Soy poco de polémicas roleras y menos por internet, que luego siempre se lía. Sin embargo, como me han mencionado explícitamente en el podcast de +Azrael Arocha voy a aprovechar para clarificar mi postura:

El sistema importa... algo.

Ciñéndonos a la parte mecánica, que es lo que voy a usar aquí como sinónimo de "sistema", hay mecánicas que pueden favorecer un tipo de juego u otro, por ejemplo: en Apocalypse world hay diferentes efectos si los jugadores tienen sexo entre sí, pero la zorra peligrosa anula cualquier efecto, en RuneQuest6/Mythras los personajes se crean atendiendo su pertenencia a una comunidad, paso a paso y tienen unas pasiones que pueden usarse para para modificar otras tiradas o incluso para determinar el comportamiento del personaje en un momento dado y en Kult 1ª ed los puntos de héroe se otorgan por heroicidades precisamente y en Hitos, la ficha de tu personaje es su historia prácticamente y los jugadores pueden influir en la narración utilizando sus mecánicas. Ergo, el sistema importa.

Otra cosa es que, personalmente, este de acuerdo con darle demasiada importancia a eso del sistema, ya que estos no habitan aíslados y puros en medio del éter si no que se utilizan siempre mezclados con una ambientación y un grupo de juego, siendo estos dos elementos tanto o más importantes.

Usando cualquier sistema se puede jugar a cualquier tipo de juego, las reglas sólo sirven para empujar en una dirección u otra, facilitan el salir de tu registro habitual, pero esa salida se puede lograr también usando la ambientación, el grupo de juego o la historia que se esté jugando en dicho momento y no hay un modo mejor o peor para hacer esto. Esta por supuesto ha sido la afirmación categórica y gratuita que todo escrito sobre el tema necesita.

Siguiendo con las gratuitidades, personalmente me resulta gracioso que se centre tanto la atención en el autor del juego, en su intención o lo que pretende transmitir, como si el rol no fuese un proceso comunicativo, con un emisor, sí, pero también con un canal, un código, un receptor, etc.

Tanto centrarse en el autor, es por así decirlo, positivismo decimonónico. Precisamente el rol, cuando se materializa es cuando se juega, cuando se conjugan las reglas, el mundo y los jugadores y eso sucede de la mano de los jugadores que devienen así en receptores y emisores. No hay motivo alguno para darle más importancia al acto creativo del autor y sus intenciones que al acto creativo y a la voluntad de los jugadores. Si una regla no gusta, se cambia, o se reinterpreta o se obvía, o se crean nuevas. Es el juego vivo lo importante, mientras que eso de "la verdadera experiencia que pretendía transmitir el autor" se me antoja algo apropiado par académicos alejados de la praxis. Será que soy más de la esetica de la recepción que de analizar la vida del autor para tratar de averigüar si el verso cuatro del segundo poema se debe a que le habían pisado el juanete... cosa que es interesante pero no hace que el poema viva. Este ya no pertenece al autor y si vive, vive en sus lectores.

Por eso, el sistema importa... algo. Todo dicho desde mi punto de vista, claro.
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