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Henys Peña
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Henys Peña El 27 de enero del año en curso, la Federación de Trabajadoras y Trabajadores Universitarios de Venezuela (FTUV) introdujo el Proyecto de III Convención Colectiva Única de Trabajadores y Trabajadoras del Sector Universitario, ante el Ministerio del Poder Popular para el Proceso Social del Trabajo, al tiempo que el Presidente Nicolás Maduro en el marco de la movilización con motivo del Día Internacional del Trabajador, el pasado 1 de mayo, anunció la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, temas que parecieran responder a asuntos no relacionados, pero que evidentemente guardan estrecha relación. En el caso de la III Convención Colectiva, debemos reiterar la importancia de que se trate de la tercera en que confluyen las tres grandes comunidades de trabajadores que hacen vida en las universidades; educadores, trabajadores administrativos y obreros. Esta Convención con sus 65 clausulas, y la meta de un incremento total del 500% (Clausula 29: 1. El salario tabla del trabajador universitario se incrementará trimestralmente en forma progresiva, hasta alcanzar el quinientos por ciento (500%) para cada año: a. Enero 70%, b. Abril 60%, c. Julio 50%, d. Octubre 50%) está llena de avances en reivindicaciones y beneficios, y requiere ser conocida en detalle (pueden encontrarla en el sitio en internet de la federación www.ftuv.org.ve). Nos sorprende inicialmente su “CLÁUSULA 3. CONSTRUCCIÓN DE LA CULTURA SOCIALISTA”, de la que resaltamos “En el marco de la refundación de la patria, para construir al hombre nuevo, se conviene la participación activa de las y los trabajadores universitarios en cimentar un diálogo nacional que permita sentar las bases del accionar ético, moral y de valores en las instituciones de educación universitaria que direccionen la triada Universidad-Estado-Sociedad en la construcción de una cultura socialista bolivariana”, con menciones a “la máxima felicidad social… en consonancia con los lineamientos del plan de la patria, la Constitución Nacional, la Ley Orgánica de Educación, Ley Orgánica del Trabajo, las Trabajadoras y Trabajadores”, pero lamentablemente una tarea tan compleja, y al mismo tiempo tan necesaria se “economiza” con “En ese sentido, el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología se compromete en instalar un centro de investigación cuyo objetivo sea promover la cultura socialista en las instituciones de educación universitaria, en coordinación con los trabajadores universitarios”. Cuando lo que es necesario desde lo interno, pero de cara al territorio (local, regional, nacional e internacional), es librar un debate, no solo para poner en evidencia las elitistas concepciones y prácticas de las autoridades de las universidades autónomas, sino para librar una profunda, crítica y propositiva discusión sobre la pertinencia del currículo, la práctica educativa y la investigación en nuestras novísimas Universidades Territoriales, que con demasiada prontitud parecen “acomodarse” al estado de cosas, alejándose progresivamente de la “transformación” universitaria, por omisión, por acción o por comodidad. Si la Asamblea Nacional Constituyente, ha de ser la expresión de la totalidad de las diversidades, que conforman nuestra sociedad, y que la concepción de la democracia ejercida mediante representantes electos a partir del territorio, puede y debe ser perfeccionada, profundizada y sincerada con la elección de vocerías de las distintas comunidades, en nuestra opinión, si bien la palabra usada por el Presidente Maduro fue sectores, “comunidad” se ajusta con mayor precisión a la dinámica a la que nos referimos. Estos “voceros” “comunitarios” pueden ser un gran paso adelante en el sentido de la democracia popular y revolucionaria, en la que el “pueblo” no es una entelequia amorfa, sino la expresión de sus organizaciones, de sus comunidades organizadas, de los intereses políticos y económicos de estas, y la educación, la universidad, no escapa a esta realidad, no puede evadir esta posibilidad, por el contrario está inmersa en ella y le corresponde aportar desde el compromiso, y los actores revolucionarios en el seno de esta comunidad universitaria, estamos llamados a construir, presentar y promover propuestas que superen por mucho la Cláusula 3 y se pongan a la altura dela convocatoria hecha por el Presidente Maduro, salvando, o mas bien acortando la distancia entre Convención Colectiva y Constituyente.
Henys Peña El 27 de enero del año en curso, la Federación de Trabajadoras y Trabajadores Universitarios de Venezuela (FTUV) introdujo el Proyecto de III Convención Colectiva Única de Trabajadores y Trabajadoras del Sector Universitario, ante el Ministerio del Poder Popular para el Proceso Social del Trabajo, al tiempo que el Presidente Nicolás Maduro en el marco de la movilización con motivo del Día Internacional del Trabajador, el pasado 1 de mayo, anunció la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, temas que parecieran responder a asuntos no relacionados, pero que evidentemente guardan estrecha relación. En el caso de la III Convención Colectiva, debemos reiterar la importancia de que se trate de la tercera en que confluyen las tres grandes comunidades de trabajadores que hacen vida en las universidades; educadores, trabajadores administrativos y obreros. Esta Convención con sus 65 clausulas, y la meta de un incremento total del 500% (Clausula 29: 1. El salario tabla del trabajador universitario se incrementará trimestralmente en forma progresiva, hasta alcanzar el quinientos por ciento (500%) para cada año: a. Enero 70%, b. Abril 60%, c. Julio 50%, d. Octubre 50%) está llena de avances en reivindicaciones y beneficios, y requiere ser conocida en detalle (pueden encontrarla en el sitio en internet de la federación www.ftuv.org.ve). Nos sorprende inicialmente su “CLÁUSULA 3. CONSTRUCCIÓN DE LA CULTURA SOCIALISTA”, de la que resaltamos “En el marco de la refundación de la patria, para construir al hombre nuevo, se conviene la participación activa de las y los trabajadores universitarios en cimentar un diálogo nacional que permita sentar las bases del accionar ético, moral y de valores en las instituciones de educación universitaria que direccionen la triada Universidad-Estado-Sociedad en la construcción de una cultura socialista bolivariana”, con menciones a “la máxima felicidad social… en consonancia con los lineamientos del plan de la patria, la Constitución Nacional, la Ley Orgánica de Educación, Ley Orgánica del Trabajo, las Trabajadoras y Trabajadores”, pero lamentablemente una tarea tan compleja, y al mismo tiempo tan necesaria se “economiza” con “En ese sentido, el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología se compromete en instalar un centro de investigación cuyo objetivo sea promover la cultura socialista en las instituciones de educación universitaria, en coordinación con los trabajadores universitarios”. Cuando lo que es necesario desde lo interno, pero de cara al territorio (local, regional, nacional e internacional), es librar un debate, no solo para poner en evidencia las elitistas concepciones y prácticas de las autoridades de las universidades autónomas, sino para librar una profunda, crítica y propositiva discusión sobre la pertinencia del currículo, la práctica educativa y la investigación en nuestras novísimas Universidades Territoriales, que con demasiada prontitud parecen “acomodarse” al estado de cosas, alejándose progresivamente de la “transformación” universitaria, por omisión, por acción o por comodidad. Si la Asamblea Nacional Constituyente, ha de ser la expresión de la totalidad de las diversidades, que conforman nuestra sociedad, y que la concepción de la democracia ejercida mediante representantes electos a partir del territorio, puede y debe ser perfeccionada, profundizada y sincerada con la elección de vocerías de las distintas comunidades, en nuestra opinión, si bien la palabra usada por el Presidente Maduro fue sectores, “comunidad” se ajusta con mayor precisión a la dinámica a la que nos referimos. Estos “voceros” “comunitarios” pueden ser un gran paso adelante en el sentido de la democracia popular y revolucionaria, en la que el “pueblo” no es una entelequia amorfa, sino la expresión de sus organizaciones, de sus comunidades organizadas, de los intereses políticos y económicos de estas, y la educación, la universidad, no escapa a esta realidad, no puede evadir esta posibilidad, por el contrario está inmersa en ella y le corresponde aportar desde el compromiso, y los actores revolucionarios en el seno de esta comunidad universitaria, estamos llamados a construir, presentar y promover propuestas que superen por mucho la Cláusula 3 y se pongan a la altura dela convocatoria hecha por el Presidente Maduro, salvando, o mas bien acortando la distancia entre Convención Colectiva y Constituyente.
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