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Eric Carrasco
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¿Qué piensa un vendedor cuando se dirige a la visita de un piso? ¿Y el comercial?... Una cosa es segura, ambos puntos de vista son totalmente diferentes y en este artículo te vamos a poner en situación.

COMPRADOR VS VENDEDOR: Basado en hechos reales...

Narrador Vivencio:

Eh, eh tú, si tú… préstame atención unos minutitos porque tengo algo que contarte: ¿Alguna vez has buscado piso y has acabado tan harto que lo único que te apetecía era coger del cuello al vendedor?, o por el contrario ¿Has intentado vender un piso hasta que te han entrado ganas de demolerlo tú mismo?

Vale, vale, no hace falta que me contestes, pero si te sientes identificado supongo que creerás que en el negocio de la inmobiliaria cada uno mira por lo suyo y a fregarse las manos. Crees que la relación sana entre vendedor y comprador es un cuento para niños.

Pues no es así, ¡Vaya que no!, te aseguro que he sido ambos en algún momento de mi vida, he visto y escuchado de todo porque hay gente de todo tipo: los que miran por sí mismos, los solidarios, quien te intenta engañar, los que dan una imagen diferente de su persona… Pero es solo un mecanismo de defensa a través del que se debe ver más allá, porqué la relación entre comprador y vendedor sana es posible.

¿Aún no me crees? Mejor te pongo en situación:

Capítulo 1: El encuentro

“El día ha sido agotador, ambos corren hacia el lugar de quedada mientras ven como se empiezan a acumular las nubes en el cielo… Genial, para colmo empeora el tiempo. Cruzan la esquina a toda prisa, uno cree que debe estar diez minutos antes y el otro sabe que va tarde… Se divisan el uno al otro al final de la calle y no pueden evitar el cruce de miradas, así que sonríen con pocas ganas y recortan distancias:

-Comprador: “Eh… vaya, parece que ese es el comercial. Míralo, con su trajecito y sonrisa falsa, con ganas de venderme el piso. No es que me interese mucho, vengo por venir, por sumar uno más a la lista. Estoy empezando a cansarme de buscar, pero… ¿Qué otro remedio me queda? Veremos cómo me intenta colar este cuchitril. Porque sí, seguro que lo es. Y como está el precio últimamente para vivir en Barcelona, no estoy para que me enseñen estas cosas. Que se han pensado ¿Qué tengo un banco en casa?”.

-Vendedor: “Por cómo me mira parece que ese es el de la visita… seguro que piensa que soy un tío bastante serio así de lejos… normal, con lo que me ha costado el traje nuevo más le vale dejarme con buena presencia para los clientes. A ver… si, parece alguien a quien poder venderle el piso, aunque tampoco es muy difícil ya que es una pasada. Ya quisiera yo ese comedor, para derrumbarme en el sofá cada vez que llego de trabajar y poder colgar mi estupendo traje en ese armario de la habitación doble”.

-Comprador: “Vale, a ver si me acuerdo de lo que tengo que preguntarle: ¿Cuánto de reserva por si estoy interesado?, ¿Es un piso exterior o interior?, ¿Qué tal los vecinos?, ¿A cuánto ascienden los gastos de comunidad?... Bah, no sé ni para que repaso tanto, si después solo le voy a preguntar si el precio es negociable, si es que me acuerdo, además no voy a durar ni 5 minutos dentro de ese antro”.

-Vendedor: “Se acerca, mejor será que me ajuste la chaqueta… ¿Tengo bien el pelo? Vamos, vamos, tú puedes, eres un comercial y muy bueno, con experiencia, podré hacerlo bien y, y… Mejor hago como que miro el móvil hasta que llegue”.

-Comprador: “Dios no se ni que hago aquí, encima está empezando a llover y con la bronca que me he llevado en el trabajo del jefe, estoy que me cargaría a cualquiera. Al del traje mismo”.

-Vendedor: “Aah… maldita sea, me están entrando gotas en la ropa, bueno será mejor que me ponga manos a la obra, aquí viene…”

Ambos se encuentran, se miran y ponen la mejor de sus sonrisas falsas, estrechándose la mano y diciendo al unisono: ¡Encantado de conocerte!”

Narrador Vivencio:

Eh, eh, pausa, stop, detente que quiero hacer un comentario. ¿Te has quedado con la escena? Bien, porque debes tener muy presente que esta es la primera toma de contacto entre vendedor y comprador, es como una cita a ciegas, pero menos divertido… como cuando recorres cinco pisos en el ascensor con un desconocido, aquí solo se habla del tiempo o si viste la falta del partido de anoche.

La mayoría de personas tienden a mostrar este comportamiento, y sí, sonreír se hace por cortesía, pero créeme que se nota y mucho. Es difícil confiar en alguien al instante de conocerlo, a no ser que sea Iron Man, porque madre mía, tienes que reconocer que ese tío sí que mola.

El caso es que este es el primer paso en la relación… ¿Llegarán estos dos a entenderse? Es super intrigante ¿A que sí?

Lamentablemente se ha terminado el tiempo (ooooh…) así que la semana que viene te contaré como sigue la historia, estate atento a la página de “Viviendas Unicas” para el próximo “episodio”. ¡Nos vemos!

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