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""MIS ENSEÑANZAS NO SON MIAS, SINO QUE VIENEN DE AQUEL QUE ME ENVIÓ. SI ALGUNO QUIERE HACER LA VOLUNTAD DE DIOS , SABRÁ SI MIS ENSEÑANZAS SON DE DIOS O SI YO HABLO DE MI PROPIA CUENTA " (YESHÚA - JESÚS - JUAN 7:16-17).
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A TODO EL PUEBLO DE DIOS....
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Obrigado Suellen Silveiro! Espero que entiendas español. I hope so! ¡Bienvenida!

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PARASHÁNITZAVIM



Devarim (Deuteronomio) 29:10-30:20
Haftara: Yeshayahu (Isaías) 61:10-63:9
Circuncisión del corazón nacional.
La parasha de este shabbat se encuentra entre las más cortas de todo el ciclo de la Torah.
“Nitzavim” es tan pequeña que es leída la mayoría de los años junto a la parasha Vayelej que es
aún más pequeña y comprende únicamente los 30 versos del capítulo 31 de Devarim
(Deuteronomio). Sin embargo, no exageramos al decir que la parasha Nitzavim es una de las más
importantes de toda la Torah.
El tema principal de la parasha puede resumirse en dos palabras: Teshuvah nacional. Como hemos
mencionado en otros lugares, el arrepentimiento es uno de los temas principales de las escrituras,
lo hallamos en la Torah de Moisés, virtualmente no existe un tan solo profeta que no contenga el tema de volverse a Hashem y arrepentirnos del mal hecho y empezar a caminar rectamente delante de él haciendo el bien.
La palabra “Teshuva” viene de “shub” que significa “volver”. La palabra implica cambio de mente, cambio de comportamiento y cambio total de la voluntad. Muchas veces es enseñado que la palabra para “arrepentimiento” en los escritos apostólicos es el griego “Metanae” que significa “Cambio de mente”. En algunas ocasiones se enseña que el arrepentimiento predicado por Yeshua
y sus apóstoles, es cambiar de mente y perspectiva y creer en Yeshua como salvador y nada más.
Dado que Nuestro maestro no habló griego, sabemos que palabra utilizó cuando en el principio de su ministerio dijo: “Arrepentíos porque el Reino de los cielos esta a las puertas”. El hablaba arameo y hebreo y en su mentalidad judía, el arrepentimiento es más que cambio de mente, incluye cambio de voluntad y de conducta.
El arrepentimiento es tan importante que es la base de la “buena nueva” del Reino predicada tanto por Juan el Bautista como por nuestro Maestro. En una frase el evangelio es: “Arrepentíos porque el Reino de los cielos se ha acercado”. Yeshua dijo que sus discípulos debían de predicar “arrepentimiento y perdón de pecados en su nombre en todas las naciones comenzando desde Jerusalén” (Lucas 24:47). El arrepentimiento es considerado por el escritor de la carta a los
hebreos como el principio elemental más básico de la enseñanza del Mesías (Hebreos 6:1-2). ¡Ciertamente el arrepentimiento debe de ser importante al tener un lugar tan vasto en la escritura!
En el siglo primero, Yeshua predicó la necesidad del arrepentimiento en Israel, él sabía que si el pueblo se arrepentía nacionalmente hablando, es decir, con un número considerablemente alto de hijos de Israel, la era Mesiánica sería instaurada en breve. En pocas palabras, el intervalo entre su
muerte y resurrección y su segunda venida sería consumado en esa generación. Si había arrepentimiento, los discípulos no acabarían de recorrer las ciudades de Israel cuando el hijo del hombre sería revelado con poder (Mateo 10:23). El lloró sobre Jerusalén diciendo que si hubiese habido arrepentimiento la reunión de los exiliados y la era Mesiánica habrían llegado pero la nación no quiso (Mateo 23:37-39). Yeshua sabía que la final redención nacional de Israel debía de ser precedida por arrepentimiento nacional. Es por eso que su mensaje en un inicio no fue: “Crean en mi y tendrán vida eterna cuando mueran”, sino “arrepentíos porque el Reinado de los cielos esta a las puertas”. Ahora, sería
bueno preguntarnos ¿De dónde sacaron Yeshua y Juan El Bautista, que la redención nacional debía de ser precedida del arrepentimiento nacional del pueblo judío? Muy probablemente de esta parasha puesto que es uno de los lugares más claros para sacar esa idea.
Los primeros seis versos del capítulo 30 de Deuteronomio, tienen una importancia vital para entender la redención final. Todos los sabios judíos están de acuerdo en que es una profecía sobre la redención final, la reunión de los exiliados, la regeneración y arrepentimiento nacional y la era Mesiánica ¡Vaya seis versos con tantos temas escatológicos juntos! No estamos exagerando
cuando decimos que los demás profetas expanden el tema del exilio y redención final de estos 6 versos de la Torah.
Leemos en la Torah:
“Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado El Eterno tu Dios, y te convirtieres a El Eterno tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, entonces El Eterno hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre
todos los pueblos adonde te hubiere esparcido El Eterno tu Dios. Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá El Eterno tu Dios, y de allá te tomará; y te hará volver El Eterno tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres. Y circuncidará El Eterno tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a El Eterno tu Dios con todo tu
corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.” (Deuteronomio 30:1-6)
La redención nacional de Israel, la era Mesiánica, está claramente condicionada a una vuelta nacional al Eterno. Como efecto de este arrepentimiento en masa, El Eterno reúne a los hijos de Israel que aún quedan en las naciones, se compadece de Israel, causa una regeneración nacional nunca antes vista en Israel (circuncisión del corazón) y hace que todo Israel ande en los mandamientos del Eterno con todo su corazón y alma.
Maimonides considera tan importantes los versos del capítulo 30 que los usa como una de las máximas pruebas sobre la venida del Mesías en la Torah, él nos dice en su Mishne torah:
“Y el que no cree en él, o el que no espera su venida, niega no solamente los profetas, sino también la Torah y a Moisés nuestro Maestro. Ya que la Torah testifica sobre él [El Mesías] como está escrito [En Deuteronomio 30:3-5]: Entonces El Eterno hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido
El Eterno tu Dios. Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá El Eterno tu Dios, y de allá te tomará; y te hará volver El Eterno tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres.” (Mishne Torah, Hiljot Melajim 11:1) Ezequiel amplia esto en su libro donde está escrito:
“Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país.
Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” (Ezequiel 36:24-27).
Las frase “os daré corazón nuevo, quitare el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne” es equivalente a la frase “Y circuncidará El Eterno tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia”, ambos textos hablan de un regeneración espiritual a nivel nacional nunca antes vista en Israel, en la era Mesiánica.
Tanto Juan como Yeshua, estaban bien versados en estas palabras y sabían que el arrepentimiento no era un accesorio teológico más, no era una opción, no era algo que jugaría un papel secundario en la redención final, el lugar principal le estaba asignado, y por ello, tuvo el lugar principal en su proclamación de las buenas nuevas del reino del Eterno.
El tema de la redención final, la era Mesiánica, la reunión del pueblo judío son temas tan extensos en los profetas, que es increíble el desconocimiento de estos temas entre muchos creyentes gentiles en Yeshua. Al reducir el evangelio a salvación-personal-y-nada-más esto es ignorado por muchos inconscientemente.
Las escrituras nos dicen que en la era Mesiánica, el pueblo judío alcanzará su potencial espiritual como nunca antes, el Mesías gobernará desde Jerusalén, una era de paz y prosperidad será impuesta, el lobo morará con el cordero, las naciones subirán al monte de Sión para aprender los caminos del Eterno, la tierra será llena del conocimiento del Eterno como las aguas cubren la mar
(Isaías 11:5-10). Las buenas nuevas no son únicamente la noticia de nuestra salvación personal, son mucho más que eso, estamos hablando acerca de la redención y la reparación del mundo entero.
La Torah promete una circuncisión del corazón para todo Israel. ¿Qué es la circuncisión de corazón? En un sentido es tener un corazón sensible a la voluntad del Eterno, también puede implicar un poder sobrenatural para poder obedecer al Eterno y andar en sus mandamientos; además, en el sentido final y pleno, es la erradicación permanente del instinto al mal y el pecado en los seres humanos que se dará finalmente en el mundo venidero.
Najmanides comenta sobre la circuncisión del corazón que recibirá Israel diciendo:
“En la era Mesiánica, la inclinación natural del hombre será escoger el bien, y el corazón no codiciará lo que es inapropiado… y esto es a lo que se refiere la circuncisión de la cual se habla aquí, debido a que la codicia (y deseos materiales) son como el prepucio del corazón. La circuncisión del corazón es que el corazón no codicie ni desee [lo prohibido]… esto es a lo que se
refiere la escritura en Jeremías 31:33 ‘pondré mi Torah en ellos y en sus corazones la escribiré’… Ezequiel dice similarmente: Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros. El nuevo corazón se refiere a la nueva naturaleza” (Najmanides sobre Deuteronomio 30:6).
En los escritos apostólicos, Pablo menciona que mientras la regeneración nacional del pueblo judío se concreta, todo judío o gentil creyente en Yeshua puede disfrutar de un anticipo de la circuncisión del corazón. Pablo llama a esto “circuncisión del corazón”, “lavamiento”, “regeneración”. Nuestro Maestro lo llamó “Nuevo nacimiento”. Veamos algunos versos que hablan sobre esto:
“sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.” (Romanos 2:29). “En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión del Mesías” (Colosenses 2:11). “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,” (Tito 3:5).
En Romanos 2:29 Pablo indica (Al igual que Moisés en Deuteronomio 10:16) que algo más que la circuncisión de la carne es requerida por Dios para todo judío: El Desea que no solamente su carne sea circuncidad como señal de pacto, sino que desea que su interior sea sensible a él y su espíritu.
Esto no quiere decir que Pablo considere la circuncisión en la carne abolida, puesto que el circuncidó a Timoteo (Hechos 16:1-3) y demostró andar conforme a la Torah delante de todos en Jerusalén (Hechos 21:17-25). Lo que está hablando Pablo aquí, es que El Eterno desea en el caso de todo hijo de Israel circuncisión en la carne y también circuncisión de su corazón.
En colosenses y en Tito, Pablo escribe que en nuestra conversión, El Eterno hace algo extraordinario en nuestro interior: El echa el corazón pecaminoso y nos lava regenerándonos por su espíritu. Cuando alguien cree en El Eterno y que su Mesías ha pagado por sus pecados, se arrepiente de todo corazón y le entrega su vida al Eterno, pidiendo que entre en su vida y lo lave,
Hashem no se hace esperar.
La biblia indica que un “nuevo nacimiento” ocurre en nosotros, ya no somos los mismos, un cambio interior sobrenatural se comienza a dar en nosotros indescriptiblemente. Todos los que hemos experimentado esto, no podemos alcanzar a definirlo con palabras, es algo más allá del
lenguaje.
Cada discípulo de Yeshua, recibe por los meritos de él y por su sangre puesta por expiación yperdón de pecados, un nuevo corazón, una nueva vida, somos una nueva creación, tal como está escrito:
“De modo que si alguno está en el Mesías, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Corintios 5:17)
Desafortunadamente, desde el primer ciclo la mayoría de círculos cristianos han entendido la circuncisión del corazón como antagónica a la circuncisión de la carne. Nada está más lejos de la verdad, precisamente la intención de la circuncisión del corazón es que guardemos los mandamientos del Eterno, en el caso de todo hijo físico de Abraham, esto incluye la circuncisión literal en su cuerpo. Es una total contradicción decir que tenemos la circuncisión del corazón si no tenemos un deseo profundo de guardar los mandamientos de la Torah según Ezequiel 36.
Según la Torah y los profetas, nuestra nueva naturaleza debe de ser la razón que nos lleve a cumplir los mandamientos del Eterno, no a declararlos abolidos o irrelevantes. En el Mesías, tenemos fuerzas renovadas, una porción del espíritu que moraba en él, una ética trazada de cómo vivir la Torah espiritualmente y de contribuir con El Eterno en su plan para reparar el mundo.

שבת שלום
¡Shabbat Shalom!
Yitzjak

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🔯 TOCAD TROMPETA EN TZIYYON -SIÓN, Y PREGONDAD EN MI SANTO MONTE: Tiemblen Todos Los Moradores De La Tierra; Porque Viene El Día De יהוה YHVH Porque Está Cercano.
🔯 Convertios Á YHVH יהוה Vuestro ELOHE ; Porque Misericordioso Es Y Clemente, Tardo Para La Ira, Y Grande En Misericordia, Y Que Se Arrepiente Del Castigo'''''... 🔯 🔯
'🔯 'BENDITO TU AMOR PADRE POR DARNOS ESTA OPORTUNIDAD DE ARREPENTIMIENTO''''' 🔯
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PARASHA VAYELEJ

Devarim (Deuteronomio) 31:1-30
Haftará: Oseas 14:2-10, Miqueas 7:18-20, Joel 2:15-27



Hakhel: Reunidos ante el Rey.
La parashá de este shabbat es la más corta de todo el ciclo de torá. Con únicamente 30 versículos, la parasha Vayelej es la más corta de todo el ciclo anual de lecturas que el pueblo judío sigue. Sin embargo, podemos aprender grandes lecciones a pesar de su modesto tamaño.
Como se ha mencionado, el libro de Deuteronomio sigue el patrón de un pacto antiguo entre un Rey y un pueblo vasallo. La similitud es demasiado equivalente para atribuirlo a la casualidad, y es de hecho, una de las evidencias internas sobre la antig¨edad del libro. En la antigüedad, cuando un Rey poderoso se convertía en el Señor de una nación, se solía concertar un pacto con cierto formato establecido. El siguiente desglose es a grandes rasgos lo que dicho pacto contenía:
Preámbulo.
Prologo de la historia entre el Rey y la nación.
Estipulaciones generales.
Estipulaciones específicas.
Sanciones (bendiciones y maldiciones).
Recapitulación.
Instrucciones para garantizar la continuidad del pacto.
Cuando vemos el patrón, es inescapable ver como el libro de Devarim está constituido siguiendo este estándar de pacto antiguo. En esta parashá llegamos al final de este formato: cuidados para garantizar la continuidad del pacto. En la parashá Veyelej, Moshé da instrucciones de cómo hacer para que las generaciones venideras, que no oyeron ni vieron la voz de Dios ni los truenos de Sinaí, continúen conocedores del pacto y de sus exigencias.
Leemos en la torá:
"Y les mandó Moisés, diciendo: Al fin de cada siete años, en el año de la remisión, en la fiesta de los tabernáculos, cuando viniere todo Israel a presentarse delante de El Eterno tu Dios en el lugar que él escogiere, leerás esta ley delante de todo Israel a oídos de ellos. Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a El Eterno vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley; y los hijos de ellos que no supieron, oigan, y aprendan a temer a El Eterno vuestro Dios todos los días que viviereis sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella." (Devarim [Deuteronomio] 31:10-13)
Moshé instituye aquí el mandamiento conocido como "hakhel", la reunión de todo Israel en el año de Shemitá en la fiesta de los tabernáculos. Hombres, mujeres, niños y extranjeros estarían ahí y oirían la palabra del Eterno para que aprendieran a temer al Eterno su Dios. Al estar en compañía de todo Israel y oyendo la palabra de Hashem, ellos experimentarían una especie de repetición de lo que pasó en el monte Sinaí. El pacto sería renovado, por así decirlo cada siete años.
La idea de Moshé es: "No basta si tus padres recibieron la torá en el monte Sinaí, tú debes hacer tuya la revelación de Hashem, ven y escucha lo que él dice para tu vida". Cada Israelita tendría la oportunidad de tener una experiencia colectiva y de mucha bendición para su vida espiritual.
La tradición judía interpretó que este mandamiento debía de ser cumplido, en la historia posterior de Israel, por el Rey mismo. El Rey, la figura con la posición más elevada y que haría congregar al pueblo, sería el designado para leer la palabra de Hashem.
En el siglo primero, muchos tuvieron una experiencia increíble: ellos oían en las sinagogas al gran Rabino de Nazaret, Yeshua nuestro Mesías y Salvador. ¿Te imaginas lo que debió haber sido esa increíble exposición? Muchas veces he pensado que daría cualquier cosa por tener una máquina del tiempo, y poder ir a ver el discurso de nuestro Maestro en el camino a Emaús. He presenciado a grandes predicadores, grandes expositores de la palabra en el cuerpo del Mesías y el impacto espiritual ha sido muy grande para mi vida, ¡Cuánto más oír al Maestro en quien moraba toda la plenitud de la divinidad!
Muchos tuvieron esta oportunidad y quedaban atónitos. Los alguaciles dijeron: "¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!" (Juan 7:46). Su presencia, su unción, sus palabras estaban tan cargadas de poder de lo alto, que hacía que fuera una experiencia sorprendente. Incluso Pilato, un ser vil y cruel como sabemos por los escritos de Filón y Flavio Josefo, se sintió cautivado por la personalidad apacible, mansa y a la misma vez imponente de nuestro Señor.
¿Te imaginas tener este privilegio? Tengo buenas noticias para ti, todo esto que se presenció en el siglo primero es meramente un anticipo de la gran experiencia que todos nosotros tendremos en el milenio, en el reino Mesiánico. En la era mesiánica, el Mesías, coronado de gloria y esplendor, sentado en el trono de David, conducirá el mandamiento de Hakhel y nos llenaremos de dicha. ¡Baruj Hashem!
Tan solo imagínalo: Miles y miles de personas en Jerusalén alabando al Eterno, dando gracias por los grandes días que han llegado, cada quien mora debajo de su vid y debajo de su higuera como dicen los profetas (Miqueas 4:4, Zacarías 3:10). Hay paz mundial y comitivas de todas las naciones han subido a celebrar la fiesta de los tabernáculos (Zacarías 14:16), el enemigo está atado por lo que las tentaciones han sido minimizadas. El enfoque de cada criatura es conocer a Dios.
Una gran multitud se reúne en el templo de Jerusalén e incluso afuera del mismo. De repente ves una gran cantidad de sacerdotes y levitas cantando y alabando al Eterno. Ellos dicen: "Agradezcan al Eterno porque es bueno", todos contestamos: "¡Porque su bondad es para siempre!" Gran regocijo hay en medio de canticos y acciones de gracias.
A continuación, el rey de Israel con marcas en sus manos aparece. El danza un poco como David su padre y se une al gozo de todo Israel y las naciones del mundo que han llegado a adorar a Hashem y a escuchar su palabra. El Rey toma el rollo de la torá y dice: "Baruj ata Adonay Elohenu Melej HaOlam asher bajar banu mikol ha'amim venatan lanu et Torató. Baruj ata Adonay noten haTorá". El más grande Amen de toda la historia es escuchado por todos.
El Rey comienza a disertar cosas increíbles, palabras llenas de gracia y verdad, cosas que han estado ocultas desde la fundación del mundo. En él se cumple lo que los rabinos dijeron: "la torá que la persona aprende en este mundo es vana comparada a la torá del Mesías" (Midrash Kohelet Rabá 11:7). En el Rey de Israel se cumple también la tan famosa profecía: "porque de Sión saldrá la torá y de Jerusalén la palabra del Eterno" (Isaías 2:3).
Esto será lo que pasará cuando el Rey de reyes, señor de señores, fiel y verdadero, la raíz de David regrese a este tierra, ¿Cuánto anhelas estos días? ¿Cuánto anhelas que el mundo sea restaurado y que El Eterno mande a su Mesías? Si lo anhelas, puedes ayudar en el programa de redención del mundo para que todo se dé. Más que estar esperando al Mesías, él nos está esperando a nosotros.
¡Que el reino del Eterno venga pronto y su majestad llene toda la tierra!
Shabbat Shalom!
Yitzjak
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