Hace unos días leía a través de la página de CNN sobre la desesperación de una familia con un hijo de 10 años con una enfermedad mental que le hacía tener ideas sobre suicidarse o matar a sus padres. Me planteo en la entrada del blog en qué medida el sistema educativo está preparado para este tipo de casos, que ponen a prueba la atención a la diversidad. ¿Qué opinas? ¿Estamos preparados para la atención educativa de alumnos con enfermedades mentales o trastornos graves de conducta?
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