Hoy se cumplen cinco años de la muerte del querido amigo y poeta Horacio Castillo (Ensenada, 1934 - La Plata, 2010). Pienso que la mejor manera de recordarlo es difundiendo su poesía. Por tal motivo, comparto aquí dos poemas de “Materia acre” (1974), elegidos casi al azar, ya que toda su obra es antológica.

SALTO

Primero es un vacío en el estómago,
enseguida una sensación de puro peso,
hasta sentir el tirón del correaje en los hombros
y la flor de seda que se abre encima de nosotros.

Entonces la respiración recupera su ritmo
y el mundo se ordena a nuestros ojos:
el campo roturado, las casas y los árboles,
el humo de la ciudad dispersándose hacia el río.

Hasta que la gravedad nos atrapa en su red
y nulas nuestras alas artificiales
caemos vertiginosamente contra la superficie
ávidos todavía de un aire que no es nuestro.

EXPEDICIÓN AL EVEREST

Después de los siete mil metros la presión descendió 
y cada paso fue un suplicio; debíamos beber, 
beber sin descanso, sobre todo dominar la ira 
que se apodera de los hombres en inactividad.

El viento del oeste que viene de Pamir,
de los glaciares de Karakorum, del Dhaulagiri y el Anapurna,
sopló toda la noche, y recogidos en las tiendas 
esperamos impacientes el amanecer.

La última jornada fue terrible: 
la sangre se espesaba en las piernas, 
los sherpas empezaban a desfallecer 
y los tanques de oxígeno se agotaban sobre nuestras espaldas.

Al fin llegamos a la cima: vimos abajo 
las torres de Rongbuck y más allá las de Thyangboche, 
y al sacarnos las máscaras para respirar el aire diáfano 
el cielo estaba tan lejano como de costumbre.

Más poemas de Horacio Castillo siguiendo este enlace: http://lospoetasnovanalcielo.blogspot.com.ar/search/label/Horacio%20Castillo  
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2015-07-05
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