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Francisco Gonzalez Maqueda
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Esencialmente poeta
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CARTA ABIERTA A LA VIDA

Nunca te he tenido miedo. Nunca. Siempre te he encarado con decisión. A lo mejor no con lo que llamamos valentía, pero sí con determinación y coraje. No voy a enumerar la cantidad de veces que me lo has puesto difícil, muy difícil, pero a pesar de esas dificultades no te he tenido miedo y son muchos años conviviendo. Bueno muchos años, no, desde siempre. Tú y yo nos graduamos el mismo día. Yo en la llegada a este mundo y tú dándome cancha en él.

Nunca te he tenido miedo, por eso no sé qué pasa ahora que te temo. Ahora que no debería tenerlo. Ahora que han pasado los años y se han superado casi todas las dificultades. Ahora que las responsabilidades familiares han disminuido y que los problemas laborales son cosas del pasado. Ahora resulta que te tengo miedo. Miro hacia mis adentros y no encuentro, en mí, de este miedo, de este terror. Pero la realidad es que existe. Por eso el otro día, ante el teclado, al poner a escribir como cada día, noté que tenía miedo y ¿por qué te temía? Esta pregunta que te hago, sé que no tiene una sola contestación, aunque yo supe en ese momento que tenía miedo por mí. Tenía miedo por los que me siguen. Por mi siguiente generación. Esa generación que por primera vez en la historia van a vivir peor que la inmediata anterior. Dentro de esa generación temo, por mis hijos, sus hijos y los que vengan detrás. Y me preguntaba ¿por qué? ¿Por qué tengo ese miedo a la vida, a ti? 
Después de leer los diarios y ver los informativos. Después de informarme o desinformarme en internet, la cabeza se me llena de detritus social que en estos momentos nos estamos enfangando. Cuando compruebas que nada es verdad, al menos, nada es como te la cuentan, que solamente nos venden una realidad irreal para que sigamos siendo beneficiosos al sistema. ¿Pero qué sistema?
Estas últimas semanas nos han horrorizado con el cadáver de un niño que han exhibido hasta la saciedad y que han convertido en un producto de venta en las cadenas de televisión y en los periódicos. Una vez pasada la rabiosa actualidad nadie se ha interesado por las causas que llevaron a la trágica consecuencia de una vida rota antes de haberse consumado su proyecto de vida. Escuchamos decir, por otra parte, que son causas colaterales. 
¿Desde cuándo una vida humana segada miserablemente es una causa colateral?
Bombardean una escuela y mueren niños. Un hospital de Médicos sin Frontera y mueren hombres que salvan vidas. ¿Habéis visto mayor contrasentido? Los que salvan vidas mueren por los hombres de un país cuyo presidente tiene el premio Nobel de la Paz. ¡Señores!  ¿Todavía me preguntan por qué tengo miedo? Si miro a mí alrededor, a lo más cercano, me encuentro con las mil patrañas que se han inventado nuestros gobernantes para esquilmar las arcas del estado. Las mismas arcas que luego nosotros llenamos con nuestros impuestos sacados de unos sueldos miserables. Desde la perspectiva de un ciudadano de a pié contemplamos como la justicia se inclina a favorecer a los que de alguna manera los han colocado en los puestos de poder. Por ello se beneficia al poderoso por el simple hecho de que me ha dado poder. Aunque el poder lo hayan conseguido con mentiras, patrañas y latrocinios. La clase política dominante nos vende un discurso totalmente opuesto a sus acciones y lo que es peor, nos quieren hacer ver  y obligar a que creamos en lo que dicen olvidado lo que hacen.
¿Cómo se puede cambiar un artículo de la Constitución Española para dar prioridad a la deuda estatal a los mercados de usureros por delante de las necesidades básicas de un pueblo? ¿Esto es admisible? ¿Cómo no voy a tener miedo cuando mi gobierno blinda la deuda a los especuladores, que ellos mismos crean, en contra de las necesidades de la población? Me asombro por otra parte y esto me da más miedo cuando veo al pueblo manifestarse por cualquier cosa superflua y se calla ante tamaño atropello. Y como no voy a tener miedo si los mismos que han creado la crisis, se corrompen por dinero, que usan las leyes y la justicia para su propio beneficio y ahora auguran los sondeos que van a seguir mandando en todos nosotros.
¿Pero qué le pasa a este pueblo? 
Por eso tengo miedo. No por mí, no, sino por los que he traído a este mundo. Por los que hemos criado y pasados noches enteras cuidando de sus sueños. Por los que hemos calentado biberones y llevado de la mano camino del colegio. Por ellos, no por mí, siento miedo. Por esta generación que por primera vez en la historia de la democracia ya vive peor de lo que hemos vivido sus padres. Esta generación que perfectamente preparada en universidades con nuestro esfuerzo, sirve copas en bares de Alemania, o cuida niños en Inglaterra. 
¿Es inteligente alargar la edad de jubilación cinco años más y tener la tasa de paro juvenil más alta de Europa?
¿Y todavía os asombráis de que tenga miedo? 
¿Es esto lo que nos merecemos? 

Paco González Maqueda
Alfafar, Octubre 2015.   

EL ARTE COMO NEGOCIO
En todos los tiempos los inversores y capitalistas siempre han buscado un refugio seguro para sus ahorros. En tiempos de crisis aún los buscan con más ahínco. Desde hace muchos, muchísimos años la pintura es uno de esos refugios seguros para los inversores que se dedican a especular con el arte como moneda mercantil para sus negocios. Esto es así porque la pintura es un valor seguro cuando la pintura en sí misma tiene valor.
¿Esto es bueno para la pintura?
No, no es bueno para la pintura desde un punto de vista estrictamente artístico. Estos inversores terminan creando tendencias y estas, a veces, están muy alejadas del verdadero arte. Obligan por tanto a pintar lo que se vende y se vende bien.
¿Esto es malo para la pintura?
No, no es malo para la pintura ni para el arte en general. El artista, como ser humano, tiene que sobrevivir y por tanto precisa de su arte y que este se venda para su manutención y la de los suyos.
El ideal sería una combinación de ambas situaciones. Que el arte fuese arte y que por ello fuese susceptible de generar riquezas. Pero solamente desde el arte, nunca al contrario.
Desde hace muchos siglos, milenios podríamos decir, existen los mecenas en el arte y especialmente en la pintura. Los poderosos: Reyes, Príncipes, Duques, Papas, Cardenales, etc. Han contribuido a la creación artística con sus tesoros o con los tesoros de los demás, los del pueblo. Eso sí, haciéndoles pagar al artista el peaje de sus apetencias, de sus gustos y caprichos. Hay de aquel que no se prestara a las veleidades del poderoso mecenas de turno. Serían fulminados de la corte e incluso de la vida  social e incluso física por muy artista que fuese. Solamente tenemos que hacer un recorrido por los magníficos maestros de la historia del arte para comprobar cuales eran las exigencias de aquellos que les llenaban sus despensas. Con muy pocas excepciones, entre las que destacaré a Goya, entre los hispanos se atrevieron a plasmar la realidad cotidiana de su entorno además de retratar a familias reales tal y como verdaderamente eran con todos sus defectos.
Estos mecenazgos regios y palatinos tienden a desaparecer en las postrimerías del siglo XIX y es en esos momentos cuando los creadores encuentras espacios de libertad creativa y rompen con los caducos cánones pictóricos establecidos desde siglos atrás. Así nacen el impresionismo, el realismo, el surrealismo, etc. Pero con esta libertad creativa el pintor no vive y se mantiene malviviendo  una bohemia de hambre y miseria. Así pagan el peaje de la libertad. Con estas situaciones ocupan el lugar de los regios mecenas desaparecidos otros que ven en el arte una forma especulativa  e invierten sus dineros en la compra de las obras terminadas. Pero no invierten en la financiación del proceso creativo. Se ha sustituido unos mecenas por otros, pero estos últimos llegan al arte cuando la obra está acabada. Cuando la utilizan como moneda de cambio para sus negocios.
Con la situación que se crea al sustituir unos mecenas paternalistas y domésticos por otros meramente mercantilistas, nacen las grandes galerías que hacen pulular en ellas a compradores neófitos pero que al igual que los reyes de antaño imponen sus gustos a golpe de talonarios. Por tanto se pinta lo que se expone en las grandes galerías y por ende lo que se vende, condicionando al creador a adaptarse a los gustos de los compradores. En este punto me hago otra vez la misma pregunta que al principio.
¿Esto es bueno o malo para el arte?
Como quiera que no tengo la respuesta ni posibilidades de conseguirla aquí os la dejo en el aire.

Paco González Maqueda
14/4/2015.
 

EL ARTE COMO NEGOCIO
En todos los tiempos los inversores y capitalistas siempre han buscado un refugio seguro para sus ahorros. En tiempos de crisis aún los buscan con más ahínco. Desde hace muchos, muchísimos años la pintura es uno de esos refugios seguros para los inversores que se dedican a especular con el arte como moneda mercantil para sus negocios. Esto es así porque la pintura es un valor seguro cuando la pintura en sí misma tiene valor.
¿Esto es bueno para la pintura?
No, no es bueno para la pintura desde un punto de vista estrictamente artístico. Estos inversores terminan creando tendencias y estas, a veces, están muy alejadas del verdadero arte. Obligan por tanto a pintar lo que se vende y se vende bien.
¿Esto es malo para la pintura?
No, no es malo para la pintura ni para el arte en general. El artista, como ser humano, tiene que sobrevivir y por tanto precisa de su arte y que este se venda para su manutención y la de los suyos.
El ideal sería una combinación de ambas situaciones. Que el arte fuese arte y que por ello fuese susceptible de generar riquezas. Pero solamente desde el arte, nunca al contrario.
Desde hace muchos siglos, milenios podríamos decir, existen los mecenas en el arte y especialmente en la pintura. Los poderosos: Reyes, Príncipes, Duques, Papas, Cardenales, etc. Han contribuido a la creación artística con sus tesoros o con los tesoros de los demás, los del pueblo. Eso sí, haciéndoles pagar al artista el peaje de sus apetencias, de sus gustos y caprichos. Hay de aquel que no se prestara a las veleidades del poderoso mecenas de turno. Serían fulminados de la corte e incluso de la vida  social e incluso física por muy artista que fuese. Solamente tenemos que hacer un recorrido por los magníficos maestros de la historia del arte para comprobar cuales eran las exigencias de aquellos que les llenaban sus despensas. Con muy pocas excepciones, entre las que destacaré a Goya, entre los hispanos se atrevieron a plasmar la realidad cotidiana de su entorno además de retratar a familias reales tal y como verdaderamente eran con todos sus defectos.
Estos mecenazgos regios y palatinos tienden a desaparecer en las postrimerías del siglo XIX y es en esos momentos cuando los creadores encuentras espacios de libertad creativa y rompen con los caducos cánones pictóricos establecidos desde siglos atrás. Así nacen el impresionismo, el realismo, el surrealismo, etc. Pero con esta libertad creativa el pintor no vive y se mantiene malviviendo  una bohemia de hambre y miseria. Así pagan el peaje de la libertad. Con estas situaciones ocupan el lugar de los regios mecenas desaparecidos otros que ven en el arte una forma especulativa  e invierten sus dineros en la compra de las obras terminadas. Pero no invierten en la financiación del proceso creativo. Se ha sustituido unos mecenas por otros, pero estos últimos llegan al arte cuando la obra está acabada. Cuando la utilizan como moneda de cambio para sus negocios.
Con la situación que se crea al sustituir unos mecenas paternalistas y domésticos por otros meramente mercantilistas, nacen las grandes galerías que hacen pulular en ellas a compradores neófitos pero que al igual que los reyes de antaño imponen sus gustos a golpe de talonarios. Por tanto se pinta lo que se expone en las grandes galerías y por ende lo que se vende, condicionando al creador a adaptarse a los gustos de los compradores. En este punto me hago otra vez la misma pregunta que al principio.
¿Esto es bueno o malo para el arte?
Como quiera que no tengo la respuesta ni posibilidades de conseguirla aquí os la dejo en el aire.

Paco González Maqueda
14/4/2015.
 

!BASTA YA!

Diariamente me llegan hasta mi teléfono cantidad enorme de requerimientos para que colabore en las distintas ONGs, que llaman. Les atiendo lo más amable que puedo y les informo que ya soy de Unicef y de Plan España y que en mi condición de jubilado no ingreso más que mi pensión. Cuando cuelgo, habiéndoles dado  mi negativa, me hacen sentir mal, muy mal , por no poder atender estas solicitudes. A veces ante la insistencia del insistente voluntario, se me ha escapado alguna lágrima. PERO ENTONCES ME PREGUNTO:

¿Que clase de gobernantes tenemos que ante la tremenda pobreza que está cercenando vidas deja en manos de la caridad humana la solución de este tremendo problema?

Si estamos viendo como siguen saliendo multitud de casos de corrupción en los que tenían el mandato de las urnas de solucionar o paliar estas carencias, tremendas carencias, y sin embargo se han llevado el dinero público por miles de millones de euros además de los que han despilfarrado y siguen despilfarrando de nuestros impuestos.

¿Tenemos que ser nosotros los ciudadanos de a pie los que aportemos de nuestro exiguo peculio para quitar el hambre de los niños de nuestra propia nación?

Señores gobernantes tenga la dignidad de solucionar el tema de los niños que no comen en España si no es en el colegio y no manipulen las noticias de los diarios, de las TVs etc, para que los que no tenemos nada mas que un sueldo se nos encoja la conciencia y aportemos mínimas cantidades  que salen de nuestro salario y no de ningún presupuesto estatal como les llegan a los corruptos.

Como soy así, seguiré aportando lo que pueda, pero seguiré denunciando la indecencia del que maneja los dineros de todos y se hace rico por meterse en política.

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Igualmente guapa, que 2014 te depare felicidad en dosis asumibles. Un beso

VILLANCICO  2013

Renovar la ilusión,
Mirar de frente.
Alejar los fantasmas
Del presente.

Olvidarme de todo
Lo pasado.
Contemplar las figuras
Del pesebre.

Pedirle a las estrellas
Y al lucero.
Cambiarnos la vida
Simplemente.

Que alejen de nosotros
Las tormentas.
Que nos dejen vivir
Tranquilamente.

Cantar la Navidad
Sencillamente
Con turrón o sin él,
Con  polvorones.

O una simple tostada
Muy caliente.
Y nos dejen en paz
Por hoy, por siempre.

Sólo pedimos eso
En esta Navidad
Del dos mil trece.

Paco González Maqueda.

Alfafar, diciembre de 2013.

MUERTE EN LA MINA
No ha salido la Luna
Esta escondida.
Quiere verter sus lágrimas
A solas, sin testigos
No quiere ver la mina
Si su boca siniestra
Negra de polvo y muerte
Carbón y sangre.

Arcángeles perdidos
Buscan entre sus alas
Amapolas oscuras
Sudores vagos
Canciones tristes.

¿Adónde van las almas
De los mineros?

¿Tornan al hondo
Agujero negro?

Allá donde se encuentren,
Mi dolor llega, mi dolor siente.

Paco González Maqueda 

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TORMENTA MARINA

Asoman las nubes
sus panzas oscuras
y suenan tronadas
en el horizonte.
El mar se estremece
y gimen las olas
rumores de agua
con crestas de nieve.

La arena se aprieta.
Los barcos varados
componen la estampa
de la lluvia fría
en la noche negra.

Las gotas cayendo
cantan sus tambores
sobre el techo roto
de la vieja barca.

Se apaga la luz
y llega la noche
y vuelvo a mi casa.

Paco González Maqueda

Con este poema os dejo hasta septiembre. Me marcho y no me llevo el ordenador ni nada. Voy a verme con mis tiempos pasados y conmigo mismo.
Un saludo a todos y feliz verano.

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Magnifica verdad verdadera. Hay que difundirlo
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