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Cecilio Andrade
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"Para que el mal triunfe, solo es necesario que los buenos no hagan nada."
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Baja Luminosidad I. Principios Básicos.
Por Cecilio Andrade
Emplear la palabra proactividad es ahora muy común, hace unos años lo era tan solo en los textos de dirección de empresas y los pseudo-manuales de autoayuda tan de moda. Incluso era un término que no se encontraba en la mayoría de los diccionarios, mi propio corrector al escribirlo en este texto no lo reconoce como correcto, me sugiere cambiarlo por “productividad”. No creo que sea una corrección aceptable ni que, como muchos indican, signifique tan sólo tomar la iniciativa. En mi personal opinión significa que, como seres pensantes, somos responsables de nuestras propias acciones y decisiones. Nuestra conducta es producto de nuestras decisiones, no de nuestras condiciones personales, ni del entorno ni de las opiniones de otros. Ser proactivo, sigue sin reconocerlo el corrector, significa, para mi al menos, que tengo la iniciativa y la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan.
Stephen Covey escribió, allá por finales de los años 80 del siglo pasado, en su libro "Los siete hábitos de las personas altamente efectivas”, se lo recomiendo,“La proactividad forma parte de la naturaleza humana, y, aunque los músculos proactivos puedan encontrarse adormecidos, sin duda están en su lugar”.
Como pueden leer, eso de la proactividad, proactivo, y su antagonista, “reactividad”, tampoco lo reconoce el corrector, y “reactivo”, no es mi invento personal, ni siquiera es algo novedoso. No es mío pero lo considero desde hace décadas el hábito más importante y fundamental del ser humano, y mucho más para aquellos profesionales que lidian cada día en la palestra de poner su vida, o la de terceros, en riesgo. Los enfrentamientos reales nunca son justos, no siguen reglas, normas, ni pautas ordenadas y organizadas, ni siquiera éticas en muchos casos. Todo eso está bien y perfecto para una competición deportiva, algo que jamás son las “competencias” a vida o muerte.
Ser proactivo implica conceptos de adaptación, cambios, salir de la zona de confort. El cambio jamás es bueno o malo como parecen indicar según que libros y que autores de autoayuda consultemos, pero el conocimiento que implica ese cambio, sea del tipo que sea ese conocimiento, siempre será positivo. En la sociedad actual, para que la vida tenga sentido, todo debe ser comprensible desde el punto de vista de pautas, normas, reglamentos, estructuras, medidas, ideas, leyes fijas, y todo esto, a su vez, debe corresponder a realidades inmutables y eternas por más que sea obvio que el escenario es siempre cambiante.
En su gran obra “Los bufones de Dios”,Morris West escribió “Vivo esperando lo mejor y preparándome para lo peor”. En mi opinión esa es la base de ser verdaderamente proactivo. Y ese concepto me lleva a volver a reseñar a Stephen Covey, en la misma obra que nombré unas lineas más arriba, “…desarrollar el primero y fundamental hábito de las personas que, en cualquier medio, son altamente efectivas: el hábito de la proactividad”.
Ustedes deciden, ¿serán proactivos o reactivos? Pregunta sencilla para unas respuestas infinitas, por más que mi corrector de texto no quiera reconocerlo.
Baja Luminosidad I. Principios Básicos.
Baja Luminosidad I. Principios Básicos.
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Lo lento es suave, lo suave es rápido.
 
Por Cecilio Andrade
 
No me gusta lo más mínimo, para todo aquel que me conoce es bien sabido; hablo de ese deporte de veintidós tipos en calzoncillos corriendo tras una pelotita, básicamente sobre-asalariados pega patadas, ya saben cuál, lo llaman balompié, futbol, soccer. Pues bien, hasta de esa versión moderna de “pan y circo” romano de hace dos mil años se pueden extraer frases y protagonistas que aportan algo. Uno de esos casos, por suerte no el único, es Johan Cruyff, “[...] no es necesario correr tanto. El fútbol es un juego que se juega con el cerebro. Debes estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado, ni demasiado pronto ni demasiado tarde.”
Algún lector fruncirá el ceño pensando, ¿Qué caraj… tiene que ver esto con armas, tácticas y demás especialidades del enano pedante este de Cecilio? No sé qué decirles, sigan leyendo si se atreven y juzguen después. Uds. verán.
Dice un refrán hispano muy conocido “vísteme despacio que tengo prisa”, sin duda alguna evolución del más antiguo proverbio romano, amén de locos (según Obélix) parece que también eran sabios estos romanos, “Anda con calma, que estamos apurados”. Sin duda alguna ambos son refranes o proverbios anticuados, de una época más tranquila, hoy en día no sirven para nada, hay que correr hasta para tomar un relajante muscular, nos les digo nada si de emplear armas hablamos.
El problema actual sobre correr, apurarse y prisas, es sencillo, falta de orden, si no me creen a mí, lean a un poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán del siglo XVIII, Johann Wolfgang von Goethe, con un nombre y currículo así quien no le creería, “Aprovechad el tiempo que vuela tan aprisa; el orden os enseñará a ganar tiempo.” Ese es el problema real, el orden, pero para tener orden primero hay que saber qué orden, antes de eso hay que saber “que saber”, y antes de eso hay que tener el deseo de saber. Sencillo. ¿a que sí? Entonces, porque es tan difícil encontrar quien sepa llevar el ritmo adecuado, y por cierto, leyeron bien, escribí ritmo. ¿Hablaré de Vals y Samba ahora?
Por desgracia en una época de pastillas instantáneas para todo mal, aplicaciones ultra-mega-rápidas, descargas de cuatro trillones de mega-gigas por décima de segundo, etc. además de egos que soportan pocos reveses y “pérdidas de tiempo”, hacen que olvidemos todo lo anterior de esta entradilla y un comentario de Don Gregorio Marañón, “la rapidez que es una virtud, genera un vicio, la prisa”, y la prisa, lo crean o no, lleva demasiado tiempo, siempre. “Juez con prisa, juez que yerra” y “La prisa se tropieza con sus propios pies” son dos refranes de la cultura hispana, antiguos, muy antiguos, pero a día de hoy completamente relegados al baúl aquel del desván donde dejamos los trastos viejos del abuelo, el mismo que nos hace parecer cultos e interesantes pero que jamás abrimos, pues… ¿para qué? Mi abuelo decía mientras se liaba un cigarrillo de “picadura” que “quien para mear tiene prisa acaba por mearse en la camisa”, y ¿Qué quieren que les diga? No me gusta eso de llevar mis camisas meadas, y puesto a ello, menos aún sangradas… por mí propia sangre al menos.
En fin, volveré a ponerme serio, culto y pedante, que sarcástico y escatológico ya lo soy por defecto. Según Marie Von Ebner-Eschenbach “Cuando llega el tiempo en que se podría, ha pasado el que se pudo”. Analicen la frase con detenimiento, con calma, eso que tan poco de moda está hoy en día, calma. Si logran hacerlo como digo, ¿es aplicable al mundo real del empleo eficaz de las armas de fuego? ¿Si? ¿No? Les dejo la respuesta a Uds. Personalmente ya tengo la mía, y seguro que ya saben cuál es.
Después de todo, para terminar esta insulsa y pedante entradilla, gracias a Odín, ya lo dijo Bernard B. De Fontenelle, “El que no lo pierde tiene mucho tiempo”. Pues eso, no pierdan tiempo… conmigo.
 
Lo lento es suave, lo suave es rápido.
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¿Deber? ¿Compromiso? ¿Causa?.... ....
¿Deber? ¿Compromiso? ¿Causa?.... .... Por Cecilio Andrade De una conversación de esta misma mañana, recordando a compañeros caídos. Surgió una pregunta acerca del deber, de nuestro compromiso con una causa y entre nosotros, y de cómo podemos equilibrar ambo...
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Sube el arma… baja el arma… a ver… ¿nos aclaramos? ¿Arriba o abajo?
Por Cecilio Andrade
Sin duda alguna el orador, o vendedor según algunos, motivacional Brian Tracy está en lo cierto cuando dice que “El crecimiento personal es un gran ahorro de tiempo. Cuanto mejor te vuelves, menos tiempo te lleva alcanzar tus objetivos”. También es justo reconocer que su comentario no lo pensó para el violento y políticamente incorrecto mundo de las armas, sino más bien para el de los negocios y el mercado. Pero, que quieren que les diga, crecer es crecer, aprender es aprender, y evolucionar es evolucionar, el entorno donde se desarrollen esas acciones es lo de menos.
Me gusta reconocer mis propios cambios y evoluciones en un mundo tan inmovilista y anclado en dogmas arraigados y casi sagrados como es la sociedad global actual, y más específicamente en los temas que trato del mundillo táctico y del trabajo con armas. Así que si, mis técnicas y enseñanzas evolucionan, año tras año, experiencia tras experiencia, lección tras lección. Lo que me parecía perfecto e inmutable hace unos años hoy lo veo como un “si en su mayor parte, pero en este otro caso podemos hacer esto otro…”. Reconozco que los cambios son cada vez más lentos y menos extremos, quiero pensar, o mejor dicho, mi humano ego lo necesita, que esa ralentización en los cambios es porque ya cada vez tengo menos que cambia. Pensar eso me daría tranquilidad, sin duda, pero lo cierto es que un diablillo suele salir de cuando e vez a sembrar cizaña en mi conciencia profesional y personal, ¿no será que me hago viejo y menos adaptable? ¿No será que mi ego no soportaría hacer cosas nuevas que no serían ni la mitad de perfectas que las viejas que “siempre” he hecho?
Lo cual me lleva a pensar en uno de mis autores favoritos dentro del campo de la Psicología Humanista, Abraham Maslow, “Uno puede optar por volver a la seguridad o avanzar hacia el crecimiento. El crecimiento debe ser elegido una y otra vez; el miedo debe superarse una y otra vez”. Pensar en esto me relaja a nivel profesional, pero el maldito ego personal, ese que nos hace querer ser perfectos e inmaculados me la sigue jugando a la hora de hacer cambios de técnicas, de criterios, de tácticas, de… opinión.
Cambiar es bueno, eso lo tengo claro, estancarse es el primer paso para involucionar y poco a poco perder todo lo logrado, después de todo Darwin ya subía que todo aquello que no se utiliza se atrofia y acaba desapareciendo. Simple y clara ley evolutiva. “En este mundo estás creciendo o estás muriendo, así que ponte en movimiento y crece”, muchos me habrán leído, o escuchado, mi frase estándar parafraseada  de la anterior y más académica del entrenador Lou Holtz, “el movimiento es vida”. La mayoría creen que solo la aplico a temas puramente tácticos, y no, la aplico a todo en la vida, ya sea profesional o personal. Para quien conozca mi hoja de ruta curricular lo deducirá, soy lo que vulgarmente se llama un “culo inquieto”.
Me gusta, y lo disfruto, poner en la palestra técnicas, ejercicios, criterios, y procedimientos, analizando todo lo que implique confirmación o cambio para, lo deseable, mejorar. Considero, al igual el escritor sobre liderazgo Robin S. Sharma, que “Invertir en ti es la mejor inversión que harás. No solo mejorará tu vida, mejorará las vidas de todos los que te rodean”. Mejorar la de los que me rodean no lo sé, es mi intención sin duda, pero que lo logre ya es otra cuestión.
Al final, resulta que termino una entradilla de más de seiscientas cincuenta palabras con la frase lapidaria de mi Ō-sensei, Morihei Ueshiba, que sin duda lo resume todo y podría haberla dejado como entradilla en sí misma, “La vida es crecimiento. Si dejamos de crecer, estamos muertos técnica y espiritualmente”.
Definitivamente me gusta “enrollarme” y dar vueltas al mismo hilo, cosas de la edad… espero.
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La infinitud de la estupidez humana.
La infinitud de la estupidez humana. Por Cecilio Andrade. Un buen amigo explicaba a un futuro “capitán Nemo” como navegar y poder examinarse para pilotar una embarcación. Lo que mi amigo explicaba sobre mareas, rumbos, etc., era falso, obviamente, como podí...
La infinitud de la estupidez humana.
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noenmiguardia.blogspot.com
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Portando un arma en el mundo de Yupi.
Por Cecilio Andrade.
Mi filosofía personal del combate es simple y concreta, algunos dirán que obvia y lógica, la opinión de otros muchos se decantará a que es bárbara y políticamente incorrecta para “su” civilizado y magníficamente ordenado mundo actual. En fin, que ya comienzo dispersándome, para mí, una vez en combate, la única meta es vencer, teniendo muy claro que basándome únicamente en la defensa raramente podré obtener la victoria. Mi espada es más importante que mi escudo, pero no por ello dejaré de usar ese escudo como punto de partida para mi espada. También tengo claro que las técnicas que empleo son más importantes que ambos “objetos”, sin olvidar jamás que todo lo que ejecute se apoya en ellos. Con lo cual, como desarrollo lógico final, mi única arma, la definitiva para mí al menos, es la mente. Todo lo demás son simples suplementos y herramientas más o menos caras, más o menos complicadas.
Que admiro, respeto y releo hasta la interiorización a Miyamoto Musashi no es un dato nuevo para quienes me leen con mayor o menor asiduidad. Más bien dirán que soy repetitivo y aburrido respeto a ello. En fin, ¿qué les puedo decir? ¿busquen otros textos más amenos? En lo que me concierne me viene a la mente que en la Edad Media, tanto en oriente como en occidente, todos aquellos que querían crecer y desarrollarse en un arte, guerrero o no, solían emprender un peregrinaje formativo, viajando de escuela en escuela, de maestro en maestro, aprendiendo, desarrollándose y creciendo en experiencia, hasta lograr alcanzar el anhelado título de Maestro. Algo que por otro lado alcanzaba una ínfima parte de los “peregrinos”. Miyamoto Musashi lo alcanzó con creces sin duda. En el Japón medieval el peregrinaje que realizó el Maestro recibía el nombre de “Musha Shugyo”.
No sé cuando comencé mi particular “Musha Shugyo” para aprender todo lo que me fuera posible sobre el combate. No recuerdo haber dejado, o haber empezado si vamos a ser más exactos, de pensar en ello alguna vez. De cuando era niño mis recuerdos me traen imágenes de juegos y lecturas bélicas, deseos de poder comprender cada detalle que caía ante mis jóvenes e inocentes ojos. Ello me ha llevado a convencerme y compartir la opinión de modernos, y auténticos, maestros sobre que el combate con armas de fuego es un arte marcial en sí mismo.
Al principio trataba todo de forma separada y compartimentada, como todos, imagino; técnicas de golpeo, técnicas de suelo, técnicas de cuchillo, técnicas de palo corto, de palo medio, de palo largo, de lanza, técnicas de desequilibrio, Etc. Etc. Etc… Al cabo de los años y con más experiencias, buenas algunas, malas pero ejemplarizantes la mayoría, acabé descubriendo que todo lo que “sabía” y aplicaba se había convertido en un único arte marcial, donde combatir era la única cuestión importante y vencer su meta. Ya no distingo entre combate con o sin armas, entre armas de fuego y contundentes o punzo-cortantes, entre uno o varios agresores, entre pistola y fusil o escopeta, o, cuando me da el “aire” frikie, la espada láser. Ya no hago distinciones, tan solo matizaciones técnicas. Las bases y fundamentos son las mismas, las técnicas son meras adaptaciones, el arma es mi mente, todo lo demás son herramientas y conceptos. Ni más ni menos.
Portando un arma en el mundo de Yupi.
Portando un arma en el mundo de Yupi.
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Los mundos de Yuppi, Heimlich, su maniobra.... y el sexto sentido.
Los mundos de Yuppi, Heimlich, su maniobra.... y el sexto sentido. Por Cecilio Andrade. Hoy traeré a colación otro texto, o párrafo, o extracto, de esos que actualmente se consideran tan fuera de tono, sin buen rollito ni políticamente correctos. Es del Doc...
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Hoy no... amigo mío.
Hoy no... amigo mío. Por Cecilio Andrade. Hoy escribiré sobre algo que no gustará a nadie, ni unos ni otros, si de bandos hablamos, pero ya saben, me la trae al pairo, me importan las Personas, los Principios, los Valores Un gran amigo, y no solo por el tam...
Hoy no... amigo mío.
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noenmiguardia.blogspot.com
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Elefantes, taifas y revoluciones.
Elefantes, taifas y revoluciones. Por Cecilio Andrade . Hoy no tengo ganas de escribir, solo de recordar y transcribir... solo, y nada menos. Así que si lo prefieren pasen al canal Disney... será mas entretenido. ¿Cómo te comes un elefante? Eso me preguntar...
Elefantes, taifas y revoluciones.
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Dime con quién andas y …

Según Jim Rohn, empresario, autor y orador motivacional estadounidense, “Eres el promedio de las cinco personas con quienes más tiempo pasas”. No tengo muy claro si el numero de personas sea lo importante, pero si creo en el espíritu de la frase, “con quien pasamos tiempo”.
Y “pasar tiempo” no lo veo tampoco tanto como estar a un metro de distancia día tras día, si no más bien con estar ahí, incluso a 9000 km de distancia, pero “ahí”, con ellos y ellas.
Sin duda alguna es más conocida la vieja frase popular que dio pie al titulo de este texto, “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Muchas de las frases que escuchamos son creencias limitantes, no del todo reales pero que las asumimos como ciertas sin pensar primero en su veracidad.
Pues bien, resulta que la frase que se encuentra en el título de este artículo de cierta forma sí lo es.
No creo en las personalidades fijas, ni mucho menos que nacemos con una personalidad fija e inmutable. Ya saben lo que opino de las excusas, y de esas frasecitas que siempre incorporamos, “así soy no puedo hacer nada” o “nací así qué voy hacer”, son estupidces. ¿Conocen la mí? ¿Mi frase para este tema? “Las excusas son como los culos, todos tenemos uno y a todos nos huele mal”.
Todos evolucionamos día a día, somos influenciados constantemente por los demás. Ciertamente es mucho más evidente este hecho de pequeños. Nacemos y aprendemos todo de quienes nos rodean tanto bueno como malo. Y poco a poco nuestra personalidad se va formando.
Llega un momento en que nos convertimos en personas con personalidades bien marcadas. Con formas de ser que han sido moldeadas durante toda una vida.
El problema está cuando creemos que a partir de determinado momento, edad o situación estas no pueden ser cambiadas. Nuestra personalidad es fija y no podemos hacer algo al respecto si es que estamos mal en algún punto. Como dicen mis amigos gringos, bullshit.
Sí podemos cambiar nuestra forma de ser. Sí podemos convertir nuestros aspectos negativos en positivos. Y para ello, todo se reduce al principio, en las influencias.
Piensa en las cinco, por decir un número, personas con quienes más se relacionan. Familiares, amigos, compañeros, personal de servicios de cualquier tipo… . mascotas.
¿De alguna forma nuestra personalidad se adapta en algún aspecto a las de estos?
Con toda seguridad … sí.
Si quieres ser algo en cualquier campo ¿De quién te vas a guiar? ¿De ese amigo que sabe algo del tema por algo que leyó y recuerda borrosamente?
Si quieres transmitir y aprender a influir sobre los demás ¿De quién te vas a guiar? ¿De un compañero de trabajo que se cree líder pero que en realidad se hace el jefe y el mandón abusivo con los demás o de una persona que dedicó parte de su vida a ello y se esforzó,
Mahatma Gandhi dijo, “Si quieres volar con las águilas no nades con los patos”
Lo cual nos enseña que sii quieres ser mejor o cambiar en algo debmos rodearnos, no necesariamente intercambiando espacio físico, con personas que valgan la pena y nos permita aprender de ellas.
Leo cientos de biografías, libros, voy a conferencias, etc. Hace mucho que dejé de rodearme, o más bien de hacerles el más mínimo caso, con gente negativa. Si no puedo hacer nada para cambiarlos, mejor alejarme de ellos o por lo menos reducir el tiempo que paso con ellos.
Recuerden, la manera en que vemos las cosas, la forma en que se crea nuestra personalidad, se determina fundamentalmente en las influencias que recibimos de otros.
Es por ello que tengo mucho cuidado en quiénes influyen sobre mi y, sobre todas las cosas, la manera en cómo yo mismo influyo en los demás.
¿Cuáles son las personas que me junto? Podría decir mucho más de cinco, y seguro nos serán nunca todos los que son. Siempre me quedarán muchos fuera.
Tengo la suerte de tener un grupo de amigos y hermanos que influyen de una forma increible en que no me descarríe, que no me salga de la senda correcta, de la ruta definida por esas palabras tan denostadas. Ya saben, Deber, Principios, Valores.
No son todos, sois muchos, y muchas, más, pero debo daros las gracias de alguna forma.
GRACIAS.
Dime con quién andas y …
Dime con quién andas y …
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