ROMANOS 10:1-13 (Cómo ser salvo)

Hermanos, ciertamente el deseo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para su salvación. Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer su propia justicia, no se han sujetado a la justicia de Dios. Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.

Porque Moisés describe la justicia que es por la ley: El hombre que hiciere aquellas cosas, vivirá por ellas. Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo.) O, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para volver a subir a Cristo de los muertos.) Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Ésta es la palabra de fe la cual predicamos: Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, mas con la boca se hace confesión para salvación. Porque la Escritura dice: Todo aquel que en Él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre judío y griego; porque el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan. Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. (RVG)

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"el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree"
«Cristo es el final de la Ley», lo que quiere decir que es el final del legalismo. La relación entre Dios y el hombre ya no es la que existe entre un acreedor y un deudor. Gracias a Jesucristo, el hombre ya no está en la posición de tener que satisfacer la justicia divina; sólo tiene que aceptar Su amor. Ya no tiene que merecer el favor de Dios, sino solamente tomar la Gracia y el amor y la misericordia que Dios le ofrece gratuitamente (Barclay)

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POR QUÉ RECORDAR EL PECADO

Al leer las epístolas de Pablo, llama la atención que Pablo no tiene reparos en recordar una y otra vez su etapa como perseguidor de la iglesia de Cristo (Hechos 8.3; 1 Corintios 15.9; Gálatas 1.13 y 1 Timoteo 1.13) ¿Qué le motivaba a recordar repetidamente esos pecados?

http://buscandolaverdadbiblica.blogspot.com.es/2017/03/por-que-recordar-el-pecado.html

ROMANOS 9:30-33 (Razón del tropiezo de Israel)

¿Qué, pues, diremos? Que los gentiles, que no procuraban la justicia han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por la fe; pero Israel, que procuraba la ley de la justicia, no ha alcanzado la ley de la justicia. ¿Por qué? Porque no la procuraron por fe, sino como por las obras de la ley, por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo,

como está escrito: He aquí pongo en Sión piedra de tropiezo, y roca de caída: Y todo aquel que en Él creyere, no será avergonzado. (RVG)

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"la justicia que es por la fe"
Es imposible justificarnos por obras. Estamos equivocados si creemos que mediante obedecer los mandamientos de Dios podemos hacernos acreedores de la Salvación. No debemos creer que podemos llegar a Dios por nuestras obras, sino por el camino de la confianza. Es como dice el poeta: "No ya he de gloriarme jamás, ¡oh Dios mío!, de aquellos deberes que un día cumplí. Mi gloria era vana; confío tan sólo en Cristo y su sangre vertida por mí." (José M. de Mora)

"piedra de tropiezo"
Jesús fue enviado al mundo para ser el Salvador de todos los hombres, pero es también la Piedra de toque por la que somos juzgados. Todo depende de nuestra respuesta al amor de Jesús.

ROMANOS 10:1-13 (Cómo ser salvo)

Hermanos, ciertamente el deseo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para su salvación. Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer su propia justicia, no se han sujetado a la justicia de Dios. Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.

Porque Moisés describe la justicia que es por la ley: El hombre que hiciere aquellas cosas, vivirá por ellas. Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo.) O, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para volver a subir a Cristo de los muertos.) Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Ésta es la palabra de fe la cual predicamos: Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, mas con la boca se hace confesión para salvación. Porque la Escritura dice: Todo aquel que en Él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre judío y griego; porque el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan. Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. (RVG)

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"el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree"
«Cristo es el final de la Ley», lo que quiere decir que es el final del legalismo. La relación entre Dios y el hombre ya no es la que existe entre un acreedor y un deudor. Gracias a Jesucristo, el hombre ya no está en la posición de tener que satisfacer la justicia divina; sólo tiene que aceptar Su amor. Ya no tiene que merecer el favor de Dios, sino solamente tomar la Gracia y el amor y la misericordia que Dios le ofrece gratuitamente (Barclay)

ROMANOS 9:19-29

Me dirás entonces: ¿Por qué, pues, inculpa? porque, ¿quién ha resistido a su voluntad? Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques contra Dios? ¿Dirá lo formado al que lo formó: Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? ¿Y qué si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira, preparados para destrucción; y para hacer notorias las riquezas de su gloria para con los vasos de misericordia que Él preparó de antemano para gloria, a los cuales también ha llamado, aun a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles?

Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, y a la no amada, amada.

Y acontecerá que en el lugar donde les fue dicho: Vosotros no sois mi pueblo, allí serán llamados hijos del Dios viviente.

También Isaías clama tocante a Israel: Aunque el número de los hijos de Israel sea como la arena del mar, un remanente será salvo. Porque Él consumará la obra, y la acortará en justicia, porque obra abreviada hará el Señor sobre la tierra.

Y como antes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado simiente, como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes. (RVG)

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Pablo cita de Oseas:
"Pero el número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar; y sucederá que en el lugar donde se les dice: No sois mi pueblo, se les dirá: Sois hijos del Dios viviente"
"La sembraré para mí en la tierra, y tendré compasión de la que no recibió compasión, y diré al que no era mi pueblo: Tú eres mi pueblo, y él dirá: Tú eres mi Dios" (Oseas 1:10; 2:23)

También cita de Isaías:
"Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas del mar, el remanente de él volverá; la destrucción acordada rebosará justicia"
"Porque de Jerusalén saldrá un remanente, y del monte de Sion los que se salven. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto." (Isaías 10:22; 37:32)

"preparados para destrucción"
¿Qué quiso decir Pablo cuando dijo que estas personas están “preparadas para destrucción”? Esto está ilustrado en el caso de Faraón. Dios no lo hizo malvado y obstinado; pero como castigo por su pecado, ÉL trató con él de tal modo que la MALDAD DE SU NATURALEZA se reveló en una forma y bajo circunstancias tales, que lo hizo un objeto preparado para la justicia punitiva de Dios (Hodge).

ROMANOS 9:14-18 (Dios no es injusto)

¿Qué, pues, diremos? ¿Qué hay injusticia en Dios? ¡En ninguna manera! Porque a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia; y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y que mi nombre sea predicado por toda la tierra. De manera que del que quiere tiene misericordia; y al que quiere endurecer, endurece. (RVG)

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"Tendré misericordia del que yo tenga misericordia"
No tenemos razón en reclamar nada a Dios. Siempre que experimentamos algún beneficio es por Su misericordia, no por un sentido del deber para con nosotros. En nuestra relación con Dios lo importante son Su voluntad y Su misericordia.
Por eso, está fuera de lugar la pregunta: ¿Por qué Dios permite tanta maldad?. Si la humanidad sufre es por las consecuencias de sus actos. Nada se le debe exigir a Dios. Todo lo que hace es por su misericordia.

ROMANOS 9:1-5 (La elección de Israel)

Digo la verdad en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo. Que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por mis hermanos, los que son mis parientes según la carne, que son israelitas, de los cuales es la adopción, y la gloria, y el pacto, y el dar de la ley, y el servicio a Dios y las promesas; de quienes son los padres, y de los cuales vino Cristo según la carne, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por siempre. Amén. (RVG)

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"deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por mis hermanos"
Sin duda Pablo supo lo que era seguir el ejemplo de Cristo. Antes dijo que nada lo podía separar del amor de Dios; pero aquí está dispuesto a desprenderse de TODO, si eso significaba la salvación de sus hermanos israelitas. Pablo amaba a sus hermanos israelitas y estaba dispuesto a dar su vida por la salvación de ellos, lo mismo que Cristo dio su vida por amor a la humanidad.

ROMANOS 9:6-13 (La elección de Dios)

No como si la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que son de Israel son israelitas ni por ser simiente de Abraham, son todos hijos; sino que: En Isaac te será llamada descendencia. Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino los que son hijos de la promesa son contados por simiente. Porque la palabra de la promesa es ésta: A este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo. Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre (aunque aún no habían nacido sus hijos, ni habían hecho bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras de la ley sino por el que llama), le fue dicho a ella: El mayor servirá al menor. Como está escrito: A Jacob amé; mas a Esaú aborrecí. (RVG)

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"el propósito de Dios conforme a la elección"
Lo que podemos entender de este pasaje es que no se recibe la aprobación de Dios por pertenecer a un linaje, sino por la selección de Dios. Si hubiera sido por linaje, los hijos de Ismael (el primogénito de Abraham) hubieran sido también pueblo de Dios, pero no fue así. Si hubiera sido por linaje, los hijos de Esaú (el primogénito de Isaac) hubieran sido pueblo de Dios, pero no fue así; sino que en un caso como en otro, Dios mismo llamó según su voluntad. De la misma forma, la selección de Dios tampoco obedece a las obras ni supuestos méritos.

ROMANOS 8:26-30 (Victoriosos en Cristo)

Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Y el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

Y sabemos que todas las cosas ayudan a bien, a los que aman a Dios, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. (RVG)

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"qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros"
Hemos de comprender que algunas cosas que pedimos y consideramos para nuestro bien, al final puedan resultar para nuestro mal; y viceversa, cosas que descartamos pueden sernos beneficiosas. Todo eso lo sabe Dios porque Él mucho mejor que nosotros sabe el futuro.
C. H. Dodd lo expresa diciendo que no podemos saber cuáles son nuestras verdaderas necesidades, ni abarcar con nuestras mentes finitas todo el plan de Dios; en última instancia, todo lo que podemos dirigir a Dios es un suspiro inarticulado que el Espíritu Santo Le traducirá por nosotros.

ROMANOS 8:31-39 (El amor que nada puede separar)

¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió, y más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero.

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquél que nos amó. Por lo cual estoy seguro que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra criatura nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro. (RVG)

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"El que no escatimó ni a su propio Hijo"
Esto nos recuerda la obediencia y el amor al que se vio sometido Abraham, cuando no retuvo de Dios a su mismo hijo. Eso sirvió de tipo de lo que Dios mismo iba a hacer con su Hijo, sólo que esta vez se cumplió hasta las últimas consecuencias. No puede haber garantía más grande del amor que Dios nos tiene.
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