#miRelato  

Ya modificado y recién salido del horno según los cánones de esta comunidad:

Mi primera y más íntima experiencia 

Yo tenia apenas trece años, y ella había ya pasaba de los catorce, en aquel curso solo compartíamos algunas miradas por mi parte y el banco doble en clase de pretecnología, ella era la mas popular, la mas veterana, la de mejores curvas, la que siempre levantaba la mano para contestar, todos querían estar a su lado, ella era “la repetidora”, y yo solo un chico mas con apenas una espinilla que se resistía a irse de mi mejilla.
Los días pasaban y mis intentos por acercarme a ella eran infructuosos, siempre estaba Fran, mejor atleta, más alto, menos listo, con carencia en los deberes y con las zapatillas más caras, un agobio para una persona como yo, con la categoría a la altura de mi autoestima. 
Pero, a veces en la vida, un revés puede solucionar algo tan trágico como mi situación, “tenia una salud de hierro” y en la época que la gripe brotaba cual florecillas en los jardines por mayo, mi suerte cambio, de repente y por otras razones puramente del azar, alentadas  por la alineación de varios astros en dos o tres galaxias, empecé a compartir con ella algo mas que tres horas en la clase de pretecnología, empezamos a “salir”, ella rápidamente diosese cuenta de mi habilidad innata y mi coeficiente, se pego a mi algo mas, intercambiábamos algunas tardes en la biblioteca su compañía por mis clases de matemáticas. Sin darme cuenta deje atrás mi carrera de futbol, vacío que fue fácil de rellenar según Marcos, mis tertulias con Pedro sobre el sexo de los ángeles, pero es que era tan dulce, sus largas piernas abrigadas por los leotardos rojos, su faldita escocesa mas corta que las mangas del chaleco a juego con la camisa siempre por fuera, esa cola de medio lado, siempre con algún mechón de pelo suelto, y todo esto me esperaba en la biblioteca de cinco a seis.
Como en todas las relaciones, la nuestra empezó a demandar mas compromiso y tiempo, tiempo que rellenábamos como dos abuelos en los bancos del parque esperando a que se fuera el sol, aun con el frio en los días nublados. Ella seguía manteniendo la misma sonrisa, los mismos labios a los que yo intentaba acceder, creando toda clase de situaciones, pero ella hábil las dirigía a una zona de vacío e incertidumbre. Recuerdo que estábamos en el meridiano del curso y ya en mis notas se hacia notar la bajada escalonada que sufría mi grafica académica y que hacia yo para remediarlo: NADA, solo soy un pequeño mortal, un niño al que solo le besaba su mama por las mañanas. Con las calificaciones en la mano para entregárselas a la tutora, decidimos que esto tenia que cambiar, decidimos que nos esforzariamos, que estudiaríamos mas y así fue, empecé como en cualquier ensayo a barajar hipótesis, salí a la calle en busca de información, leí todo lo que a mi corta edad podía obtener, apenas dos o tres catálogos de ropa interior robados a alguna vecina. Dos días después de intercambiar información con mi “pareja”, decidimos ampliar horizontes y no limitarnos a nuestros propios medios, les preguntamos a nuestros amigos, pero claro ellos estaban en la misma situación que nosotros, apenas habían recopilado información del “tema”. Cogí hucha en mano derecha y martillo en mano izquierda y empape de monedas mi habitación, quedamos un miércoles por la tarde a las cinco, y nos adentramos en aquella sexshop, aun se me pone en vello de punta cuando oímos aquella voz a nuestras espaldas y tu mano cogió la mía por primera vez, frente al expositor de preservativos y como aquel señor, nos despejo algunas de las cuestiones que menos vergüenza nos costó contarles, mis monedas dieron para varios preservativos de distintos sabores y texturas, y su paga adelantada del trimestre le proporciono aquel aparatito que temblaba y brillaba a oscuras, entramos en aquella oscura tienda con distribuidor dos chicos y salimos un poco mas adultos, poseíamos información de todos los detalles relacionados con la seguridad, poseíamos los medios para ello, y si fallaba todo, siempre podíamos acudir a aquel aparatito. Ya informados, desde una perspectiva más amplia decidimos que aquello no deberíamos ejecutarlo en la biblioteca, iba a ser un poco incomodo desplegar todo aquel material sobre la mesa, tras las miradas indiscretas de los ocupantes del alrededor, necesitábamos un sitio mas intimo que nos proporcionó nuevamente el azar, ayudado íntimamente por la muerte de mi abuela, empujando a mis padres a ir al pueblo todo el viernes y parte del sábado, fecha perfecta para llevar a cabo nuestro ensayo. Mi madre dejo raciones individuales de comida en la nevera, solo calentar en microondas y listo, yo rellene un bol con patatas fritas y puse a enfriar varios refrescos, incluso compre varios aperitivos pues no sabía sobre sus gustos culinarios. Eran las seis y a la hora del timbre ya tenía todo preparado sobre la mesa: los preservativos, algo de ropa de encaje de mi madre,  el aparatito que no paraba de brillar e incluso medio paquete de cigarrillos robados a mi papa, mi nerviosismo me había llevado a lucir mi chándal nuevo, tenia que estar cómodo para la ocasión, no sabia el tiempo que nos llevaría, ella por el contrario tras abrir la puerta, me regalo una imagen que aun guardo con las fotos del montaje de aquella tarde, lucia un precioso vaquero negro ajustado, jersey rosa palo y un abrigo entallado beige, he de reconocer que me impacto aquello, me quede apoyado en el quicio de la puerta esperando un beso, pero ella me aparto y entro como si estuviese en su casa, dejándome ver su silueta por las espaldas que se alejaba pasillo abajo buscando el salón. Se sentó en mi sofá de poli-piel negro, yo le serví un refresco de cola y varios cuencos con patatas y golosinas, ella se acomodó, inspecciono todo el material que disponíamos, bebió un trago largo de refresco y saco de su mochila un lápiz y se recogió el pelo con él, dejando su cuello al descubierto, yo por mi parte cogí dos bolígrafos nuevos de mi cubilete y le ofrecí uno con unos cuantos folios en blanco, me senté al lado de ella, frente a la mesa repleta de artilugios. De aquella tarde que no duro más de dos horas, salió el mejor trabajo sobre sexo de ciencias de nuestra clase.
Licencia: CC BY-NC 3.0          
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