Capítulo 1
Érase una vez…
EL COMIENZO DE UNA HISTORIA
Érase una vez… no hace mucho tiempo, ustedes recordaran esa época en que la tecnología lo gobernaba todo, nos privaba de la relación con nuestros seres queridos, y cuanto más nos acercaba a las personas más lejanas en la distancia, más nos alejaba de las personas que teníamos a nuestro alrededor. Pero claro, era la necesidad de sentirse todo el tiempo “conectado” a una red y no sentirse excluido de la sociedad actual por esas épocas.
En esos días, en que todos creíamos saberlo todo y pensábamos que ya nada podría sorprendernos, que ya estaba todo descubierto, que la magia no existía y que el amor era una pérdida de tiempo, en esos días de relaciones rápidas etc... etc… Por esos días habitó sobre esta misma tierra un niño, un niño normal con la imaginación por las nubes y una hiperactividad envidiable para los adultos. Lucas, este niño se pasaba la mitad de su tiempo libre dibujando, pero no cualquier dibujo de un niño de 8 años, sino que cuando sus padres le preguntaban por sus garabatos, él les decía que eran sus sueños, todo lo que el recordaba de sus sueños lo plasmaba como podía en dibujos. 
Les contaba a sus padres que le encantaba dormir y soñar con ese mundo donde la magia caminaba y se paseaba por toda la tierra.
Lucas tenia decenas de dibujos, de los cuales en muchos se veían a personas con vestimentas que nosotros consideraríamos anticuadísimas, se podía ver a un sujeto con un solo ojo que parecía dirigir a los demás hacia una batalla. Dibujaba dragones, princesas y criaturas muy extrañas.
La otra mitad del tiempo se la pasaba jugando que era un caballero y debía ayudar al rey de un solo ojo a luchar. Sus padres no estaban preocupados por la imaginación sin límites de Lucas, ya que no descuidaba sus tareas ni bajaba las notas en la escuela.
Cierto día su familia debió mudarse, esto no lo disgusto, ya que no tenía muchos amigos y le agradaba bastante viajar y conocer nuevos lugares. 
Muchos piensan que la magia no existe, que solo son cuentos antiguos de hechos imposibles y lugares inexistentes, yo creo que no vemos la magia, simplemente la ignoramos y ya ni la recordamos, estamos tan hundidos en este mundo, sumergidos y acostumbrados a una vida de necesidades vanas y superficiales que con el pasar del tiempo nos hemos olvidado en creer un poco. Estamos corrompidos, como quien diría.
Ya en la nueva casa, Lucas recibió la visita de muchos niños del vecindario, y acepto gustosamente salir a jugar, y así se pasó la tarde. Al día siguiente, buscó sus dibujos pero entre tantas cajas de mudanza no los halló, pensó en buscarlos mañana y aprovechar el lindo día y jugar con sus nuevos amigos, se pasó la tarde jugando videojuegos, cosa que él no conocía, pero le fascinó, se pasó horas y horas jugando, ya de noche su madre fue a buscarlo a la casa de junto y ya estaba dormido, aun así lo llevó y lo arropó en su cama. Pero por alguna extraña razón los sueños no vinieron a él esa noche.
Ya de mañana sus padres encontraron los garabatos, pero pensaron que ya era hora que su hijo juegue con niños y no con su imaginación, y decidieron escondérselos. 
Al despertar, lo primero que hizo Lucas fue buscar sus dibujos pero ya no había ninguna caja en la casa. Así que preguntó a sus padres por sus dibujos, a lo que ellos le respondieron que no los habían visto, que al parecer habían quedado en la antigua casa, esta respuesta lo entristeció bastante, incluso llegó a llorar por sus dibujos. 
Ese mismo día su padre le compro un videojuego para que ya no pensara en sus garabatos. Comenzó a jugar aun estando muy triste, pero en pocos minutos de juego sus lágrimas secaron.
Esa noche los sueños tampoco llegaron a él, y así fueron pasando días, meses y varios años, poco a poco fue eliminando sus sueños, y todo aquello que tanto le fascinaba, ¿quizás como todos no?
Con dieciséis años de edad Lucas era un joven prometedor, tenía muy buenas notas en la escuela que iba, se pasaba prácticamente el día entero estudiando, ya había dejado de lado los videojuegos, se solía juntar con sus amigos de vez en cuando a practicar algún deporte.
Cierta tarde sus padres decidieron devolverle la caja con sus dibujos, ya habían pasado años casi diez de que no tenía contacto con sus garabatos y creyeron que él no guardaría rencor por haberle mentido, así que se lo devolverían.
Al día siguiente, el encargado de devolvérselos seria su padre. Eso fue lo más extraño ya que esa noche fue él quien tuvo sueños extraños, él se vio corriendo y en sus manos llevaba la caja con los dibujos, no sabía de qué corría, solo sabía que no debía detenerse ya que atrás de él se aproximaba una inmensa oscuridad que se le acercaba devorando todo lo que alcanzaba. De repente a lo lejos divisó a Lucas esperándolo, más y más se apresuró, pero esta oscuridad que le perseguía era mucho más veloz y estando a escasos metros de su hijo la oscuridad lo alcanzó, toco su pie y comenzó a cubrir todo su cuerpo mientras permanecía inmóvil, pero antes que la oscuridad lo cubriera por completo arrojó la caja hacia su vástago que por algún motivo la oscuridad no podía tocarle y no avanzaba más de donde él se encontraba, así que tomó la caja y al ver a su padre consumido por la oscuridad dejo caer una lágrima. Más extraño fue aun, que antes que la oscuridad consuma lo último que quedaba del padre de Lucas, este no vio a su hijo, sino a un hombre con ropa de guerrero medieval tal cual se podía ver a muchos en los garabatos.
Al despertar no dio importancia a su sueño, claro, en la era de la tecnología sueños solo sueños son. Pasando el medio día coloco la caja en la mesa, a la vista en la casa, para que al llegar Lucas la vea y se lleve una sorpresa. Subió a su auto y fue a buscarlo a su colegio. Era un lindo día pero al subir su hijo al vehículo se levantó una ventisca muy fuerte, nubes comenzaron a oscurecerlo todo, decidieron tomar un camino más corto a su casa.
Las calles comenzaban a tornarse vacías, hasta el punto que ni siquiera vehículos transitaban por esa zona, nunca habían visto algo así ya que era una ciudad muy habitada, de repente el día se volvió media noche. El padre de Lucas comenzó a ver repetidas veces en todas las esquinas por las que cruzaban a un extraño sujeto, era un ser de presencia oscura que le sonreía maléficamente, así que asustado comenzó a acelerar cada vez más, mientras su hijo le pedía que se tranquilizara pues él no podía ver nada y no entendía el nerviosismo de su papá, pero este no lo oía, estaba demasiado tenso. Lucas se colocó el cinturón de seguridad y en ese instante el sujeto oscuro se avalancha sobre el capote del auto, el conductor casi al borde de la locura pudo ver como este demonio ejerciendo fuerza y con su propio peso aplastaba completamente el frente de su auto haciendo que por la velocidad a la que viajaban la parte trasera del vehículo se levantara, volcara y se arrastrara por muchos metros ocasionando un terrible accidente.
Y ahí estaba Lucas, parado en los verdes pastos de un valle que a la vista parecía no tener fin entre su relieve levemente montañoso, no sintió dolor ni preocupación, solo desconcierto, él ya había estado en un lugar así. Comenzó a caminar sin saber hacia dónde, cuándo a lo lejos en el horizonte logro ver lo que parecía un pequeño pueblo severamente humilde, pero aún estaba muy lejos como para distinguir si había alguna persona. Siguió rumbo al poblado pero antes volteó la vista atrás y se maravilló, se asustó y se sorprendió de lo que sus ojos estaban viendo, sin dudas el veía un unicornio, pero este era más grande de lo que se hubiese imaginado algún día, era el doble del tamaño de cualquier caballo que haya visto. De la sorpresa cayó al suelo, el animal era completamente negro con un pelaje brilloso y un cuerno que parecía estar afilado y pulido para una fotografía, se levantó y más se apresuró al poblado, de la prisa se tropezó con una roca y cayo nuevamente al suelo, desde allí podía oír que lo llamaban con una voz familiar, presto atención para ver de dónde provenía esa voz llorosa, pero esta provenía de todas direcciones, de repente todo ese mundo comenzó a tornarse completamente blanco hasta el punto de desaparecer. En ese momento Lucas abrió los ojos, se encontraba en el hospital, su madre estaba a su lado con la cabeza entre las manos llorando, al notar que Lucas había despertado continuo llorando entre tristeza y alegría. Ella le comentó que había permanecido inconsciente por una semana, y que su padre permanecía aun en ese estado de somnolencia ya que él se llevó la peor parte del accidente al no tener puesto el cinturón de seguridad.
Lucas creyó que su padre pronto despertaría, pero no fue así.
Ya de vuelta a su casa Lucas notó todo distinto, ya que su padre no estaba y su madre prácticamente se había mudado al hospital, no sin antes volver a guardar la caja de dibujos de su hijo, claro que no lo hizo pensando en ocultárselos, fue solo para que no queden encima de la mesa y con el paso de los días se olvidó de dárselos. 
Lucas estaba solo, muy triste, pero no quería pasar más tristeza a su madre, decidió poner la mejor cara posible y seguir adelante a pesar del estado de coma en el que se encontraba su padre. Retomó un nuevo año de estudios, busco un trabajo y comenzó a comprarse sus cosas e independizarse como quien diría. 
Dos años habían pasado del accidente, había llegado el momento de tomar una decisión muy difícil, debía mudarse y buscar su camino, su madre ya casi no visitaba la casa, incluso dormía en el hospital por si algún día el hombre que tanto amó desde toda su vida despertaba ella estaría ahí para él. 
Así fue que la casa se quedó sola, y la caja con los dibujos se fue llenando de polvo poco a poco en un rincón debajo de la cama de sus padres.
Camino a la biblioteca del instituto, Lucas observó a una chica que le llamo mucho la atención, era de tés blanca, cabello negro y ojos claros, de belleza sin igual para los ojos que la veían. Quedó tan impactado que no recordó siquiera que hacia él en ese lugar, decidió seguirla con intenciones de hablarle, y notó que se dirigía al mismo instituto donde él estudiaba, se dio cuenta que estaba desorientada, se acercó y antes que abriera la boca ella dijo: 
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