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El Primer Torreón
UN TORREÓN QUE NO ES DE TORREÓN

Muchos de los habitantes de la Ciudad de Torreón estamos acostumbrados a que cuando nos mencionan ”Torreón” de inmediato pensamos en el Torreoncito de La Alianza o en el desaparecido Torreón Moderno que son representaciones simbólicas de la Ciudad donde vivimos y damos por hecho que el único Torreón que existe son estos.
Pero no, antes de que Leonardo Zuloaga mandara a levantar el Torreoncito a lado de las compuertas y el Canal del Coyote, ya existían varias torres similares en varios lugares de La Comarca Lagunera y del norte de México, de los que ya no existe rastro físico alguno.
El torreón de Torreón por lo tanto, no fue el único, ni el primero, ni el último que se construiría por estas tierras.
Las torres o torreones tenían un fin de defensa para cuidar las tierras, producción agrícola, infraestructura y trabajadores del ataque de salteadores e indios (recuérdese que los indios Tobosos arrasaron con una población ya establecida formalmente como Mapimí en 1715, por lo que los dueños de haciendas y ranchos siempre tuvieron a bien tener sus sitios defensivos).
El torreón de la foto (no me pregunten si aún existe, ni si es más antiguo que nuestro Torreón original) se trata del que existe o existió en el ejido La Candelaria, Municipio de San Pedro de Las Colonias. Es un torreón circular de adobe, al igual que el muro de los lados; se ven a la izquierda unos contrafuertes que ayudan a sostener el muro y darle mayor fuerza, así como debajo del torreón los cimientos de pura piedra. (Foto: Pérez Dena).
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Historia y Arquitectura
CASA JUÁREZ

Pues después de tantas malas noticias de todo tipo, por lo menos ya hay una buena, referente a Nuestra Ciudad. Este año no fue ajeno a que varias antiguas fincas cayeran bajo la acción destructiva de picos y palas, pero por lo menos, un edificio, de cien años de edad, con mucho valor histórico pudo ser salvada y conservada.
Don Carlos Castañón Cuadros publicó un texto editorial para El Siglo de Torreón donde cuenta esta buena noticia.
Este es el Texto Editorial:

"CASA JUÁREZ"

"Por fin, ¡buenas noticias! Vientos de cambio corren en Torreón. Desde hace años en esta columna hemos denunciado la destrucción del patrimonio histórico y arquitectónico de Torreón. Casas, edificios y monumentos representativos de nuestra historia se han perdido por negligencia, ignorancia y dolo. Sin embargo, en esta ocasión no escribimos por aquello que se ha perdido irremediablemente. Escribimos para dicha de la ciudad, de aquello que se conserva gracias al respeto y voluntad de sus propietarios. Poco a poco están abriendo espacios del Centro Histórico que tienen intervenciones favorables. Pero no porque cambie y se haga tabula rasa; sino porque se conservan los inmuebles. De esa manera, hemos visto la rehabilitación de casas históricas que ahora son comercios, negocios y restaurantes. Para conservarse, un finca histórica no tiene que ser museo, pero sí tener uso, vida. Lo hemos dicho en otras ocasiones, el peor enemigo de un inmueble es el abandono. De esa manara, nada más benéfico al corazón de la ciudad, que paulatinamente se retomen los espacios.
Un ejemplo de esta tendencia positiva para la arquitectura de Torreón, es la reciente rehabilitación y apertura de la Casa Juárez. Gracias al empeño, dedicación y visión de Cristina Ruiz Díaz y Sara Argüelles del Bosque, la antigua casona que se encuentra en la avenida Juárez, esquina con calle Degollado, es ahora un espacio que ha recuperado la dignidad e historia del inmueble. Originalmente esa casona de ladrillo, adobe y madera fue el domicilio particular de Don Rafael Aldape Quiroz, empresario que alentó el desarrollo económico de Torreón. Fue consejero de importantes empresas como la Jabonera La Unión, el Banco de La Laguna, el Banco Mercantil de Nuevo León. Además formó otras empresas dedicadas a la venta de terrenos y construcción. Es decir, fue un hombre que creció con la ciudad y la hizo crecer. La Casa Juárez es testigo de esa historia centenaria. En 1907, Aldape Quiroz se convirtió en el primer presidente municipal de Torreón, dado que le tocó la feliz circunstancia durante su administración, en que el ayuntamiento ascendió de villa a ciudad. De esa manera, en una ceremonia republicana, el alcalde leyó el decreto en la escuela Benito Juárez, misma que también inició en 1907. Aldape se reeligió otro año más como alcalde en 1908, pero su huella en la historia todavía es visible.
Al paso de las décadas, la política regresó a la Casa Juárez. A finales de diciembre de 1979, la presidencia municipal, a cargo de Homero del Bosque, mudó temporalmente las oficinas del alcalde, el cabildo y obras públicas a la casona. Ahí fue la presidencia hasta septiembre de 1981, cuando el gobierno demolió la vieja presidencia para construir un nuevo edificio.
De aquella época, quedó en la puerta de la casa, un notable mural que celebra nuestra historia. ¿Ya lo vieron? Se inscriben los años 1907-1908 y la palabra Torreón, para conmemorar la administración de Aldape como alcalde. En los lados de la puerta, dos torreones reciben a los visitantes, y al centro, coronan algodones, espigas de trigo, uvas y una paca de algodón. ¡Más lagunero no podía ser!
Gracias al empeño de Cristina y Sara, ahora se puede visitar la Casa Juárez y degustar ahí una nieve, comer un rico platillo o adquirir una pieza de joyería. Por supuesto, hay mucho más en esta casona centenaria, que el pasado viernes 17, el alcalde electo Jorge Zermeño Infante cortó el listón y dio unas palabras de bienvenida en compañía de su esposa, Astrid Casale. Para la historia pasada y reciente, todos esos sucesos ya quedan en la memoria.
Bajo los gruesos muros de ladrillo y adobe, la Casa Juárez es un ejemplo de respeto y cuidado por la arquitectura representativa de los primeros años de Torreón, allá por la década de 1900. Ojalá vengan más proyectos que valoren la conservación y la historia. Ojalá la apertura de la casa, contagie de entusiasmo. ¡Enhorabuena!
Nos vemos en Twitter @uncuadros"
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El Panteón Municipal No 1
EN LA TUMBA DE AURELIO OLIVARES

Esta mausoleo, de Aurelio Olivares y Familia que fue construido por el Maestro Albañil Pablo Valenzuela ya lo habíamos presentado hace como tres años, cuando lo vimos en la publicación de Torreones de Torreón con el titulo de "Un Torreón del otro mundo": ahora regresa pues me encontré la foto del relieve de como era hace décadas y podemos ver la destrucción que se hizo del mismo y del robo de las pequeñas cruces en el altar y en las jambas. Otra muestra del valemadrismo de todas las autoridades.
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2/11/17
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ESTAMPAS DE UNA CIUDAD CENTENARIA

Ya para terminar con el tema del aniversario 110 de que Torreón fue elevada de villa a Ciudad (en 1907) voy a compartirles el texto para "El siglo de Torreón" escribió el Historiador y Politólogo don Carlos Castañon Cuadros, que muchos ya han de haber leído (creo que voy a dejar de tomar sus textos, no vaya a ser que me ponga una demanda marca Diablo).
Don Carlos, siempre claro y sencillo de escuchar (y de leer) nos habla de muchas "estampas" históricas de nuestra Ciudad ¿Cuantas Ciudades más viejas en México, no quisieran haber tenido una Historia tan rica en tan poco tiempo? Sintámonos pues orgullosos de Nuestra Ciudad de Torreón.

Aquí el texto (¡Pero léanlo!)

"Estampas de una ciudad centenaria"

Llegamos al aniversario 110 de la ciudad de Torreón, y sin duda, es motivo de orgullo. Para el caso, recordamos con gusto algunas estampas de la historia, ya que con frecuencia escucho ligeros comentarios afirmando que "aquí no hay historia". Es cierto, aquí no pesa la historia de siglos y hasta milenios como en otras latitudes, pero en su terreno, nuestra historia es relevante porque aquí vivimos, pero sobre todo, porque nos explica. La historia nos ayuda a comprendernos mejor. Bajo esa luz, van estas pequeñas estampas.
La madre de Torreón. ¡Sí, Torreón tiene madre! Más allá del relato oficial y machista que se suele contar sobre la fundación del "rancho del Torreón", hay una historia relegada. Como si fuera obra casi exclusiva de Leonardo Zuloaga en 1850, tras el rancho del Torreón, está la decisiva presencia de una mujer: Luisa Ybarra Goríbar. Originaria de Saltillo, su padre, Manuel Ybarra, poseía la productiva y famosa hacienda de San Lorenzo, que después vendieron a Evaristo Madero, y hoy conocemos como Casa Madero. De esa manera, Luisa Ibarra no sólo tenía abolengo, sino la herencia, y por lo tanto, el capital proveniente de la viticultura. Cuando se casó con Zuloaga, el matrimonio extendió sus tierras a La Laguna. Tras un conflicto agrario que dejó asaltos, balaceras y muertos, Zuloaga murió en 1865, pero su esposa se quedó al frente de las haciendas por dos décadas. Hacia 1883 la empresa del ferrocarril solicitó a Luisa Ybarra la donación de terrenos para el paso de las vías. Con generosidad, y acaso, una actitud visionaria, Luisa cedió los terrenos de su propiedad al ferrocarril. El "pequeño detalle" cambió para siempre la historia del modesto rancho, que a los pocos años, 1907, se le reconoció a Torreón como ciudad. A Luisa le debemos ese primer impulso que detonó la urbanización, y, sin embargo, ni una calle recuerda su nombre, como si es el caso de su marido en la colonia Los Ángeles. Ya es tiempo que dignifiquemos su nombre y reconozcamos como se debe, a la madre de Torreón. ¿Se apuntan para el monumento?

Al igual que una ciudad del viejo oeste norteamericano, durante varias décadas, Torreón tenía más cantinas que escuelas. Tanto así, que había fiesta todos los días. Con los años, la novísima ciudad se hizo de fama festiva y algo más. José Vasconcelos se alarmaba con las bacanales laguneras. En lo que ahora conocemos como centro histórico, más de cien establecimientos hacían correr a raudales agua de cebada, mezcales y finos licores importados. Como en gustos se rompen géneros, había cantinas de todos calibres. Para buenas referencias los hoteles Salvador y Francia, o el Sternau ofrecían buenos tragos, y lo mismo se hablaba español, inglés y francés. Más popular, la raza se refugiaba en La Playas en contra esquina del Mercado Juárez, por la Hidalgo y calle Blanco. Si las ganas eran nacionalistas, se podía ir al Chapultepec y todavía, por fortuna, podemos ir al Reforma. En el lado opuesto, una cantina negaba los afanes nacionales: El Guerrillero. ¿Quiénes irían allí? No lo sé, pero trato de imaginar la conversación entre dos amigos revolucionarios: "Camarada, nos vemos en El Guerrillero". Mejor dejar las cosas al azar, para ir a La Feria. O si de dimensiones se trata, la Atlántida ofrecía numerosas entradas por la avenida Juárez y también por la calle Falcón. No se amontonen, que para todo hay. Dado que una cosa lleva a la otra, esa cantina derivó en una iglesia con aires neogóticos. Todo sea por los parroquianos. En tono bíblico, se podía ir al Sansón y Dalila, o más formal, había quien arreglaba los problemas del país en El Congreso. A fin de continuar la variedad al salir del trabajo, estaba La Esperanza, La Constancia, y también La Metalúrgica. Para que no ir más lejos, La Oficina es infaltable. Como verán, hay mucha tela que cortar. Y para repasar la celebración del espíritu báquico, nos quedamos con un himno ya olvidado: "La Laguna tiene dinero, La Laguna tiene algodón y por eso los laguneros siempre vivimos en gran vacilón".
El primer cabildo de Torreón fue nombrado por decreto en 1893. Más que modesto, era un gobierno pobre y con escasos recursos, por no decir, nada. Dicho en otras palabras, honestidad obligada. Tanto así, que los primeros puestos eran honorarios. Más delante vino el crecimiento de la ciudad, y con ello, el dinero. Las alcaldías duraban un año, con opción a reelegirse varias veces. Fue hasta 1919 cuando los períodos de gobierno pasaron a dos años. No obstante, los gobiernos era pequeños y con pocos recursos, a tal punto, que muchas veces eran las empresas y los ciudadanos, quienes aportaban para hacer las pocas obras públicas. El pavimento por cooperación. La plaza de armas, la Morelos y la Alameda por las mismas. En 1943 Rafael Duarte estrenó la alcaldía de tres años, pero ya sin reelección. Como verán, en esto de la historia vamos y venimos, porque ahora nuevamente se abre la reelección.
La palabra torreón tiene un origen militar. Una atalaya, una torre de defensa. El primer torreón de abobe, sirvió para protección contra los ataques de los indios, que todavía, muy entrado el siglo XIX, causaban temor. La historia da vueltas, se repite y hasta nos juega crueles bromas. En pleno siglo XXI, y tras los constantes ataques criminales, la corporación policiaca de Torreón, tuvo que mandar construir una gruesa barda y varios torreones.
POSDATA:
Ni la burla perdonan. Las doctas autoridades que ahora promueven los festejos de la ciudad, son las mismas que se encargaron de cercenar el monumento del Torreón. Ahora promueven otros torreones. ¡Vaya manera de festejar la historia! Destruyendo, echando abajo el patrimonio de la ciudad.
Nos vemos en Twitter, @uncuadros
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TORREONES DE TORREÓN VI
(O el orgullo de vivir en esta Ciudad)

Una joyita que se encuentra en el poniente de Torreón, es una construcción hecha de ladrillo, usada actualmente como vivienda, que tiene el aspecto de un torreón.
Al parecer es un torreoncito de venerable edad, tal vez de principios del siglo xx.
La construcción, hecha de ladrillo claro (a veces llamado amarillo) en aparejo a soga, hasta llegar a un entablamento, con un friso y cornisas. sobre estas últimas, se encuentran unas molduras (Nacelas) que dan la impresión a la vista, como si fueran pequeños matacanes. Arriba de las cornisas, como remate, se encuentran los merlones y las almenas que tanto caracterizan a los torreones; tanto merlones y almenas, llevan sobre si un aparejo "a tizón".
Puertas y ventanas del torreoncito al parecer son de origen más reciente.
La ubicación de este bien construido Torreón es al poniente de la ciudad, por la Colonia San Joaquín, no muy lejos de esa otra joya que es la Iglesia de San Juan Bautista
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20/1/17
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Un Pequeño Torreón desaparecido
TORREONES DE TORREÓN
(O el orgullo de vivir en esta Ciudad)

Durante la primera mitad del siglo XX, mucha gente que podía construir sus casas, llegaban a incluir un espacio en forma de torre, que era generalmente el lugar de la casa más iluminada al tener esta torrecita varias ventanas en su cuerpo. La gente trataba de imitar las formas del Torreón Antiguo, el de La Alianza y con ello demostrar su orgullo por vivir en esta Ciudad.
El Torreoncito de la presente foto, ya no existe, formaba parte de una casa estilo colonial español o Californiano. el Torreón no era muy alto y contaba con tres o cuatro ventanas en su cuerpo hexagonal.
Arriba, tanto los Merlones (los escudos de ladrillo) como las Almenas (el espacio entre cada merlón) estaban adornados, (las almenas lo estaban por tejas).
Este tipo de casa era muy común en los alrededores de La Calzada Colón y La Alameda pero como todo en esta Ciudad, el orgullo por vivir aquí pudo menos que el tener ganancias fáciles.
Este Torreón se encontraba en la Avenida Hidalgo y Calle Jiménez
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Torreones de Torreón
EL CHALET DE LA GARZA (EN ACUARELA)

Bella acuarela, interpretación de Alfonso Ahumada Gómez del Chalet de la Garza con todo y su Torreón.
Forma parte de la colección "Torreón Antiguo" que se exhibió en la Presidencia Municipal.
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TORREONES DE TORREÓN
O el orgullo de vivir en esta Ciudad

Les debía imágenes del Torreón que se encuentra en las alturas de la colonia Vista Hermosa, un torreoncito que forma parte de una vivienda en la parte norte del Cerro del Huarache (que en esta parte es conocido como Cerro de la Pila)
Este Torreón, que orgulloso, vigila parte del poniente de la Ciudad y del lecho del río Nazas, es una construcción aparentemente sencilla, pero notamos que el constructor dispuso los ladrillos en diferentes aparejos: de "Soga", "Inglés", de "Tizones" y hasta de "Panderete".
Dirán ustedes que existen otros torreones más bellos que este, pero, ¿En cuantas colonias de gente adinerada (de esas en donde se sospecha de todo aquel que no vive en ese tipo de colonias) se levantó un Torreón que simbolizara ese orgullo de vivir en nuestra Ciudad?
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6/3/16
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TORREONES DE TORREÓN V
O el orgullo de vivir en esta Ciudad
EL CHALET (LAZARO) DE LA GARZA 
En viajes anteriores por nuestra Ciudad de Torreón, hemos visto torreones y torreoncitos que aún existen, hoy veremos un torreón que desapareció hace ya casi  cuarenta años, no porque se cayera de viejo o por algún incendio, si no por (¡Que milagro!) sacar dinero en su destrucción.
Se trata de  una casa, una mansión que existió en la Avenida Juárez y Calle González Ortega, frente a la Alameda Zaragoza. 
El dueño fue el prestamista Lázaro de la Garza que  compró el terreno y la mandó construir al Ingeniero Federico Wulff (el mismo que construyó la Casa del Cerro y la Ferretería “La Suiza”) quien la diseñó y levantó en el año de 1911 (ya en pleno período Revolucionario) y fue conocida por toda la gente como ”El Chalet (Lázaro) de la Garza”
Lázaro de la Garza, fue hombre de confianza de Francisco Villa a quien de la Garza prestó su Chalet como oficina y cuartel de las tropas revolucionarias.
La construcción pertenece al estilo Victoriano (aunque es menos recargado y esta ya cerca del estilo ”Craftstman”) con tejados de dos aguas con tejas estampadas, aguilones, gabletes, buhardillas, molduras  de cantera, “ojos de buey” o claraboyas, ventanas de medio punto e hileras de ventanas en tres vanos, alfiz en continuo, porche elevado completo con columnas (en lo que se ve) de estilo jónico y balaustrada, con escalinata de acceso. Separaba la casa de la calle un enrejado (que fue puesto con posterioridad a la construcción del Chalet) y que actualmente parte de ella se encuentra en la colonia San Isidro.
Atrás de la casa se encontraba una noria que fue decorada con cantera como una fuente.
Dentro, cuentan, había una sala comedor decorada con murales de Salvador Tarazona
En la esquina noroeste,  la casa tenía un torreón muy llamativo: construido en ladrillo rojo (como todo el Chalet) con dos cuerpos con cornisas, ventanas de arco de medio punto (con clave las del piso de abajo) sobre estas ventanas, un relieve y enmarcadas con columnas adosadas de capitel compuesto; las ventanas del piso superior, estaban separadas por pilastras decoradas. Sobre la cornisa superior, se encontraban las almenas  (o merlones) que caracterizan a los torreones.

Con el paso del tiempo, el chalet dejó de ser vivienda, se convirtió en aduana, casa de monjas, cabaret y lo último fue escuela comercial.
Como muchas otras construcciones de valor en nuestro Torreón, fue tirado con todo y todo el mural de Tarazona sin que importara más que el dinero que se podía conseguir por el terreno que ocupaba la  casa (y en donde años después se construyó un banco).
El Chalet Lázaro de la Garza desapareció en enero de 1977
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2016-02-18
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Modelando un Torreón
Estoy aprendiendo a utilizar un programa de modelado en 3D y una de las prácticas es una torre almenada. Creo que no me quedó tan mal :) #FreeCAD  
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2015-11-11
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