Relato: culo del liceo

soy carlos de Venezuela

estaba en el liceo con una carajita qué me estaba mamando el guevo 16 cm

la chica era de 8vo camisa azul tenia 13 años teticas pequeñas y era algo puta yo soy de 5to año.

mientras la carajita me mamaba el pipe vi a un chico también camisa azul viendonos y se estaba pajeando tenia un pipe pequeño y le dije qué viniera para coger a la chica entre los dos pero cuando se acercó vino directo al pipe mio y lo empezo a chupar yo me sorprendi pero con el guevo a mil no me importo y lo deje hacerlo asi que mientras el lo hacia le empece a chupar la totona a la putica y después le besaba las teticas hasta que me corri y no importo avisar al chico y vi como tragaba leche de lo mas tranquilo asi que le baje el uniforme y lo cogi delante de la chica le di duro por ese culito mientras la chica la pajeaba hasta que le eche la leche adentro después puse a la chica en cuatro y la cogi también por el culo hasta llenarselo de leche.

al terminar se fueron y luego vi que eran compañeros de clase. seguí cogiendo a la chica y otra amiga de ella.

Relato: Me iniciaron de peque y ahora soy en busca de esos momentos mágicos

Esta historia trascurrió hace ya muchísimos años, cuando era un nene de 10 años, mis padres tenían un televisor, una novedad en esa época, ellos habían acordado ir a una fiesta, para lo cual, no querían que nos quedásemos solos, yo y mis hermanos, por lo que le pidieron a una vecina, que también iba ir con ellos; a su sobrino mayor que nos hiciese compañía, para que no nos asustemos, de paso que miraba televisión en la casa.
El muchacho, acepto de inmediato, su edad sería de unos 17 años, total, los mayores se fueron a su fiesta, casi de inmediato nos pusimos a jugar.
Por la edad de mis hermanos, se comenzaron a dormir, ya que estábamos jugaron encima de una cama.
El chico, aprovecho que nos habíamos quedado solos, me propuso jugar a manejar un avión.
Me pareció lo mas bacán. Nos cubrimos con una colcha, él me hizo agarrar una palanca, que era para manejar el avión, y la palanca era su pene, el cual lo agarraba según lo que él me decía.
Lo agarraba, y él me sujetaba las manos, pajeandolo, que decía que había llegado el momento del combate aéreo, que tenía que chupar a través de la palanca, pues estabamos en problemas y podriamos estrellarnos, me agarró la cabeza y me la acercó a su pene.
Lo estaba chupando sin saber, mientras él me agarraba de la cabeza y me jalaba mas a su pinga.
No sabia lo que estaba por ocurrirle, pero el me dio vuelta, me echo boca abajo, se lubricó su pinga y empezó a moverse mas rapidamente hasta que sentí como si me hubieran mojado en la espalda con algo.
Sentía como él gozaba de ese momento, me limpió lo mejor que pudo, y me hizo prometerle no decir nada de lo que habia pasado.
Ese fue el inicio de toda una serie de encuentros, donde el me agarraba las nalgas a escondidas de las miradas de los mayores, que terminaron con una penetración que hizo sentir, al comienzo, como ya se lo pueden imaginar doloroso, pero después, me empezaba a gustar.
Lo comenzamos a hacerlo frecuentemente, ya me estaba volviendo su putita, tanto a si que una vez estaba caminando, uno de sus amigos, me agarró las nalgas, me asusté.
Con el tiempo, me fue explicando, que era deseado por su amigos, y me propuso, si quería alguno de ellos me podría tirar.
Con el tiempo y la forma que me fue explicando y convenciendo, que terminé por recibir el semen de todos sus amigos.
Ese fue el comienzo de mi búsqueda de placer en otros chicos, y he tenido suerte en ese sentido, pues me he encontrado con chicos, y no tan chicos, con los que pasado buenos momentos; poco pasivo o activo.




Relato: Aquella tarde de sexo salvaje



Esta historia me la mandó uno de mis lectores de esta pagina
y me pareció muy buena. Así que en lugar de adaptarla como me pidió, prefiero
que la leáis tal cual me la envió. Espero que os guste y consigamos otro
escritor para esta página.



Llegué a casa a eso de las 8. Vivimos en una bonita
urbanización a las afueras de Alicante. Desde nuestra casa se ve el mar. No es
una casa de lujo pero tenemos bastantes comodidades.

Marta estaba en el sofá, leyendo. Llevaba puesto un vestido
que utiliza sólo para bajar a la piscina o a la playa. Bastante corto. Creía que
iba a celebrar el verme, pero no se mostró muy efusiva.

-¿Estás enfadada cielo?

-No, ¿por qué iba a estarlo?

Me acerqué al sofá y le dí un beso.

¿Es que llevas el móvil desconectado? -Me dijo Te han
llamado de Madrid, hará cinco minutos. El domingo tienes viaje.

Hice como que no importaba. Me levanté y saqué la botella de
Chivas.

-Me apetece un whisky, Tómate uno conmigo.

Se levantó a por la Coca Cola, pues no soporta el Whisky
solo, y al hacerlo me di cuenta de que no llevaba nada bajo el vestido.
Enseguida empecé a notar el dolor que había tenido toda la tarde en mis huevos.
Tuve que controlar mucho para no ir detrás de ella y follármela en el pollo de
la cocina, pues quería que leyera tu relato, y que estuviera un poco bebida.

Vino con la Coca Cola y el hielo y preparó los cubatas. Al
sentarse le vi el coño, que mostraba unos pelitos en fase de crecimiento pues se
lo depila con cierta frecuencia. Se dió cuenta de que la estaba mirando y
sonrió. Le tuve que decir que la quiero, pues muchas veces, como esta me sale
del corazón.

-Esta tarde te has dejado el horno encendido. Y ahora por lo
que veo quieres que todavía esté caliente. Lo he tenido que apargar yo. Lo
siento.

Cuando me dijo esto me quedé vacio. Le dí un trago largo al
cubata y saqué del bolsillo el texto con tu historia.

-¿Me dejas que te lea esto?

No contestó. Se sentó a mi lado y prestó atención a la hoja
mientras yo leía. Ella no decía nada, pero mi polla estaba a reventar, releyendo
la historía y pensando lo que podía estar provocando en ella.

Al poco noté que su respiración estaba cambiando. Terminé de
leerle la historia y le metí la mano por debajo del vestido. Estaba muy mojada.
Marta siempre lubrica mucho, pero nunca la había visto de esa manera. Me dijo:

-Mira como he puesto el sofá.

De verdad que el sofá era un charco. Estaba empapado de su
líquido viscoso. Le dije que lo limpiara. Me miró algo sorprendida pero se
arrodilló y empezó a lamerlo. Entendió perfectamente lo que yo quería. Le subí
el vestido hasta mitad de la cintura y quedó ante mi su culo, tan bien formado.
Marta tiene uno de los mejores cuerpos que he visto en mi vida. Le cogí el coño
y empecé a magrearlo con cierta violencia. Entonces me fijé en el agujero del
culo. Sólo me la había follado por ahí una vez, y tampoco fue gran cosa, cuando
tenía media polla metida la tuve que sacar porque decía que le dolía mucho. Eso
fue al poco de estar viviendo juntos. Pero ayer tenía claro que aunque le
doliese me la iba a follar por ahí. Se dió la vuelta y me cogió la polla con la
mano. Tiró del pellejo para atrás hasta que me dejó todo el glande al
descubierto. Entonces tiró aún mas fuerte como se quisiera ver hasta donde podía
llegar. Mi frenillo estaba muy tenso. Pensé que si seguía tirando me lo iba a
partir. Entonces se acercó y empezó a lamerlo. Tras estar un rato lamiendome
sólo el frenillo yo estaba que me corría. Entonces abrió la boca y se metío todo
el capullo dentro. Lo hacía con mas violencia que otras veces. Le dije:

- Pero mira que eres puta. Cómo te gusta.

- No soy una puta. Soy tu puta. Y además hoy puede ser tu
esclava con la condición de que no te vayas el domingo a Madrid.

- De acuerdo. Tumbate.

Se tumbó en el sofá y empecé a comerle el coño. Muy pronto
tuvo la primera convulsión. Mi Marta se estaba corriendo sin apenas haberla
tocado. Empecé a lamer mas lentamente para prolongarle el orgasmo. Tenía tal
cantidad de flujo en mi boca que tenía que hacer un esfuerzo para tragar. Lamí
mas fuerte y con mas violencia, cíñéndome al clítoris. Marta gritaba, estaba
loca. Movía su cadera en busca de mi lengua. Cogí mi dedo meñique y se lo metí
un poco en el culo. Se volvió loca y se corrió. Muchas veces le noto que cuando
se corre se le cierran los ojos y no puede abrirlos.

Se incorporó un poco y me dijo que me acercara. Me la quería
volver a chupar. Pero me dijo:

- Fran, me ha encantado lo del culo, pero por favor no me lo
vuelvas a hacer.

- Bueno, en Madrid me pensaré si te lo voy a volver a hacer o
no.

- No seas hijo de puta y no me hagas chantaje.

Se acercó y me besó los labios, mientras me volvía a tocar lo
polla. Se recogío de nuevo el pelo con la pinza y empezó a chupar. Al mismo
tiempo me tocaba los huevos por debajo. Estaban enormes y duros. Noté que me iba
a correr y me dejé ir. Ahora era yo quien tenía las convulsiones. Empecé a
meterle la polla bien adentro de la boca. Le empujaba fuerte, ya venía. Noté
como me temblaba todo el cuerpo. Era intensísimo. Noté la primera descarga, la
segunda, la tercera. El semen empezó a salirsele de la boca.

- No quiero que desperdicies ni una gota, le dije.

Vinieron una cuarta y una quinta convulsión. Además cada una
de ellas con gran cantidad de leche. Marta tenía la boca llena. Tosió y se le
salió un poco. Mi reacción me sorprendió hasta a mi, pero le di un fuerte
bofetón y le dije que se lo tragara todo. Ella trago y me miró con la cara un
poco apenada. Nunca le había pegado, pero es que me sentía violento.

Recogió con la mano el semen que me quedaba en la polla y se
lo llevó a la boca. Lo mismo hizo con el que tenía ella en la cara. De pronto yo
noté que me venía otra convulsión. La cogí fuerte del pelo y le tiré hacia
atrás, empecé a menearme la polla poníendola a la altura de sus ojos. Otra
descarga fortísima me salió y le llenó la cara. Me temblaban las piernas porque
noté que me corría de nuevo, pero esta vez calló al suelo. Marta hacia rato que
no decía nada. Se agachó y lamió el suelo, como si fuera una perra. Se levantó
limpió su cara con la mano y también se lo tragó.

Yo caí exhausto en el sofá. Estaba rendido. De mi polla nunca
había salido tanta leche. Pero noté que a Marta se le había escapado una
lagrimilla, y eso me produjo una mezcla de tristeza con algo de excitación.

- ¿Quieres otro whyski?, me dijo.

- Si, pero trae mas hielo.

Se levantó y fue para la nevera. De pronto se quitó el
vestido. Estaba completamente sudada.

Se me nubló la vista y me levanté hacia donde estaba ella.
Cuando llegué a su altura se volvió y me abrazó muy fuerte. Me dijo que me
quería, y nos fundimos en un largo beso. Noté que la polla se me estaba
volviendo a poner dura. Giré bruscamente a Marta y la apoyé contra la encimera
de la cocina. Ella soltó una carcajada. Carcajada que se convirtió en un grito
de dolor seco cuando le metí el dedo corazón por el culo. Hasta adentro.

- Para Fran, me estas haciendo mucho daño.

Noté que se le saltaban las lágrimas pero esta vez no de pena
sino de dolor. Empecé a mover el dedo fuertemente adentro y afuera.

- Para cariño, me vas a reventar.

Mi erección volvía a ser notable, o mejor dicho,
sobresaliente. La apoyé con mas fuerza contra la encimera y le metí la polla por
el culo. Al principio me costó. Ella respiraba fuertemente. Le cogí las tetas y
se las apreté mientras se la iba metiendo. Ya llevaría metidos unos doce
centímetros cuando Marta dió un grito de dolor que me asustó un poco. Hice el
amago de parar, pero había algo dentro de mi que me hacía seguir empujando.
Cuando llevaba unos diecisiete centímetros de polla en el culo de Silvia, noté
como por debajo salía algo de sangre. Ya no quise seguir penetrando, pero empecé
a moverme adentro y afuera. Me iba a correr de nuevo. Silvia gritaba, lloraba y
sudaba. Me corrí, no tan intensamente como antes. Saqué la polla del culo de
Silvi, le dí la vuelta y le besé en los labios. Tenía cara de dolor. Le dije que
la quería mucho. Ella se tocó el ano con los dedos.

- Me has hecho mucho daño. Mira estoy sangrando.

Se volvió a tocar y sacó una mezcla de sangre, semen y sudor,
y entre sollozos se lo llevó a la boca y se lo tragó. Así lo hizo hasta tres
veces. Me besó y se fue corriendo a la habitación. Cuando yo subí estaba
durmiendo.

Relato: La primera mamada que me dan en el metro de la CDMX

Buenas noches muchachos, mi nombre es jonathan tengo 21 años, de cuerpo robusto, peso 85 kg, moreno claro, cabello lacio y una verga de 16 cm gruesa y bastante cabezona; les voy a contar lo que paso este lunes 3 de octubre en el metro de la ciudad de México, ¡100% real!

Siempre había tenido la curiosidas o la inquietud de meterme en el último bagon del metro ya que se ecía que en ese bagon pasaban cosas interesantes pero nunca había tenido la grata oportunidad de ver, presenciar o hacer algo hasta hace pocos días.

Como de costumbre me preparaba para ir a la escuela creía que sería la misma rutina de siempre tomar la combia al metro La paz y de ahí hasta Pantitlan, sin embargo ese día por alguna razon quería que algo pasara tenía tiempo sin chaquetearme (masturbarme para los que no sepan qué es una chaqueta)y tenia muchas ganas de coger, en fin ese día me subí al bagon del metro y para mi mala suerte no me percate que un policia estaba abordo del bagon; cabe aclarar que inusualmente solo habíamos cuatro personas a bordo,el policia,un chico frente de mi( delgado, moreno,un poco chaca), otro chico bastante afeminado (bestido de traje pero con voz muy agüda, un pequeño bigote y algo amanerado en su forma de pararse y caminar)y por supuesto yo; el metro comenzo su marcha y como les dije creí que no pasaría nada pues estaba el policia, para mi sorpresa se bajo a la estación siguiente,en ese momento lo unico que pense, fu qué, era mi oportunidad para que algo pasara y en efecto asi fué.

En cuanto cerraron las puestas me cambie de asiento a modo que ambos chicos pudieran verme y comense a tocarme la verga sobre el pantalon, en primera instancia el chico delgado algo chaca me volteo a ver y no dejo de misrame la verga, cuando me di cuenta de esto comense a frotarme la verga mas fuerta con la mano y diciendolo que viniera con migo, para mi sorpresa no solo el chaca se acercó a mí, sino que, tambien el otro chico se acerco, el chaca comenzo tocarme la verga sobre el pantalon y lo unico que hise despues fue sacarmela abriendo la bragueta del pantalon y desabotonandomelo, el chico no lo penso dos veces en cuanto se lo metió a laboca mientras el chico amanerado veia como me la mamaba, no se si era la exitación de que me la mamaran en publico, pero fue de las mejores mamadas que me han hecho en mi vida, al llegar ala estación acatitla nos cambiamos de lugar pues se subió una abuelita y su nieto, obuamente no queriamos que el niño se diera cuenta y nos pasamos aotro asiento (los tres) con el fin de que no nos vieran, así el chaca me la siguió mamando hasta la estación gelatao casi logra hacerme eyacular, en cuanto llegamos a guelatao el chaca se bajo y me sonrió, con lo cual entendi que ya se bajaría y me gusrde la verga,luego me recorri en el asiento y me puse junto a la ventana mientras el chico amanerado se puso a mi lado, lo voltie a ver y le pregunte:

yo: ¿quieres verga?
él: si, damela

Me volví a sacar la verga y me la siguio mamando, con la diferencia que este wey me bajo el pantalon a modo que salieran mis guevos y tambien me los chupo así sigui hasta que me vine en su boca, cuando termine me dijo:

él: que rica verga tienes y que rico semen
yo: gracias
él: ¿para donde vas?
yo: para metro poli ¿y tú?
él: yo bajaba en tepalcates(una estación despues del chaca), pero te la quería mamar

Despues de esto llegamos a pnatitlan y caminamos juntos un par de metros despues nos separamos y cada quien siguió su camino y dado que me gusto la experiencia espero repetirla pronto.

Bueno muchachos eso es lo que me paso el Lunes y espero les guste mi relato es 100% real si me quieren contactar mi Skype es JhonJhondrugs,y gracias por su atención.

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Los más cotizados colombia
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Mi hermano lo quiero pana las mejores recuperarse pronto
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Siempre tuve una debilidad por los piercings y los tatuajes, pero la verdad jamás me había animado a uno tan osado como este. La cosa es así mi marido me preguntó si me quería hacer un piercing en el pezón y yo dije: ¡auch! pero después me quedé callada... pensativa... así que digamos que tomé la decisión de hacerlo. Pero no quería en cualquier lado con cualquiera sino con una chica, me sentiría más cómoda. Por ende, caminamos y caminamos y caminamos hasta que la encontré. Si, a ella. Marina una tatuadora de 1.70 aproximadamente, delgada con pechos pequeños pero que denotaban dos piercings y una cola que era bastante apetitosa. En su piel blanca se podían ver todos sus tatuajes y llevaba unos lentes muy sensuales.
Entramos y concretamos una cita para el otro día en la tarde. Me dirigí rápidamente a comprar ropa interior para la ocasión, ya que probablemente iba a dolerme me compré un sostén sin aro ni relleno color negro con encaje y unas braguitas a juego. Al otro día me encaminé con mi marido al lugar. Marina nos dio a elegir unos piercings y le dije que me pusiera el que le gustara, se rio y tomó uno de una flechita plateada. Me recosté en la camilla mientras mi marido filmaba todo para que quede en la memoria. Me solté un bretel de la remera y saqué el pecho incorrecto a propósito, mi pezón me delató erizándose, pero no importaba porque Marina no solo no me había mirado mal, sino que sonreía pícara.
Se acercó a mí y me quitó el sostén rozando mis pezones. Entonces comenzó a tocar un pecho y otro preguntando en cual me gustaría más, aludiendo pro y contras. -En el izquierdo te va a quedar mejor porque en el derecho tenés dos lunares que si fuera yo no los quitaría −decía sensualmente. Luego marcó el pecho izquierdo rozándome un poco de más, acercó su rostro al mío y me sonrió. Tomó las pinzas y trató de ponerlas sobre mi pezón erizado, pero este se le escapaba misteriosamente. Le dije entonces que no me lo hiciera en ese sino en el derecho a propósito y que lo hiciera despacio para que no doliera. Tomó nuevamente el marcador y me dijo que me sacara la remera para estar más cómoda, le hice caso, me humedecía con cada roce, sentía como su mano apretaba mi pecho y deseaba más. Tenía su rostro a pocos centímetros y sentía su respiración en mis pechos.
Cuando se alejó a buscar la aguja noté que sus pezones también estaban erectos y se marcaban sus piercings. Volvió hacia mí y me dijo que no me iba a hacer doler porque era suave. Introdujo el catéter y yo solo pensaba en ella sobre mi boca. Mi marido lo notaba y eso me calentaba más. Al terminar agarró mi pecho y me dijo que me quedaba muy sensual que ahora debía estrenarlo. Y preguntó si podía darle un beso para que no me duela, accedí y mi marido también. Posó sus labios delicadamente en mi pezón ahora perforado y lo sentí húmedo, pero no tanto como yo. Le guiñé el ojo a mi marido y ya sabía lo que pensaba hacer. Dijo que se iba a comprar y nos dejó solas. Le pedí a Marina que me cambiara el aro del ombligo solo para sentir sus manos, así lo hizo y cuando terminó al ver su cara de pícara sin pensarlo le di un beso en los labios suavemente, pero ella me tomó del cabello y me besó apasionadamente.
Nos caímos contra los estantes y toqué sus pechos por debajo de la remera para sentir sus piercings. Ella gemía y rozaba su pierna contra mi húmeda entrepierna. Le quité la remera y llevaba un sostén rosa chicle donde se marcaban sus pezones. Mi remera ya estaba casi fuera así que la quité y nos besamos semi desnudas. Yo tenía la mano en mi entre pierna y ella en la suya. Estuvimos un tiempo sumergidas en caricias mutuas hasta que me subió la pollera y fue bajando desde mi cuello hasta mis muslos llenando cada parte con pequeños lengüetazos. Yo me dejé hacer. Me senté en el mostrador para dejarle lugar y que siguiera hasta que llegó a mi entre pierna. Me bajó las braguitas hasta las rodillas y lamió con ganas. Yo gemía y apretaba su cabeza más adentro. Deseaba besarla así que me bajé como pude y la tiré en el sillón del loobie, le bajé sus pantalones hasta la mitad junto a su culotte y comencé a tomarme los jugos de su concha semi depilada. La escuchaba gemir y me mojaba más. Hicimos un lindo 69 llenando nuestros labios de flujo hasta el hartazgo.
Cuando terminamos nos vestimos, me dio un beso en los labios y me despidió. Yo le dije que volvería porque de ahora en más seríamos amigas con permiso de mi marido. Salí del local y tenía un lindo piercing dolorido, pero con un video digno para recordar y tocarme pensando en ella o quizás también jugar con mi marido.
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Me desperté en aquella habitación que empezaba a conocer tan bien, solo faltaba ella tumbada a mi lado con su cabeza apoyada en mi pecho, y sus piernas enredadas entre las mías.
Me levanté de la cama con tan sólo unos calzoncillos y empecé a buscarla.
La encontré en la cocina, seguramente preparando el desayuno, me quedé observándola sin que ella se diese cuenta. Estaba preciosa con la luz de la mañana bañándola y ella con tan sólo un delantal y unas bragas negras con encaje.
Me acerque sigilosamente, desanude el ligero nudo que llevaba el delantal y puse mis manos sobre su delicada cadera.
- Buenos días - le susurre al oído . ¿Qué haces?
Oh, hola. Pues estaba preparando algo.
- Hmmm.
La atraje hacia mí hasta que nuestros cuerpos entraron en contacto. Note su cálida y suave piel contra la mía.
- ¿Y qué preparas? - deslicé mis manos hacia su barriga y la atraje aún más hacia mí, una de mis manos subió hasta llegar al contorno de su pequeño y esbelto pecho, la otra mano bajo hasta rodear su cadera.
- Estaba preparan... - un ligero estremecimiento la recorrió cuando le bese suavemente su nuca - Aah... 
- ¿Siii? - Mis manos siguieron acariciándola por todos lados, sin tocar sus zonas más delicadas, pero haciendo que se estremeciese con cada roce.
- Tonto... Si haces eso...
- ¿El qué? Solo te acaricio, no es como si hiciese... - Le agarre un pecho fuertemente, agarré su muslo cerca de su ingle y antes de que tuviese tiempo de soltar un gemido le mordí el cuello.
- Aaaahh... Pa... Para... 
- ¿Quieres que pare? - ella soltó un ligero gemido que intérprete como un sí. La apreté fuertemente contra mí hasta el punto de levantarla ligeramente, jugué con su pezón mientras estrujaba su pecho. - Está bien... 
Me separe ligeramente de ella, la agarré del hombro y la gire hasta que se quedó frente a mí. Estaba visiblemente sonrojado y exaltada, puse mi mano sobre su barbilla, alzándola y la besé apasionadamente en sus húmedos labios.
Entonces... ¿Vamos a la ducha? - le propuse con una sonrisa pícara en los labios.
Ella asintió ligeramente, quizás ligeramente avergonzada por imaginarse la situación.
Entramos en el baño que estaba decorado elegantemente, ella cerró la puerta y al girarse le agarre la camisa por abajo.
Déjame ayudarte con eso.
Le fui subiendo la camisa poco a poco, al descubrir su pecho le tape los ojos y le bese suavemente entre sus pechos, se le escapo un gemido por la sorpresa, termine de quitársela y de un ligero empujón la arrincone contra el cristal de la ducha.
- Así no nos bajaremos nunca... - mientras ella hablaba me fui acercando a ella, arrinconándola aún más contra el cristal y acercando mis labios a los suyos.
- Solo te ayudo a desnudarte.  - Susurre lentamente, dejando que notará el roce casual de nuestros labios al hablar. - No hay prisa. 
Su boca se movió instintivamente hacia la mía, pero la aparte con delicadeza y empecé a besarla en el borde de los labios, la llene a besos por su cuello, que se estiraba y estremecía, llegue hasta su pecho y rodee su delicado pezón sin llegar a rozarlo si quiera, exhale mi aliento sobre él que le provocó un gemido que no pudo reprimir.
Solo con ese acto empezó a crecer, quizás buscando el contacto con mis labios, pero aún era temprano para eso.
Pase mis manos por debajo de su pantalón y con un solo gesto deje que cayese al piso.
Seguí mi camino construido a base de besos y caricias con mis labios. Al fin llegue a la tira de sus bragas que se agarraban a su cintura, agarre aquella tira con mis dientes y baje por sus piernas hasta que llegaron al mismo lugar que los pantalones.
Estaba frente aquello que tan celosamente encerraba aquellas bragas negras, di un cálido y largo beso en la parte superior, deje que me notase a través de mi respiración, pase mi lengua por donde su piel dejaba paso a la carne que tanto placer le daría si mi húmeda y cálida lengua la tocase.
La oía reprimir sus gemidos y notaba cómo todo su cuerpo deseaba que hiciese más, que la tocase con mis labios y mi lengua, que le diese tanto placer que se olvidase de todo lo demás.
Pero aún era temprano para eso.
- Bueno, creo que ya estás lista para ducharte. 
- Ah... Ton... Tonto... - estaba totalmente sonrojada y respiraba entrecortadamente a causa de la extinción.
Me despegue de ella y le abrí el cristal que daba paso al interior de la ducha, ella entro y me apresure a desvestirme y a seguirla.
Dentro de la ducha, con el agua ya corriendo por su cuerpo me di el lujo de contemplarla detenidamente. Tenía una figura esbelta con unas deliciosas curvas encima de su cintura y en sus muslos, sus pechos no eran muy grandes y eso le daba una silueta aún más sensual, sus labios, bañados por el agua y resplandecientes eran inmensamente apetitosos y siempre deseaba besarlos y sentirlos y sus ojos, preciosos en cualquier momento, ahora me gritaban que me abalanzase sobre ella, que mis manos apretasen sus pechos y mis dedos jugasen con sus pezones, que mi lengua recorra completamente su vagina, los labios, el clítoris y cualquier rincón a la que mi lengua pudiese llegar.
Y estuve tentado, pero a más deseo más placer luego.
- Ahora toca enjabonarse... ¿No? - me acerque a ella mientras calentaba el gel entre mis manos, ella miraba mis manos ensimismada, seguramente imaginando y deseando lo que mis manos harían a continuación.
Empecé a extender el gel por su cuello, luego los hombros y poco a poco la giré, seguí con su espalda asegurando me que pasaba por cada rincón de su piel.
Llegué hasta su culito respingón y no pude evitar agarrarlo fuertemente, ella dio un sobresalto y se dejó caer hasta apoyarse en mí.
Con ella apoyada en mi deslice mis manos por su cintura y subí hasta sus pechos, los masajee suavemente mientras ella gemía cada vez que me aseguraba que sus mojados y brillantes pezones se quedaban limpios.
Bajé mis manos por su costado hasta llegar sus muslos y con delicadeza los abrí dejando expuesta su parte más íntima.
Habrá que limpiar por aquí también. - le susurre al oído mientras mis manos empezaban a rodearlo, con una mano cerré los labios y con la otra recorrí lentamente, apenas rozando, la línea que se había formado, me asegure de que mis manos no dejasen ningún rincón sin tocar y humedecer aún más.
Libere la presión que hacía con mis dedos y estos pasaron a abrirlo aún más.
Creo que para esta parte... No usare las manos.
Deje que mi pene, erecto y ardiendo por todo lo que sentía con mis manos y por sus deliciosos gemidos, se deslizase entre los labios de su vagina.
Ella no aguanto más y gimió sin reprimirse, esos gemidos eran música para mis oídos y encendían una llama en mí que solo se podía apagar de una forma... 
Pero tenía que aguantar.
Empecé a balancear mi cadera ligeramente hacia adelante y hacia atrás, dejando que ambas partes se mojasen con el agua y con sus propios fluidos, ella alzó sus manos y me agarro en la nuca, en un intento de que no me apartase nunca de ella.
Seguí con el balanceo, cada vez más rápido y cada vez ella gemía más y más se apoyaba sobre mí, sentía como el agua corría entre nosotros, sus manos sobre mí, notaba como ella se deslizaba sobre mi erección, como su interior gritaba que dejase ese juego y la penetrase en ese mismo momento, que la estampase contra el cristal y la embistiese desde atrás y que le agarrase los pecho fuertemente mientras seguía embistiéndola con toda mi pasión.
Y quería hacerlo, ardía en deseos de hacerlo, de poseerla ahí mismo y sentir que era mía.
Pero no era el momento, aún no.
La agarré de la cintura haciendo que me oprimiese más, su gemido más fuerte que los anteriores casi me hizo seguir mis deseos, pero la levante, separándola de mí.
-Yo diría que ya estamos totalmente limpios. - le alcance su toalla, se la coloque encima y me deje llevar en un largo, apasionado y profundo beso.
Ella ya estaba en la cama esperándome, con todo lo que le había provocado durante el día cualquier segundo de más que la hiciese esperar le parecería una eternidad.
Finalmente entro en la habitación y allí estaba ella, encima de una cama rodeada por velas que desprendían un suave aroma a lilas, estaba tumbada boca abajo y cubierta por una fina sábana de un color rojo brillante.
Tenía la cabeza apoyada sobre sus manos, me miró coquetamente, esperando a que me acercara.
Me acerque lentamente deleitándome con su figura envuelta en las sabanas, al llegar al borde de la cama ella se levantó y me planto un beso en los labios mientras me rodeaba el cuello con una mano y la otra mantenía la sábana cubriéndola, solo dejando entrever un conjunto negro y la ligera elevación de sus pechos. El beso continuó bajando por mi cuello, deje escapar un ligero suspiro, deseaba que siguiera, que recorriera todo mi cuerpo con sus labios, pero hoy era su noche y haría que sólo pensase en el placer que le daba.
Le coloque la mano sobre la barbilla y la alce interrumpiéndola, me miró dulcemente y mientras con un gesto le indicaba que no la empuje suavemente, tirándola sobre la cama. 
Ella seguía con la sábana agarrada, aunque ahora una pierna quedaba expuesta, llevaba unas medias negras que le llegaban hasta las rodillas, y en ellas se sujetaban unas finas tiras que seguían subiendo hasta más allá de donde podía ver.
Me deje caer sobre ella, parándome a unos centímetros de ella.
Acaricie su rostro y mientras suavemente cerraba sus parpados le susurre al oído.
Disfruta, mi amor.
Le di un cariñoso beso en la frente y aparte la sábana, dejando su cuerpo a la vista. Su atractivo cuerpo era aún más erótico de lo normal, sus pechos estaban sostenidos por un sujetador negro con un encaje ligeramente transparente que dejaban entrever su suave piel, su cadera estaba rodeado por unas bragas negras que dejaban poco a la imaginación, y unidas a ella un precioso ligero que abrazaba sus curvas.
Estaba preciosa, y endiabladamente sensual.
No sabía por dónde empezar, así que fui a lo que más me atraía de ella, sus labios.
Los bese suavemente y ella los abrió, invitándome a saborearlos, y eso hice, mordí su labio inferior y pase a envolverlo con mis labios. Su gemido amortiguado por mis labios me hizo querer más, pase mi lengua por sus labios, y la suya salió a mi encuentro. Nuestras lenguas danzaron mientras nuestros labios se apretaban mutuamente, atrape su lengua entre mis labios y succione ligeramente mientras la recorría entera con la mía propia y la libere.
Le mire el rostro ruborizado y le acaricie los labios, ella intento abrí los ojos, pero le obligue a mantenerlos cerrados.
No... Solo siente... Y disfruta.
Agarre su mano y me la acerque, deje que me tocase suavemente para luego besarla y con mi lengua bordear sus dedos.
Seguí besándola por el brazo, subiendo hasta sus hombros, su cuello, lo mordisqueé ligeramente y ella reaccionó con un gemido. Seguí bajando hasta llegar a sus pechos, besé, toqué y lamí todo cuanto aquel sujetador dejaba a mi alcance.
Pase una mano por su espalda y la levante hasta que quedamos sentados frente a frente con las piernas entrelazadas, ella dejo caer su cabeza hacia atrás dejando ver la curva de su cuello así que obedecí su orden muda y mordí fuertemente su cuello, su grito inicial dio paso a un largo gemido y antes de que aquel sonido se apagase desabroche el sujetador, la empuje nuevamente a la cama y me quedé con la prenda en las manos. 
Me abalance sobre ella nuevamente mientras mandaba a volar el sujetador a algún lugar de la habitación, mi boca fue directa a su descubierto pezón, lo cubrí con mis labios, lo besé, lo succione y lo mordí, ella no paraba de hacer notar el placer que le daba con los diversos sonidos que salían de su garganta.
Cuando conseguí sosegarme pase a su otro pecho y con mi lengua lo recorrí entero, dejando un rastro de saliva por donde pasaba y humedeciendo su sensible pezón. Deje que mi lengua jugase, que mi mano rozase, acariciase y apretase aquella parte de su cuerpo que tanto me gustaba. Cuando calmé mi sed de sentir sus pechos seguí el camino hacia su otra zona que me volvía loco. 
Besé y mordí todo aquello que encontré desde sus pechos hasta su cintura, cuando llegue me pare y me di el lujo de apartarme para observar su cuerpo semidesnudo tumbado en aquella cama.
Deje que mis manos la recorriesen entera, agarrando su cintura, acariciando su piel, rozando sus pechos y pasando firmemente mi mano por su cuello hasta llegar a sus labios y posarse ahí durante un momento. 
Volví con mis manos hacia sus muslos, abriéndolos para que me dejasen paso a su zona más sensible.
Me asegure de que sintiese mis labios y mi lengua en cada centímetro de su piel que estaba al descubierto, deje que mi aliento penetrase a través del tejido y la llenase de calor. Pase mi lengua por la entrada de su vagina, cubierta por aquellas bragas que solo la dejarían sentir la presión y el calor, aparte la tira que me impedía sentirla completamente, y bese dulcemente todo lo que antes no había podido sentir directamente. La bese despacio, dejando que sintiera el contacto con mis labios y mi respiración, al besarla mis labios se mojaron de ella, de su excitación, sus ligeros gemidos y movimientos me hacían saber que quería más, quería sentir mi lengua recorriendo esa parte, dejar que mi saliva se mezclase con sus fluidos y llevarla al éxtasis.
Y eso hice.
Deje que mi lengua jugase con aquellos labios, que sintiesen su carne y la humedecieran aún más. Pero ella quería más. Levante sus piernas haciendo que mi cabeza quedase atrapada entre ellas y lleve mi boca hacia su clítoris, lo bese suavemente y deje que mi saliva lo mojase.
Rodee sus piernas con mis brazos y con una mano lo expuse totalmente a mí, y me abalance sobre él. Lo encerré entre mis labios y dejé que mi lengua la sumiese en el placer. Mientras mi lengua pasaba una y otra vez por aquel pequeño bulto, rápido, despacio, apenas rozando, haciendo que sintiese toda la presión de mi lengua, mi mano agarraba firmemente su pecho, acariciaba y apretaba sus pezones y la otra mano la alzaba desde la espalda haciendo que mi boca estuviese más y más pegada a ella.
Y ella no paraba de gemir y suspirar, sus manos pasaban por mi pelo, mi espalda, me arañaba, me apretaba contra ella en un intento de sentir aún más placer. 
Cuando ella me agarro la cabeza e intento que estuviese aún más pegada a ella, que me siéntese más, cuando todo su cuerpo se retorcía y se acercaba más a mí, pare.
Me libere de sus manos y me aparte de ella.
Deje que mis manos la siguiesen acariciando, que no me dejase de sentir. Ella me miró, en sus ojos se reflejaba el placer que había sentido y las ganas que tenia de que siguiese, y un ligero reproche por haber parado justo antes de que llegase al mayor placer.
Me acerque a sus labios y ella se abalanzó sobre mí, sentí todo el deseo que tenia de sentirme, pero la frene, la mantuve contra la cama y la bese brevemente en los labios. Apoye mi cara entre sus pechos y deslice mis manos por su espalda, y la abrace fuertemente contra mí, quería sentir todos los puntos donde nuestros cuerpos se tocaban, y ella también, me apretó aún más con sus brazos y con sus piernas enredadas en mi cintura.
Disfruté de aquel momento cuanto pude, pero ya era hora de apagar aquella llama que ambos llevábamos soportando tanto tiempo.
Me aparte de ella y la mire a los ojos, mi pene rozó los labios de su vagina y lo mojaron con sus fluidos, me balanceé suavemente, notando como se deslizaba tan suavemente gracias a lo mojado que estaba todo por el deseo que había despertado en ella. 
Aparte la tira de las bragas y, coloque la punta en la entrada a su interior, que ya empezaba a palpitar esperándome. La miré a los ojos, puse mi mano sobre su rostro, ella la rodeo con las suyas.
Y empecé a entrar en su cálido interior.
 
Al entrar en ella de su garganta salió un gemido tan alto y con tanto placer en él que apenas me pude resistir de penetrarla y llenarla completamente, pero conseguí no ceder y comencé a moverme lentamente, pero ella no tenía tanta paciencia.
Con sus piernas agarradas a mi cintura me empujó fuertemente hacia ella y nos unimos completamente. Aprovechando mi momento de desconcierto y placer ella se abalanzó sobre mí, tirándome en la cama y quedándose ella encima.
Se dejó caer sobre mi pecho y apoyo ahí su cabeza, sentía prácticamente todo su cuerpo, sus brazos en mi torso junto a su cabeza, sus pechos aplastados contra mí, su vientre pegado al mío, sus piernas apretadas contra las mías y sus pies entrelazados con los míos.
Estuvo así un momento, momento en el que sentí placer en cada parte de mi cuerpo, en especial en donde más unidos estábamos y yo notaba como su interior ardía y palpitaba, exigiendo movimiento y placer. Empezó a mover sus caderas sin alterar su posición, yo la rodee con mis brazos y la abrace sintiéndola aún más. Sus caderas se movían a un ritmo perfecto, se alzaban hasta el punto en el que casi nos separábamos, en el punto en el que sentía como los labios abrazaban la punta y lo succionaban hacia adentro impidiendo que escapase, llegaba a ese maravilloso punto para luego con un rápido y firme movimiento hacer que su interior me envolviese completamente, se paraba un breve instante de esa manera, retorcía sus caderas y me hacía sentir el calor de su interior, lo mojado y húmedo que estaba por mí, por mis caricias, por mis besos y mordiscos, y como volvía a palpitar exigiendo otra vez aquel ciclo que entre suspiros, gritos y gemidos nos llevaba a ambos al mayor placer que podíamos sentir.
Una vez más calmada, apoyo sus manos sobre mi pecho y se irguió, desde esa posición pude contemplar aquellos pechos ligeramente mojados por el sudor y mi saliva, ella lo noto, y con sus manos agarro las mías.
Junto a sus manos recorrí sus muslos, sus caderas, su vientre y finalmente las coloco sobre sus pechos y apretó fuertemente, yo no necesitaba más para empezar a sentirlos de mil maneras, acariciándolos, apretándolos, pellizcándolos y todo lo que mi cuerpo deseaba hacer, y ella no necesito más para empezar a subir sus sinuosas caderas hacia arriba y hacia abajo en un continuo movimiento con el que sentía cada parte de su interior apretándome y dándome placer.
Sus manos recorrieron mi cuerpo, dejando una marca por donde pasaban sus uñas, llegaron hasta el punto donde nos uníamos y siguieron subiendo por su cuerpo hasta dejarlas por encima de su cabeza y empezar aquella danza mientras sus caderas cambiaban a balancearse sobre mí, haciendo que su interior me apretase aún más y notar como se clítoris se frotaba suavemente contra mí.
Aquel suave balanceo me volvía loco y mis manos buscaron su cintura y la agarraron fuertemente ayudándola con su balanceo, haciéndolo más largo, más fuerte y más profundo.
Ella gimió al sentirlo y se dejó caer sobre mí, me beso apasionadamente con sus labios y su lengua busco la mía por puro deseo, disfrutamos de aquel momento hasta que sus manos quitaron las mías de su cadera, y mientras me miraba lujuriosamente puso sus piernas cubiertas por aquellas medias a mi lado, y apoyándose sobre sus delicados pies se dejó caer ligeramente hacia atrás.
Y en aquella postura, en donde podía verlo todo, desde su pie a mi lado hasta su cuello que describía una sensual curva, pasando por sus brillantes pechos que subían y bajaban lentamente, en aquella postura ella empezó a bajar una mano lentamente desde su cuello hasta el lugar que tanto placer nos proporcionaba.
Aquello empezaba a hacer que mi deseo ardiera hasta tal punto que no podría controlarme, en el momento en el que sus dedos empezaban a llegar ella coloco su pie sobre mi pecho, impidiéndome abalanzarme sobre ella, sus dedos rozaron su clítoris y ella gimió, y empezó a jugar con el delante mía, gimiendo y soltando suspiros de placer, deseaba moverme, mover su cintura para volver a sentir como su interior me acariciaba y no estar quieto sintiendo como su interior palpitaba y me apretaba cada vez más exigiendo aquel movimiento. 
No podía apartar mis ojos de sus dedos, moviéndose grácilmente entre sus bragas negras y aquel liguero mientras se proporcionaba placer, y no podía aguantar aquello más.
En aquel momento ella me miró, volvió a recorrer su cuerpo con la mano que segundos antes provocaba sus gemidos y apartó su pie de mi pecho, no necesite más.
Me abalance sobre ella, tumbándola en la cama y pasando mis brazos por su espalda la abrace fuertemente contra mí, sintiendo su piel y todo su cuerpo.
En aquel punto ya estaba fuera de control y la embestía con toda mi fuerza y pasión, haciendo que la cama se moviese y chocara reiteradamente contra la pared. 
Ella gemía y gritaba sin ningún tipo de control, pasaba sus manos por mi espalda arañándome y clavando sus uñas, me abrazaba apretándome aún más contra ella y retorciéndose buscando más placer del que ya sentía.
Y en aquel momento, cuando ambos solo pensábamos el uno en el otro, cuando solo sentíamos el cuerpo del otro contra el nuestro y el cómo la penetraba y llenaba su interior completamente, en ese momento ambos llegamos al orgasmo.
Ella arqueo totalmente su espalda haciendo que la penetrase más profundamente y clavo sus uñas en mí.
Yo me abalance sobre su cuello clavando mis colmillos en ella.
Y tras ese instante lleno de placer, en el que el mundo se había parado para nosotros y solo existíamos nosotros, gritamos fuertemente el nombre del otro, haciendo saber al mundo entero a quien pertenecíamos. 
Cuando el grito se apagó ambos nos desplomamos, nos quedamos frente a frente en aquella cama de sábanas rojas y nos besamos, sin deseo, sin lujuria, sin ansias, solo y únicamente con el amor que sentíamos.
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Me llamo Daniel, a temprana edad me di cuenta que era gay (aunque en ese momento no comprendía del todo bien lo que era serlo) y siempre lo he mantenido oculto, como una parte de mi que no quiero que los demás lo sepan. Tal vez por miedo o en realidad porque aun, hoy con 19 años no estoy seguro de mi sexualidad, pero eso no ha evitado que la disfrute de una forma u otra. Pero hace poco, el año pasado cuando apenas cumplí los 18 años, todo cambio un poco… Mi mejor amigo, Oly (su sobrenombre) y yo compartimos un momento en el que ambos nos dimos cuenta que podríamos ser más que amigos.

Todo empezó un fin de semana, en el cual yo me quedaría solo en casa ya que mis padres estarían fuera y no volverían hasta el lunes, y mi hermana iría con ellos.

Mis padres partirían el viernes en la tarde a dónde irían y esa misma noche yo tendría una fiesta de unos amigos a la cual asistiríamos Oly y yo.
Ese día salimos como a eso de las 2:30pm del colegio, Oly y yo vivíamos en la mis cuadra así que nos íbamos juntos a casa.
Llegando a mí casa mis padres iban saliendo así que nos despedimos y eso:

Oye Daniel, ¿Por qué no invitas a Oly a quedarte contigo estos días? Para que no estés solo –Dijo mi mamá mirando a mí y luego a Oly.
Claro si los padres de él no dicen nada.


-Ellos no dirán nada(los padres de Oly), como tengo que ir a arreglarme para la fiesta de Ana, les diré de todas formas que me quedaré a acompañar a Daniel estos días.


-Perfecto.
Por cierto, no lleguen tarde de la fiesta por favor, sé que ya es su último año pero no abusen.


¡Bueno! Ya es hora de irnos-intervino mi padre.
No quiero manejar de noche.
Chicos pásenla bien en la fiesta, y Daniel no hagan nada estúpido, por favor.


Se montaron al carro y se fueron, aún era temprano pero no tardaría en oscurecer.
Nunca entendí porque se fueron desde el viernes, si a donde iban quedaba a unas 3 horas de casa…

-Iré a casa a dejar lo del colegio y arreglarme, vengo al rato –cogió sus cosas y se fue
.

Realmente no estaba muy emocionado por la fiesta, iba a ser otra de esas en las que se reúne puros compañeros de clases a beber y comer, y al final terminar todos por ahí borrachos.
Pero aun así, no sé por qué, si estaba emocionado de que me quedaría solo y bueno, que Oly me acompañaría.
Días previo a este, me había planteado decírselo a Oly, no teníamos secretos entre ambos, pero decirle a tu mejor amigo, a alguien que es como el hermano que nunca tuviste, que sientes algo por él, no es fácil.
Lo único que me preocupaba era cómo reaccionaría él y más aún, que pasaría después.
En fin, la fiesta era después de las 7pm.


El resto de la tarde pasó algo lento, luego de que me bañara, vistiera y comiera algo todavía era temprano, me dispuse a ver la tv.
Me quede dormido, y no me desperté hasta las 8:30pm cuando alguien acababa con el timbre de la casa, obviamente era Oly:

-¡Ya voy!-grite, siempre me molesta cuando hace eso

-¡Joder! ¿Por qué tardaste tanto en abrir?, ¿te haces una paja o qué?, llevo como 20 minutos tocando el timbre y llamando a tu celular.


-No seas tonto, estaba dormido.
No es mi culpa que tardes horas para salir-Dije mientras salía de casa y cerraba la puerta-.
De todas formas es temprano aun, no sé porque insistes en llegar temprano a todo.


-Solo apúrate y vamos, quiero emborracharme hoy.
Tú me cuidaras, como no iré a casa no hay problema.


-No empieces, la ultima vez terminaste vomitando todo mi cuarto.


Más o menos de eso trato la conversación todo el camino a la fiesta.
Para resumirles un poco la historia, hare un resumen de la fiesta, la cual no fue gran cosa.

Se acabo el alcohol a eso de las 1:20am, fue mucha gente en comparación a lo que esperábamos, apenas nos quedamos unos pocos para cantarle cumpleaños a Ana.
Oly no se puedo emborrachar como quería, dos amigos de nosotros terminaron dándose golpes por lo borrachos que andaban, Ana no sabía dónde esconderlos para que sus padres no se dieran cuenta.
Y a eso de las 3:00am volvimos a mi casa.


Ya teníamos algo de sueño, así que apenas llegue a casa me cambie.
Apenas me quite la camisa y el pantalón, siempre duermo en calzoncillos me cepille y me fui a la cama.
Oly, siempre tenía ropa en mi casa, así que nada más se puso una camiseta blanca, y también se dejo los calzoncillos.
Yo ya había sacado una cama inflable para que durmiera en ella.
Nos colocamos a hablar de tontería mientras nos quedábamos dormidos, yo solo pensaba en decirle, así que sin más lo hice en un momento:

Oly –dije con algo de nervios, si te cuento algo, juras que nada cambiará?

-¿Qué cosa?-contesto él, mientras se apoyaba en el borde de mi cama

Hay algo que nunca te he contado -no podía mirarlo a los ojos ya hace algún tiempo, pues he sentido que me gust…

No sigas-Interrumpió él con un tono calmado.
Dani, siempre he notado eso, pensé que eras tú forma de ser, y quise preguntártelo, pero no estaba seguro.


¿En serio?, de verdad tenía que decírtelo, sé que es extraño, pero sentía que debías saberlo – por fin podía mirarlo sin temor, no lo digo con la esperanza que pase algo, solamente quería decirlo.


-Yo también.


¿Yo también qué?-De verdad no podía creerlo ¿me estás diciendo de que también sientes algo por mi?-Contesté, el apenas se levanto y empezó a caminar por el cuarto.


Sé que parece loco y extraña, pero créanme, tampoco lo podía creer.
Primero la forma en cómo el reacciono, y luego que el me dijera lo mismo.
Era increíble.
Hubo un momento de silencio cuando por fin el dice:

-Aunque no lo demuestre, también sentí cosas por ti Dani.
Desde aquella vez que me constaste que eras gay, creo que no sé, algo en mi empezó a cambiar, y empecé a verte de forma diferente- Se acostó a mi lado, mirando fijamente el techo-.


Yo no sabía que decir, nunca pensé que él pasaría esto, por más que lo deseara, no sabía qué hacer.
Pasamos un rato así, sin hablarnos ni vernos.
La situación era perfecta para muchas cosas.
No lo pensé más, me dije: Es ahora o nunca, no todos los días se presentas estas oportunidades y mucho menos con personas que valen la pena.


El ambiente se torno, no diría relajado, pero sí bastante cómodo, predominaba el silencio y apenas nos cubría una tenue luz de la lámpara de la mesa de noche.
Yo di el primer paso.

Me acerque a él, aunque no podía verme a la cara, la voltee con mis manas, de forma lenta.
Nuestra miraba se encontró, y nuestros labios chocaron poco a poco.
Sus labios eran moderadamente carnosos, en comparación a la mía, provocaban.
Él me correspondió el beso, y así pasamos un rato, beso tras beso, apenas oía su respiración algo agitada y la mía ni se diga.


Sus manos empezaron a tocar mi pecho, poco apoco fue bajando hasta mi abdomen para llegar a mi pene.
Mientras todavía nos besábamos, el frotaba su mano en mi pene, por debajo de los calzoncillos, lo acariciaba y tocaba mis bolas.
Era una sensación única, tenía el pene muy erecto, sentía el calor de su mano.
Pasado un rato, me separe para quitarme la ropa interior, él hacía lo mismo.
Se quito lentamente su camiseta, dejando al descubierto es pecho hermoso, para no hacer mucho ejercicio, tenía el cuerpo algo marcado, tal vez porque era flaco, pero aún así, era precioso y me excitaba poder verlo.
Ya lo había visto antes obviamente, pero ahora podría disfrutarlo sin ningún problema.
Una vez se quito la camiseta, empezó con su calzón.


Todo lo veía como si fuese en cámara lenta, iba dejando al descubierto ese pene, ya erecto unos 17 cm.
Yo no podía creer que pasará esto.
Lanzo los calzoncillos al piso, recostó en el espaldar de la cama.
Yo me acerque poco a poco y empecé a acariciar su pecho, poco a poco, baje por su abdomen y llegue a erecto pene, esta vez, yo no lo iba a tocar.
De una vez baje mi cabeza hacia él y empecé una felación, mi primera.
No sé como lo estaría haciendo, si bien o mal, pero yo solo sé que por su gesto él lo disfrutaba y yo aún más.


Sacaba y metía su pene de mi boca, con un helado, lamia y chupaba sus bolas, así pasamos un rato.
De vez en cuando echaba una mirada a su cara.
Tenía los ojos cerrados y apretaba la almohada con las manos, podía ver el placer que le generaba, lanzaba unos gemidos que me excitaban mucho.
De verdad estábamos disfrutando esto, pero me detuve, no quería hacer que acabara en ese momento.


Alce la cabeza, y me fui a besarlo, pasamos un rato así.
Paramos y nos abrazamos me susurra al odio:
¿Estás listo? vuelve y me besa-

Solo asentí, no quería sepárame de él pero, me levante y fui a buscar un condón.
Ya una vez lo tenía, volví a tirarme a la cama, lo destape y se lo puse, me excito tanto eso, poder poner el condón, lo hice de la forma más lenta que pude para que él lo disfrutara.

Estaba algo nervioso, era mi primera vez, se que dolería, pero ya no podía para.
Llevaba tiempo esperando este momento y por fin estaba acá.

Ahora yo me recosté, puse una almohada en mi cuello.
Oly se levanto y separó mis piernas las levanto y las puso en sus hombros.
Pensé que me penetraría de una vez, pero no.
Escupió en sus dedos, empezó a dilatarme el ano.
Podía sentir un placer extremo cuando su dedo índice rosaba mi ano.
Mi corazón latía a millón cuando empezó a introducirlo poco a poco, lo sacaba y metía…

Cuando por fin tenía el ano dilatado, se agarro de una de mis piernas con una mano y con la otra cogió su pene y empezó a metérmelo.
Costo un poco, empezó con la punta, y lentamente iba introduciendo el resto, hasta que por fin lo tenía todo adentro empezó a moverse, yo liberaba uno que otro gemido y gritillo por ahí de dolor, el seguía metiendo y sacando suavemente, la sensación era especial, de verdad.
Nunca en mi vida había sentido tanta excitación, Oly, empezó a moverse más rápido, estaba vez ya no me dolía tanto, al contrario, me gustaba más.
Por ratos se inclinaba un poco y me besaba.
Pasó un rato, y empezó a mover más rápido.
Sacaba y metía, una y otra vez, sin cesar.
Yo me agarraba de las sabanas y cerraba mis ojos.


Llego el momento y Oly acabó, a pesar del condón, podía sentir ese líquido blanco y calientito dentro de mi ano, la agitación de Oly y la mía, me excitaba mucho y cogí mi pene y empecé a masturbarme, Oly saco su pene de mi culo, y se sentó a mi lado y empezó a masturbarme él.
Cogía mi pene con fuerza y le daba arriba y abajo, a momentos con su otra mano acariciaba mis bolas, estaba tan excitado que no paso mucho rato cuando acabé.
Un chorro de semen salió disparado a mi pecho, pude ver como salpico a Oly , vi como el disfrutó eso.


Acto seguido nos besamos, yo fui al baño a limpiarme, ya eran casi las 4:00am, pensé que había sido más tiempo.
Mientras estaba en el baño solo pensaba en lo que había pasado y en él.
Volví a la cama y él fue después al baño.
Seguíamos desnudos, cuando el volvió se acostó a mi lado, nos cubrimos con las sabanas y nos quedamos viendo el uno al otro.
Luego nos abrazamos, no sé cuánto tiempo paso hasta que nos quedamos dormidos…
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Y desde cuando conocieron y estrecharon su mano a este tan famoso y consolador personaje jajaja
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