Surrealismo: Los gatos no lloran


Pedro estaba en la cocina preparando unos espaguetis con atún.
La estancia rezumaba algo de húmeda miseria. Indiscutiblemente significada en la ancestral pintura del techo, en sus relieves y varios descascarillados rebordes. Estos rebordes, estaban distribuidos a lo largo y a lo ancho, con cierta predisposición estadística hacía el centro de aquel.

Miseria, mal disimulada, con el empapelamiento de las grietas de aquellos azulejos florales y los obscuros intersticios entre ellos;

Olía a conglomerado recién salido de la famosa marca de muebles. El blanco de las chapas de madera, empezaba a sufrir una camaleónica transformación; que, aunque, en teoría, aún retornable a su original característica cromática; prometía llevarse a cabo para ser instaurada cómo perenne signo de la desidia de las personas de cuyos cuidados dependía.

Churretoncillos de grasa comenzaban su bienvenida al mundo llorando bajo los armarios, e inmediatamente adyacentes a la vitrocerámica, gotas minúsculas de salsa de tomate, en multitudinarias congregaciones, amenazaban con converger en una única masa clamorosa por la liberación del ácido carbónico de los refrescos. Habían elegido, cómo conclaves primigenios, las piezas cerámicas, plásticas y metálicas ideadas para cumplir la función de estación de descanso temporal para las cuberterías y vajillas. También inundaban el alicatado colindante con la profunda y atestada pila.

Dentro de la pila, un desalineamiento de tenedor, plato, vaso, plato, cucharilla, plato, vaso, tazón, cuchillo, plato, coronado por un pequeño cazo, sobresalía amenazando la encimera.

Existían tres bolsas de basura, correspondientemente al intento de obtener una escala moral válida en un mundo mediáticamente preocupado por el equilibrio medioambiental, que escondían, tras sus cartelitos en el cubo trideparmental (de una tienda monocultural y económicamente al alcance de casi cualquier habitante urbanita, del universo dónde Luis preparaba sus espaguetis con atún) latas, cartón y orgánicos: huesos de pollo, cigarrillos y envases de embutido, que se incorporaban respectivamente, a la atrabiliaria mayoría de encasillamientos correctos. Tal era el antojo del baile de los desperdicios.

Era una casa con infinitud de recovecos sociales a los que no adherirse, siendo para algunas mentes, sobre todo jóvenes recién salidas de sus hogares familiares tradicionales, un recúmulo de historias curiosas en las que recrearse entre la salida del hastío y el asombro insalvable que todos sentimos hacia lo desconocido.

Tenía diez habitaciones, antropológicamente tan dispares, que absolutamente todos sus habitantes rezaban cada noche a todos los dioses por el no descubrimiento de la bomba nuclear por sus vecinos. Tres cuartos de baño, de los cuales sólo uno se encontraba en disposiciones higiénicas diarias de acoger al ochenta por ciento de la población; los otros dos, relegados a los dos guetos principales e indiscutibles al veinte por ciento restante, estaban controlados por la mafia del hedor a testosterona que amenazaba en cuanto se hacía un hueco de dos cm entre las puertas y su marco. Un salón indómito, tan indómito que, a pesar de los intentos de la práctica totalidad de las gentes que por allí pasaron, absolutamente nadie consiguió domesticarlo lo suficiente cómo para entablar más de diez minutos de relación con él. La terraza virgen, decían las lenguas, en el lenguaje de las leyendas, que el más atrevido y valiente varón que pueda imaginarse osó una vez poner el pie en ella y el salón, hechándosele encima, le rodeó y , oprimiéndole todo el cuerpo hasta casi la asfixia, le escupió por la ventana, lleno de cardenales y con el corazón bastante dañado, directamente hasta el hospital más cercano. Y por supuesto la cocina antes mencionada.

Luis tomó sus espaguetis con atún, los vertió en el plato que guardaba habitualmente con mucho celo en su armario ropero, y , manteniendo el medio metro de separación de rigor entre su vientre y la encimera, investigó ( durante al menos dos minutos, con el plato de espaguetis en la mano izquierda y la cacerolilla en la derecha) cuál sería la fórmula para poder fregar única y exclusivamente el utensilio que, en aquellos momentos, le había servido para cocinar. No se le ocurrió ninguna, pero recordaba los consejos de su profesor de matemáticas, allá en la infancia: “Cuando tengas un problema y no se te ocurra ninguna solución, déjalo estar, deja que tu mente descanse y al día siguiente prueba volver a intentar resolverlo; El subconsciente seguirá trabajando y será más efectivo.”. Jamás olvidaría aquél sabio consejo.

Procedió pues a dejar el recipiente sobre el cazo incipientemente sobresaliente del ras de la pila y se fue a comer los espaguetis a su habitación.

Mientras, yo, había podido observar, en pleno campo, el mejor documental posible sobre el alma humana en estado natural, al tiempo que tendía la ropa y dudaba si dejar la puerta de la lavadora abierta para que no cogiera olores (perversos e insalubres) o cerrada (para que el menos hábil no se golpease con ella las rodillas).

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Tarde de paseo y picoteo del bueno
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Diadema a partir de material reciclado
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Bien, ya conté ayer un poco lo que sucedió y como al final acabamos en esta situación. Ahora nos preparamos para nuestra nueva vida en Marte. Pero antes de explicar en qué consisten esas preparaciones, siento el deber de comunicaros algo.
Mi querido lector, seguramente te preguntes como y para qué escribo este diario, hay varias causas, pero la idea surgió hace seis meses. 
Llevo trabajando de presentadora de informativos desde que finalicé mis estudios de periodismo y me aburría. Estudié periodismo para poder investigar, para recorrer lo poco que queda de planeta y sobretodo para poder redactar mis propias noticias pero ya se sabe, necesitas dinero y te ofrecen un buen puesto, luego te haces cómoda y ya. Pero me cansé de leer siempre lo de otros y ni siquiera daba la noticia sino que la presentaba, simplemente soy una cara amable que lee y da paso a los demás, tengo veintiséis años, siempre he sido muy buena me adelantaron cursos y sobretodo he sido muy inquieta, me estaba asfixiando, así que me armé de valor y hablé con mi jefe como no me hizo caso me pedí una excedencia y me puse a colaborar con un pequeño periódico online. Un amigo mío era uno de los jefes y llevábamos tiempo con ganas de colaborar en algo. El caso es que iba a realizar una expedición a una zona al norte o en otras palabras  al su de Argentina. Mike y su nueva novia Me esperaban en la puerta de mi casa cogimos un taxi  para el puerto.  Aquello era un infierno qué calor y por las noches frío. Lo típico en un desierto, pero hay que vivirlo. Se estaban realizando estudios sobre la zona y un día mientras paseábamos por una pequeña ciudad en ruinas me encontré un diario. Tras asegurarnos de qué podíamos quedárnoslo, comenzamos su lectura. Se trataba del diario de una mujer que desde sus diecisiete años se había dedicado a redactar todo lo sucedido día a día hasta el último con noventa y siete años. Se trataba de la época de la gran revolución, cuando todavía no se habían llegado a acuerdos, ni a soluciones y a la mínima de cambio todo estallaba. aquello me dio una idea, me hizo reflexionar  y me dio para un buen artículo. 
Así a la semana de publicar regresé a mi puesto y el mismo día, comencé mi diario.

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Los textos que aquí expongo no son más que trozos que me ayudan con la novela que quiero escribir. Son boceto que luego modificaré, pero vuestra opinión acerca de ellos me es muy útil. 
Para más información visitad el Blog: http://eluniversodezoe.blogspot.com.es/ 
Gracias

DÍA 3
Os prometí que hoy explicaría la situación en la que vivimos. Bien, primero deciros que todos los desastres ecológicos junto con la situación política provocaron un gran descontento en la población y la situación finalmente se nos fue de las manos.
Hubo gente que se dio cuenta enseguida de lo que estaba sucediendo en el planeta, pero se les tachó de alarmistas y no sé qué más, ese fue el primer error. Por supuesto no se les hizo caso porque tenían un poderoso oponente, el dinero. 
El dinero, Lo más importante y al mismo tiempo lo más inútil. Lo más importante por qué si no lo tienes mal vas y lo más inútil porque no se puede comer, en el fondo no sirve para nada. El hombre le ha otorgado al dinero el estatus de necesidad vital, junto con comer y respirar, sobre todo porque poco vas a comer si no tienes dinero, en fin que me voy por las ramas.
El caso, es que para los políticos no era posible hacer nada ya que si atendían a lo que se les estaba diciendo perderían grandes sumas de dinero. Perdían los políticos y todas las empresas que emitían las sustancias perjudiciales. Se continuó la vida sin hacer demasiado caso a las señales de auxilio que el planeta mandaba. Si que se hicieron campañas de reciclaje mensajes de conciencia y todo eso, pero tarde y de forma muy lenta. El mensaje no se captó demasiado bien  y como contaminar siempre resultaba más barato que deshacerse correctamente de sustancias nocivas, muchas empresas actuaban de forma ilegal, siempre hay alguien que acepta un soborno ¿verdad?
Todo avanzó y avanzó y comenzaron a perderse muchas zonas del planeta, con contar con el clima, que enloqueció. Tornados, oleadas de calor y frío en épocas anormales, lluvias, inundaciones, todo esto arrasó el planeta durante varios años. Mucha gente murió y al fin llegamos a ese descontento del que os hablaba. Por aquel momento ya no era ningún misterio lo que estaba sucediendo, muchos científicos pasaban horas estudiando en busca de alguna solución, pero aquellos a los que el pueblo elegía por las promesas de soluciones que realizaban, no miraban más allá de su propio ombligo. Los primero en revelarse fueron el pueblo, los de “clase social media-baja” apoyados de científicos y ecologistas. Tuvieron que enfrentarse contra ejércitos, policías y demás guarda espaldas a los que se les pagaba bien. Pero todo tiene límites y estos llegan cuando el dinero no es suficiente.  
La situación se volvió crítica cuando los polos estaban prácticamente derretidos y quedaban pocas zonas habitables. Este es el dilema quién vive y quien muere. Si hay muy pocas zonas en la que se puede vivir y mucha gente ¿Cómo lo hacemos? Ellos dieron rápidamente con la solución  nosotros los “ricos que somos los más importantes y poderosos nos largamos a esas zonas y los demás que se queden aquí” Es un poco como en la película de Titánic, cuando el barco se está hundiendo y a los pobres les cierran las puertas para que se salven los ríos primero, triste ¿verdad? Por suerte la multitud puede más y cuando la gente se enteró de lo que estaba sucediendo corrieron a impedirlo y así fue una vez se frustraron esos planes hubo que idear otros  para que la gente pudiese sobrevivir.  Miles de barcos zarparon hacia el sur y la sociedad se reorganizó.
Como no podemos vivir sin líderes lo primero que se hizo fue redactar las condiciones que tendrían que tener dicho líderes. No importaba el sexo, ni la condición sexual, tendría que ser totalmente objetivo, mínimo de edad 25 años. Debería tener varias carreras y no podría mantener el cargo más de 4 años.
Además tampoco habría partidos políticos, por ejemplo el que se fuese a encargar del medio ambiente debería de ser un erudito en el tema, tendría que ser fiel defensor de éste y haber estudiado mucho sobre el tema, el encargado de la educación, lo mismo alguien que haya dedicado su vida a enseñar y debería de hacerlo con verdadera pasión. Solo alguien de disfrute realmente con su trabajo es capaz de defendedlo y saber lo mejor para ello. Poco a poco el orden regresó y La vida en el sur comenzó de nuevo, pero aún no estaba todo solucionado.
Por supuesto, la nueva vida conllevaba mucho esfuerzo y trabajo. Todo debía se ecológico, la ropa, la comida, las casas. Las investigaciones científicas continuaron. Hace veinte años se nos informó de que el sol comenzaba a expandirse, es una estrella y está creciendo y por supuesto eso nos afectaba. Lo que hace que la vida en el planeta sea posible es en cierto modo nuestra posición con el sol, si la distancia entre él y nosotros disminuía o aumentaba la vida desaparecería, así que entramos en una cuenta atrás y ahora esperamos esa solución.
Ayer comenté que esperábamos un comunicado y así ha sido, a las veinte horas los canales de noticias dieron paso al presidente y  este leyó:
“Estimados ciudadanos, como bien sabéis hace veinte años ya que pudimos confirmar que el sol se expandía y que esto provocaría la imposibilidad de vida en el planeta tierra, por suerte llevábamos más de cincuenta años barajando esta posibilidad y se buscaron varias soluciones y esta fueron puestas a prueba. Por fin y justo a tiempo, tenemos la confirmación de que el proyecto vida en  Marte es viable. Se ha conseguido crear una atmósfera artificial similar a la de la Tierra, las temperaturas han aumentado lo suficiente allí, como para que pueda existir agua, y las plantas que llevamos han comenzado a brotar, creemos que dentro de un año podremos partir hacia Marte y comenzar la vida allí de nuevo todos juntos, no será tarea fácil y para ello debemos prepararnos. Mañana un dispositivo de especialistas comenzará ayudarnos para que dentro de un año, estemos completamente listos. Esforcémonos por hacer esto posible. Buenas noches a todos y gracias por vuestra atención.”
Así es la humanidad se traslada a Marte.

Día 2.
Amanece soleado, la brisa es cálida y trae el aroma de un sinfín de flores. Si alguien del pasado pisase esta nueva tierra ahora pensaría que ha viajado a un planeta alienigena y es que la mayos parte de las especies que aquí existen son nuevas, muchas de ellas seguramente sea mutaciones de las ya existentes y otras nuevas que no pudieron aparecer antes debido al clima que había aquí años atrás. Puedo deciros que las flores son propias de un clima tropical más o menos. Tienen colores vivos y aromas muy dulces hoy algunas enormes y otras diminutas incluso algunas que brillan de noche, como si fuesen tubos fluorescentes. Me recuerda un poco a una antigua película que vi, creo que se llamaba Avatar. Aunque no tan fantástico. Me encantan las películas antiguas, siempre sueño con poder volver atrás en el tiempo y poder disfrutar de este maravilloso planeta cuando mostraba todo su esplendor, grandes zonas habitables, ver la nieve y sentir frío, todas las plantas los animales y un futuro más seguro. Ahora la gente vive siempre con miedo, sin tener claro eso de que el sol volverá a salir al día siguiente y hacinada alrededor  del último pedazo de tierra habitable.
La tierra tiembla, y cada vez con más frecuencia. Sabemos que poco tiempo nos queda aquí y no vemos solución.
Hace meses, años incluso grupos de científicos y militares marcharon hacia el espacio en busca de soluciones, objetivo Marte. Según varios estudios hay posibilidades de hacerlo habitable.
Con los avances en viajes espaciales en los últimos años hemos conseguido acortar el tiempo para viajar de un planeta a otro. Marte, puede ser un buen refugio, pero dudo de que sea duradero.
Aunque yo no soy científica, mi trabajo es escribir, bueno ahora. Lo cierto es que soy presentadora de un informativo, la mayor parte de lo que digo me lo dan ya escrito aunque se ponerle mi toque personal.
Si queréis conocer un poco más sobre mí os diré que físicamente soy normal. Melena larga y lisa de color oscuro, piel clara y ojos marrones, de altura más bien bajita 1,75, hoy en día la gentes es más alta que antes muchos pasan los dos metros y gracias a la sequía del planeta casi que no hay obesidad. Si hablamos de mi personalidad, os diré que soy activa, procuro ser alegre a pesar de que en algunos aspectos soy un tanto negativa, ordenada y ya que esto parece mi currículo.
Más tarde procuraré poner imágenes de algunas de las nuevas especies que han aparecido.
Hoy no puedo deciros más, mañana espero que pueda hablaros de como se ha organizado la población y del comunicado que estamos esperando. 

Gracias a todos los que me leen

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Había escuchado historias, leído libros y visto fotografías, pero la realidad era tan diferente, que no podía ni imaginar que se tratase del mismo planeta.
Hacía calor, como casi siempre. Las zonas más frías del planeta ahora son las tropicales y el resto un inmenso desierto, donde se alcanzan temperaturas que cuestan de creer.
Hacía unos cuantos años pocos pensarían en venirse a vivir a la Antártida, hoy en día es un lujo vivir aquí. Alrededor del continente encontramos plataformas y barcos donde lo que queda de nosotros sobrevive. Hasta hace diez años en la parte sur del continente encontrábamos aldeas que se habían adaptado al igual que ocurría cientos de años atrás en desiertos como el Sahara  pero la temperatura continuó aumentando y finalmente tuvieron que marcharse. Aquel hecho fue muy importante, aceleró las investigaciones de lo que sucedería con la especie humana, es en este punto tan crítico donde empiezo a redactar mi diario, puede que no sirva para nada y puede que ayude a otras personas a darse cuenta de lo importante que es cuidar el lugar en el que vives.
Digo esto porque aunque lo que está sucediendo ahora, seguramente pasaría de todas formas, con nuestra conducta aceleramos el proceso y no ha pillado cuando aún no estábamos preparados. 
Día 1, La Antártida
Es el continente sobre el cual se encuentra el Polo Sur. Conocido también como sexto continente, es el más elevado de la Tierra, con una altitud promedio de 2000 msnm. Alberga alrededor del 80 % del agua dulce del planeta. Es también el continente con el promedio de humedad más bajo de la Tierra y el de temperatura promedio más baja.
El punto más alto del continente es el macizo Vinson, con 4900 msnm. El monte Erebus es un volcán activo de la Antártida situado en la costa oriental de isla de Ross. Su elevación es de 3794 msnm.
Bueno esta definición tiene muchos años, lo cierto es que poco queda de todo esto. supongo que podríamos decir que lo del sexto continente y lo del polo sur es aun cierto e incluso lo de los montes aunque están algo cambiados Lo de la Altitud seguramente haya cambiado, pero siguen existiendo. Lo que quiero decir es que ya no es un continente de hielo. El Hielo continuó derritiéndose y cada vez a mayor velocidad, consecuencia de esto fue el aumento del nivel del mar, Ciudades que jamás pensaron en tener playa de pronto se encontraban rodeadas de ella. Esto pasó factura y pronto el aumento de las temperaturas fue causando un aumento de zonas desérticas y la gente comenzó a emigrar hacia los polos.
Pero al norte no había nada más que agua, aún así en las zonas más al norte y el las más altas existió vida durante varios años, finalmente todos al sur. Pero volvamos a la Antártida. Tras derretirse el hielo la vida comenzó a brotar dando lugar a cantidad de especies nuevas tanto de animales como de plantas, cierto es que a causa del calor muchísimas especies desaparecieron. 
Otro gran problema es el espacio. El planeta se nos quedó pequeño, pero de esto hablaremos otro día. El caso es que Todos los cambios sucedidos en el continente crearon un buen refugio para la humanidad, pero era temporal.
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