Bueno aquí publico mi segundo relato. Tras releerlo y reescribir algunas partes, me doy cuenta como ha evolucionado mi estilo. Digamos que este relato se puede enmarcar en mi época pre-natal narratívamente hablando (Actualmente creo que me puedo catalogar como un novato iluso) así que la narrativa es peor que mi primer relato. Aparte de que algún laísmo se me habrá colado.

Pero he elegido esta historia porque me gusta. Vale que esté inspirada en la película Sunshine pero decidí aportar mi punto de vista de la película así que perdonad mi pobre lenguaje en este relato.

El brillo de nuestra estrella.
#miRelato

Solo tengo en mente dos frases que he escuchado a lo largo del viaje. Una de ellas, me la dijo Sweetheart en una noche que me desperté sobresaltado y me la encontré en mi camarote. Decía así: "¿Has vuelto a soñar con ella? Yo lo hago continuamente. El instante que veo la superficie." Y la otra frase proviene de un loco, de la persona que huyo. "He visto a Dios y me ha hablado. Me ha dicho que somos polvo y en polvo nos convertiremos. ¡Y osáis desafiarle!".

Así que esos comentarios me amartillan el cerebro mientras me mentalizo para realizar aquel salto de fe. Había tenido que dividir la nave y soltar la carga que haría reactivar el sol. Detrás de mí, los restos de la sección separada ardían por el viento solar y, frente a mí, se encuentra la carga a punto de encender los motores para dirigirse a su destino. Respiro algo de aire enrarecido del traje hermético solar. Ante mí aquella enorme mole desplazándose hacia el hinchado sol rojo. Y entre él y yo, el vacío del infinito. Algo no muy recomendable para una persona con vértigo, cómo es mi caso.

Sin pensarlo salto con los ojos cerrados y activo los pequeños propulsores de posición de mi traje para desplazarme hasta allí. Cuando el combustible se acaba, dejo qué el impulso me guíe hasta la pequeña abertura para poder acceder a la sección de la bomba. Con un tremendo encontronazo, consigo aferrarme a un pasamanos y tecleo en el panel de acceso para poder acceder a la cámara de descompresión. Allí espero a que se restablezca la atmósfera de la sección para poder quitarme el armatoste de traje y poder continuar avanzando por aquel pasillo que acababa de mostrar la segunda compuerta de presión, el cual lo recorro lo más rápidamente que puedo pese a mi escasa forma física.

Al avanzar por este corredor, siento como esta sección ha iniciado su descenso hacia el centro de la estrella. Aunque me desestabiliza, consigo continuar mi carrera hacia el primer puesto de acceso a la cámara de pruebas del explosivo, en el cual entro y me tropiezo con aquel loco que se ha dedicado a exterminar a cada miembro de la tripulación y que posa con los brazos cruzados. Su cuerpo desnudo está cubierto de ampollas por la exposición a la radiación de la luz solar y me sonríe con aquellos labios sin piel.

- No sigas intentándolo Gates. No seas como tus compañeros y ríndete. Sigue el ejemplo de Sweerheart, ella lo hizo- Insinúa.

Yo, ya cansado y sin escapatoria aparente, me dejo caer con la espalda deslizándose contra la pared.

- ¿Así termina todo?- Le pregunto cansado.- ¿Por qué lo has hecho? ¿Por qué condenar a la Tierra?- - Porque se lo merece. Es un castigo de dios por nuestra arrogancia y egoísmo. Me lo ha dicho. Hemos perdido el derecho de vivir en este universo, por eso ha atacado nuestra fuente de energía, el sol.- Enfatiza esto último extendiendo los brazos hacia arriba como si fuera un orador.

Maldito demente. Es, era nuestro psicólogo de a bordo. Tenía que preocuparse de que no sucumbiéramos a la locura al estar a millones de kilómetros de la tierra en un viaje tan largo. Ironías de la vida, que haya sido él quien haya sido devorado por las fauces de la demencia.

- Estás loco.- Le digo con cierta pesadez.

- Se le llama loco al que puede ver y cuerdo al que prefiere la ceguera antes que la vista. Pero el ser humano es así, un ser extremadamente incongruente y puedo tomar como ejemplo a ti mismo.- Me señala.- Un físico cohibido, con problemas para relacionarse y con tendencia al estrés, no esperaba que fueras tan escurridizo. Resulta que posees fuertes instintos de supervivencia arraigados en tu personalidad. Pero por fin pude dar contigo y ahora no tienes ninguna vía de escape puesto que bloqueo la puerta de acceso al ordenador de simulación y en el otro extremo, solo tienes el vacio estelar, o creo que ahora es la fotosfera del sol...- - Está mintiendo.- Le rebate una voz femenina y alegre encima de mi hombro.
Puedo ver a Sweetheart de forma difusa a mi lado de pié. Viste uno de sus pijamas infantiles de color rosa y sonríe. Me doy cuenta que Edward no es capaz de verla ni sentir su presencia, pero está aquí a mi lado, con dos trenzas colgado de su cabeza.

- ...Pero es así. Dios me ha hablado y yo soy el portador de su mensaje.-

El espectro de Sweetheart se pone de cuclillas para poder  susurrarme al oído

- Que siga hablando. Siempre ha sido un charlatán. Hazle hablar y gana tiempo, segurísimo que hay una salida.-

Y yo obediente, le hago caso.

- ¿Y quien recibirá tu mensaje? Solo quedo yo y mi destino es morir, o bajo tus manos o en el momento en que active la bomba-

Deja de andar en círculos y cruza los brazos con cierto aire pensativo.

- Es curioso, como en momentos de gran tensión, eres capaz de romper aquel cascarón de lejanía y servidumbre que siempre te rodea y hacer preguntas tan irritantes.- Dice de forma pensativa.- Pero tranquilo, antes de que Blueberry muriera le pedí que enviara un archivo codificado a la tierra. El fue el primero en caer...- - ...Encima de él hay un acceso a los conductos exteriores y a la superficie del túnel...- Señala Sweetheart dando un brinco para erguirse.

- ...lo que aún me sigue extrañando es lo de la señorita Sweetheart. La pobre te amaba. En serio, le gustabas mucho, pero yo no os veía juntos. Era demasiado para tí...- - ...Tienes que ser rápido. Ella no lo podrá contener- Enfatizó el espectro.- Cuando aparezca corre.- - ...Además seguro que te preguntas por qué aún no te he matado. Estás muerto. En el momento en que se desacopló la bomba de la nave, firmaste tu muerte. Solo intento que sea más amena ¿Lo está siendo?-

Algo distorsiona el aire detrás del psicólogo abrasado. Una especie de sombra difusa con cuernos de cabra enroscados que poco a poco va cogiendo forma hasta que veo perfectamente aquel rostro negro con incisivos que salen de sus maquiavélicos labios.

- ¡Ahora!- Grita sweetheart

En ese momento, escucho rugir a Edward, quien se trastabilla sobre el espectro que desaparece como un hilo de humo y yo salto para abrir la pequeña compuerta que me lleva a unos tubos auxiliares repletos de cables y del tamaño suficiente para que un hombre de constitución delgada pueda reptar por ellos. Recorro un par de decenas de metros hasta encontrar una pequeña escotilla que se abre hacia el exterior de aquel pasillo.

Es un ovoide cuyo centro se encuentra un cubo formado por millares de pequeñas cajas de explosivo unido a los extremos por el eje más grande del óvalo con dos pequeños pasadizos. En un par de zancadas llego hasta la superficie de la cara del cubo y lo escalo por lo salientes de sujeción hasta llegar a la superficie superior donde me reencuentro con la botánica.

- Sabía que lo conseguirías.- Me felicitó con su voz risueña.- Venga, tenemos que llegar a la sala de pruebas antes que él.- Añade dándome la espalda y avanzando por la superficie para que yo la siguiera.

- ¿No estabas muerta? - La pregunto al recordar que vi su cadáver ensartado por una manguera de regadío.

- Mi cuerpo está muerto, no mi mente. Es una penita, ya que no podré volver a probar el chocolate, pero es una liberación. Una gozada estar libre del cuerpo, pero ya lo entenderás - - Había alguien detrás de él. ¿Quién era?- - Dios. O así se llamaba, pero no estoy del todo segura.- Duda dejando su mirada angelical clavada en el horizonte.- Pero no importa, tú sigue adelante que enseguida llegamos. Además quiero que la conozcas, aunque ella ya sabe de ti. Es muy maja. - - Soy agnóstico, ¿No te acuerdas? No creo que ese sea dios.- - Bueno es relativo, según el punto de vista. Depende desde que prisma quieras verl...- Habla al darse la vuelta pero su rostro cambia de registro.-  ¡Esta detrás de ti!-

Pero no me da tiempo a reaccionar. Un brazo sin piel me rodea el cuello y me da la vuelta para ver el rostro del hombre quemado.
- Me estoy cansando de ti. Me encargaré de que no molestes el trabajo de dios.-

Y agarra mi cuello con tal fuerza que me eleva del suelo. Empieza a avanzar hacia un lateral mientras yo forcejeo para que me suelte. Puedo respirar ya que no me tiene aferrado con suficiente intensidad para asfixiarme pero no consigo liberarme ya que el miedo y la frustración me invaden y no me dejan pensar hasta llegar al borde del cubo.

- Adiós Gates. Me entristece que no hayas podido ver a Dios.- - Recuerda donde estamos.- Me tranquiliza mi compañera espectral reapareciendo a mi lado.- Eres físico ¿no?-

Estamos en el sol, dirigiéndonos hacia el centro de este donde las leyes físicas se deforman. En ese momento me doy cuenta que puedo tener una posibilidad remota, tener fe que el caos de las leyes físicas se alinee a mi favor.

Dejo de luchar instantes antes de que este me suelte para que descendiera hacia mi muerte. Caigo sin rumbo pero poco a poco siento que las fuerzas de gravedad cambian de dirección y, pese a ir con gran velocidad en la caída, esta se transforma en desplazamiento horizontal por lo que caigo solo unos pocos centímetros. La verticalidad y la horizontalidad se han intercambiado los papeles.

Me frena un saliente de sujeción gracias a una tremenda colisión que me deja el cuerpo dolorido y el brazo insensibilizado. Pero estoy vivo. Lo he conseguido, gracias leyes caóticas de la física. Tras ello, suelto una carcajada nerviosa al alegrarme por haber sobrevivido y me incorporo. 
Ha vuelto Sweetheart con su pijama de Disney.

- Gracias por recordarme el desorden físico en un centro gravitatorio tan intenso como el del interior de una estrella.- Le digo

- Te veía tan indefenso que quería que te tranquilizabas. Nunca me ha gustado verte así.- Me dice acariciando mi rostro.- Pero no te distraigas. Estamos cayendo al centro del sol y cada vez tenemos menos tiempo para reactivarlo. Eres nuestra última oportunidad para liberarlos a todos.-

El brazo izquierdo me cuelga inerte. Creo que lo tengo roto. Pero no me importa para nada ya que en el momento en que active la carga moriré. Desde el instante que decidí saltar de la sección habitable a la de la bomba, firmé mi sentencia de muerte pero no era irrelevante ya que, desde que este hombre se volvió loco, la sección de retorno había sido dañada hasta tal punto que era inviable la  vuelta a la tierra. Había ganado él, pero no del todo.

Al final, por un pequeño conducto, consigo acceder a la cámara central de simulación que daba a una especie de plaza formada por dos pasillos que se cruzan en su centro y que parten de las caras del cuadrado.

- Vaya, vaya- Protesta con una sonrisa infantil- Shepard siempre ha sido un desordenado ¿verdad? Fíjate que se ha dejado todas las herramientas desperdigadas por el panel.-

Compruebo las terminales y realizo un diagnóstico rápido para probar si las fuerzas gravitatorias internas del sol ha dañado el ordenador. Todo parece en orden y la estructura aún aguanta.
- Parece que todo funciona en condiciones.- Le comento mirando las pantallas.- Me dispongo a quitar el código de simulacro para activarla.-

Rebusco entre los discos externos hasta encontrar el que contiene las claves cifradas de anulación del sistema. Lo inserto en la rendija y espero a que el software se cargue dentro de este mientras intento recordar la clave para activar el dispositivo.

Cuando termina de instalarse el programa, me dispongo a añadir las claves pertinentes para que este se ejecute. Una tarea que me lleva cerca de cinco minutos. Ahora solo falta el inicio de la operación. Saco de una pequeña caja las dos llaves de encendido y conecto la primera dando la orden de preparación de carga. Me identifico al ordenador para que este empiece con la inyección de antimateria. Desconecto la llave y la voy a guardar al bolsillo cuando Sweetheart me dice.

- No la guardes. Tírala lejos que Edward puede aparecer en cualquier momento.-

Le hago caso y salgo un momento de la sala de pruebas para lanzarla lejos y fuera de ambos puentes cruzados con la mano ilesa. El dolor del brazo roto es intenso e intento centrarme en mi labor para olvidarlo. Escribo el código fuente y viajo por los archivos hasta conseguir activar el dispositivo.
Solo falta conectar la última llave. La inserto en la ranura y cojo aire. Es el momento decisivo y aún así me tiembla el pulso.

- Viene Edward- Señala Sweetheart.

Este me ve y se sorprende. Nuestras miradas se cruzan cuando él llega al centro de la intersección de ambos puentes. Hace un gesto con la cabeza, como si estuviera atendiendo a alguien que le susurra al oído y empieza su carrera hacia el cubículo. Reacciono cuando se encuentra a mitad de camino y giro la llave para que se inicie la explosión.

Decido salir de la sala para deshacerme de ella pero, cuando estoy saliendo, el hombre quemado se abalanza sobre mí y caemos al suelo con tan mala suerte que su cuerpo presiona mi brazo roto. El dolor es tal que es capaz de arrancarme un alarido de las cuerdas vocales. En el forcejeo me arrebata la llave y me inmoviliza el cuello con el brazo derecho.

- ¿Donde está la otra llave?- Pregunta rabioso.

- Ha caí...do por el hue...co- Farfullo entre sofocos de dolor. - - Me encargaría librarte de la carga de ver como tu intento de contrariar a dios ha sido fútil, pero, por desgracia, de momento te necesito vivo.-

Con un movimiento felino, me libera de su peso para correr hacia la barra anticaída del puente. Se apoya en ella y otea hacia abajo en busca de la llave.

- Oh, ya la he encontrado.- Me dice de forma obscena.- Vuelvo en un instante.-

Pasa la pierna sobre la barandilla para abalanzarse al arco pero algo extraño ocurre. Como he citado antes, cuanto más nos aproximemos al núcleo de la estrella, las leyes de la física se deforman cada vez más. Lo que antes podía ser abajo en un punto, es arriba y viceversa y por ello, le pasa algo por el estilo. Cuando se descuelga, en vez de bajar hasta el arco que está situado a medio metro desde sus pies, se "cae" hacia la pared vertical provocando que se escuche un tremendo chasquido y gritos de dolor.

Me incorporo con dificultad y avanzo por el corredor hasta la altura para poder verle. Allí está, empotrado contra la pared y con una de las piernas y el brazo opuesto en ángulos imposibles. El pobre desgraciado aúlla de dolor.

Entre risas nerviosas, me deslizo hasta quedarme sentado en el suelo con la espalda apoyada en la barandilla. En ese momento, empieza a caer lucecitas azuladas intermitentes del techo que, poco a poco, van aumentando de intensidad.


- ¡Qué bonito!- Exclama el espectro de Sweetheart con las manos en la espalda y con un movimiento grácil e infantil de cadera.- Me recuerda a las luciérnagas ¿no crees Gates?- - En realidad son microexplosiones generadas por...- - Lo sé, lo sé.- Me interrumpe con dulzura- He dejado que mi niña interior hablara.-

El aire cada vez está más viciado por esos efectos de luz. Al mismo tiempo, en la unión entre ambas pasarelas, se acumulan parte de estas microexplosiones de antimateria-materia.

- Estoy muy orgullosa de ti Gates.- Me adula el espectro de mi compañera.- Sabía que podías lograrlo y segurísimo que ella te recompensa. ¡Les has liberado! Y al mismo tiempo has salvado a la humanidad.- - ¿Liberar a quienes?- Pregunto con cierto cansancio mientras un amartillado ruido empieza  florecer lo suficiente para empezar a ahogar los llantos de Edward

- Oh, lo siento señor, lo siento tanto. Ha sido el condenado de Gates que no ha querido ver. No me deje solo. ¡NO ME ABANDONE!- Solloza desesperado
Sweetheart se arrodilla enfrente de mí y apoya su barbilla sobre sus rodillas rodeadas con sus brazos.

- A las luces- Me contesta.- Venga, te voy a ayudar a levantar. Ella está a punto de aparecer ¡Y la conoceremos en persona!-

Siento, por primera vez desde que se me apareció que es real ya que me aferra con dulzura el hombro sano y me ayuda a ponerme en pie con delicadeza. Avanzamos con lentitud entre el gran estruendo generado por la acumulación de energía en el centro de ambos puentes. Echo un último vistazo a Edward, quien con su cuerpo carbonizado depara en mi mirada.

- Gates, por favor ayúdame. No quiero morir solo. Dios me ha abandonado, por favor lo siento mucho. Me he equivocado. Te ruego que perdones a un pobre loco herido y arrepentido de sus actos. Por favor apiádate de él en su última voluntad.-

Me detengo mientras en mi mente se debate entre el deseo de ayudarle o ignorarle pues, pese lo que ha provocado, solo es un pobre hombre utilizado por un ser superior. Ha asesinado y ha estado a punto de destruir la última esperanza de que el ser humano sobreviva, pero era, es mi compañero.

- Ignórale. Desde siempre, su mayor temor era no sentirse querido. Por eso se hizo psicólogo, para poder influir en la gente y que le tuvieran en gran alta estima. Pues que ese sea su castigo, la muerte en soledad.-

Me vuelvo hacia ella sorprendido por aquellas palabras tan duras que afloran en su voz melosa. Ha sido contundente y cruel. Con una sonrisa, me besa con sus suaves labios en la boca y sonríe. 

Siento una presencia detrás de nosotros y giro la cabeza para observar. Allí está el ser que pude ver en el primer encontronazo con Edward quemado. El rostro no ha cambiado pero puedo verle en su totalidad. Torso y brazos de humano y piernas parecidas a las patas traseras de un caballo. El ser cruza los brazos y nos mira con una mezcla de odio, desesperación y terror.

- No te preocupes por él.- Dice mi compañera despreocupada.- No pertenece a tu plano de existencial actual. Además, ha caído en la trampa y no puede huir. Ha sido derrotado y espera su juicio.- - ¿Quién es?- La pregunto casi gritando por el intenso ruido

- El carcelero de la luz.- Responde con una sonrisa

Y en ese momento, la enorme bola que se estaba formando en el centro explota y se convierte en una sopa de plasma que crece exponencialmente. Pero, como en el centro del sol ninguna ley es lo que parece, se ralentiza cuando se aproxima a nosotros dos permitiéndome escuchar el grito de desesperación totalmente distorsionado y grave de Edward llamándome.

- Entra.- Me invita Sweetheart agarrándome con ternura la mano sin intención de soltarla.- Estoy contigo.-

Cierro los ojos de forma instintiva y cruzo el umbral. Entro en la sopa de electrones y fotones y lo que siento es un calor agradable. Entonces abro los ojos para solo tocar, observar y oler el color blanco, al mismo tiempo que veo a Sweetheart la cual también había cruzado el umbral. Una enorme calma me rodea y en ese instante, todos mis miedos y temores son liberados.

Y, en el preciso instante en que la sopa de plasma vuelve a actuar bajo las leyes de la física y el intenso calor me desintegra, juro que veo una sombra de una mujer amarillenta formarse antes mis ojos.

Licencia: CC BY-NC 3.0
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