SEMANA AGRADABLE - Mario Prieto Martínez

He visto muchas cosas, y todas difíciles de entender. Estos actos que he visto estos últimos días, muy difíciles como he dicho, estaban relacionados con mis obsesiones habituales.

Se me olvidó presentarme. Soy Mario, y estudio en el mejor instituto público de Cuenca. Decían que era el mejor hasta que empezaron a poner discapacitados y delincuentes verbales, y eso empezó a alentarme un poco, ya que me gusta mucho que haya discapacitadas y gamberrillas, algunas muy guapas, como una trisómica que va a grado medio [down (nombre popular) o subnormal (adjetivo que usaban hasta los años 80 para llamar a gente como ella)] llamada May, o una chica de PCPI que llegó a involucrarse en la izquierda abertzale llamada Naiara (¡y eso que es de Villar de Olalla!).

Ahora toca hablar de todo lo que ha pasado esta última semana en mi vida. Mi semana extraña empezó el lunes. Ese día, a cuarta hora, hubo clase de literatura. Leí junto a Julia, Carlos y Stefanie unos poemas de Horacio y Marcial, que me recordaron a mi vida diaria. El poema de Horacio terminó diciendo algo así como "ya va siendo hora de encontrar un esposo", y eso me sirvió como algo que utilizar para entrar a las chicas cuando fuera de fiesta por las discotecas de La Calle. Hice una versión:

ME EVITAS
Me evitas, filosofía, cual joven italiano
que busca a su madre temoroso por montañas inaccesibles,
no sin un miedo vano de los autoritarismos y el moderantismo.
Pues ya si la llegada de la navidad estremeció la tristeza de la gente,
ya si los pobres funcionarios no cobraron su paga festiva,
hay un temblor en sus teorías y su gente.
Sin embargo, yo no te persigo cual las administraciones
a las radios piratas en los 80 para aniquilarte:
deja ya de seguir a Rubalcaba,
es tiempo de más facilidad para aprobarte.

El otro poema, el de Marcial, hablaba de la envidia, y esto se vio reflejado. Tanto, que hice mi versión del epigrama:

UN ENVIDIOSO DE MARIO
Revienta uno de envidia, queridísimo Juan Ávila,
porque España lee mis blogs, revienta de envidia.
Revienta de envidia, porque en cualquier celebración
me indican con el dedo, revienta de envidia.
Revienta de envidia, porque Cospedal y Pardo me
han concedido el derecho que tiene un adolescente
con síndrome de Asperger, revienta de envidia.
Revienta de envidia, porque tengo en mi móvil
aplicaciones varias para seguir con mis blogs y un pequeño
espacio en mi cuarto, revienta de envidia.
Revienta de envidia, porque soy invitado frecuentemente,
revienta de envidia.
Revienta de envidia, porque soy querido y
porque soy elogiado;
que reviente quien revienta de envidia.

Cuando el profesor, Alejandro Valcárcel (que también da lengua castellana), me preguntó si le había escuchado, le dije que el epigrama del envidioso me ha encantado tanto que he hecho mi versión aprovechando la fama que tengo como bloguero.

Ese mismo día, por la tarde, se celebraba el IV Certamen de Teatro Aficionado para discapacitados, y el grupo al que pertenezco, de trisomía, representaba una obra sobre dos chicas que veían el Festival de Eurovisión y se ponían a discutir sobre sus favoritos. Me encargué del guión, puesto que soy el que más sabe de festivales de la UER de mi grupo. Se llamaba "Europa vive una celebración", y nos ganó la asociación Crisol con una adaptación de Echegaray. ¡Está claro que la originalidad jamás triunfará en este país en crisis profunda!

El martes, Naiara vino a mi clase, y vio que me encantaba esto de los blogs, así que me pidió que quedásemos el viernes a las 17:00. Ese día a esa hora, en el único cine de la ciudad programan varias películas. Naiara quería ver la típica película que idealizaba el fin del mundo, porque según ella, las películas apocalípticas vienen bien por si lo que dicen los mayas es cierto. Por la tarde, le envié con mi Android un vídeo editado por la NASA y sobredoblado por mí, en el que se hablaba de que la ciencia ha demostrado que lo que se acaba el 21 de diciembre es un ciclo de la cuenta larga, porque el 22 empieza el siguiente. Naiara me contestó al vídeo (por cierto, se lo envié por WhatsApp) diciéndome: "Tienen razón, y en mi familia, en la que mi madre es periodista y mi padre es concejal y diputado nacional, no creen en el cuento del fin del mundo, aunque en casa tienen un poema de Horacio sobre el fin de la vida, y me encanta. Si quieres, te lo envío". Y me lo envió. Queda claro que hemos empezado relación.

El miércoles, un canal de la TDT ofreció un episodio de una de mis series preferidas. Al principio, la hija mayor de la familia protagonista estaba en ropa interior debido a que la calefacción no funcionaba. ¡La forma más elegante de que los jóvenes seduzcan de aquella manera! ¡Venga! Desde ese día, la actriz que interpretaba a esa chica, Ana Polvorosa, entró en mi imaginación erótica, un mito erótico más de adolescencia junto a muchas actrices de Victorious o Violetta. Justo esa tarde, después de ver esa escena, puse la segunda cadena, que ofrecía un documental sobre el Sexenio Democrático en Castilla-La Mancha. ¡Nadie en Cuenca quería que estuviese Amadeo I, como si nos gustase que Isabel II se encaprichase de los moderados! Por la noche, empecé a preparar la decoración navideña, aunque tarde, mal y deprisa. ¿Cómo puse el árbol? Mal, tuve que tirar de mis padres para mejorar la decoración. ¿Y el belén pre-"Infancia de Jesucristo"? Mal, desordenado y sin relación lógica. Tuvo que reordenarse al día siguiente.

El jueves (no es la revista, si lo fuera, podía haber dicho La flaca o El Papus), seguí de mensajes con Naiara. Ella me dijo por fin que era su chico ideal. Ella destacó de mí que soy bloguero, con perspectiva de futuro, mucha iniciativa e imaginación, y eso en su familia gustaba. Se lo dije a mis padres, pero les oculté información para que no supieran que llegó a ser abertzale. Les gustó que le gustase mi profesión de bloguero. ¡Mis padres han aceptado mi relación con Naiara! Por la tarde cercana a la noche, me fui de cena con mis compañeros de literatura, economía y francés. Estuvo muy bien, puesto que hablamos de todo. Lo más interesante que se dijo, la corrupción en la caza en Guadalajara. ¡Increíble, los castellanomanchegos también somos corruptos, no me extraña que estemos al nivel de Botsuana!

Para terminar, el viernes por fin tuve mi cita con Naiara. Un cambio de planes hizo que al final viésemos una película protagonizada por Olivia Holt. ¡En Cuenca te estrenan casi cualquier cosa! La película hablaba de una chica joven que tiene un grupo de pop y una familia de cazamonstruos. Curiosamente, quien provocó uno de mis empalmes fue Katherine McNamara, que con su característica de poseída por un espectro, me encandiló. ¡Venga, no tenía bastante esta semana con Ana Polvorosa como para que ahora llegase McNamara con los labios pintados de rojo interpretando a una poseída! La cita acabó en beso, pero nadie nos imaginamos lo demás, porque la cita acabó cuando volví a mi casa.

Hoy, en el momento de redacción, han repuesto una entrega eurovisiva de un concurso de famosos imitando cantantes, y vi la parodia que Arturo Valls hizo de José Vélez (el famoso Pepe Gáfez). El cantante de Gran Canaria dijo recientemente que iba a denunciar a ese programa porque la actuación de Valls fue una idealización burlesca de su supuesta mala suerte continua. ¡Ni Mesonero Romanos con sus Escenas Matritenses! Aunque no todo iba a ser bueno en esta semana especial para mí: el novio de Stefanie, mi compañera de literatura, se ha suicidado por el desahucio de sus padres (se nota que Liberbank se hartó de que no cobrasen la hipoteca), y dejó un fragmento de "Nochebuena de 1836", escrito por el mejor periodista de la historia de este bello país nuestro, Mariano José de Larra. En ese artículo, Larra decía que el 24 es su número fatal.

Como les escribo, la mejor semana de mi vida ha acabado en el suicidio del novio de mi compañera de literatura. Eso sí, ya tengo una relación y vuelvo a ser importante para mis amigos y para mis cercanos.

Licencia: CC BY-NC 3.0
http://creativecommons.org/licenses/by-nc/3.0/deed.en_GB
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