Hola, soy nuevo aun que me encanta hacer relatos, espero que acojais bien el mío.

Para empezar yo estaba estudiando la secundaria. Nuestra profesora de Ciencias de la Naturaleza nos había propuesto ir de escursión al ''El bosque de la niña''. Su nombre era otro pero todos lo conocían como ''El bosque de la niña''. Para ser sinceros, nadie sabía siquiera por qué se le llamaba así pero aun así, así es como se le decía.
  La profesora nos lo había propuesto porque era un lugar en en el que casi nadie habitaba y, además de tener un precioso paisaje, tenía abundante fauna y flora que poder ver y estudiar. Tras un par de días, todo se decidió, iríamos de excursión y acamparíamos allí durante una noche.

  El día de la excursión todos estaban nerviosos pues íbamos a acampar en mitad de un bosque al que tildaban los locos como un lugar de terror. Nosotros no, no temíamos a un simple bosque corriente y moliente, como todos los demás pero, eso sí, las historias sobre él salían a a patadas.
  Cuando entramos en él un extraño aura nos envolvió a todos, no era miedo, ni alegría, solo era la emoción de explorar algo nuevo.
  Al llegar la noche encendimos un yesquero pues a Simón, el profesor de arte que había venido a acompañarnos y era el encargado de traer la luz para iluminarnos que, al parecer, se le había olvidado.
  Todos nos sentamos al rededor del yesquero sobre algunas mantas ignífugas que habíamos encontrado en el armario de material para profesores. Miramos el fuego y contamos nuestras historias de miedo.
La verdad es que casi todas eran penosas. Tras una larga hora de aburrimiento decidimos que nos íbamos a acostar y, antes de que nadie se levantara el yesquero se apagó, un segundo más tarde volvió a prender. De repente, un señor más estaba sentado, junto a los profesores, estaba un señor singularmente extraño. ''Esperen, aun quedo yo'' dijo levantando el dedo y sonriendo como un niño. Todo el mundo lo miró con sorpresa. Tenía una vestimenta de pescador, con una gorra vieja y una camisa roja a cuadros. Sus labios eran finos y sus dientes picados y amarillentos. Sus ojos estaban desorbitados y eyectados en sangre. Su cara expresaba locura y, aunque tenía una cara feliz como la de un niño de tres años con un juguete nuevo, se podía percibir tristeza, una tristeza que podría ser detectada a kilómetros.
  Por alguna razón todos nos vimos impulsados a escuchar su relato.
Antes de comenzar, nos miró expectante, soltó una risilla y nos dijo ''Bien, aquí está el relato''

  ''Había una vez, hace mucho tiempo, una chica llamada Vila, un curioso nombre que pusieron sus padres de un idioma nativo cuyo significado era ''cruel''. Los padres de Vila eran malos con ella. La pegaban, la insultaban, se reían de ella y su hermana... ¡Oh, su hermana! Ella la azotaba, la manipulaba, la destrozaba... El único consuelo de Vila era su único amigo, un pequeño oso de peluche con cara fiera pero compasible. Un día, el padre había tenido una pelea en el trabajo pero no expresó su furia hasta que llegó a casa y atizó a la niña con un garrote en la cara, aciendola sangrar por la nariz y por las mejillas. Gimió dos veces pero paró cuando llegó su madre que con un trapo arapiento golpeó a la niña en la cara, haciendo sangrar su voca, y su hermana, por despecho, le propinó una patada en el culo y Vila, sin querer, se engancho la mano a las medias de su hermana y se las rompió. Su hermana, furiosa, le gritó y, con ojos llenos de indignación, miró al peluche, se aercó y le partió una oreja.

  - ¡NOOOO! - gritó Vilá sorbiendo mocos y dejando caer cataratas de lágrmas
  - Con que ''no'' ¿eh? - dijo la hermana arrancando su otra oreja.

''¿Que se siente?'' preguntó una y otra vez a Vilan mientras arrancaba sus piernas una por una, y arrancando finalmente la cabeza y las manos del peluche, sacó un mechero y quemó su relleno mientras sonreía. Entonces Vila empezó a llorar sangre, sacó un cuchillo de su vestido y, trece minutos más tarde solo quedaban los trozos de la chica a la que Vila había descuartizado mientras le preguntaba qué se sentía. Acto seguido se reía. La madre, extrañada, entró y vió como había un cuermo descurtizado y Vila, con un cuchillo ensangrentado en la mano, reía y lloraba sangre. Horrorizada, salió corriendo por la casa y... tras mucho que correr, dio cuenta de que había sido en vano pues a los seis minutos Vila la aprisionó y consiguió llevar al mismo cuarto al que había llevado a su hermana. Seis minutos despues solo quedaban los trozos del cuerpo de la madre, no los de la hija muerta pues en sus istio solo había polvo. Tras una ventana estaba el padre que lo había presenciado todo, sabía que él era el siguiente y que dialogar o enfrentarse a ella no le valdría, solo huir. Sin embargo el sabía que huir no serviría de nada tampoco, así pues, abrió la puerta de la habitación en la que se encontraban Vila y el cadaver en ella echo un barril de alcohol y una cerilla. Acto seguido cerró la puerta y vió como la habitación ardía junto con todo lo que se encontraba allí. El padre, aterorizado, no pudo soportar tan terrible visión. Trece minutos después, volvió y vió lo que había en la habitación: tierra, ni zenizas ni plastico ni cadaveres, solo tierra. El padre huyo y huyo hasta que no se supo más de él.
  Cuentan que todas las noches tras el crepúsculo, cuando pasan tres veces, trece minutos, el espíritu demoníacomo de la niña vuelve a matar a su padre pero siempre se equivoca con un simple turista pues su padre puede no estar ya aqui. Y por este relato, es por el cual lo llaman ''El bosque de la niña''

  Todos habíamos quedado mirando al señor con cara expectante, este nos miró y chasqueó los dedos y de repente el yesquero se apagó y volvió a encender dejando ver que el señor había desaparecido. Pero no solo el, también una compañera de clase. Todo el mundo quedó horrorizado y empezó a buscarla y a llamarla. Los más valientes montamos una expedición y empezamos a buscar. Tras trece minutos de paseo encontre una cas abandonada pero con una luz en un cuarto, encendida levemente. Me asómé por la ventana y vi luna abandonada habitación de un blanco amarillento y polvoriento y en el suelo, como no, tierra.





Espero que les haya gustado este relato y espero su opinión.

Firmado,
Paulfat
 


Licencia: CC BY-NC 3.0
Shared publiclyView activity