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José García Álvarez
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España pasará pruebas muy duras, porque sus pobladores se han olvidado de Dios. El rey emérito será asesinado y un Golpe de Estado Militar acabará con la democracia. La Naturaleza también actuará de forma violenta. Terremotos, inundaciones, sequías, se irán alternando sobre el territorio hispano, presa de trastornos sociales de todo tipo. Los españoles sufrirán un gran escarmiento, que hará despertar a muchos de los dormidos. Éste es un país infame.
Desde Roquetas de Mar.
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El Juicio Final:
 
El fin del mundo no debe entenderse como “el fin del planeta” sobre el cual vive y actúa esta séptima generación humana, sino como el Juicio Final de un Ciclo, que considera exclusivamente las acciones positivas o negativas llevadas a cabo por los hombres. El Apocalipsis, por tanto, no es nada más que un proceso, preludio de una sentencia, que acaba en un Juicio: el de esta Humanidad según sus obras.
 
De una manera más o menos general, se cree que cuando “Cristo venga a juzgar a los vivos y a los muertos”, los últimos resucitarán a la vida física para, en el Juicio Final, ser enviados a la Gloria o al Infierno. Ello, basado en el concepto de que “vivos” son aquellos que siguen existiendo y “muertos”, los que sepulta la tierra. Naturalmente, esta creencia, derivada de un estudio superficial e infantil de las Sagradas Escrituras, es totalmente absurda, porque absurdo es pensar que cuerpos pulverizados por la acción del tiempo, podrán recomponerse, resucitar y salir de los sepulcros para asistir al Juicio. Esto ha podido suceder por la necesidad de las masas de ser dirigidas por el pensamiento de unos pocos, que se han arrogado el derecho de pensar por todos y decidir para todos. Pero, ya ha llegado el tiempo en que las Almas advertirán la falsa sabiduría y la impostura de aquellos que, con multitud de errores, velaron la Verdad divina, obligando a los hombres a someterse a farragosos dogmas, para confusión de los simples y puros de corazón. Ya lo dijo el Maestro Jesús el Cristo: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los demás la puerta del reino de los Cielos; vosotros no entráis y a los que quieren entrar no les dejáis!” (Mateo, 23-13)
 
Es oportuno aclarar, que lo dicho por el Genio Solar Cristo, en el capítulo V, versículos 28-29 del Evangelio de Juan, no se refiere a que los “vivos” serán aquellos que, en el retorno de Jesús, estarán aún sobre la Tierra, y los “muertos” serán los difuntos que, entonces, resucitarán. Él emplea el Lenguaje de los Cielos, y, en tal lenguaje, es obvio que tendrá que referirse a la “mayor o menor viveza del Espíritu”. Conviene recordar que “quien oye Su Palabra y cree en Aquél que le ha enviado, tendrá vida eterna”. El que no oye ni cree, espiritualmente, estará “muerto.”
 
José García Álvarez
Roquetas de Mar – España
apostol72@movistar.es
 
 
NOTA: Este escrito ha sido extraído de uno de mis libros, “¡APOCALIPSIS FINAL!”, publicado en AMAZON.
 
 
 
 
 
El elemental del cuerpo: función, propósito y entrenamiento
El elemental del cuerpo: función, propósito y entrenamiento
rincondehadasyduendesydemselementales.blogspot.com
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NOSTRADAMUS Y AMAZON

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AMAZON. NOSTRADAMUS: Profeta y Contactado.

AUTOR: José García Álvarez

Insertado el día 10 de agosto de 2017

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Día 3 de agosto de 2017
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EL CÁNCER Y EL SUERO “BONIFACIO”

Según los diccionarios de la Tierra, el cáncer es “una neoplasia con atipia celular, de evolución maligna”. Casi siempre incurable y con tendencia a generalizarse. Por el parecer de la ciencia médica terrestre, siempre es una pérdida de la capacidad regulativa del organismo para mantener ordenada la reproducción de las células de un tejido determinado. No digo nada nuevo.
Se ha observado estadísticamente, que el número de enfermedades neoplásicas aumenta a partir del cuarto decenio de la vida y que su incidencia crece entre los 50 y 60 años. El tratamiento que recibe, generalmente, es la extirpación del tumor maligno y de las metástasis, completándose con fisioterapia o mediante quimioterapia.

Las causas del cáncer, todavía poco conocidas, se atribuyen a tres grupos de factores: radiaciones ionizantes, ciertas sustancias químicas y virus. Algunas teorías apuntan el papel preponderante de estos últimos y otorgan a las otras causas una función de mero desencadenante del proceso cancerígeno. Eso es lo que dice la Ciencia oficial. Si yo no lo he interpretado mal.

Sin embargo, se dijo y está escrito, que “Dios concede la Verdad a los humildes y se la escamotea a los soberbios y a los que se creen sabios sin serlo”. Hace varios años, una parcela de esta Verdad, fue concedida por el Padre Creador a uno de estos humildes y sencillos, que los “dioses” de la Ciencia humana menosprecian, y descubrió que “el cáncer no es de naturaleza viral, sino que tiene su origen en la causa de un desequilibrio cinético de la célula, la cual, debido al relajamiento de la energía que la compenetra, produce secreciones cancerosas.”

Lógicamente, una vez dicho esto, para explicar qué debe entenderse por “desequilibrio cinético” y por “relajamiento de energía”, habrá que formular dos preguntas fundamentales:

1ª.- ¿Cuál es la energía que mantiene la cohesión de la célula?
2ª.- ¿Cuál es la causa que provoca el relajamiento de la vibración de dicha energía?

Veamos:
El hombre físico, en su naturaleza, no es solamente la resultante de una combinación química (según una interpretación monovalente de ciertos sectores de la ciencia), sino que es, sobre todo, la materialización de cierta energía, de la cual, su naturaleza psíquica, caracterizada por un ritmo de movimiento diferenciado, es ASTRAL, o sea SOLAR.

Es esta energía solar la que cohesiona el sistema celular del organismo humano y lo hace vibrar de conciencia vital.

El Sol, en efecto, es una verdadera y propia glándula endocrina del cuerpo del macroser, dentro del cual nosotros, los humanos, estamos contenidos como instrumentos instruidos por el dinamismo diferenciado de la energía psíquica solar y obligados, por tanto, a una organización psicobiofísica.

Esto es debido al hecho de que en el Sol, en virtud de su particular función, reside aquella Inconmensurable Inteligencia Cósmica que, como causa principal de todos los efectos manifestativos de su creación, plasma, organiza y riega de vital conciencia todas las estructuras de los mecanismos astrofísicos y biofísicos que quieren ser Sus propias capacidades expresivas en la dimensión tiempo – espacio. Por tanto, todo cuerpo material (mineral, vegetal, animal y humano) es la resultante del poder vibratorio de esta energía, cuyo dinamismo está instruido en el cuadro de un preciso esquema de comportamiento programado, según reglas fijas e inviolables.

La validez de estas afirmaciones está corroborada, además, por las de los científicos terrestres, los cuales, no hace mucho, “descubrieron que todos los seres vivientes (plantas, animales, seres humanos) no están dotados solamente de un cuerpo físico, compuesto por átomos y moléculas, sino que tienen como contrapartida un cuerpo de energía que no es eléctrica, ni electromagnética, sino una forma de energía todavía no clasificada debidamente, desconocida.” Esta energía, que la ciencia terrestre ha llamado “Campo estructural de formas”, aunque responde mejor a la denominación cósmica de “Inteligencia Creativa”, es la que mantiene la coherencia entre las células del cuerpo humano y las pone en estado de vibración vital, según un ritmo que está en sintonía con la fuerza energética del Campo Organizador Primario, o Inteligencia Cósmica.
Con lo expuesto, queda contestada, espero, la primera pregunta.

Veamos cuál es la causa del relajamiento del poder vibratorio de esta energía:
La ciencia de los humanos sabe hoy que las células vivientes, sea cual sea el organismo que las tenga, tienen una mente y una memoria propias, no solamente en el cerebro sino en todo el cuerpo. Ellas, en efecto, tienen el poder de renovarse y de multiplicarse desde que nacemos hasta la muerte.

A propósito del cáncer, en Noviembre de 1972, en la ciudad de Méjico, se inauguró el Cuarto Congreso Coloquio Internacional Lepetit, al que participaron setenta estudiosos de muchos países, entre los cuales estaban algunos Premios Nobel de Medicina y Química. El tema tratado fue el siguiente: ESTUDIO DE LOS MECANISMOS VITALES DE LA CÉLULA. He aquí una de las conclusiones a las que llegaron: “...Una célula puede volverse maligna porque haya HEREDADO, a nivel de sus ácidos nucleicos, ciertas estructuras químicas que pueden quedar escondidas muchos años para luego estallar provocando la enfermedad...”

La pregunta podría ser ésta: ¿Qué se debe entender por “la célula ha heredado”? O bien: ¿Qué es lo que las células nuevas heredan de las células viejas?
Una contestación que convence proviene de la medicina psicosomática, el lenguaje de la cual nos dice que en el hombre, el poder de autorrenovación de las células resulta frenado y entorpecido por la acumulación de errores, represiones, frustraciones, desengaños, miedos, angustias y tensiones de todas clases que lo asaltan diariamente y que se imprimen en la “memoria celular”, atropellando la inercia de la fuerza vital presente cuando se nace.

Las células, en consecuencia, no pueden continuar su autorrenovación frente a todos estos obstáculos. En breve espacio de tiempo, ellas, memorizando tal cantidad de inhibidores, pasan desde un esquema normal de comportamiento a otro irregular. O sea, lo que ocurre es que la memoria del peso y del freno se transmite desde la célula vieja a la nueva, la cual, a su vez, memoriza la propia experiencia y la transmitirá a la célula sucesiva. Tales “recuerdos”, así acumulados, son por sí mismos suficientes para provocar el relajamiento del poder vibratorio de la energía que alimenta el sistema celular.

El resultado es la secreción de una sustancia química que los científicos denominan, tras las conclusiones de sus Congresos: “EPISOMA, que resulta ser una parte funcional del ácido nucleico y que parece implicado en mecanismos muy importantes tales como la inmunidad, el desarrollo del organismo, el envejecimiento y EL CÁNCER...” Y añaden: “...parece que exista una relación entre los episomas y el mecanismo a través del cual aparece el cáncer...”
Se tiene la impresión de que la ciencia terrestre intenta dar una contestación, sin percibirlo realmente, cuando dice: “Los EPISOMAS – llamados “factor R” – que nosotros llevamos, tal vez, desde que nacemos”, a lo que expresa la verdadera ciencia de otras civilizaciones más avanzadas, en el sentido de que el cáncer no es producido por virus provenientes del exterior del organismo, sino la sustancia que la célula segrega cuando, muy pesada y frenada por la acumulación de tensiones, sufre una relajación o aflojamiento del poder vibratorio de la energía (psíquica) que la cohesiona y vitaliza.

Respecto a esto, se podría objetar si en los animales afectados por tumores se puede hablar de represiones, frustraciones y tensiones como causas creadoras del cáncer? La contestación es SÍ, porque también el HAMBRE es causa de tensiones. Y no solamente eso: la fuerza de gravedad actúa también como freno e influye sobre el poder de autorrenovación de las células. ¿Cómo se podría si no explicar la vejez?

Si pensamos en el potencial de la fuerza impulsora de un proyectil al que la resistencia del aire y la atracción de la gravedad lo frenen gradualmente, reduciendo su velocidad hasta caer al suelo, podremos ver que lo mismo sucede con las células cuyo potencial vibratorio, frenado por la fuerza de gravedad y muy pesado por la acumulación de tensiones de toda clase, se va relajando cada vez más, hasta que, al final, algún organismo o complejo de organismos resulta demasiado débil para funcionar.
Nosotros llamamos a esto: enfermedad, vejez, muerte.

El conjunto de la actual ciencia humana es todavía un valor monovalente, a causa de lo cual la confusión y los enigmas de los valores singulares están en la base de las contradicciones nacidas de las distintas interpretaciones de los hechos. El saber humano de una ciencia, que sabe pero no entiende, es una medida aparente, o sea la pretensión de “hechos demostrados”, que, en realidad, son sencillamente asuntos extraídos de hechos relativos.

A causa de sus prejuicios y preconceptos, el hombre está acostumbrado a establecer anticipadamente cuáles formas y cuáles costumbres debe asumir y endosar la Verdad, y por eso no la reconoce cuando le sucede que la encuentra. Tal vez sea porque la Verdad es un desafío a su voluntad de admitir que podría obtener otras contestaciones distintas a las que ya cree tener.

No fue éste el caso del doctor Bonifacio, médico de un pequeño pueblo de Sicilia. Hombre humilde, sencillo y honesto, que soñó y su sueño fructificó en algo para hacer el bien a sus enfermos, sin más interés que el placer de ayudarles: un suero obtenido del intestino de la cabra, animal que no padece cáncer, cosa que no es sabida por muchos.

Cuando vio los efectos positivos que conseguía entre sus enfermos, lo dio a la publicidad. Pero, en un mundo como éste, ya se sabe: las cosas simples no llegan. Hay muchos intereses mezquinos que lo impiden. Una verdadera pena, porque este suero, un poco más elaborado, hubiera conseguido, con escaso coste, unos sorprendentes y definitivos resultados contra los tumores cancerígenos, ya que actúa a nivel etérico.

Se sabe que el cuerpo es un todo y que los alimentos le nutren. La cabra también se rige por esta ley, con algo especial que el modesto médico rural italiano llegó a descubrir: Su leche mantiene toda la fuerza etérica y puede actuar sobre el equilibrio de la célula.

En mundos más evolucionados que el nuestro, se sabe, en virtud de una lógica volumétrica (la de este mundo es lineal), que consiste en no considerar “hechos relativos” como “absolutos”, que a fin de que un organismo celular (o una sociedad humana) pueda funcionar siempre al máximo rendimiento, es necesario que el hombre tenga la Voluntad de desprenderse de todos los preconceptos y prejuicios que actúan como freno y peso en el proceso de autorrenovación de las células, y que, además de las enfermedades psicofísicas, son el manantial de aquel azote llamado cáncer. Es frecuente observar cómo una teoría especulativa del “genio” científico de turno, se transforma en ley absoluta; un procedimiento apenas sugerido, en un rito intangible y una afirmación provisional en un evangelio. Luego, en la práctica, todo queda en nada.

Lo que acaece en este mundo, puede parangonarse con lo que sucede en una floresta de árboles gigantes, donde los pequeños arbustos enferman y mueren. Necesitan del sol para crecer y no lo reciben. Solamente al borde de la floresta, donde el sol puede penetrar, encuentran el ambiente apto para crecer. En el centro pueden sobrevivir sólo aquellos que están en condiciones de poderse adaptar a la semioscuridad. Se adaptan y sobreviven, pero no pueden soportar cambio alguno, tanto que ya no podrían resistir tampoco la iluminación solar directa.

Lo mismo puede decirse de la actual sociedad humana: los árboles gigantes son los “Grandes Cerebros” que forjan las “grandes ideas”. Los arbustos corresponden a la gran masa de la humanidad, imposibilitada de desarrollar ideas propias nuevas a causa de las “grandes ideas” que la dominan y la someten. En esta enmarañada floresta en la que vive el ser humano, pueden sobrevivir exclusivamente los hombres dispuestos a adaptarse al dominio de los grandes cerebros. Se adaptan y sobreviven, pero no pueden soportar cambio alguno, ni las ideas que en otra parte son normalmente aceptadas por su mayor evolución.

Hoy, tanto las “pequeñas” como las “grandes” ideas de este mundo se están muriendo, a pesar de los muchos intentos de adaptación en un ambiente planetario que cambia continuamente. Están muriéndose porque son monovalentes, limitadas, pobres, y también porque los varios intentos de adaptación a los cuales han sido aplicadas las han retorcido de tal manera y transformado hasta tal punto, que resultan una monstruosidad. El mismo hecho de que sean retorcidas y transformadas las destruye, y destruye, al mismo tiempo, la sociedad que las ha adoptado.

Y, como la voluntad colectiva de esta sociedad no quiere ser desafiada por la Verdad, ya que está acostumbrada desde hace mucho tiempo a destrozar al individuo o la cosa que intente decirle aquello que no quiere oír o no entiende, es por lo que, en la batalla contra el cáncer, los humanos siempre han salido derrotados y fracasados. Porque no existe ninguna posibilidad de que se produzcan ideas polivalentes donde dominan las monovalentes de los grandes cerebros.

Si hubiera intentos de cambios, se producirán siempre en los márgenes de la floresta, y por obra de aquellos hombres cuya mente esté libre de cualquier estructura de prejuicios y preconceptos. Un ejemplo de ello, lo fue, en su día, el doctor Bonifacio.

José García Álvarez


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ENTREVISTA A UN MAESTRO SIDeral

1ª P.- ¿Cuáles son vuestros nombres?
Respuesta: La nominación verdadera será decidida solamente de acuerdo con la amorosa actitud que manifestemos para con vosotros. El mensajero lee el mensaje de Amor, y los hermanos de este mundo deben oírlo, porque el mensaje viene de la Profundidad.
Siempre estaremos con todos, con la preocupación de un padre que quiere a sus hijos, y prodigaremos nuestro aliento y ayuda. Conviene meditar el porqué podrá alcanzar a muchos el efluvio de Amor Cósmico, compartido sin distinción, cuya fuerza será dada cuando se necesite, o cuando se esté listo para recibirla.

2ª P.- ¿Cómo es vuestro mundo?
Respuesta: Nuestro planeta está en peores condiciones para la vida que el vuestro, pero el amor y comprensión que en él reinan, lo hacen un paraíso en el que a vosotros os parecería estar en la gloria, pues el amor todo lo hace hermoso. No existe nada parecido al vuestro, en todos los sentidos: es un mundo bello, dulce, sencillo, armonioso y unido al Padre Profundo. Imaginaos el lugar más bonito que podáis pensar, centuplicadlo, meted amor sin límites, y el resultado es nuestro orbe, un sitio que en la Tierra pudo haber existido y existiría, si el hombre fuese más humano.

3ª P.- ¿Qué es meditar?
Respuesta: Meditar es hallar la Luz que todos llevamos dentro. No es una facultad de unos pocos: está al alcance de todos y exige, eso sí, un mínimo de esfuerzo. Para el comienzo, aconsejamos que, en un instante en que se esté tranquilo o en postura cómoda, el que quiera hacerlo se olvide de todo lo que le rodea y se concentre en su Yo. Ha de buscar dentro de él lo que hay de malo y desecharlo, e intentar buscar lo bueno, que puede ser bastante.

4ª P.- ¿Cómo conseguir vuestra ayuda?
Respuesta: Las ayudas se reciben, cuando se sabe trabajar para los otros. Todo aquél que busque, sin duda que hallará, porque ningún esfuerzo se quedará sin recompensa espiritual. Todos los buenos afanes tendrán su justo premio, y serán bien vistos por el Ser Creador de cada esencia, capaz de mover el Cosmos.
Nosotros damos ayuda desde el mismo momento en que alguien empieza a amar, a dar a los demás; porque, sólo un espíritu dadoso recibe Luz. Sabed, que amando eres amado y comprendiendo eres comprendido. El que ama a sus hermanos y a todo lo que ha sido creado, entra en el gran pensamiento de Dios. ¡Si ama y comprende! Se debe amar ahora más que nunca, pues ya la hora final está cercana.

5ª P.- ¿Qué hemos de practicar?
Respuesta: Detrás de las palabras y de los actos ha de latir el amor por los demás hermanos, de la Tierra y del Universo. Nunca se debe decir o hacer algo que ofenda, aunque seamos ofendidos. Se debe dejar elegir su camino a cada ser y recordar que sólo ellos y Dios son los amos de sí mismos. Hay, sencillamente, que rezar al Profundo, y pensar que nuestros cebos de fraternidad y convite de superación espiritual, solamente atraerán al pez que quiera picar y lo haga con fe.

6º P.- ¿Qué hacer para evolucionar?
Respuesta: Todo aquél, cuya fe sea fuerte y Dios esté con él, nada ni nadie le podrán, porque su espíritu será igual que la más fuerte roca. Esa potente fe le servirá para seguir el camino y mejorar su evolución. Debe pensar, que al final nos encontraremos, si sigue con coraje, pues los débiles nunca llegarán.

7ª P.- ¿Hay que amar a los que no creen en Dios?
Respuesta: En sus manos está la Verdad a elegir: sólo ellos pueden abrir la puerta. Los auténticos creyentes son los que tienen que animarles para decidirse a abrirla, e intentar ser su Luz. Se debe predicar con el ejemplo, y se ha de ser el espejo reflectante de la Verdad Divina. La fe en Dios y en uno mismo, pueden conseguirlo. No se puede decir que se ama al Creador, si no se ama a su obra.

8ª P.- ¿Por qué el camino es más duro para unos que para otros?
Respuesta: Porque no todos necesitan purificarse lo mismo. La pureza de espíritu que tienen los más adelantados es camino andado. Este camino es largo y difícil para todos. De nada sirve lamentarse de su dureza: hay que andarlo con ilusión, con fe en Dios y en uno mismo.

9ª P.- ¿Se deben leer los Evangelios?
Respuesta: El Espíritu debe alimentarse de buena harina: es muy necesario. En los libros santos se hallará el ejemplo y el consejo certero, para avanzar por el difícil camino del cambio. Este camino empieza con el nacer de cada día, buscando también enseñanza cada día, pues siempre se presentan dudas y trabas.

10ª P.- ¿Cómo puede definirse el Amor?
Respuesta: El Amor no tiene nominación, pues es sentimiento que del Alma sale y sólo a todos y a Dios va, pues de Él procede el primero. Venga de donde venga, no tiene ni iniciales ni nombre. Solamente un signo: la A, la primera letra de todos los abecedarios de todas las civilizaciones, porque amor es lo primero de todo. Cuando se piensa en alguien, éste recibe ese aviso, y si el amor une, siempre permanece. Esta unión, ni la distancia separa, pues no es pertenecer ni estar: es identificarse con lo que se hace y se siente. El Amor es el fin de todo lo creado.

11ª P.- ¿Transforma el Amor espiritual?
Respuesta: Los adelantos por la senda del Amor ponen en los ojos la tela aterciopelada y transparente de hallar la belleza en todo lo que nos rodea. En su momento, lo veréis todo bello, porque bello ha sido y será, pero os maravillará el pensar que sois parte de esa belleza. Estaréis tan dentro de ella, que vuestros corazones resplandecerán como los más bellos rayos del Sol. Cuando vuestro Espíritu se sienta libre y cerca de Dios, será feliz. Procurad siempre que así sea, aunque lo que os rodee no sea muy propicio para ello. ¡Mayores maravillas verán los que sean fieles a su Creador!

12ª P.- ¿Cuándo se ama al prójimo?
Respuesta: El amar a otro, significa darlo todo por ese otro. ¿No lo hizo así Jesús? Si por amor se hace todo, nada ha de importarnos. La vida es, a veces, tan simple y sencilla, que no se sabe mirar su gran esencia. El amor a Dios y a nuestros hermanos en el espíritu, es signo de vida nueva, y ello se siente como una energía que vitaliza todos los actos.

13ª P.- ¿Cómo hallar la paz espiritual?
Respuesta: El mejor camino para encontrar la paz espiritual es entregarse a los demás con amor, humildad e inocencia, igual que hacen los niños de buen corazón. Dando lo mejor de nosotros, recibiremos otro tanto, aumentado en alegría y satisfacción por comprobar que esa es la manera de acercarnos al Padre Profundo, y a nosotros mismos, que formamos parte de Él. Y ese amor cristaliza en el Alma de cada uno siempre que une todos sus componentes: el físico, el psíquico o astral y el espiritual.
Cada cual debe conocerse a sí mismo, y conocer el camino para superar su egoísmo y los vicios que lo tienen atado a este mundo material. Sin olvidar la meta que Cristo nos enseñó: "Quien busque su vida la perderá".

14ª P.- Hay quien dice que vuestra Consolación no sirve para nada.
Respuesta: Nuestra Misión, en estos Tiempos Finales, es que, gracias a nuestra humilde intervención consoladora, toda aquella gente que sintiera predisposición, abriera los ojos cerrados hacia Dios, y, una vez en su caminar, darle ánimos y, en la duda, consejo y certeza. Cierto es, que lo necesario e importante es querer alcanzar al Padre Creador. Da igual cómo y con quién.

15ª P.- Muchos dudan que sea ya el Fin.
Respuesta: Los seres de este planeta necesitan mucha repetición para convencerse e, incluso así, no están seguros. ¿Qué diremos de esta generación? No hay peor ciego, que el que no quiere ver. Es muy difícil para la mayoría de los moradores de la Tierra, dejar el hombre viejo y vestirse ya del hombre nuevo.

16ª P.- Estando el final tan cerca ¿trabajar y estudiar?
Respuesta: Muchos hombres de la Tierra nunca podrán comprender la necesidad o no de una obra de Dios, cuando ésta tiene lugar. Se debe confiar en la sabiduría y bondad del Padre y no perder nunca la fe, con la que puede venir la salvación.
Hay que recordar que el trabajo dignifica hasta el último día, si es justo y honrado, mientras que el estudio, es la perfección de los conocimientos, es encontrar la identificación en el pensar. Mas, si se miran con vistas o deseos egoístas, no valen nada. En la sencillez está la belleza que hay que buscar hasta el final, y el mejor estudio es el de buscar, cada uno, en ellos, su dignidad.

17ª P.- ¿Cómo mejorar en este tiempo final?
Respuesta: El que desea ser mejor, con ese afán de superación constante ya prospera. En la flaqueza, deberá pedir a Dios ayuda, y cuando fe y constancia le falten, tendrá que echar una ojeada al camino andado y mirar adelante con ilusión. Habrá de mirarse siempre en el ejemplo de Cristo y obrar de acuerdo a como le dicte su corazón, que si falla, y sabe escucharlo, él ya le avisa. El mejor consejo, en estos días aciagos, es ser sencillo como las palomas, pero prudentes como la serpiente, ayudando y consolando al atribulado, tendiendo la mano al caído. Y Dios cuidará de aquél que así lo haga.

18ª P.- ¿El amor se verá limitado por la maldad?
Respuesta: El amor hacia Dios y el prójimo no puede tener fronteras, a pesar del tiempo en que nos toque vivir. El Espíritu es como el aire: en el ser normal, gradualmente va aumentado, y el Amor, es igual. Es algo que no tiene medidas concretas. Es magnánimo y grandioso. Sale de un sitio tan pequeño como es el corazón y se extiende a todos y a todo, porque, una vez que ha enganchado la espira circular y se engrandece, nada lo detiene, ya que Amor regenera más Amor, y éste, más aún.
Da comienzo así al círculo maravilloso que libera al Espíritu. Y, cuando un Espíritu se encuentra libre, busca ansiosamente a Dios. Por eso su desesperación de no poderlo hallar, si su vida no ha sido muy positiva, y su alegría, si consigue unírsele. Cuanto más cerca es mayor su gozo, pues más cerca se encuentra de la Suprema Verdad.

19ª P.- ¿Qué podemos hacer para dominar el Mal?
Respuesta: Puesto que con Amor fuisteis hechos, Amor sois. Nada en vosotros hay malo: es la debilidad que os rodea lo que hace que la maldad se apodere de vosotros. Estaréis limpios, cuando limpios sean vuestros deseos, y vuestra preocupación constante por conseguirlo os hará de salvaguardia. Si pedís fuerzas a Dios notaréis su ayuda en los momentos de flaqueza. Se os dio un arma para esa lucha, pero lo olvidáis o bien olvidáis su valor. Sabéis que sois débiles, pero, por esto, debéis vigilar siempre. Las caídas os lo demuestran, hombres de poca fe.

20ª P.- ¿Se llenará el mundo de guerras, dolores y destrucción?
Respuesta: Habrá muchas penas en el mundo, pero, no serán las peores las que se sufrirán por lo físico: serán mucho más dolorosas, aunque no se verán, las ocasionadas por males espirituales. Que vuestro amor consuele a los hermanos que tenéis y que, a veces, no queréis conocer, porque la Tierra será como una inmensa hoguera de dolores y de males, del espíritu y del cuerpo. Muchas veces duelen más los que nadie ve... Y sólo cada uno lo percibe en su interior.

21ª P.- Y ¿el temor ante lo que se aproxima?
Respuesta: No hay que angustiarse ni atormentarse. El que ama, lleva la carga sin carga. Todo le es posible, nada le espanta: es como una viva llama. Es voluntad del Supremo, que el hombre luche continuamente, dentro de sí mismo y fuera. A veces, es una lucha abierta y sin cuartel. No se debe desmayar ni asombrarse de nada. Invocando al Padre Profundo, siempre se obtendrá la fortaleza.

22ª P.- ¿El pecado contra el Espíritu Santo?
Respuesta: Se os dijo ya hace tiempo y os lo volvemos a recordar: "No juzguéis y no seréis juzgados. Perdonad y seréis perdonados. Con la misma medida que midáis seréis medidos". El pecado contra el Espíritu Santo es gravísimo y tiene su pena. El que por hierro mata a hierro muere; mas, si su arrepentimiento es de corazón y cree, se salvará.
Por tanto, si alguno ha pecado gravemente, ha retrocedido en el camino de la virtud y ha ofendido a su Dios, su Creador, que nos dice: "Sed Santos como Yo, vuestro Dios, lo soy". Pero, éste que ha hecho el mal, si siente el dolor, la constricción perfecta, queda redimido, queda limpio, "por los méritos de Cristo, que dio su vida por él".

23ª P.- ¡El mundo ya no quiere despertar!
Respuesta: Cada uno tiene derecho a su elección, pero, luego, verá a dónde le lleva. El mejor despertar es pidiendo perdón a Dios, y el primer signo de la mañana que recibimos al hacerlo, es la luz. Esa luz que deseamos cuando anochece y todo alrededor se oscurece. Quien está en oscuridad y desea Luz, la recibe y se despierta. Eso es lo que sucede con todo aquél que tiene la Luz en su corazón. Mirad que todo en la Naturaleza es un despertar continuo. Dichoso el que aquí, da gracias por un bello amanecer. A éste le parecerá vivir soñando.

24ª P.- Sufrimos por este mundo enfermo que se acaba.
Respuesta: No hay peor enfermo, que el que no desea curarse. El verdadero sufrimiento, y del cual todos debiéramos sufrir, es por una falta de riego del corazón y Espíritu. El dolor físico expresa la prueba de superación en todos los sentidos. Llorad, pues, por un pobre de espíritu y alegraos por un sufrimiento físico.
Jesús sufrió, pero se alegraba, porque así ayudaba a todos. Habrá quien no entenderá estás palabras, porque el dolor lo lleva el corazón, no la carne.
No deben, pues, preocupar, a estas alturas, los males físicos, ya que, si uno y su amor vencen pruebas, las vencen todos. ¿No es maravilloso? Quien a Dios tiene nada le falta, y si todo vuestro deseo está en lo que de verdad necesita vuestro espíritu, aunque os inquietasen mil tormentos, no desearíais otra cosa, que en vosotros se haga. No sufráis por el mundo: siempre prevalecerá la voluntad del Señor, nuestro Padre amado, Creador de toda vida.

25ª P.- ¿Debemos confiar en la pronta venida de Jesús?
Respuesta: Haréis bien confiando, pues la fe mueve montañas. Y todos los obstáculos serán apartados del camino por Aquél que es todo Amor. Todo aquél que un tesoro encuentra, ni lo abandona ni abandonarlo quiere. Si vuestro amor por Él lo eleváis a la categoría de tesoro, no lo abandonéis. ¡Siempre debéis confiar! Abraham confió en Dios y llevó a su único hijo al sacrificio. Pero, Dios le probó su fe y amor, y luego se lo devolvió.

26ª P.- Esforzándose los Designados ¿vendría antes Jesús?
Respuesta: No corre más aquél que va más ligero con la misma carga que otro, que va más despacio y con igual carga, porque mientras el primero se puede resbalar o tropezar, no sucede así con el segundo, que igual llega, y quizás antes, porque es prudente y seguro. Si la mecha de una vela se enciende, no se apaga hasta que se acaba la cera. Eso ocurre con el corazón, cuando se llena de la Luz del Amor: éste no se apaga hasta que llega a fundirse en la llama del Padre.
Los Elegidos, ya llevan su marcha adecuada, porque ya saben ver sin ver. Ver y no ver no es una utopía: se ve un árbol y se ve a quien lo creó; pero ¿ y aquél que, viendo el mismo árbol y las mismas cosas, no ve quién lo hizo? No es ciego, mas su vista no alcanza más allá de lo que desea ver. No hay que correr, que todo llegará a su tiempo y se comprenderá su razón de ser.

27ª P.- La venida de Jesús ¿irá precedida de una Cruz en el cielo?
Respuesta: La Cruz, signo es de Redención y de Fe. Sólo en ella y en lo que representa, está todo el amor que el hombre debe comprender. ¡Amor con amor debe pagarse! Hay quien no lo ve, por la razón de que aún no sabe leer ese signo y su significado. También simboliza el dolor, y el dolor refleja el sacrificio que el buen camino aporta. Al que tenga fe y confianza, ese dolor le será causa de alegría. Ésta es siempre nuestra idea al representarla: Recordar a todos el gran amor del Padre, que dio a su Hijo para vuestra salvación. Aquellos que sabrán leer en los signos de los tiempos, y serán agradecidos por las gracias que habrán recibido, ¡recibirán el ciento por uno!

28ª P.- ¿No se puede parar a la Ciencia sin conciencia?
Respuesta: La maldad se ha apoderado de los hombres de este mundo, pero no se ha podido ver a simple vista, porque andaba oculta en el fondo de sus corazones. Pensaban que hacían grandes cosas, pero, luego, sus inventos los han utilizado y los utilizarán para dominar y matar a seres inocentes. Su estado es de completa ceguera, pues su orgullo y sed de dominio les impide ver y escuchar los débiles y apagados gritos de su corazón y conciencia.
Ya nada les detiene y caerán aplastados por la maldad que ellos mismos han ido alimentando en su osadía y temeridad, al querer conseguir algo, que sólo con amor y humildad se puede lograr. Los buenos se purificarán. Los malos se perderán. Tómese nota de esta advertencia.

29ª P.- ¿Están operantes los Anticristos?
Respuesta: Lo sabéis ya: están en todos los actos abominables, vandálicos y negativos. El Anticristo puede ser, por lo tanto, alguno que es pionero en el Mal: ese puede ser el impostor. En este mundo ha hecho falta muchísimo amor. Por eso, se encuentra el camino tan lleno de obstáculos para los Justos, a los que hará falta ese amor, que siempre decimos, por el prójimo. Pero, pronto, ellos serán la Luz del mundo y el mundo les seguirá.

30ª P.- Los venideros serán días muy difíciles ¿verdad?
Respuesta: En el lugar que transcurre vuestra vida ¡no es fácil que paséis un solo día sin angustia o sin dolor!: os es necesaria esta lucha. Muchos de vosotros ya lo sabéis y no debéis extrañaros de nada. Dios se sirve de sus hijos para manifestar su amor. La ley del corazón es la que siempre debe hacer de lo malo, bueno, y de lo bueno, duplicarlo en su valor. Cierto es que días vendrán en los que se tenga que temer, pero, aquél que tenga fe y templanza llegará con decisión hasta el final.

31ª P.- Si Dios no acortara estos días ¿todos perecerían?
Respuesta: Cierto es que si el Padre no acortara los días malos que se avecinan, toda criatura se perdería. Pero, aquél que sepa hacerse como un niño, Él se verá obligado a llevarlo en sus brazos como al pequeño cabritillo, y nada ni nadie le dañará. La hora será, sí, de que se tenga gran dolor y llanto, pero, el que se conoce bien, va tomando más conciencia cada vez de aquello que puede hacerle daño, y aprende a evitarlo, no dejándose guiar o condicionar por ello, y procurando hacerse fuerte en el Espíritu.

32ª P.- ¿Vuestra masiva aparición será señal del fin?
Respuesta: Cuando el corazón se siente en paz, acepta los hechos aunque sean irreversibles: "Con rayas torcidas, Dios siempre escribe derecho". Todo será en el momento adecuado. Ni antes, ni después. El trabajo bien hecho y el deber cumplido ayudarán en cada instante a llevar las penas del continuo caminar. La gran obra, no ha terminado: debajo de las cenizas está la resistencia. Del fin del planeta sacaremos las lumbreras y los oscuros seguirán navegando, pero, fuera de la Tierra, hasta que logren alcanzar más perfección.

33ª P.- ¿Empezará ahora la gran persecución de los Justos?
Respuesta: Los que llevan más tiempo en este camino, saben de espinas y de zarzas. Poco sendero queda ya, pero, lleno está, totalmente, de trampas y alambradas. El aliento y la comprensión deben ayudar a los que, como ovejas del mismo redil, apiñados deben estar ante el peligro, para poder protegerse mutuamente de él. Las laderas estarán llenas de asechanzas, pero, Jesucristo estará con ellos. Él también espinas llevó y con amor las soportó.

34ª P.- ¿Elegiréis calidad y no cantidad?
Respuesta: Nuestro amor está puesto en todo el mundo, pero, no todos han sabido comprenderlo así. No hablemos en términos deportivos, aunque parezca una competición: ahora, se llega o se muere. El último también entrará; pero, del último al primero, habrá un larguísimo camino, que tiene que hacerse con fe y amor. Es la única manera de llegar a Dios, y no quepa duda, que no hay otra. Que cada uno labre su fortuna o desventura, que después vendrán las compensaciones. Y que cada uno elija lo que su corazón le diga. Según el canto, así será recibido: no por la música y la letra se es mejor maestro.

35ª P.- ¿Es el tiempo de las pruebas más duras para todos?
Respuesta: Seguros estamos de que vuestro corazón comprende. Caminar en el amor es sacrificio por una entrega. Amar es caminar con la cara sonriente, dando gracias al Creador por la maravillosa obra de hacernos sentir y vivir el amor en nosotros. Nosotros, vosotros, todo Espíritu cuya certeza de saber que Dios está en su ser, es amor, amor puro, amor que se siente la necesidad de donar a todos, aquí, allá, arriba y abajo. Pero, aquí, allá, arriba y abajo, también hay gente que necesita recibir ese amor, junto a comprensión y perdón. Cada uno, cada día, recorre un camino, pequeño, pero que ayuda a formar ese gran camino que lleva a la gran pradera, en la que el Señor espera.

36ª P.- ¿Es hora de dar más amor y ejemplo que nunca?
Respuesta: Sí. El amor es el pan divino que Dios da para alimentar nuestra Alma, pero, sólo lo encuentra aquél que lo busca, lo desea, lo quiere. Cada uno, allá donde esté, prueba el delicioso manjar, y, probándolo, hace crear en los demás el ansia de alimentarse.
Jesucristo multiplicó los panes para que comieran los hambrientos, que eran muchos, y dio bebida a todos, y todo eso, de algo casi insignificante. Dio ejemplo del amor, alimento y bebida del Alma. Dio a todos, porque todos necesitamos comer. Ese pequeño, pero pan milagro, lo realizaremos cada uno cada día, porque comiendo cada uno, ayuda a comer a todos. El símbolo de Dios en el pan es que, de Él, solamente, podemos alimentarnos eternamente.

37ª P.- ¿No es posible detener el final del mundo?
Respuesta: No, pues está muy extendido el Mal. Sólo cuando mueran en él, se darán cuenta y no podrán retroceder. La bondad existe, por suerte, en muchos, pero el Hombre quiere tener su convencimiento: no escarmienta en cabeza ajena. Así que, ya no es posible detener el proceso de renovación, pues, aunque todavía hay hombres justos, abunda mucho más la maldad. No obstante, ni uno sólo de los Justos se perderá.

38ª P.- ¿Por qué se destruirá la Iglesia Católica?
Respuesta: Ya lo sabéis: porque el amor debe ser universal y no un amor salido del fruto del fanatismo religioso. Todas las Iglesias tienen una meta maravillosa, y cualquiera de ellas que practicara lo que dicta la bondad del corazón, cumpliría con su misión. Pero, los fanáticos mal entendidos, han variado las enseñanzas a su antojo, para conseguir sus propósitos egoístas, y eso les llevará a la destrucción.

39ª P.- ¿Podremos ser un día como vosotros?
Respuesta: Sí, y todos habréis de recorrer el mismo camino, cuya largura la dicta el caminante. Si un camino es largo, aquél que sólo piensa en la distancia, se le hace más y más largo. Pero, aquél que piensa en andarlo y llegar, olvidándose de la distancia, a éste se le hace corto.
Siempre nuestro camino debe ser hacia Dios y así, algún día, nos sentiremos en su presencia. Es un sendero que hay que andar, tratando de conseguir un cambio espiritual sincero y completo. Sólo los que estén en completa paz y armonía con todos sus hermanos, tanto terrestres como extraterrestres, estarán en condiciones de ser llevados a otros mundos de amor y perfección.

40ª P.- ¿Cómo conseguir llegar?
Respuesta: Ya os lo dijo Jesús: "Hay que ser como los niños". Porque, siendo así ¿qué anciano no se agacha para, dulcemente, arropar entre sus brazos a un niño, sólo rebosante de pureza y pidiendo amor? Que perdidos estáis en un mundo que, si bien amáis, no os gusta e incluso, hasta os repugna. Y el venerable anciano que os acoge es nuestro Dios, Creador del Amor, de ti, de nosotros, de todo... Sin embargo, Él va a ti si le llamas. Él te escucha y sabe cuándo le necesitas. Amar ¡es tan bonito! ¡Es tan dulce! Nosotros quisiéramos expresarlo, mas no podemos. Es sentir, es vivir, es gozar. Amar es llorar, es tener dificultad. Amar es llegar a Dios.

JOSÉ GARCÍA ÁLVAREZ
ROQUETAS DE MAR – ESPAÑA
apostol72@movistar.es

28 de julio del 2.017


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PARA LOS ELEGIDOS

Ahora vuelve del espacio, una vez las moradas preparadas, Aquél que os hiciera su promesa. Antes vino por Amor y ahora lo hará por la Justicia. No importa si demasiados le odian, o le ignoran... : son los ciegos. Que aún no saben salir de su mundo de tinieblas.

En estos tiempos en los que el fin ya se vislumbra, poco importa lo que se os niega, si El tanto os ofrece. Levantad la cabeza, que es el momento de acudir al parto venturoso : primero el dolor, después el gozo, por haber dado al mundo un hombre nuevo...Mirad al Sol que, cada día, más promesas os traerá con su misterio. Y también porque, cada día, siempre es nuevo y libre. ¡Cuántas cosas podremos descubrir si lo miramos ! Mirémosle bien, porque quien fija la atención encuentra al Padre, el Padre Celestial que nos encuentra a todos en el mismo océano: cada uno de nosotros es como un río...

Este es el tiempo de la Parusía. El mensaje que ahora Jesús nos trae es imperecedero, porque reside en el encuentro y no en la búsqueda. El nos dijo y escrito está : ¿Quién de vosotros, con su inquietud, puede añadir un codo a su estatura ? No os inquietéis, pues, y tened confianza en la espera, puesto que sabéis que ninguno de nosotros crece con la inquietud, sino con la respuesta.
Mirad también a las dulces aves que surcan el cielo: el poder de su vuelo reside en el dominio del aire que está a cada instante bajo sus alas. Mirad el nado del pez: su fuerza y secreto reside en el dominio que tiene sobre el agua que, en cada instante, le rodea. Miremos bien todos, ahora, que la pureza de nuestros espíritus y acciones, reside en el dominio que, sobre el medio de nuestro alrededor, podamos ejercer en cada instante. Lo que fragua y purifica nuestro ser es la intensidad de nuestro fuego de amor interior. Y así, seremos como el más brillante metal.

Es la certeza de cada momento que nos rodea, y de nuestra condición, lo que hace que crezcamos en armonía, y nos convirtamos en lumbreras de este mundo que agoniza. Porque “conversión” significa, de por sí, sacar de una esencia una gran obra. El mensaje de Cristo tiene como base expresarnos lo que es el caminar por esa senda. Que la certeza tiene su raíz más profunda, no en los anhelos particulares de cada uno de los que aquí estamos, sino más ciertamente, en las realizaciones que puedan permitirnos el encuentro con la Nueva Tierra.

Mirad bien, que en Amor debemos movernos y sentirnos Amor en la Esperanza, pues nos traerá alegrías y bienestares no basados en la satisfacción de la materia, sino en el sacrificio que después hará brillar la Luz. Ahora, deberemos morir cada día, porque así, cada día naceremos, y el niño que nace es joven, vital y lleno de energía poderosa.

Hubo tiempos pasados en que todo hombre no tenía tan grata posibilidad de adquirir tanto conocimiento...Y, ahora que la hay, pocos son los que se mueven internamente y trabajan en lo externo por Amor. Y muchos son los que trompetean...

Esta es la época que el Maestro nos anunció: LA DE LA ESPADA . Porque muchos que fueron reprimidos por su ignorancia, se vengarán de éstos que no aprovecharon los tiempos de ocasión que ya pasaron, mientras otros sí captaron el silencio y en él se hicieron piadosos y sabios. Ellos no se vengan ni adulan: callados, actúan. Nadie del mundo los conoce, pero, pronto, brillarán como bengalas.

Mucho es lo que pretenden saber los hombres de este mundo, pero, poco saben de lo que es nuestro. El buen árbol da fruto sano y limpio, pero, el árbol marchito, nada da. Por sus frutos, ya los conocéis. Tened paciencia, que en sus males morirán. No llenéis como ellos la mente, porque entonces el corazón se hará pequeño. En cambio, sed corazón, todo corazón, y seréis UNO como Cristo es UNO. Manejad los latidos de la vida y calmaréis tempestades. No por mucho conocer del corazón, aumenta el ritmo de sus latidos, sino por SABER y ENTENDER del corazón: del propio y no del ajeno. Porque el mejor panadero da lo que sabe que él mismo necesita: BUEN PAN.

Contemplad los frutos que hoy se observan en la obra impía. Ved el fruto que ha dejado la labor del Maestro de Maestros, que es la nuestra. Miradlo: porque si mucho es lo que se ha cambiado y mal utilizado, después de todo, sólo lo que es del Padre, perdura. Seamos, pues, del Padre, y seamos todos como ese Sol que amanece con fuerza y llega a su cenit con infinita belleza, estando, en su apogeo, con Luz y Humildad.

Felices aquellos que en la Paz, esperan. Bienaventurados sean.

José García Álvarez
Roquetas de Mar – España


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EL NUEVO SANEDRÍN

Supongamos que, de pronto, Jesús el Cristo se presentara de nuevo en la Tierra. ¿Quiénes serían los nuevos acusadores? ¿El nuevo Sanedrín de los Últimos Tiempos podría ser confirmado por los psiquiatras y por los parapsicólogos? ¿Quién sería el Caifás que presidiría el Tribunal y propondría dirigir el dedo de la acusación y de la condenación contra el Hijo del Hombre, Príncipe Celeste de la Nueva Jerusalén, que descenderá del Cielo?

¡No se sabe! Pero ya, en algunos individuos, se perfilan las tendencias. Están dispuestos a establecer el diagnóstico que no sería nada diferente del que condujo a Jesús hacia la cruz.

Estoy seguro de que serían los antes citados quienes compartirían la Obra del nuevo Sanedrín y que, con los sabios y las lumbreras del nuevo poder temporal político-religioso, acusarían, otra vez, “al Elegido de Dios”.

Esto, ciertamente, sucedería así, si al volver sobre la Tierra, el Hijo del Hombre volviese a expresarse con el mismo lenguaje, tuviese los mismos comportamientos y el mismo dinamismo espiritual, moral y político que en el pasado. El diagnóstico sería, sin ninguna duda, éste: “patológicamente anormal, neurótico, mitómano, paranoico, esquizofrénico”.

Otros sabios darían como sentencia lo que sigue: “mentiroso, timador, etc.”. La acusación se volvería más grave si el Hijo del Hombre practicase el arte de curar la carne y el espíritu, haciendo prodigios y milagros. Entonces, a la acusación de los primeros se añadiría la otra, que vendría de los otros iluminados, no mejores que los primeros. Su sentencia sería: “¡Es el diablo! ¡Es Satán! ¡Está poseído por el demonio! ¡Herético!”.

De hecho, el Sanedrín de los últimos tiempos intentaría, por todos los medios, de incriminarlo, de eliminarlo de una forma diferente de la primera vez. El pueblo se limitaría solamente a aprobar la acción de los grandes del nuevo Sanedrín, al que concede, ciegamente, una confianza y adhesión ilimitadas.

Así debería repetirse, de nuevo, la historia. Es así como sucedería si el Hijo del Hombre volviese sobre la Tierra con sus vestidos y su metodología de enseñanza de antaño.

¡Pero no sucederá así! Porque Él no volverá sobre la Tierra con sus mismos vestidos, ni enseñará con la misma metodología. Tendrá un rostro diferente, unos vestidos diferentes y una metodología de enseñanza también diferente. Tendrá a su disposición una cohorte de Seres angélicos y potentes, así como la consolación de hombres y de mujeres terrestres dispuestos a recibirlo y a seguirlo. El nuevo Sanedrín se verá turbado fuertemente y no economizará nada para tentar de acusarlo y de designarlo, a los ojos de la gente, como un Ser clínicamente enfermo y obsesionado espiritualmente.

Sin embargo, esta vez no tendrá éxito. No tendrá éxito, porque el Hijo del Hombre vendrá para juzgar y no para ser juzgado. El nuevo “Caifás” no tendrá ni el tiempo de quitarse sus vestiduras, y los otros no tendrán la posibilidad de conspirar contra Él, ni contra los que le han amado, que están de nuevo vivientes para servirlo en la edificación del Reino de Dios sobre la Tierra.

Su Juicio será severo, y la condenación pesada. No utilizará látigo, porque no sería suficiente para echar a los nuevos mercaderes de Su templo, pero traerá con Él medios más convincentes, mucho más eficaces que el látigo.

No habrá un nuevo Pilatos, ni corona de espinas. No habrá la cruz del suplicio, ni fuerzas reunidas en un poder político-religioso capaz de detener Su paso triunfal en el mundo que Él vino a visitar con humildad y gran Amor, y que Él corregirá con Justicia y Verdad, para que el verdadero testimonio sea dado sobre lo que fue dicho y escrito según la Muy Santa Voluntad de Dios Muy Alto y Glorioso.

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