Profile cover photo
Profile photo
Horizonte de Riquezas
7 followers
7 followers
About
Posts

Post has attachment

Post has attachment

Post has attachment

Post has attachment

Post has attachment

Post has attachment

Post has attachment
El poder de las palabras para ganar dinero

Si hablaras mal de un amigo, ¿crees que él querría estar contigo? ¡Pues el dinero tampoco! La mayoría de las personas no tiene idea de lo mucho que influyen las palabras en los resultados.



Imagina que estás explicando algo importante a un grupo de amigos y todos te miran con mucha atención, te escuchan, se interesan mucho por lo que estás diciendo. De pronto, un extraño que está cerca, con la apariencia de un hombre sabio, serio, culto y que te ha estado escuchando desde hace dos minutos, te dice con mucha seguridad y un tono firme: “Lo que estás diciendo son puras tonterías y demuestran lo ignorante que eres.” ¿Cómo te afectarían esas palabras? Algunas personas dirán: “¿Cómo se atreve a decirme eso si no me conoce y apenas me escuchó por dos minutos? ¡Yo no soy ningún ignorante!” Pero otras quizá piensen: “¿Cómo se dio cuenta en sólo dos minutos y sin conocerme que soy un ignorante en ese tema? ¿Será un experto en este asunto? ¡Oh, no! ¡Me ha puesto en ridículo frente a todos!”

Como verás, tú podrías reaccionar de dos formas completamente diferentes: una te empodera y pone a salvo tu dignidad, y la otra destruye tu seguridad y te hace sentir muy mal.

Así de poderosas son las palabras. Unas pocas palabras hirientes pueden marcar la vida de alguien o al menos causarle un mal día. Unas pocas palabras de reconocimiento o agradecimiento pueden alegrarte el día o hacerte sentir muy bien. Todo dependerá del nivel de autoridad que le concedas a aquel que te las dijo. Si provienen de alguien a quien le tienes mucha credibilidad, les darás mucho crédito y te afectarán a un nivel muy profundo, ya sea negativa o positivamente.

Pero cuando se trata del dinero, normalmente ese extraño con apariencia de sabio, ¿adivina quién es? ¡Soy yo mismo! Es alguien en mi interior diciéndome cosas. Siempre está escuchando lo que digo y todo el tiempo opina y yo casi siempre le creo. Y después de un tiempo, adopto sus palabras y las repito, una y otra vez a lo largo de mi vida, y termino por creerlas.

¿Algunos ejemplos? “Para ganar dinero tienes que matarte trabajando”, “El dinero no da la felicidad”, “Hay cosas que el dinero no compra”, “Los bienes para pagar los males”, “Demasiado bueno para ser verdad”, “El dinero no crece en los árboles”, “El que no transa, no avanza”, “El dinero tiene muchos amigos, el dueño no”, ¿Alguna de éstas te suena familiar?

En algunos casos críticos escucharemos cosas como: “El dinero es el origen de todos los males”, “Prefiero tener amor y ser feliz que tener dinero”, “El dinero corrompe”, “El dinero sólo trae problemas”.

Déjame preguntarte algo: si hablaras tan mal de uno de tus amigos, ¿crees que ese amigo regresaría a visitarte y querría estar junto a ti? ¡Pues el dinero tampoco! Si tenemos tan malos conceptos acerca del dinero, quizás inconscientemente lo podríamos estar repeliendo. Las palabras son poderosas y producen efectos y resultados. Las palabras son causa.

Y las palabras se integran a nuestro vocabulario como sociedad, como algo cultural, y creamos conceptos relacionando al dinero con cosas malas. Por ejemplo: ¿cómo le decimos a alguien cuando sufre mucho o tiene mucho dolor? Le decimos “pobrecito”, ¿verdad? Pero ¿por qué “pobre”? O, ¿cuántas veces has escuchado “pobre pero honrado”?, como si “no ser pobre” fuera sinónimo de “no ser honrado”. O qué tal cuando dicen: “Bienvenido a tu pobre casa”, “Estoy ahorcado” o “No hay dinero que alcance”.

¿Te das cuenta? La mayoría de las personas no tiene idea de lo mucho que influyen las palabras en los resultados. Yo te invito a que hagas un divertido ejercicio que impactará positivamente tu vida de una forma extraordinaria:

Primer paso: ¡Cáchate y cacha a los demás! Sorpréndete cuando digas o escuches alguna frase relacionada con el dinero que no sea positiva. Date cuenta y sonríe interiormente con simpatía. Al principio te costará trabajo, pero poco a poco descubrirás más y más palabras, así como frases destructivas que generan un impacto. No las rechaces, sólo date cuenta, sonríe con simpatía. Rechazar algo sólo hace que crezca, pues lo que resistes, persiste.

Segundo paso (sólo cuando ya tengas la habilidad de descubrir de forma natural esas frases): Comienza a introducir en tu lenguaje otro tipo de frases que son poderosas, que te motivan, que te hacen sentir bien y, más importante, que le dan la bienvenida al dinero.

Aquí algunos ejemplos:

Jamás me preocupé por dinero… ¡siempre llega!: Madre Teresa de Calcuta
Si aprendieras a comer lentejas, no tendrías que adular al Rey: Anthony de Melo
Dadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios: Jesús de Nazareth
Al poseedor de las riquezas no le hace dichoso el tenerlas, sino el gastarlas, y no el gastarlas como quiera, sino el saberlas gastar: Miguel de Cervantes
El que tiene miedo de la pobreza no es digno de ser rico: Voltaire
No pongas tu interés en el dinero, pero pon tu dinero a interés: Oliver Wendell Holmes
El que está satisfecho con su parte es rico: Lao-tse
La pobreza consiste en sentirse pobre: Ralph Waldo Emerson
Sólo es pobre aquel que siempre desea más: Mariano Aguiló
Dinero llama dinero: proverbio castellano
Poderoso caballero es don dinero: Francisco de Quevedo
Nada existe más dulce que la miel. Excepto el dinero: Benjamín Franklin
El dinero es mejor que la pobreza, aun cuando sólo sea por razones financieras: Woody Allen
El dinero es la llave que abre todas las puertas: Moliere
Hay un autor que maravillosamente escribe: “Cuando a mí me preguntan: ‘¿Qué es más importante: el dinero o la felicidad?’ Yo les digo: ‘¿Qué es más importante: tu brazo o tu pierna?’ Y cuando insisten y preguntan: ‘Pero, ¿qué prefieres: tener dinero o ser feliz?’ Yo les digo: ‘¿Y por qué no las dos?’”

En mi opinión, ¡es una maravillosa forma de pensar! ¡Inténtalo!

http://www.horizontederiquezas.mx/
Photo

Post has attachment

Post has attachment
La Solución Milenial Al Estrés


¿En qué consiste el Mindfulness? El autor Jon Kabat-Zinn, que ha rebautizado para occidente la meditación tradicional, lo define como “prestar atención de manera intencional al momento presente, sin juzgar”. Es decir, reconocer lo que está sucediendo sin hacer juicios, desapasionadamente, y así no añadir a los sentimientos negativos el sufrimiento añadido de pensar en cómo hacer para que desaparezca. Porque gran parte del estrés lo generamos nosotros pensando en que no podemos evitarlo. Con el Mindfulness, liberamos nuestra mente de cualquier preocupación por unos instantes, nos relajamos y ayudamos a nuestro cerebro a que, una vez limpio, pelee contra lo que nos preocupa sin otros condicionantes que lo bloquean. Recuperamos nuestro equilibrio.

Claro, fácil no es, porque los nervios y las preocupaciones se nos comen por los pies. Pero todo el mundo puede aprender a meditar, a practicar la atención plena. Por ejemplo, deteniéndose un minuto a concentrarse en la respiración, sin dejar que ningún otro pensamiento ocupe la mente, evitando que deambule. U observando un objeto cotidiano: una taza, un boli, el ratón del ordenador. Como si fuera lo único que existe en el mundo. O lo mismo, pero con un sonido: el ruido de los coches, los pájaros, una canción. Cualquier cosa vale para abstraer la atención y liberarse, siempre y cuando no dejemos que se intoxique con otros pensamientos.

Así se consigue pensar lo que somos, y no ser lo que pensamos. Se logra estar plenamente en el presente, aumentar la conciencia de uno mismo, tener más equilibrio y menor montaña rusa emocional.

Photo

Post has attachment
LIBÉRATE DEL PASADO, VIVE AHORA Y PROYÉCTATE HACIA EL FUTURO

Si bien es cierto que el pasado influye significativamente en ciertos aspectos de nuestras vidas, recuerde que el presente es el pasado de nuestro mañana.

Viviendo el presente de una forma nueva, podemos cambiar drásticamente nuestra conducta y emociones de futuro, aceptar los errores del pasado nos ayudara a utilizar el pasado en beneficio del futuro.

Para modificar y superar definitivamente nuestros hábitos destructivos, debemos pensar y actuar de acuerdo a nuestra nueva filosofía, podemos superar años de miedos e inercia en unas pocas semanas.

Reforcemos con premios y halagos por combatir los temores de nuestro pasado y penalicemos cada vez que dejamos perder una oportunidad (pequeños castigos simbólicos).

Recordemos que el pasado no tiene ningún efecto mágico ni automático sobre el presente ni sobre el futuro, podemos utilizar nuestras técnicas creativas y nuestra educación emocional como llaves para abrir las puertas a las alegrías presentes y futuras.


Photo
Wait while more posts are being loaded