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Juan García
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Ser ateo es una NECESIDAD, parecer ateo es una NECEDAD. Ateo Innato
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EL PERFECTO ATEO.
Algunas personas se hacen llamar ateos porque NO CREEN en dios, pero como dice el poeta español Antonio Machado “Porque todo es creer, amigos, y tan creencia es el sí como el no. Nada importante se refuta ni se demuestra, aunque se pase de creer lo uno a creer lo otro.” Por lo tanto tan creyente es el que SI CREE en dios como el que NO CREE en dios y es ocioso debatir una creencia.

Otras personas dicen que son ateos porque afirman que dios no existe, pero la insoportable carga de la prueba los desmiente y les derrumba su afirmación, dejando su posición de ateo en entredicho.

Si esas personas que dicen ser ateos realmente dejan mucho que desear sobre su ser ateo, entonces ¿Quién sería un perfecto ateo?

El perfecto ateo es aquella persona que nunca en su vida ha tenido dioses de ningún tipo, porque simplemente no los necesita para vivir su vida plenamente. Esto es que el perfecto ateo lo es desde la cuna hasta la mortaja, en otras palabras se nace y se muere ateo.

Un ejemplo de un perfecto ateo es Sigmund Freud – según su biógrafo Ernest Jones- “Freud fue durante su vida, desde buen comienzo y hasta el final, un perfecto ateo” Es decir que el perfecto ateo sí existe, aunque no en grandes cantidades como los teodependientes, además de que son muy discretos.

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EL PERICO ATEO.
En las redes sociales de Internet navegan muchas personas que se proclaman ateos sin siquiera conocerse a sí mismos y en todas las comunidades de ateos, esgrimen pomposamente su postura de ateos de diccionario, ya que los diccionarios, definen al ateo como el que no cree o niega la existencia de dioses y como ellos lo hacen, entonces se consideran orgullosamente ateos.

Viene a colación esta pequeña introducción para narrar una anécdota personal, pues siendo el dueño de un perico (cotorro) se me ocurrió enseñarle a decir " YO NO CREO EN DIOS, DIOS NO EXISTE " y de esta manera podía ufanarme de poseer un PERICO ATEO ya que se ajustaba perfecta e impecablemente a la definición de los diccionarios y a los ateos de Internet.

Fue tal el buen aprendizaje del Perico Ateo, que a toda persona que pasaba frente a mi casa le gritaba " YO NO CREO EN DIOS, DIOS NO EXISTE " de tal forma que empecé a tener problemas con mis vecinos, que por ser fervorosos teodependientes, me reclamaban la insolente herejía del Perico Ateo.

Estaba tan desesperado por las constantes quejas de los vecinos y me sentía impotente para controlar al perico impertinente, que un día se me ocurrió hacerle la siguiente pregunta:

Oye Perico Ateo, le dije, ¿Qué es lo que tú tienes como perico que hace que seas ateo?

El perico, repentinamente se quedó en silencio, con la mirada perdida, viendo hacia el infinito, como tratando de pensar profundamente en sus características aviarias. Se veía las plumas, las patas y como es un tanto vanidoso le había puesto un espejo y en él veía reflejado su cuerpo completo, pero no lograba identificar lo que tenía y lo hacía ateo.

Pasó un largo tiempo y de pronto, empezó a proferir unas cuantas incongruencias y falacias ad hominem, para después quedar otra vez sumergido en profunda meditación y autorreflexión.

El perico se mostraba angustiado y se movía inquieto de un lado para otro porque no encontraba qué características poseía y que le permitían ser ateo. Él creía que con tan solo decir que era ateo porque no creía en dioses o que los dioses no existen era suficiente para ser ateo. Era evidente que no se conocía a sí mismo y sabiendo que los ateos son amantes de la ciencia (conocimiento), tenía que reconocer su enorme ignorancia de sí mismo y eso lo frustraba.

Desde entonces el perico dejó de gritarles a los peatones que pasaban frente a mi casa, "- YO NO CREO EN DIOS, DIOS NO EXISTE " y ahora se encuentra al igual que los teodependientes, con la ilusión de ser un ateo que no es y además, sin poder serlo.

Mi perico QUIERE ser ateo pero no PUEDE serlo y a lo máximo que puede aspirar es a solo parecer ateo.
FIN.
Nota: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
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LA SEÑAL.
Desde tiempos inmemoriales los ATEOS fueron estigmatizados porque sus comentarios daban miedo a los demás. No se atrevían a rebatir los argumentos del porqué no tenía dioses, incluso ni siquiera los entendían, porque sus argumentos llevaban algo de inteligencia y sobretodo audacia en sus conclusiones. Los ATEOS tenían PODER y eso inspiraba TEMOR y los teodependientes decían que los ateos llevaban una señal la cual la explicaban como se quisiera, aunque siempre se prefiere la que resulta cómoda y da razón.

La señal que se ve en los ateos no la consideran como una distinción, sino como todo lo contrario. Los teodependientes dicen que esas personas con esa señal son siniestros, y la verdad lo son, porque los hombres con VALOR y CARÁCTER siempre les han resultado siniestros a los teodependientes, les inspiran un profundo temor, porque los ponen en evidencia y les muestran lo que a ellos les falta, por lo que permitir que anduviera suelta una raza de ateos inteligentes y audaces resultaba inquietante, incomodísimo y peligroso; y les pusieron un sobrenombre, les llamaron herejes y se inventaron una leyenda para vengarse de ellos y justificar un poco, todo el miedo que les tenían.

Así empezó la cacería humana de la mayoría teodependiente sobre la minoría atea, así empezó la Santa inquisición, las Cruzadas, La conquista de Mesoamérica y otros movimientos de cacería de herejes. A través de los años esta cacería terminó, pero los débiles siguen teniendo mucho miedo y necesitan “algo” que los cuide, los proteja y les proporcione estabilidad emocional, aunque ese “algo” solo sea imaginario.

En la actualidad si se les pregunta ¿Por qué no los matas? Los débiles no contestan “porque somos unos cobardes”, sino que dicen: No se puede. Tienen una señal.

Y el ateo se aleja cantando:

♪ No soy monedita de oro.♫
♫ Pa’ caerle bien a todos.♪
♪Ateo nací y así soy.♫
♫ Si no me entienden ni modo.♪

Saludos cordiales.

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Un grupo no para cualquiera, si tus creencias, convicciones y verdades como ateo, agnóstico o teodependiente están cimentadas sobre arenas movedizas y sientes que se derrumbarán estrepitósamente con los cuestionamientos que te formulen y no lo puedes soportar, entonces este grupo no es para ti.

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LA SEÑAL.
Desde tiempos inmemoriales los ATEOS fueron estigmatizados porque sus comentarios daban miedo a los demás. No se atrevían a rebatir los argumentos del porqué no tenían dioses, incluso ni siquiera los entendían, porque sus argumentos llevaban algo de inteligencia y sobretodo audacia en sus conclusiones. Los ATEOS tenían PODER y eso inspiraba TEMOR y los teodependientes decían que los ateos llevaban una señal la cual la explicaban como se quisiera, aunque siempre se prefiere la que resulta cómoda y da razón.

La señal que se ve en los ateos no la consideran como una distinción, sino como todo lo contrario. Los teodependientes dicen que esas personas con esa señal son siniestros, y la verdad lo son, porque los hombres con VALOR y CARÁCTER siempre les han resultado siniestros a los teodependientes, les inspiran un profundo temor, porque los ponen en evidencia y les muestran lo que a ellos les falta, por lo que permitir que anduviera suelta una raza de ateos inteligentes y audaces resultaba inquietante, incomodísimo y peligroso; y les pusieron un sobrenombre, les llamaron herejes y se inventaron una leyenda para vengarse de ellos y justificar un poco, todo el miedo que les tenían.

Así empezó la cacería humana de la mayoría teodependiente sobre la minoría atea, así empezó la Santa inquisición, las Cruzadas, La conquista de Mesoamérica y otros movimientos de cacería de herejes. A través de los años esta cacería terminó, pero los débiles siguen teniendo mucho miedo y necesitan “algo” que los cuide, los proteja y les proporcione estabilidad emocional, aunque ese “algo” solo sea imaginario.

En la actualidad si se les pregunta ¿Por qué no los matas? Los débiles no contestan “porque somos unos cobardes”, sino que dicen: No se puede. Tienen una señal.

Y el ateo se aleja cantando:

♪ No soy monedita de oro.♫
♫ Pa’ caerle bien a todos.♪
♪Ateo nací y así soy.♫
♫ Si no me entienden ni modo.♪

Saludos cordiales.
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LUTO POR UNA CREENCIA.
Una CREENCIA es la concepción de “algo” que no necesariamente tiene bases lógicas o empíricas, pero que el individuo que la posee la considera verdadera y no siente la necesidad de someterla a prueba.

Las creencias fundamentales son las que mantienen a flote a una persona en sus propias crisis de la vida en este mundo caótico al que fue lanzado sin su consentimiento, son las que les construyen su IDENTIDAD PERSONAL como una verdad absoluta, libre de duda y del debate público.

El luto de un familiar o amigo es muy doloroso, pero el duelo de una creencia es insoportable, es una muerta sin sepultura con su putrefacto cuerpo y hedor inaguantable.

Cuando a una persona se le mata su creencia fundamental, su dolor será tal que reaccionará con una febril y violenta actividad contra el atrevido, vertiendo toda clase de argumentos e intentando revivir su adorada creencia.
Saludos cordiales.
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LA PARÁBOLA DEL ATEO. (Por Juan García)
En una familia
religiosa, dentro de una ciudad religiosa, esperaban con ansias el nacimiento
de un nuevo integrante, quien fortalecería los lazos familiares y a la propia comunidad.
Felizmente nació un niño a quien le brindaron todas las atenciones y cuidad...
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Aquí les dejo una parábola literaria que escribí en base a mi experiencia. Espero sus comentarios.
La parábola del ateo.
(Por Juan García)
En una familia religiosa, dentro de una ciudad religiosa, esperaban con ansias el nacimiento de un nuevo integrante, el cual fortalecería los lazos familiares y a la propia comunidad. Felizmente nació un niño a quien le brindaron todas las atenciones y cuidados que los niños necesitan.

El niño creció y pronto mostró su CURIOSIDAD por conocer todo lo que le rodeaba al mismo tiempo que recibía la educación religiosa que sus orgullosos y benevolentes padres consideraban necesaria para su futura formación e integración a la sociedad como adulto.

Su INTELIGENCIA precoz lo llevaba a investigar objetos y juguetes más complicados, pero mostraba cierta desconfianza y recelo de la parafernalia religiosa, por ejemplo le parecía extraño que los sacerdotes se vistieran como las mujeres, con un vestido negro y largo hasta los pies, tampoco le encontraba mucho sentido el arrodillarse en una iglesia y murmurar frases que no entendía. Escuchaba con demasiada frecuencia una palabra que parecía muy importante para todos menos para él, porque como niño que era, no podía entender qué significaba esa tan mencionada palabra que era DIOS. 《Es solo un niño》 decían sus padres.

Aprendió a leer y escribir como todos los niños, pero en la adolescencia empezó a comprender cosas que antes no podía, empezó a entender conceptos abstractos como las matemáticas, las cuales son solo una herramienta para abstraer y entender un mundo complejo, que el lenguaje es impreciso y lleno de malos entendidos, etc.

Sus padres empezaron a preocuparse por la actitud de su hijo, pero consideraban que su renuencia a ir a la iglesia y rezar, era propia de todos los adolescentes que se mostraban un tanto rebeldes ante la autoridad paternal y religiosa.

Poco a poco el adolescente empezó a investigar con profundidad eso a lo que llamaban dios, ese dios que debía ser algo muy importante puesto que todos en la comunidad lo veneraban y repetían constantemente en cada conversación que escuchaba. Con su acostumbrada CURIOSIDAD indagó y encontró otra palabra que le llamo la atención, esa palabra era ateo, buscó su significado y encontró que era una persona sin-dios, lo cual era totalmente contrario a las personas de su familia y la comunidad que sí tenían dios. Un escalofrío recorrió fulgurante por su imberbe cuerpo y quedó sorprendido al DESCUBRIR que esa persona sin-dios era él mismo y que no había otra persona conocida que fuera también ateo como él para que le pudiera ayudar, por lo que debía continuar sólo en la búsqueda por saber qué era eso a lo que llamaban dios y por qué él y solo él era un sin-dios, qué era lo que él tenía que le impedía tener dios a pesar de vivir en una familia y comunidad religiosa.

Empezó a observar en los ojos de las personas un cierto temor a lo desconocido y lo inexplicable, por ejemplo a la muerte, los accidentes las enfermedades, los desastres naturales, etc. y veía que las gentes se arrodillaban y suplicaban con oraciones que dios los protegiera de esas calamidades y después de eso observaba que se sentían más tranquilos. Al analizarse honestamente a sí mismo se dio cuenta que él también sentía temor a lo desconocido y lo inexplicable, sin embargo, no suplicaba a dios alguno que lo protegiera y se preguntaba ¿Por qué a pesar de sentir temor, no puedo pedir a dios alguno que me proteja?

Usando su INTELIGENCIA para hacer razonamientos verdaderos llegó a la conclusión de que el temor que hacía que sus familiares y amigos necesitaran de un dios era su falta de VALOR para superar ese temor y afrontar las vicisitudes de la vida y que a pesar de que él mismo también sentía temor, su valor era más que suficiente para prescindir de dios alguno. También encontró que eso a lo que llamaban dios no era otra cosa más que un pensamiento, que dios era producido por ese sentimiento o actividad psíquica de temor.

Finalmente reconoció que socialmente es inaceptable que una persona no tenga valor y se le señala y degrada con una gran cantidad de adjetivos como cobarde, afeminado, collón, gallina, etc. y en consecuencia rechazará su carencia de valor y que su dios no es un pensamiento o actividad psíquica, sino que es algo extra-mental.

Desde entonces el ateo comprende, acepta y respeta a las personas que necesitan de un dios en su vida, considera que es inevitable la protección divina que esas personas necesitan y que además son sus familiares y amigos.

Saludos cordiales.

MORALEJA: El que nace para ateo ni aunque dios lo tiente lo hace teodependiente. El que nace para teodependiente, cualquier dios será suficiente.

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