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Bruno alcaraz masats
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ras unas obras de rehabilitación que se están llevando a cabo en un edificio de la calle de Granada Arco de las Orejas número 5, actualmente en fase de excavación arqueológica, se pueden apreciar restos de la línea principal de la Muralla de la Medina al-Garnata y las paredes en recodo del Torreón donde se abría la Puerta de Bab al-Ramla

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ras unas obras de rehabilitación que se están llevando a cabo en un edificio de la calle de Granada Arco de las Orejas número 5, actualmente en fase de excavación arqueológica, se pueden apreciar restos de la línea principal de la Muralla de la Medina al-Garnata y las paredes en recodo del Torreón donde se abría la Puerta de Bab al-Ramla.

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ACEQUIA REAL DE LA ALHAMBRA

La acequia, del árabe al-assáqya, y este del árabe clásico sāqiyah, irrigadora, es una zanja o canal que se labra en la tierra y por donde se conduce el agua, mediante acueductos y norias, para alimentación y riego, fueron las principales obras de ingeniería que emplearon los andalusíes para la distribución del agua, tanto en grandes predios como en pequeños jardines.

Cuando llegaron en 711 a Hispania, los árabes se encontraron una red de acequias romanas y reaprovecharon su estructura mediante la ampliación y la intensificación en su uso, con la creación de acequias mayores, menores y brazales que, con un ingenioso sistema de distribución del agua, fue la base de una emergente agricultura.

En Granada, tanto El Albayzín como la Alhambra, eran zonas carentes de agua continua en sus cotas superiores y así, la dinastía zirí, que se instaló en El Albayzín y la dinastía nazarí que se trasladó a la colina de la Sabika, crearon dos acequias con usos distintos.

Los ziríes trazaron la acequia de Aynadamar desde Fuente Grande, en Alfacar, y dieron agua mediante una red de algibes a toda la población en El Albayzín, en tanto que los nazaríes trazaron la acequia Real de la Alhambra para abastecer de agua la ciudadela de poder, creando en la Alhambra una ciudad del poder dentro de la ciudad de Granada.

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TRAS EL MITO DE LA ''ORZA DE ORO''

Artículo publicado a doble página en IDEAL.

Los tesoros de moros, moriscos, judíos y piratas permanecen ocultos
en montañas, cuevas, sótanos y murallas de Granada.

Tierras de historias y leyendas de grandes riquezas abandonadas
tras la conquista de Granada y la guerra de las Alpujarras.

Por JUAN ENRIQUE GÓMEZ Y MERCHE S. CALLE
Publicado en Diario IDEAL / Waste Magazine

Morayma, la esposa de Boabdil, escondió sus más preciadas pertenencias en los alrededores del castillo de Mondújar.

Poco antes su suegro, Muley Hacén, mandó buscar tres diamantes negros escondidos por Alhamar, en grutas de las altas cumbres de Sierra Nevada, mientras Aixa, su esposa despechada, dejó su ajuar en los muros del castillo de Salobreña, y años más tarde, con la expulsión de los moriscos y judíos, los cerros de Granada, la Alpujarra y tierras del noreste y del poniente, se llenaron de recónditos escondrijos en los que ocultaron orzas repletas de monedas de oro y piedras preciosas que aún esperan a ser recuperadas cuando, algún día, las familias vuelvan de su destierro centenario.

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LOS "GORRONES" EN EL SIGLO XVI.

Estudio de la palabra "Gorrón"

A los moriscos que no se fueron, se les llamó "gorrones" por no saber labrar y laborar el campo y la cosecha.

De los que si lo sabían hacer, decían:

"Quien tiene un moro, tiene un tesoro."

El sentido de la palabra “gorrón” actualmente en el diccionario de la Real Academia es muy amplio:

“Que tiene por hábito come, vivir, regalarse o de vestirse a costa ajena”.
Para “gorrona” dice escuetamente “Ramera”.

María Moliner viene a decir lo mismo con otras palabras:

Gorrón: “Aprovechado. Se dice de la persona que abusa de otra haciéndose invitar o no pagando las cosas o servicios que utiliza” , y para el femenino, “prostituta”.

Dado el matiz moral resbaladizo que fue tomando este vocablo, no puede extrañarnos la abundancia de su empleo en el lenguaje de germanía, entre las gentes del mal vivir.

Alonso Hernández, en su léxico del marginalismo, recoge algunos de los matices que pueden deducirse de los textos:

1 - como “estafa; sobre todo en el sentido de comer y beber a cuenta de otro”.

2 - “estafador o gorrón”.

3 - “el que vive a cuenta de otros y sin trabajar; el que estafa a los demás para vivir”, y cita un texto que nos lleva al extremo de la gorronería:

“Hállase precisado el arrollador de tumbas a gorjearlo de balde, y la parroquia a recibirlo de mogollón, y son gorras en la vida y en la muerte” (Visitas por Madrid, 382).

Añade aún algunos textos muy significativos:

“Convocó tres o cuatros gorrones de su profesión y éstos a otros ( Aventuras del bachiller Trapaza, IV).

“y ahora son utelas de perdularios, escondite de gorrones y jaula donde se aporrean los tunantes sopones...” (Visitas por MADRID, 432).

Define a la gorrona también como “ramera”, pero añade una extensa explicación muy significativa:

“En un tipo muy parecido al de la buscona, hasta el punto que puede decirse que se confunden frecuentemente.

La diferencia está en que la buscona, coloca todo su afán en sacar dinero u otras cosas a sus admiradores sin que por ello se prostituya obligatoriamente en pago del bien recibido; en cambio, la gorrona parece que se prostituye siempre, de manera que el acto de recibir presupone el de entregarse a cambio.

Además, la gorrona es casi siempre una prostituta callejera, sin grandes ganancias ni pretensiones, mientras que la buscona puede ser, aunque sólo sea en apariencias, una mujer de un cierto bienestar”.

Su degradación física y moral la lleva al escalón ínfimo de la sociedad:

“si – le dije – aquí verás pobres, pobras y pobretas, gorronas de puchero en cinta, de las que se arriendan en la corte... por un zoquete de pan de munición y un par de coces; a estas no las prenden por gorronas, sino por infelices” (Visitas por Madrid, 398).

Alonso Hernández describe a la gorrona de puchero en cinta como “la ramera que se prostituye, normalmente por cuenta propia y casi siempre por la comida”.

En cuanto a la aplicación del vocablo “gorra”, en el sentido de ‘gorrón’; Covarrubias advierte sobre el error de identificar esta palabra con la prenda de cubrir la cabeza, cuando dice:

“Solemos dezir Fulano se hizo gorra o es un gorrón, y es término muy usado y poco entendido, porque tiene diferntes origen... Pues digo, assi que están en la conversación desean echarle della, y para mas encarecerlo le llaman gorrón".

En el siglo XVIII el diccionario de Autoridades le da un sentido a la palabra “gorra” totalmente desligado también:

“Metaphóricamente significa el entrometimiento de alguna persona sin ser llamada (a comer y beber, a algún festín, o cosa semejante). Esto es lo que se dice entrarse de gorra”, y cita, a continuación, el siguiente texto:

“Y reparó en yo me había hecho gorra, y comido de mogollón ( La pícara Justina, fol. 105).

Y da otra segunda acepción: “Vale también la misma persona entremetida y no llamada para alguna cosa”, con la cita de Quevedo:

“Mirará antes la mesa, y en viéndola sin pegote, moscón ni gorra, echará la bendición” (Carta del Caballero de la Tenaza).

Para la palabra “gorrón” se dice también en el Diccionario de Autoridades:

“ Se llama el estudiante que en las Universidades anda de gorra, y de esta suerte se entremete a comer, sin hacer gasto”, acompañado del siguiente texto:

“Mudando hábito en el de un gorrón, se acomodó a servir a aquel desenvuelto sacerdote” ( P. Juan Eugenio Nieremberg, Varones ilustres. Vida del P: Juan Núñez Barreto, I).

En las siguientes acepciones figuran algunas en las que el sentido peyorativo va en aumento:

“Se llama también el hombre perdido y vicioso, que trata con las gorronas y mugeres de mal vivir”, citando a Góngora:

“Que con los gorrones
de las plumas ricas
os hagáis gorrones,
y os mostréis harpías”

(Rom. Bur. 10).

Y de gorrona dice: “Las mugeres de baxa suerte, que sale a prostituir su cuerpo para ganar torpemente su vida”.

Con la siguiente cita de Moreto:

“Tú lo eres como fregona,
que estás ya con el afeite:
yo te he visto ir por azeite,
con capilla de gorrona”

(Comedias. El Licenciado Vidriera,
jorn. 2).

Con el aumentativo gorronazo, se llega a la cumbre de este escalafón picaresco:

“El gorrón que hace gala de serlo”, con la cita de Quevedo:

“Decía un estudiante de estos de la capacha gorronazo”

(Vida del gran Tacaño, cap. 15).
En cuanto al origen etimológico de estos vocablos, ya Covarrubias decía:

“ Y hase de advertir que Diego de Urrea dize que gorrón es nombre arábigo, de ‘gurarum’, que vale engaño, del verbo ‘gare’, que significa engañar”.

Creo que estas voces árabes a las que se hace alusión están referidas al verbo ‘garra’, cuya primera acepción, efectivamente, es la de ‘engañar’ alucinar a alguien con falacias, seducirlo cegándolo por algunas cosa, inspirar a alguien una confianza ciega o una vana esperanza con respecto a alguna cosa’, según lo traduce Kazimirski, el cual da también las acepciones de ‘matar a alguien ciegamente, como haría un asesino a sueldo’ y, la más interesante para este caso, de’cebar (a su cría), alimentarla introduciendo su pico en el suyo (se dice de los pájaros)’.

Como nombre de acción de este verbo figuran ¿gurr y girar’, el primero de los cuales habría de dar al castellano, en una evolución fonética normal, las voces “gorro” y “gorra”.

La voz ‘gurr’ significa en primer lugar ‘alimento que un pájaro mete con su pico en el pico del pollo’.

No es necesario tener mucha imaginación para encontrar una relación directísima entre nuestro “comer de gorra” y la forma de alimentarse los polluelos:

"Claramente se alude a la acción de comer valiéndose del esfuerzo de otros, en este caso los padres, sin tener que realizar mayor trabajo que abrir muy bien la boca para que, opíparamente, los que han buscado la comida, afanosamente, le llenen el buche hasta que esté bien repleto.

Para mí, este polluelo, esperando en el nido a que le traigan su pitanza, es el más claro símbolo de lo que la sociedad vino a llamar después un “gorrón”.

Eva López Amat.
Bruno Alcaraz Masáts.
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11/8/16
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EL CÓDICE CALIXTINO

La primera guía turística de la historia, un poco racista

El Códice Calixtino, desaparecido de la catedral de Santiago, quizás robado, es una pieza insólita, irrepetible. Si no se recupera, habremos perdido una pieza clave de nuestra historia colectiva. Una de sus partes, la quinta y última, es la Guía del peregrino, escrita hace 1140 y considerada como la primera guía turística de la historia.

La escribió Aimerico de Picaud, un monje cluniacense francés que peregrinó a Santiago a caballo y fue anotando lo que veía y oía, casi como un reportero. ¡Ya militaban los franceses por aquel entonces en la grandeur y miraban un poco por encima del hombre al resto de los mortales, casi con ojo racista! Permitidme la autocita, lo que mi hijo Ignacio y yo escribimos sobre este personaje y su guía en el capítulo dedicado al Camino de Santiago de nuestro libro La nación inventada:

“En el siguiente siglo, en el XII, la peregrinación llega a su momento de máxima expansión con una bula del Papa Calixto II que concede el perdón de todos los pecados, la indulgencia plenaria, a todo aquel peregrino que visite la tumba de Santiago los años jubilares: aquellos en los que el día de Santiago, 25 de julio, cae en domingo.

Para Compostela, es un chollo frente a Roma, su gran rival en materia de peregrinaciones (Jerusalén era un destino suicida): mientras que en Roma el jubileo sólo llega cada veinticinco años, una vez en la vida media de una persona de la época, en Compostela hay jubileo más o menos cada seis calendarios. El Camino se llena de peregrinos y con ellos también llega la primera gran obra pública de los reinos cristianos: los puentes, los hospitales y los caminos; la infraestructura del negocio.

Uno de los peregrinos es un francés, Aimerico de Picaud, que llega a Santiago de Compostela en el año 1143 y escribe la primera guía del Camino, recopilada en el Códice Calixtino, un manuscrito donde también se recogen todas las leyendas ya resumidas sobre el hallazgo de la tumba y otros milagros y que hoy se conserva en Compostela.

Picaud, en su viaje, no deja muy bien parados a los cristianos hispanos de la época, unos pueblos incultos y atrasados bajo los ojos de este religioso francés. Los navarros y vascos “torpemente visten y torpemente comen y beben”. “Si los vieres comer, los considerarías perros o cerdos. Si los oyeres hablar, te acordarías de los perros que ladran, pues tienen una lengua de todo punto bárbara”. “Navarro o vasco matan, si pueden, por una moneda a un galo”.

Los castellanos tampoco quedan mejor parados, aunque Picaud los denomina ya en el siglo XII como españoles, en contraposición con los vascos y navarros:

“Pasado Montes de Oca, a saber, hacia Burgos, siguen las tierras de los españoles, esto es, Castilla y Campos; esta tierra está llena de riquezas, con oro y plata, feliz, con tejidos y yeguas fortísimas, fértil en pan, vino, carne, pescados, leche y miel; sin embargo, está desolada de árboles y llena de hombres malos y viciosos”.

Picaud sólo salva a los gallegos: “Las gentes gallegas concuerdan mejor que las demás gentes españolas con las nuestras francesas, por las costumbres cultas; pero se las tiene por iracundas y litigosas en gran manera”.

Picaud, es evidente, no quedó muy satisfecho del viaje, tampoco de la gastronomía local:

“Si en alguna parte de España y Galicia comiereis el pez que el vulgo llama barbo, o el que los de Poitou llaman alosa, y los italianos clipia, o anguila, o tenca, sin duda moriréis próximamente, o enfermaréis. [...]

Todos los pescados y las carnes vacunas de toda España y de Galicia comunican extrañas enfermedades”. También se queja Picaud de los cobradores de portazgos, que se aprovechan para timar al peregrino:

“Salen al camino a los peregrinos con dos o tres dardos para cobrar por la fuerza los injustos tributos, y si alguno de los transeúntes no quiere dar las monedas a petición de ellos, los hieren con los dardos, y con esto les quitan el censo, afrentándolos, y hasta las calzas los registran”. El Camino de Santiago, ya lo sabréis, nace de una gran mentira que genera una gran revolución en la Península hace más de mil años. Se sabe con certeza que el apóstol Santiago el Mayor murió en Jerusalén en el año 44, decapitado por orden de Herodes. ¿Cómo pudo encontrarse el cadáver casi 800 años después y a varios miles de kilómetros?

Durante medio milenio, nadie relaciona a Santiago con lo que hoy es España, hasta que en el siglo VI un texto bizantino de dudosa autenticidad cuenta que el apóstol vino a la Hispania romana a evangelizar.

A finales del siglo VIII, y ya con los musulmanes ocupando gran parte de la Península y los cristianos del norte necesitados de milagros y santos tutelares, Beato de Liébana, un culto monje del monasterio de San Martín de Turieno, en el extremo occidental de la actual Cantabria, nombra a Santiago patrón de Hispania.

Y pocos años después, ya es casualidad, Paio, un ermitaño que vive y reza en el extremo noroeste de la Península, dice que ha encontrado la tumba del apóstol, convence de ello al obispo de Iria Flavia, Teodomiro, y ambos logran que el rey astur Alfonso II el Casto levante una iglesia en el lugar del hallazgo, iglesia que andando el tiempo acaba siendo la catedral de Santiago.

“Todo hombre moderno, dotado de espíritu crítico, no puede admitir, por católico que sea, que el cuerpo de Santiago el Mayor repose en Compostela”, escribe Miguel de Unamuno en 1922.

El Camino de Santiago, en fin, nace de una falsedad, pero nunca en la historia una falsedad generó tantas verdades relevantes. El Camino trajo a la Península el arte románico, la reforma cluniacense, la poesía provenzal, la urbanización y el fenómeno de las ciudades, el turismo, el dinero, la burguesía, las obras públicas, la hostelería… ¡La civilización, en suma!

Bruno Alcaraz Masáts.
Sonia Marín de Velasco.
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2/6/16
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LA CANCION PERUANA "EL CÓNDOR PASA", PERO... ¿DE DÓNDE VINO?

"El Cóndor Pasa" es una de las partituras de la zarzuela titulada "Soy la paloma que el nido perdió", que consiste en 3 partes (1 acto y 2 cuadros), y es una historia que se desarrolla en un centro minero peruano donde se vive un enfrentamiento racial entre los trabajadores indígenas del Perú con los colonizadores dueños de las minas.

La canción conocida como tal se ejecuta al final de la zarzuela, cuando entra en escena el cóndor de los Andes sobrevolando las alturas, simbolizando grandiosamente la libertad.

La acción transcurre en los albores del siglo XX, en un asentamiento minero de los Andes peruanos, de nombre Yápac.

El Cóndor Pasa… pertenece a una zarzuela con un acto y dos cuadros, cuya música peruana fue realizada por el compositor peruano Daniel Alomía Robles en 1913 y cuyo libreto es obra de Julio de La Paz (seudónimo del dramaturgo limeño Julio Baudouin).

Esta zarzuela incluye la famosa melodía El Cóndor Pasa, basada en la música tradicional andina del Perú, donde fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación en el año 2004.

Fue estrenada el 19 de diciembre de 1913 en el Teatro Mazzi de la ciudad de Lima, en Perú.
 
El arreglo para piano de la melodía más conocida de esta obra fue registrada legalmente el 3 de mayo de 1933, por la Edward B. Marks Music Corporation en la Biblioteca del Congreso USA, con el número 9643.
 
Cuadro 2°.

Es la melodía de El Cóndor Pasa la que suena y la aparición de un cóndor, el primero después de muchos años, es vista como el presagio de una nueva vida de libertad y les llena de esperanza.

“Todos somos cóndores”, gritan con alegría los mineros de Yapac.

Tocada según la partitura, compuesta y escrita por Daniel Alomía Robles (reconstruida por Luis Salazar Mejía, Claude Ferrier y Daniel Dorival); se escuchan las tres partes más conocidas y tocadas de esta zarzuela como son: Preludio, Pasacalle y Kashua.

Este arreglo todos lo tomaron como base para hacer su versión, excepto el quenista Facio Santilllán, que le añadió 2 notas a su versión, registrándola como coautor.

La única versión original fue escrita para Orquesta y Voz pero no para instrumentos andinos.

La reconstrucción de estos fragmentos musicales estuvo a cargo del musicólogo Luis Alberto Salazar Mejía. Colaboraron en la revisión de las mismas los maestros Daniel Dorival y Claude Ferrier.

En total son 7 partes musicales, de las cuales sólo escuchamos tres, estos fragmentos no tienen letras ni en español ni en quechua.

Todas las letras que existen para estas melodías son apócrifas y la revisión de las partituras son de Luis Alberto Salazar Mejía, Daniel Dorival y Claude Ferrier.

Obra extraída del CD que acompaña al libreto reeditado y presentado en el Ministerio de Cultura del Perú, el 16 de Julio del año 2013.

También forma parte de la música de la Zarzuela reestrenada el 14, 15 y 16 de Noviembre en el teatro de la UNI, celebrando sus primeros 100 años, ya que fue estrenada el 19 de Diciembre de 1913, en el Teatro Mazzi de la Ciudad de Lima Perú.

El libreto fue escrito por el dramaturgo Julio Baudouin. Producción General de Mario Cerrón Fetta.

Se presentó en público100 años después en la versión orquesta, según la partitura original.

El Cóndor Pasa sigue el compás clásico de 4x4, y generalmente se ejecuta en Mi menor, algo típico de las canciones andinas, aunque alternativamente también se suele tocar en Do mayor transposicionando la melodía 5 semitonos.

¿Tienes los cascos a mano? Úsalos:

Versión original de la partitura original, según la partitura de Daniel Alomía Robles:

https://youtu.be/7tIrD-QcqF4

Versión de Facio Santillan:

https://youtu.be/ZdMLUDEowwE

Versión de Simon&Garfunkel:

En 1970 el estadounidense Paul Simon, con el grupo Los Incas, realizó una versión de la canción con letra en inglés, escrita por Simon bajo el nombre de "El Condor Pasa (If I Could)" e incluida en el disco del dúo Simon & Garfunkel Bridge over Troubled Water.

Esta versión alcanzó una gran fama internacional, que hizo que se atribuyera la autoría de la canción a Simon de forma errónea.

https://youtu.be/hXSaYjcwqkA

Se llama PAN PIPES a la música que define el foklore andino, como es esta versión peruana cantada en quechua:

https://youtu.be/Z1E0nEe8RxM

Letra original en Quechua:

Yaw kuntur llaqtay urqupi tiyaq
maymantam qawamuwachkanki,
kuntur, kuntur
apallaway llaqtanchikman, wasinchikman
chay chiri urqupi, kutiytam munani,
kuntur, kuntur.

Qusqu llaqtapim plazachallanpim
suyaykamullaway,
Machu Piqchupi Wayna Piqchupi
purikunanchikpaq.

Traducción al Español:

Oh majestuoso Cóndor de los Andes,
llévame, a mi hogar, en los Andes,
Oh Cóndor.

Quiero volver a mi tierra querida y vivir
con mis hermanos Incas, que es lo que más añoro,
oh Cóndor.

En el Cusco, en la plaza principal,
espérame
para que a Machu Picchu y Huayna Picchu
vayamos a pasear.

Bruno Alcaraz Masáts -2014
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2/6/16
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LA PLAZA DE BIBARRAMBLA EN UNA DESCRIPCIÓN DE 1880

Plaza de Bibarrambla en 1834. Luis Muriel. 1834. Acuarela sobre papel.

Vista de la Plaza de Vivarrambla tomada en la planta de Muriel. En el ángulo inferior derecho, la siguiente inscripción se puede leer:

"Vista de la Plaza de Vivarrambla sacada en El Terreno Mismo por Muriel, 1834".

En este trabajo, la plaza Bib-Rambla de Granada en un día de mercado está representado, con la Catedral al fondo, con numerosos puestos y con todo un universo de personas que se mueven en torno al mercado de animación que llena la plaza, en tal de manera que el marco arquitectónico está oculto´.

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MINARETE DE LA MEZQUITA MÁS ANTIGU DE AL-ÁNDALUS.
La sierra de Aracena pone el marco al pueblo blanco de Almonaster la Real, donde el sol consigue desprender destellos del encalado de sus casas y de las enrojecidas tejas con que se rematan. Sigue los cánones estéticos de esos núcleos urbanos tan predicados en los panfletos turísticos que se distribuyen en las oficinas de turismo, agarrado a la ladera de una loma coronada por los restos testimoniales de la historia de la ciudad.

En el otero estratégico mejor situado de los alrededores se levantó, en el siglo V, un templo visigótico que después modificó estructura y culto para convertirse en mezquita rural, de la que se conservan su sala principal y la torre minarete. Abrazada por una fortaleza, muchos estudiosos la consideran el templo musulmán más añejo que se conserva en la península Ibérica.

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EL MARISTÁN DE GRANADA, EL PRIMER HOSPITAL MUSULMÁN DE EUROPA.
El Profeta Mahoma, afirmaba:

«La tinta del estudiante es más sagrada que la sangre del mártir».

La palabra bimaristán proviene de la lengua persa y significa “hospital”.

Está formada por el vocablo vīmār o vemār, que significa "enfermo", y el sufijo stan, que indica "lugar".

De este modo, bimaristán vendría a significar literalmente “lugar de los enfermos”.

La palabra Bimaristán o Maristán en el mundo islámico se empleó para referirse a los establecimientos donde los enfermos eran acogidos, cuidados y tratados por personal cualificado, por lo que podemos considerarlos los primeros hospitales en el sentido moderno de la palabra, al igual que los primeros hospitales públicos, psiquiátricos y facultades de medicina de la historia.
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