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Migmar. M.
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IMPULSO INASEQUIBLE
¿Como salir de nosotros
será el amor la forma de conocernos?
¿El amor será ese objeto
fuera de nosotros?

O tan solo
una proyección subjetiva
de la sed metafísica
de eso esencialmente “otro”.

La mujer
siendo “lo otro” o “la otra”
por excelencia
el anverso del hombre.

¿No será
envés de un objeto fuera de nosotros?
¿El vehículo de la autorrevelación
la otredad inmanente?

No importaría entonces
el fracaso del amor
al ser el autoconocimiento
el verdadero y único premio del amor.

La trascendencia deseada
se convierte en conciencia
de esa gran nostalgia de “lo otro”
que padece lo “UNO”.

Inalcanzado el objeto trascendente
agotado el impulso
reconociendo su limitación
queda solo la tensión erótica
ese impulso hacia lo inasequible
que es “lo otro”.



IMPULSO INASEQUIBLE
¿Como salir de nosotros
será el amor la forma de conocernos?
¿El amor será ese objeto
fuera de nosotros?

O tan solo
una proyección subjetiva
de la sed metafísica
de eso esencialmente “otro”.

La mujer
siendo “lo otro” o “la otra”
por excelencia
el anverso del hombre.

¿No será
envés de un objeto fuera de nosotros?
¿El vehículo de la autorrevelación
la otredad inmanente?

No importaría entonces
el fracaso del amor
al ser el autoconocimiento
el verdadero y único premio del amor.

La trascendencia deseada
se convierte en conciencia
de esa gran nostalgia de “lo otro”
que padece lo “UNO”.

Inalcanzado el objeto trascendente
agotado el impulso
reconociendo su limitación
queda solo la tensión erótica
ese impulso hacia lo inasequible
que es “lo otro”.



IMPULSO INASEQUIBLE
¿Como salir de nosotros
será el amor la forma de conocernos?
¿El amor será ese objeto
fuera de nosotros?

O tan solo
una proyección subjetiva
de la sed metafísica
de eso esencialmente “otro”.

La mujer
siendo “lo otro” o “la otra”
por excelencia
el anverso del hombre.

¿No será
envés de un objeto fuera de nosotros?
¿El vehículo de la autorrevelación
la otredad inmanente?

No importaría entonces
el fracaso del amor
al ser el autoconocimiento
el verdadero y único premio del amor.

La trascendencia deseada
se convierte en conciencia
de esa gran nostalgia de “lo otro”
que padece lo “UNO”.

Inalcanzado el objeto trascendente
agotado el impulso
reconociendo su limitación
queda solo la tensión erótica
ese impulso hacia lo inasequible
que es “lo otro”.



IMPULSO INASEQUIBLE
¿Como salir de nosotros
será el amor la forma de conocernos?
¿El amor será ese objeto
fuera de nosotros?

O tan solo
una proyección subjetiva
de la sed metafísica
de eso esencialmente “otro”.

La mujer
siendo “lo otro” o “la otra”
por excelencia
el anverso del hombre.

¿No será
envés de un objeto fuera de nosotros?
¿El vehículo de la autorrevelación
la otredad inmanente?

No importaría entonces
el fracaso del amor
al ser el autoconocimiento
el verdadero y único premio del amor.

La trascendencia deseada
se convierte en conciencia
de esa gran nostalgia de “lo otro”
que padece lo “UNO”.

Inalcanzado el objeto trascendente
agotado el impulso
reconociendo su limitación
queda solo la tensión erótica
ese impulso hacia lo inasequible
que es “lo otro”.



IMPULSO INASEQUIBLE
¿Como salir de nosotros
será el amor la forma de conocernos?
¿El amor será ese objeto
fuera de nosotros?

O tan solo
una proyección subjetiva
de la sed metafísica
de eso esencialmente “otro”.

La mujer
siendo “lo otro” o “la otra”
por excelencia
el anverso del hombre.

¿No será
envés de un objeto fuera de nosotros?
¿El vehículo de la autorrevelación
la otredad inmanente?

No importaría entonces
el fracaso del amor
al ser el autoconocimiento
el verdadero y único premio del amor.

La trascendencia deseada
se convierte en conciencia
de esa gran nostalgia de “lo otro”
que padece lo “UNO”.

Inalcanzado el objeto trascendente
agotado el impulso
reconociendo su limitación
queda solo la tensión erótica
ese impulso hacia lo inasequible
que es “lo otro”.



IMPULSO INASEQUIBLE
¿Como salir de nosotros
será el amor la forma de conocernos?
¿El amor será ese objeto
fuera de nosotros?

O tan solo
una proyección subjetiva
de la sed metafísica
de eso esencialmente “otro”.

La mujer
siendo “lo otro” o “la otra”
por excelencia
el anverso del hombre.

¿No será
envés de un objeto fuera de nosotros?
¿El vehículo de la autorrevelación
la otredad inmanente?

No importaría entonces
el fracaso del amor
al ser el autoconocimiento
el verdadero y único premio del amor.

La trascendencia deseada
se convierte en conciencia
de esa gran nostalgia de “lo otro”
que padece lo “UNO”.

Inalcanzado el objeto trascendente
agotado el impulso
reconociendo su limitación
queda solo la tensión erótica
ese impulso hacia lo inasequible
que es “lo otro”.



IMPULSO INASEQUIBLE
¿Como salir de nosotros
será el amor la forma de conocernos?
¿El amor será ese objeto
fuera de nosotros?

O tan solo
una proyección subjetiva
de la sed metafísica
de eso esencialmente “otro”.

La mujer
siendo “lo otro” o “la otra”
por excelencia
el anverso del hombre.

¿No será
envés de un objeto fuera de nosotros?
¿El vehículo de la autorrevelación
la otredad inmanente?

No importaría entonces
el fracaso del amor
al ser el autoconocimiento
el verdadero y único premio del amor.

La trascendencia deseada
se convierte en conciencia
de esa gran nostalgia de “lo otro”
que padece lo “UNO”.

Inalcanzado el objeto trascendente
agotado el impulso
reconociendo su limitación
queda solo la tensión erótica
ese impulso hacia lo inasequible
que es “lo otro”.



IMPULSO INASEQUIBLE
¿Como salir de nosotros
será el amor la forma de conocernos?
¿El amor será ese objeto
fuera de nosotros?

O tan solo
una proyección subjetiva
de la sed metafísica
de eso esencialmente “otro”.

La mujer
siendo “lo otro” o “la otra”
por excelencia
el anverso del hombre.

¿No será
envés de un objeto fuera de nosotros?
¿El vehículo de la autorrevelación
la otredad inmanente?

No importaría entonces
el fracaso del amor
al ser el autoconocimiento
el verdadero y único premio del amor.

La trascendencia deseada
se convierte en conciencia
de esa gran nostalgia de “lo otro”
que padece lo “UNO”.

Inalcanzado el objeto trascendente
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reconociendo su limitación
queda solo la tensión erótica
ese impulso hacia lo inasequible
que es “lo otro”.



IMPULSO INASEQUIBLE
¿Como salir de nosotros
será el amor la forma de conocernos?
¿El amor será ese objeto
fuera de nosotros?

O tan solo
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de eso esencialmente “otro”.

La mujer
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envés de un objeto fuera de nosotros?
¿El vehículo de la autorrevelación
la otredad inmanente?

No importaría entonces
el fracaso del amor
al ser el autoconocimiento
el verdadero y único premio del amor.

La trascendencia deseada
se convierte en conciencia
de esa gran nostalgia de “lo otro”
que padece lo “UNO”.

Inalcanzado el objeto trascendente
agotado el impulso
reconociendo su limitación
queda solo la tensión erótica
ese impulso hacia lo inasequible
que es “lo otro”.



IMPULSO INASEQUIBLE
¿Como salir de nosotros
será el amor la forma de conocernos?
¿El amor será ese objeto
fuera de nosotros?

O tan solo
una proyección subjetiva
de la sed metafísica
de eso esencialmente “otro”.

La mujer
siendo “lo otro” o “la otra”
por excelencia
el anverso del hombre.

¿No será
envés de un objeto fuera de nosotros?
¿El vehículo de la autorrevelación
la otredad inmanente?

No importaría entonces
el fracaso del amor
al ser el autoconocimiento
el verdadero y único premio del amor.

La trascendencia deseada
se convierte en conciencia
de esa gran nostalgia de “lo otro”
que padece lo “UNO”.

Inalcanzado el objeto trascendente
agotado el impulso
reconociendo su limitación
queda solo la tensión erótica
ese impulso hacia lo inasequible
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