi madre, vivía mi noviazgo con Esteban en la sala de mi casa, estando abrazad@ constantemente por él y recibiendo sus caricias y besos aún enfrente de mis hermanas quienes ya se habían acostumbrado a ello. En varias ocasiones se recostó en el mueble descansando su cabeza en mi regazo mientras yo le acariciaba el pelo y eso me hacía sentir muy femenin@; me contaba sus peripecias en la escuela y me comentaba todos aquellos momentos en los que me hizo suy@ por primera vez. Sus palabras y mis recuerdos me calentaban y más de una vez tuvimos que irnos a escondidas al corral de la casa para que me penetrara una y mil veces o le hiciera disfrutar de varios orales. Esos momentos de desahogo eran para mí como una extensión de aquella noche maravillosa en la que perdí mi virginidad por su pene y a la vez fueron ocasiones en que, por el lugar donde estábamos tuvimos que utilizar nuevas posiciones, así me enseño las que comúnmente se llaman “de perrito” o “ponernos en cuatro”, “de pie” estando recargando mi pecho en el tronco de un árbol y él detrás de mí, otras maravillosas como enlazando mis piernas en su cintura y el deteniéndome por las nalgas, me penetraba cargándome y sin olvidar la mejor de todas, que era estando yo encima “cabalgándolo”. Oh, Dios Mío, cuantas posturas hermosas y llenas de encanto, dolor y placer me enseñó mi Esteban, siempre llenando con su semen mis entrañas.

Yo seguía mi amorío y lujuria con mi novio o amante esposo. En otras ocasiones gozábamos de nuestros cuerpos en su casa con mucha más libertad. Cada vez que me llenaba la boca o el recto con su semen, me parecía que estaba tomando vitaminas que aumentaban mi femineidad, mi deseo de ser mujer.

REALMENTE ME CONVERTÍ EN UN@ PENE-ADICT@, quería estar siempre junto a él, sentir su dureza, besarlo, acariciarlo, chuparlo, apretarlo entre mis nalgas y que nunca, nunca se separara de mí. Todo esto me aconteció durante varios años quedando grabados en mis recuerdos.

Una ocasión escondidos entre los árboles del corral de mi casa, cuando yo estaba deleitándome besando, lamiendo y succionando lúbricamente su pene y él estaba a punto de vaciarse en mí, escuchamos el grito alarmado de mi hermana Patricia, que me gritaba…. Rafael, Rafael, te habla mi papá!!!!!.... y muy sorprendidos ambos, nos detuvimos, me levanté con rapidez y me alisé el vestido, por su parte Esteban se volteó de espaldas, metió su pene en los pantalones y cerró su bragueta. Mi hermana se acercó muy apurada y me entregó ropa de hombre para que de inmediato me cambiara y me comentó:

- Rápido, rápido, Katia, cámbiate de volada la ropa y ponte esta que te traigo porque mi Papá está como energúmeno preguntando por ti, le dijimos que estabas acá en el corral cortando mangos con Esteban y nos pidió que te llamáramos, que quiere verte, pero ya.!. Recuerda bien que debes comportarte como hombre delante de él y evita cualquier ademán o voz de afeminado, Ok.??.

Muy asustad@ hice lo que me decía mi hermana y rápidamente me cambié, a la carrera, cambié mi peinado y me quité la diadema con flores que llevaba puesta, procuré hacerme un peinado masculino aunque lo único que logré fue quedar con el pelo mal peinado; desde las trusas hasta los pantalones los sentía raros, además sentía que mis nalgas ahora femenin@s resaltaban en el corte del pantalón y me veía horrible… que feo es vestir de hombre!!!!, pensé.

Mi Padre estaba en la sala, discutiendo con mi madre, alcancé a escuchar su reclamo de que me estaba haciendo un joto, un puto, un afeminado y que él haría de mí un hombre hecho y derecho, como mi abuelo, como él o como mi hermano. Al entrar yo a la sala, mi mamá se salió y pude ver a mis hermanas y a mi Esteban a un lado de la puerta con cara de azoro y de susto.

- Cierra la puerta; (me ordenó y mecánicamente lo hice). Me han dicho muchas personas que te han visto vestido de mujer, es cierto eso.?. (Negué sin hablar). Ah, nooo?, si son muchas personas las que se han burlado de ti, me han dicho que te cuide, que andas en malos pasos y que hasta en el Colegio se ríen de tí, que Esteban tuvo que defenderte de un muchacho que te estaba ultrajando… me vas a decir que no es cierto.???. Y mírate, esa postura que tienes es como si fueras una niña… pero te lo voy a quitar por las buenas o por las malas y si no te comportas como debe ser, te irás conmigo al Cuartel, te voy a meter en el ejército para que aprendas a ser hombrecito.!!!.

Ese golpe tremendo a mi autoestima femenin@, me enmudeció y aterrorizó, procuré erguirme, retrayendo mis nalgas, levantando los hombros y evité mi caminar con los meneos que ya estaba acostumbrad@ a hacer. Que tristeza sentí al verme arrollad@ por la intensidad de aquél macho Alfa que era mi Padre.!!!. Tuve que pensar rápidamente cual podría ser la reacción de un muchacho de 14 años ante una situación como esa… debía de aparentar lo contrario a lo que deseaba.

Sólo acerté a decir, enronqueciendo la voz… ¡¡Cómo Usted ordene, Padre.!!!.

- Pues sí, RAFAEL, claro que será como yo lo ordeno; tengo que ir a Guadalajara a atender unos asuntos de trabajo; regresaré en tres días y entonces veremos lo que tendremos que hacer contigo para convertirte en un hombrecito.!!!. Ya basta de ser un niño consentido por tu madre y tu abuela, debí estar al pendiente porque desde que naciste tu madre fue muy sobreprotectora, pero todo eso se acabó.!!!

Dio media vuelta y sin más salió de la sala, azotando con fuerza y coraje la puerta. Inmediatamente entró mi Madre y corrí a sus brazos, lloré y lloré, angustiad@, temeros@ de que mi Padre me fuera a meter al ejército o que me tratara de manera estricta para corregir mi conducta. No lo entendía… todo me había indicado que mi camino y mi futuro debía ser femenino, yo ya lo había aceptado y ahora mi Padre me amenazaba bajo la premisa de que mi educación era inadecuada.

Mi madre limpió mis lágrimas y me susurró al oído:

- ¡¡¡ No te preocupes, mi nen@, ya veremos en estos días como solucionamos este problema… no te dejaré nunca sol@ en manos de ese barbaján.!!!. Eres mi angelit@ y no voy a perderte a causa de los complejos machistas de tu Padre; se lo dije muchas veces que no se metiera en esto, que dejara transcurrir el tiempo y que entonces tomarías el camino que debieras tomar; sin embargo, él quiere obligarte a ser como él y su Padre han sido siempre, machos, prepotentes, egoístas, autoritarios, todo lo contrario a lo que tú eres, mi nen@ bonit@.

Mi Padre viajó como lo había dicho; al día siguiente, martes por la tarde, me buscó mi novio y me puso al tanto de lo que mi Padre quería hacer conmigo, puesto que lo comentó a su vez con el esposo de la hermana de mi madre y me dijo:

- Katia, escuché a mi padre hablar con mi mamá y le dijo que tu Papá quiere ver que tan hombrecito eres; que te llevará con “La Venada” y te pagará la mejor puta que tengan para ver si respondes ante una mujer como deben hacerlo todos los hombres y que si no lo haces entonces te meterá al ejército. Veré en que puedo ayudarte porque la mejor puta, la más buena, es Constanza y yo la conozco.

- Cómo que la conoces???, por qué??’, ya fuiste tú a esa casa de citas.??. (Le dije alarmad@ y dolid@, pensando en cómo mi hombre podría engañarme con una mujer y lo que era peor con una prostituta, sin importarle todo lo que yo le daba).

Socarrón, me ignoró, me sonrió irónicamente, me contestó que él había pasado hacía unos años por ese bautizo y que a partir de ese entonces varias ocasiones había estado con Constanza por lo que podría hablar con ella para que yo no tuviera problemas con mi Papá, y que podríamos confiar en ella. (eso me confirmó que varias veces se había acostado con esa mujer, y a mis espaldas.!!!!).

Terminó diciéndome que el sábado siguiente mi Papá me llevaría a esa casa de citas por lo que contábamos con poco tiempo para actuar y manejar en lo posible tu estancia en ese lugar. Pero, no olvides que quieres estar con Constanza, si es que te pregunta tu padre o la Venada.

Me besó y se fue, pero me dejó con la certeza de que iría a esa casa de citas y que cogería con la tal Constanza antes o después de planear mi entrevista…. Los celos me consumieron el alma y mi temor por lo que podría suceder en el futuro cercano me sumió en la depresión por todos los riesgos que correría, ya que de una cosa estaba plenamente segur@ ... Si mi Padre quería que yo me comportara ante una mujer como lo hacen todos los hombres, si quería que me acostara y penetrara a una mujer para demostrar mi masculinidad, ya podría dar por sentado que los resultados serían negativos, mi pene pequeño y flácido nunca respondería porque solo lo tenía para la micción, pero no me servía para la eyaculación, NO, NUNCA PODRÍA HACERLO y ya me veía perdiendo mi pelo y vistiendo las rasposas ropas de soldado… No, no lo soportaría nunca.

CONTINUARÁ.

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Iniciando la semana desde el sur de la CDMX. Besos
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Excelente inicio de semana
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MI VIDA EN SUS INICIOS.- V.- PRIMARIA Y SECUNDARIA. (3ª. PARTE).

Poco a poco…. mmmmmmmm…. Ayyyyyyyy, ssssshhhhhhhhss, aaaayyyyy.

Aunque aún conservaba los restos de su semilla dentro de mí y además los restos de lubricante, no fueron suficientes para que su entrada fuera indolora; de nuevo ese dolorcillo picante, ardoroso, aunque atenuado, me hizo recordar mi primera entrega, mi primera penetración, el momento preciso en el que mi Esteban, me convirtió en lo que siempre había deseado, su mujer.

Poco a poco, seguí bajando, seguí enterrándome su virilidad, la que al sentir mi calor interno, reconoció sus terrenos y tomó una nueva dureza y a la vez se hizo más larga, aún más, o cuando menos, fue lo que sentí en mis interiores, de nuevo esas sensaciones internas de dolor/placer/dolor/placer interminables… poco a poco, con dolor y con deseo, hasta que logré sentarme totalmente sobre su bajo vientre sin que se viera en el exterior algo de su pene; lo tenía todo dentro, todo abrigado por mi ano y por mi recto… Que feliz momento, que recuerdo tan vívido me llega y me provoca todavía ardientes picazones. Volvía a pertenecerle, volvía a ser su mujer y la recipiendari@ de su cariño.

Entonces empecé mis movimientos de sube y baja, una y otra vez, una y otra vez, sintiendo cómo mis esfínteres le permitían la entrada y salida a ese maravilloso y amado pedazo de carne que me transformaba en la mujer más lujurios@ del mundo; pero ahora ya de manera más natural e instintiva mi cuerpo respondía a los embates que yo mism@ le provocaba, enterrándome más profundamente y espaciando sus estancias dentro de mí, mi cuerpo era una braza ardiente de deseo, mi piel despedía humores de sexo, de deseo por satisfacer y mis ojos entornados, emocionados al máximo expresaban también ese dolor/placer/deseo por mi hombre, por mi macho, por el dueño de mi cuerpo, de mi voluntad y de mis sentimientos, ahora ya dependía física y sentimentalmente de él, ahora era un apéndice a sus deseos. CÓMO ESTABA GOZANDO ESOS MOMENTOS DE DOLOR PLACENTERO.!!!!. Me relajé un poco, me incliné hacia él y apoyé mis manos en su pecho, mis movimientos de sube y baja se complementaron con aquellos de adelante hacia atrás que obligatoria y lujuriosamente estaba impelid@ a hacer de manera constante; mi apéndice urinario (que no pene, sino minipene), empezó a endurecerse muy, muy poquito por el frote de mi pubis casi femenino con el bajo vientre de Esteban.

Mi hombre, al darse cuenta de mis reacciones y mis respuestas en su cuerpo, sintiendo cómo lo apretaba y lo liberaba, cómo me meneaba, cómo entraba y salía en mi cuevit@ del placer y cómo lo envolvía con mi recto; levantó sus manos hacia mis mejillas y me empezó a dar muchas caricias, recorrió mis labios con sus dedos y alguno de ellos lo introdujo muy poco en mi boca solamente para delinear su contorno y seguir acariciando mis labios; me alisó las cejas, me acarició los lóbulos de mis orejas y metió sus dedos entre mi pelo, lo que encendió mucho más mi deseo y mi necesidad de pertenecerle. A diferencia de la anterior entrega, ahora sí hizo que me sintiera querid@, que me sintiera tomad@ en cuenta, que no solamente era sexo lo que me daba, sino que ahora sentía que me amaba y era su forma de demostrármelo, con sus caricias, con sus ojos que me mostraban la dulzura de su cariño… Creo que es lo menos que cualquier mujer desearía que su hombre le demostrara en momentos como esos. Y ahora él me lo hacía mientras yo lo atendía con mis entrañas.

En uno de mis movimientos de atrás adelante, teniendo ya mi ano más abierto, no me di cuenta y al momento de mi regreso de adelante hacia atrás, su pene grueso y duro, escapó intempestivamente de mi interior; su dureza lastimó la suavidad de mis paredes anales y de mi boca salió un lamento de dolor y a la vez de desencanto porque ya no estaba dentro de mí.

- Aaaaaayyyyyyyyy!!!, exclamé con una femenin@ voz gimiente que yo mism@ desconocí y casi me desvanezco sobre su pecho, con quejidos constantes pero cada vez más espaciados ya sin gritar….

- Qué te pasó?, me preguntó y sentí sus brazos rodear mi espalda…

- Es que ya te me saliste y me lastimé un poquitín, pero no me importa, déjame iniciar todo de nuevo, déjame sentir cómo me penetras de nuevo.!!!!.

Diciendo y haciendo, me erguí un poco apoyándome en mis rodillas y mis muslos, dirigí de nueva cuenta una mano hacia mi agujerito adolorido mientras con la otra tomaba su verga que seguía dura, gruesa y larga y relajándome un poco me la volví a meter de una sola embestida… teniéndola dentro nuevamente, el dolor como por arte de magia desapareció.

Como hembr@ en celo, seguí disfrutando más y más de su penetración, no ya poco a poco, sino de manera más agresiva, más instintiva. Aquel niño, Rafael, que había sido yo hasta horas antes, YA NO EXISTÍA MÁS. Sin embargo, deseaba poder ser en esos momentos para mi hombre una mujer de verdad. Recordé que los pubis de mis hermanas eran sin protuberancias, sus declives hacia el interior de sus piernas con contornos planos y deseé poder tener el mío de esa forma. Esteban, me adivinó el pensamiento y me dijo:

- Oye cariñito mío, cuando jugabas en el cuarto de tus hermanas, me di cuenta qué antes de acostarte sobre las almohadas, al parecer, te metías la “paloma” hacia adentro de tu cuerpo, la hacías desaparecer como si fueras mujer y entonces ya te acostabas y hacías tus movimientos de meneos y demás. Por qué no lo haces ahorita y te frotas así contra mi cuerpo.???.

Su idea se me hizo de lo más correcta para hacerla, entonces, aun montándolo, me apoyé sobre de mis rodillas y deteniendo con una mano el prepucio de mi “paloma”, con la otra metí el cuerpo de mi pene hacia mi bajo vientre, hasta que desapareció en mi interior y el resto del pellejo de mi prepucio, lo hice bolita, lo metí en el mismo lugar y para que no se saliera, me apreté contra el cuerpo de mi hombre; así pareció como si mi pubis estuviera también plano como el de mis hermanas. Lo vi, lo sentí y lo recuerdo de ese modo, planito, planito, femenino, femenino. Mmmmm, que sensaciones extrañas pero placenteras, estaba como si fuera un sueño, deseando que fuese realidad total y permanente.

- Ahora sí, muévete de atrás adelante, pero sin separar tu pubis de mí, y al mismo tiempo menéate como lo hacías en tu cama.!!!!.

Que nuevos mundos estaba explorando o me estaba enseñando mi marido de hecho, que no de derecho.!!!!.

Me moví con desesperación y lo seguí apretando en cada entrada y salida, adentro meneaba mis caderas como exprimiéndolo, hasta que pasó lo que tenía que suceder…SE VACIÓ DENTRO MÍO; lo sentí, lo disfruté y me presioné más contra su pubis, mis estremecimientos internos simultáneos a su eyaculación se dirigieron además hacia mi “palomita” y de ella me salió como con contracciones, un poco de líquido transparente…. Wooow, mi mente estaba volando, mientras mi cuerpo se deshacía por los ardores internos y ahora sí, casi desmayadamente me dejé caer sobre su pecho… No podía más, pero me sentía plenamente satisfech@ y correspondid@.

Esa noche fue de dicha total para mí, la noche en que mi ser masculino desapareció, cuando menos por algún tiempo y se hizo realidad tanto el deseo de mi madre, como el de mis hermanas y el mío, que yo era su hij@, era su herman@ y era mujer.!!!.

También esa noche aprendí muchas cosas que me han servido después en mi vida como travesty pasiv@, aprendí cómo ser penetrad@, cómo acariciar la verga masculina (en ese entonces, nada más la de Esteban), aprendí cómo relajarme para recibir totalmente a un hombre dentro del ano, aprendí también cómo recibirlo y acariciarlo con mis labios y con mi boca, aprendí diversas posturas para hacer el amor, aprendí que no solamente con una penetración se goza, sino que nosotr@s podemos excitarnos viendo el cuerpo masculino, que podemos responder a nuestros femeninos instintos con sus caricias y que podemos recibir y provocar placer chupando, besando, acariciando y succionando (vulgo, mamando), la verga de nuestro hombre.

Todas esas vivencias, experiencias y enseñanzas que me enseñó Esteban, en nuestra “noche de luna de miel”, se quedaron grabadas muy dentro de mí, siendo mi principal motivante para buscar la meta que aún deseo…convertirme en una mujer real, ya no mentalmente puesto que eso ya lo logré, sino físicamente, complementar mi transición quitando eso que me estorba y poder disfrutar la vida como yo lo he deseado siempre.!!!.
Y con ese bagaje en mi cuerpo y en mi mente, me deslicé de su cuerpo hacia la cama, me acurruqué a su lado y me dormí con la seguridad de que al despertar el mundo sería diferente para mí.

CONTINUARÁ…

MI VIDA EN SUS INICIOS.- V.- PRIMARIA Y SECUNDARIA. (PARTE FINAL).

Dormí plácidamente, cobijada por el calorcito que despedía el cuerpo de mi amado esposo, entre sus brazos y llenándome los pulmones con su aliento, mi último contacto con la realidad de esa noche fue sentir la suave caricia de sus labios en mis mejillas y su beso sensual que me dio oportunidad de saborear su lengua y mantenerla unos momentos en contacto directo con la mía, jugando. Y me dormí.

Desperté con el camisón todo arrugado y sin las pantaletas, aún emocionad@, aún en ese limbo que nos queda después de una noche de pasión y más porque fue la noche de mi estreno, la noche en la que dejé de ser niño para iniciar esta aventura de asimilar mis tendencias femenin@s, empezando a vivir una doble vida en la que conviven mi ser social “masculino” y el ser de mi yo femenino, que quieran o no, ha tomado mucho del control de mi vida actual.

Mi piel se sentía con una tersura que antes no había tenido y los dolores provocados por mi desfloramiento anal aun persistían siendo ahora complementarios a mi nueva naturaleza, a mi nueva etapa de vivir íntimamente, de ser tratad@ y usad@ como mujer; en mi mente no hubo ningún asomo de arrepentimiento, al contrario, me sentía feliz, me sentía en el camino correcto y me sentía amad@ por un hombre que me lo había demostrado haciéndome suy@.

Me estiré en la cama como si fuera una gatit@, extendí mis brazos y mis piernas buscando la presencia de Esteban, mis manos recorrieron las sábanas sin encontrar rastros de él; entonces escuché el sonido de la regadera del baño e intuí que mi hombre se estaba preparando para salir de la casa, así que en el closet busque una bata de su mamá y me la puse para, como toda espos@, prepararle algo y desayunara antes de irse a la secundaria; lo único que encontré en el refrigerador fueron jugos enlatados, por lo que le serví un vaso de jugo de manzana (mmmm, mi favorito) y lo acerqué a la recámara.

En mi camino de regreso, sentí la fricción de mis piernas al juntarse a partir de un pene que había reducido mucho su tamaño al igual que mis pequeños testículos, estando parad@, casi ni los veía, mucho menos los sentía; noté la facilidad con la que mis nalgas se adecuaban a mi andar; me sentía diferente y entonces noté que al caminar mis nalgas y mis caderas se balanceaban diferente, además sentí que de mi ano afloraba un líquido un poco pegajoso que facilitaba los meneos de mis caderas; un poco preocupad@ me introduje uno de mis dedos en la separación de mis nalgas tocándome el ano, detectando que eran los residuos del semen depositado por mi hombre. Mis nalgas se balanceaban con mayor ligereza y a la vez, al caminar sentía como mis caderas se hacían hacia atrás resaltando mi trasero ayudando a desaparecer un poco el frente masculino que ya no deseaba mostrar; de igual manera noté que mi caminar, antes enérgico y sonoro, ahora era con pasos más cortos, más suaves, apoyando la planta de los pies, no el talón como lo hacía hasta la noche anterior. Eso en su conjunto me hacía caminar de una manera cimbreante, como caminan las mujeres y me sentí feliz de esos cambios y de esas conclusiones a las que llegaba. Me imaginé que todo ello se debía a que ya no era señorit@, que las penetraciones gozosas que había tenido, habían ayudado mucho a lograr ese cambio morfológico y motriz.

Llegué a la recámara con ese balanceo femenino en mi caminar y vi a mi ahora esposo terminándose de vestir para irse a la escuela, le tendí el vaso con jugo y le comenté que no había nada más para cocinar y que me preocupaba como íbamos a subsistir durante todo el tiempo que estuviéramos en su casa, y me contestó:

- Gracias, mi niñ@.!, no te preocupes por la comida porque tu mamá y tus hermanas les dijeron a mis padres que se encargarían de ello; dentro de un rato vendrán por ti y nos veremos en tu casa cuando salga de la escuela, por lo que te sugiero que de una vez te metas a bañar y te alistes para cuando vengan por ti.

- Pppppeeero, cómo?, no me quedaré aquí mientras estás en la secundaria?, cómo me voy a ir a mi casa si no traigo ropa mía, toda es de mis hermanas?, cómo voy a salir así a la calle?. Si me ven los vecinos, se van a burlar de mí y me van a acusar con mi Papá o con los tuyos.!!!!, -contesté asustad@. Además, me siento muy diferente, como que no camino igual, no sé que es, pero antes no me movía así cuando caminaba y la gente se dará cuenta también de eso…. No, no, mejor me quedo aquí!!.

- Ah que niñ@ tan preocupon@!!, no tienes ningún peligro, tus hermanas te traerán el desayuno y te llevarán a tu casa, ya todo está arreglado, mejor ya vete a bañar, porque ya salgo para el colegio en un ratito.

Lo miré tan seguro de lo que me decía que me dirigí al baño y al cruzarme con él, me dio una nalgada cariñosa en las caderas y me dijo:
- Oye, es cierto… caminas diferente, balanceas mucho tus caderas hacia los lados al dar los pasos y aunque traes la bata, noto que tus nalgas están más paraditas, hasta parece que caminas como Patricia tu hermana… Pero no te preocupes eso es muy natural después de que dejas de ser niñ@, de que dejas de ser señorit@, porque tu cuerpo una vez haber sido desvirgado, se adapta a una nueva realidad y tus músculos se acomodan de otra forma… Pero quiero decirte que caminas muy sensualmente y que te ves bien buena…jajajajajajajaja.

No supe si reclamarle, regañarle o reírme de sus ocurrencias, pero al voltear a verlo afloró de nuevo mi femineidad, le guiñé un ojo y le lancé un beso de manera muy coqueta, lo que aumentó su risa franca y dándose vuelta salió de la recámara rumbo a su colegio.

Yo muy obediente me iba a metí a bañar, cuando sonó el teléfono y tuve que contestarlo.

- Bueno???, pregunté.

- Hola, mi niñ@, cómo amaneciste???., era mi hermana Patricia.

- Quéééé,??? …niñ@@@@.?. CCCóóómo???

- Ay, no te hagas,… bueno en un rato vamos para allá, te llevamos ropa y nos platicas todo, eeeeeh?. Y colgó.

Me asusté con lo que me dijo pero ya pensaría en que decirles, por lo que me metí a bañar y el agua caliente, deslizándose por la tersura de mi piel, me tranquilizó y me provocó una languidez muy agradable; recorrí mi cuerpo con mis manos, pensando en todas las caricias que me había deparado mi Esteban y me sentí sensual. Terminé mi baño y constaté que era cierto, no tenía ropa, así que sin pensarlo mucho me puse encima la bata de mi Tía y esperé.

Mis hermanas no tardaron en llegar, les abrí la puerta, ambas entraron con una sonrisa muy pícara que se acentuó al ver cómo estaba vestid@ y me asaltaron con preguntas como: que tal te fue en la noche?., durmieron juntos?., ya no eres ni niñ@ ni jovencit@, verdad?., dinos que sentiste?., te dolió?., te pusiste flojit@ como de dijimos?., cómo te trató Esteban?., cuantas veces lo hicieron?., ya no estás adolorid@?., y muchas otras que ya no recuerdo, pero querían saber todo, me insistían con sus miradas pícaras y con otras palabras de doble sentido. Me di cuenta entonces, que ellas habían sido parte de la trama y cómplices materiales de lo que me había sucedido.

No me molesté, al contrario, me sentí una de ellas, me sentí como si fuera su igual y estuviéramos compartiendo las experiencias que nos sucedían con los hombres; reconocí entonces que yo no había querido darme cuenta oportuna de lo que estaban organizando en compañía de mi primo y posiblemente mi madre, pero que en el fondo yo sabía lo que me iba a suceder.

Les confesé tooodooo, con pelos y señales, les comenté de mis dolores, de mis excitaciones, de mis contradicciones al comparar mi cuerpo con el de Esteban, de cómo había sucedido detalle por detalle el momento en que sentí los efectos de mi paso a esa nueva vida, de las sensaciones que me provocó el ser desflorad@, de mi ansiedad por ser poseid@ de nuevo, del encuentro de mi boca con el pene de mi hombre; en fin, que me sentía muy feliz de poder ser ahora como ellas y que ojalá así fuera para siempre. Atentas me escucharon y al terminar de platicarles, ambas me abrazaron y me dijeron:

- Bienvenid@, herman@, la verdad ya nos habíamos cansado de Rafael, ya era necesario tenerlo como a una de nosotras, comentábamos en el trayecto de la casa para acá que en caso de que hubiera salido todo bien, de aquí saldríamos contigo, vestido de hombre, pero con ropa interior de niñ@, y llegando a nuestra casa, te pondremos muy guap@, te cambiaremos y te pondremos un vestido muy bonito e iremos juntas a saludar a nuestra madre, ya que está esperando con ansiedad a su nueva hij@.
Y a todo esto, con cuál nombre quieres que te bauticemos entre nosotr@s... Si te parece hemos pensado en KATIA REBECCA, que nos suena muy femenino y adecuado para ti. Que te parece?.

Enmudecí, pero mis ojos demostraron la alegría que me inundaba y ASENTÍ por estar conforme con MI NUEVO NOMBRE; si era cierto lo que me decían mis hermanas, dentro de mi casa y con Esteban, sería yo una mujercit@, viviría como tal, me tratarían como tal, platicaríamos como tales y me cuidarían del mismo modo. Que feliz me sentía. Me vestí como me habían dicho, las pantaletitas se adecuaron a mi pubis con facilidad, aunque tuve que irme a la calle con pantalón y camisa.

Llegando a mi casa, sigilosamente mis hermanas me metieron a su cuarto en donde ya tenían todo preparado para arreglarme, mis demás hermanas sabedoras de todo me ayudaron mucho, me abrazaron y me dieron muestras cariñosas de bienvenida… también ellas ya me consideraban como su igual. Una vez, bien vestida, me pusieron un poco de rímel en las pestañas, me peinaron con una pequeña cola de caballo y me pintaron la boca. (Que deliciosa sensación me dio cuando me lo hicieron), me llevaron a la presencia de mi madre, la que con lágrimas en los ojos me abrazó, me besó y me dijo:

- Bienvenid@, hij@ mí@, no sabes cuánto he esperado este momento en el que lo que siempre desee desde tu concepción, lo veo hecho realidad. Eres la más hermos@ de todas!!!. Y te pareces mucho a mí cuando tenía tu edad!!.

Esa vida que hoy iniciaba con mis hermanas y con mi madre, hasta ahora sigue siendo igual; mi padre, mi abuelo y mi hermano nunca se dieron cuenta de lo que sucedía puesto que de manera normal no estaban en la casa. (aunque años después, mi Padre sospechó acerca de mi conducta y me obligó a hacer algo sobre lo que mi Esteban me avisó y me ayudó a salir victorioso de tal prueba, como en relato por separado narraré).

Lo que cambió casi 5 años después fue mi relación con Esteban, (en ese entretanto, fui su mujer muchas, muchas veces y cada vez que eso sucedía, crecía más mi amor y mi necesidad de él), ya que él teniendo casi 20 años, decidió que su camino era el de vivir cómo un hombre completo y empezó a salir con mujeres compañeras de su escuela y tuvo su primera novia. Conmigo cambió rápida, brutal y desconsideradamente, casi no iba a nuestra casa, me esquivaba allí y en el Colegio, como si fuera un@ desconocid@, hasta que platicó conmigo seriamente, dando por concluida nuestra relación y separándose totalmente de mi familia.

Ya imaginarán ustedes, cómo eso me rompió el corazón, me sumí en la depresión, mi alegría de vivir como mujer saltó en pedazos y me refugié en los brazos y en la comprensión de mi mamá y de mis hermanas; para ayudar a que todo eso vivido se olvidara, mi madre le sugirió a mi Padre que me enviaran a seguir mis estudios a Culiacán, con otro de sus familiares, donde transcurrió mi vida hasta terminar mis estudios en la facultad y venirme a la Ciudad de México a trabajar.

Sin embargo, esos trozos de mi pasado siguen vivos dentro de mí, en momentos los rememoro, los vuelvo a disfrutar y ahora los he compartido con ustedes.

P.S. Aunque mi historia aún no termina, puesto que quiero terminarla hasta el momento en el que retomé mi vida amorosa con Eduardo (que en relatos anteriores ya narré), quiero agradecerles a todos los galantes caballeros y a todas mis amig@s, herman@s travestys, su paciencia y comprensión para darse el tiempo de leer estas mis cosas. Los quiero mil…. KARLA REBECCA SALINAS GAYTÁN.

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