Llegando al final.


Ahhhh...

Qué silencio.

Qué paz.

Ahhhh...

Así que es así...


Mini parte 1

Me despierto en medio de la noche, como la mayoría de los hombres de mi edad, con alguna prisa por llegar al baño. Cuando tienes sueño, lo mejor es sentarse y tomárselo con calma. Echo de menos el cigarro que antes consumía durante este rato. Bien, volvamos a la cama.

Algo pasa, he intentado levantarme pero me he caído al suelo. Estoy arrodillado con las manos salvando el golpe de mi cara contra el suelo y tengo un enorme dolor en la base de la columna. ¿Me habrá cogido el frío? No puedo levantarme. Vaya, tendré que volver a la cama como pueda, no voy a quedarme aquí tirado hasta que mi mujer se levante... Demasiado tarde.

- ¿Qué pasa?
- No sé, creo que me ha cogido el frío en la espalda, ¿me ayudas a volver a la cama?
- Claro, pero será mejor que vayamos al hospital, no es normal que no puedas ponerte en pie.
- Dejémoslo para mañana si esto continúa.
- Está bien.

Pasar el resto de la noche al calor de la cama y los cuidados de mi esposa no fue suficiente para mitigar este dolor que crece por momentos, así que no puedo persistir en mi negativa de ir al hospital. Cuando llegamos, deciden hacerme una serie de pruebas. Tengo un tumor que está oprimiendo la médula a la altura de la cadera y “he tenido la suerte de cogerlo justo antes de que me dejase paralítico de cintura para abajo”. Vaya, no puedo creer que sea tan afortunado. Pero lo que ahora me interesa es saber cómo parar esto, si se puede parar.

Hoy han decidido que me someteré a unas cuantas sesiones de radioterapia para parar a este bicho y evitar ese desenlace que esquivo gracias a mi “suerte”. Empezamos y parece que todo va bien. Pasan los días y acaba el tratamiento con rotundo éxito, así que no me voy a quedar paralítico. Aun así, deciden que pase por algunas pruebas más, para confirmar la situación.

Pasan un par de semanas que me tienen bastante inquieto, por eso del no saber. Cuando por fin hay noticias, no es que sean demasiado alentadoras. Parece que hay algo más por ahí dentro que está trabajando a destajo para hacerse conmigo. Pero todo irá bien si ingreso en un centro oncológico de la ciudad que tiene un tratamiento de quimioterapia increíble que se encargará de todo por mí. Evidentemente acepto.


Mini parte 2

Desde que he ingresado en este hospital todo es muy raro, aunque extrañamente agradable. Me someto a un ciclo de quimioterapia intensivo que dura siete días completos, durante sus veinticuatro horas. Después me voy a casa a descansar y recuperarme un poco durante dos semanas.

Mi mujer y mi hija están conmigo a diario, se preocupan mucho por mí y por que no me falte nada. Pasar esto no es fácil, pero tanto esmero, me parece un poco excesivo. Al fin y al cabo, esto es cuestión de unas semanas.

Mi hijo, que trabaja en otra ciudad y con el que no he cultivado una extraordinaria relación precisamente, está aquí todos los fines de semana. ¡Ni que fuera a morirme! Jajaja. Vaya, la verdad es que nunca creí que se preocupara tanto por mí después de los episodios que hemos vivido... En el fondo no debe de ser del todo malo el cabroncete.

Llevo un mes (dos ciclos) de quimioterapia, ya estoy calvo y cada vez tengo menos masa muscular. “Por suerte” dicen que soy fuerte y que a mis cincuenta y cinco tacos todavía soporto heroicamente esto, así que me libro de náuseas y otras reacciones adversas que parecen ser típicas de estos tratamientos, sobre todo siendo tan agresivos como el mío.

Vuelvo a ingresar para otro ciclo. Es miércoles. Mi mujer y mi hija están conmigo y mi hijo llegará el viernes, aunque como no le dejarán verme tan tarde como llegará, tendré que esperar al sábado. Y cuando llega el sábado, llega él ¡y también está calvo! Dice que le apetecía afeitarse la cabeza, para cambiar de look. Ahora somos dos bolas de billar en una habitación de hospital.

Pasan los días y la gente por mi habitación. Familiares y más familiares. Creo que todavía piensan que no me he dado cuenta de que me muero. Pero ahora ya lo sé. No sabría explicar por qué, pero desde luego lo sé. Me muero y no tardaré mucho.

Mi mujer y mi hija me siguen cuidando con mimo, están conmigo toda la semana de este cuarto ciclo. Bromean y se ríen con mis bromas. Le sacan hierro a todo y tratan de hacerme ver que todo va bien y la felicidad se puede sentir en el ambiente. Recuerdan aquella vez hace siete años cuando ya pasé por algo parecido y todo salió a pedir de boca. Tratan de convencerme, creo que más bien de auto convencerse, de que todo será como aquella vez y pronto nos olvidaremos de este infierno. Son tremendamente fuertes, pero sé que no. Sé que sufren cada vez que salen por la puerta de esta habitación. Sé que lloran en casa y a veces no son capaces de contener las lágrimas sin todavía haber abandonado el pasillo. Esto se acaba. Pero hoy no.

Vuelve el fin de semana y con él mi hijo. Está entero. No sé si todavía no le han dicho lo que pasa, si no me quiere como yo esperaba o si simplemente le cuesta tanto expresar sus emociones como a mí. Pero eso ya da igual. Aprovechemos lo que queda.


Mini parte 3

He querido levantarme de mi cama y no he podido. Mi mujer se ha sobresaltado con mi caída. No puedo ni contestarle del dolor, pese a vivir con parches de morfina pegados a mi piel día y noche. Ella se asusta, llama a una ambulancia y vuelvo a esa habitación de hospital en la que tantos días he pasado. Duermo un día entero y cuando despierto, qué raro, no tengo ningún aparato conectado, no hay ningún líquido invadiendo mi cuerpo para acabar con el bicho que quiere acabar conmigo. Miro a mi alrededor y tengo a mi mujer, a mi hija y una habitación llena de familiares y amigos.

¿Ya se acaba? ¿Tiene que ser tan pronto? Vaya, no esperaba que esto fuese tan rápido. Esperaba tener algo más de tiempo.. Venga, bicho, dame un poco más de margen, al menos deja que llegue mi hijo.

Y llega. Y están todos. Los importanes. Los míos. Los de casa. Las tres personas de mi vida. Y yo me voy.. No quiero que lo vean, aguanta un poco más, hombre...

Se han ido a comer y se han quedado dos familiares para hacerme compañía.

 Gracias, no podía aguantar más. Os quiero.



Ahhhh...

Así que es así como todo acaba...

Ahhhh...

Qué silencio.

Qué paz.

#mirelato
con licencia: CC BY-NC-ND 3.0 http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/
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