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Lobo Marley
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De Toros, Lobos y Voto Local
(Articulo de Mauricio Anton, Vicepresidente de Lobo Marley)

Un año más hemos asistido desolados al espectáculo denigrante del toro de la Vega, a pesar de las promesas de que algo así no se volvería a repetir. De nada han valido las declaraciones del líder del partido que gobierna en Tordesillas, frente al empecinamiento del alcalde en mantener un “festejo” que nos hace avergonzarnos de la especie humana. Y tal vez lo peor es que, más allá de la anécdota, estos sucesos delatan un patrón general en nuestro país: la relación perversa entre el voto local y los comportamientos más delezables en relación con los animales.

Cualquiera puede darse cuenta de que el alcalde de Tordesillas teme no ser reelegido si prohibe ese aquelarre siniestro, que divierte a los más simples de sus vecinos y horroriza a medio mundo. Pero cuando ponemos el telediario y vemos a un vecino irritado quejándose de que los animalistas “vienen a nuestra casa para echarnos”, entonces nos asomamos a un nivel más profundo y más universal de este conflicto. Y es que, por muy divertido que pueda ser participar de un ritual sangriento y liberar adrenalina correteando alrededor de un animal aterrorizado, este festejo se ha convertido también en un enfrentamiento de “los del pueblo contra todos los demás”. La justificación es algo tan simple como “¿que los defensores de los animales dicen que lo que hacemos aquí es una salvajada? ¡Pues que no vengan, porque en nuestro pueblo hacemos lo que nos da la gana!”. Individualmente, estoy seguro de que ningún lector querría identificarse con semejante actitud. Pero en medio del contagio colectivo, argumentos tan rudimentarios resultan sorprendentemente válidos, y por desgracia los políticos locales más oportunistas tienen un fino olfato para este tipo de fenómenos psicológicos.

Por mucho que nos ofenda al gusto, al menos el Toro de la Vega es tan sólo uno al año. Pero nuestros lobos ibéricos están siendo masacrados a centenares, tanto legal como ilegalmente, y cada vez que se cuestiona este desangramiento de nuestro patrimonio natural, el argumento local vuelve a aparecer. Los políticos más ladinos dicen a sus votantes “no dejes que los ecologistas te digan lo que tienes que hacer con los lobos en tu comarca”, y les ofrecen la cabeza del lobo, un precio barato a pagar por la posibilidad de corromperse durante otra legislatura. Si se les permite un momento de reflexión, los paisanos se darán cuenta de que la caza del lobo perpetúa un sistema anacrónico de señoritos, propinas, sobornos y amenazas, que dificulta a estas zonas salir de la edad media. Las comarcas loberas necesitan como el comer un cambio de sistema, donde sus valores naturales se conviertan en garantía de calidad de vida y reclamo para un turismo de calidad. Incluso aquellos paisanos que más encono muestran hacia el lobo (y aún más hacia sus defensores) tienen hijos o sobrinos que se están planteando abandonar el pueblo por falta de oportunidades. Un modelo más moderno de relación con la naturaleza permitiría crear esas oportunidades, pero los defensores del antiguo sistema no están por permitir que cunda esa idea. En fechas recientes hemos leído las declaraciones del director de la reserva de caza de Riaño diciendo que no puede haber ninguna actividad alernativa a la caza en esos montes, porque de ella viven los pueblos de la zona. Esto lo dice al día siguiente de que un celador a sus órdenes se pusiese a tirotear lobos ante el horror de los turistas que constituyen una de las pocas opciones económicas con futuro para esa zona. Con semejante declaración este personaje busca crear el miedo entre los paisanos, poniéndoles en contra de cualquiera que plantee actividades alternativas. Pero no se puede subestimar la inteligencia del personal indefinidamente. 

Por suerte, los que hacen más ruido no representan a todos, ni mucho menos. Una multitud silenciosa contempla con horror los desmanes cotidianos y se prepara para un cambio, como un resorte que se comprime, listo para dispararse. Y este cambio se fragua especialmente a nivel local. Hay alcaldes valientes en zonas loberas que ya están preparando la transición hacia un futuro más civilizado, así como hay ganaderos que ya han visto las orejas de un lobo mucho más peligroso que nuestro lobo ibérico, a saber: el peligro de extinción de la actividad ganadera por aferrarse a prácticas incmpatibles con el medio ambiente. Esos alcaldes y esos ganaderos son los adelantados que marcan la dirección a seguir para la sociedad. Un día miraremos atrás y nos preguntaremos cómo se podían alancear toros y acribillar lobos de manera tan zafia como se hace hoy en día. Y ese día tendremos que recordar que los cambios no ocurren sólos. Alguien tiene que romper una lanza, valga la expresión, por los valores más elementales de una sociedad civilizada e ilustrada. Desde aquí mi admiración para los adelantados de esos cambios, y especialmente a los animalistas que han arriesgado su integridad para oponerse a este esperpéntico, y ojalá postrer, Toro de la Vega.




Mauricio Antón

Vicepresidente de Lobo Marley
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Te invitamos a EMLOBADOS CON SOLANA DEL PINO 2015, los días 26 y 27 de septiembre en Solana del Pino, Ciudad Real.

Este año Lobo Marley colabora en este gran evento dedicado a nuestros queridos lobos ibéricos.
 Toda la información y el programa completo en este enlace: http://lobomarley.org/emlobados-con-solana-del-pino-2015/
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Articulo de Mauricio Anton, Vicepresidente de Lobo Marley.
Todo esta conectado. A la luz de los ultimos acontecimientos, es necesario tener informacion, posicionarse, tener pensamiento critico y alzar la voz para que pare de una vez esta masacre sin sentido.
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MATAR, MATAR Y MATAR…

Ese parece ser el lema de la Junta de Castilla y León y otras administraciones autonómicas españolas que a pesar de tener en contra todo a una sociedad e incluso a su propia Ley de Caza, hacen caso omiso y siguen en sus trece con su dinámica “matarife” aliada con negocios turbios y lobbies de poder.

 En una de las últimas acciones realizadas por Lobo Marley, en concreto en las inmediaciones de San Pedro de las Herrerías, dentro de la Reserva Regional de Caza de la Sierra de la Culebra, fue derribada una caseta donde se cebaba ilegalmente al lobo ibérico con la intención de matarlo y hacer negocio con él. Este lugar ha sido denunciado innumerables veces por la Guardia Civil, sin tener el más mínimo efecto porque han sido archivadas por la propia Junta de Castilla y León dichas denuncias. 

 En los últimos días, informados por la gente de la zona y una vez recogidas las tarjetas de las cámaras previamente ubicadas allí, hemos podido observar perplejos como, presumiblemente los propios celadores de la Junta de Castilla y León, han vuelto a colocar un refugio o “hide” móvil sobre los escombros de la caseta derribada e incluso continúan cebando al lobo con especies cinegéticas (ciervo sin cabeza, corzo) que aparecen en la foto y no cinegéticas, en el colmo de la desvergüenza. Pero es más, fuentes fidedignas nos han informado que durante esta semana que viene, pretenden ejecutar a varios lobos, entre ellos los previamente indultados por los seguidores de Lobo Marley y sobre los que la Junta de Castilla y León se ha NEGADO a hablar, pese a las propuestas que hizo nuestra asociación en colaboración con la productora norteamericana National Geographic y que hubiesen beneficiado sin lugar a dudas a la zona, a sus gentes, a la provincia de Zamora y a la misma Junta de Castilla y León. 

 Queremos manifestar por último que no vamos a parar de luchar hasta conseguir catalogar al lobo ibérico como ESPECIE ESTRICTAMENTE PROTEGIDA en España y con ello en toda la Península Ibérica. Entre tanto, seguiremos colaborando con las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado y con la Fiscalía General de Medio Ambiente para hacer que se cumpla la ley y desaparezcan los negocios turbios y sucios relacionados directamente con el mundo de la caza y con los cazadores sin escrúpulos e indirectamente con las distintas administraciones y personal que trabaja para ellas.

 Estos hechos están DENUNCIADOS, de nuevo, por Lobo Marley en dependencias de la Guardia Civil y de la Fiscalía General de Medio Ambiente de Madrid, y es más, invitamos a TODOS nuestros seguidores a que localicen y denuncien lugares y actividades similares a las descritas en esta noticia; porque la ilegalidad no puede quedar impune por más tiempo, ya sea en La Culebra o donde fuere…

Queremos otro modelo Medioambiental (incluso en muchos otros ámbitos) de Estado porque el que tenemos, a todas luces no nos sirve y este cambio de modelo no lo podemos hacer sin vosotros…

LUCHAMOS POR ELLOS
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2015-02-02
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LOBO IBÉRICO: ¿CANTIDAD O CALIDAD?

 El lobo ibérico es muchas cosas, entre ellas un negocio. Y por desgracia este hecho constituye el mal menor, comparado, por ejemplo con el exterminio. El problema es: ¿qué clase de negocio se puede y debe crear con el lobo? El interés económico más poderoso alrededor del lobo es hoy la caza, y todo el ruido mediático que generan los daños a la ganadería puede considerarse como un factor secundario y hasta cierto punto como una justificación para los cupos de caza del cánido.

 Comparado con el minoritario negocio de la caza del lobo, el de la observación tiene un potencial socioeconómico mucho mayor, y sin embargo hoy está absolutamente supeditado a la caza, y ello por dos razones. La primera es que los grupos de presión cinegéticos ejercen un poder desproporcionado a su condición minoritaria. La segunda es el efecto nefasto que la práctica continuada de la caza tiene sobre la etología (comportamiento) del lobo. El lobo se sabe perseguido y se vuelve esquivo, prácticamente invisible, lo cual convierte la posibilidad de su observación en algo remoto y frustrante, a pesar del hecho de que “haberlos, haylos”. Esta circunstancia deja al sector de la observación totalmente capado de salida.

 El modelo vigente de gestión del lobo en el norte de España ciertamente está permitiendo la presencia continuada del cánido (a pesar de las ocasionales amenazas de exterminio por parte de algunos sectores) y esto hace que el debate actual no sea tanto entre la persistencia o la erradicación del lobo, ni siquiera sobre la cantidad. A falta de un censo riguroso no sabemos con precisión cuántos ejemplares hay, pero la evidencia indica que, mientras haya recursos en el ecosistema, los lobos irán compensando en cada estación reproductora las bajas en sus filas.

 Esto revela la falacia del control de la población de lobos como medida de protección del ganado. Los lobos, en condiciones naturales, controlan su propia población mediante un sistema jerárquico y territorial, pero el efecto de la caza es suprimir ese control natural y crear una situación donde se multiplica el número de parejas reproductoras aisladas, jóvenes y sin experiencia, mucho más proclives a atacar al ganado. Se crea así un círculo vicioso, donde el recrudecimiento de los ataques crea alarma y permite al sector cinegético acudir para “salvar” al ganadero de un problema que esa misma caza ha agravado.

 Se suele decir que, sin el control que ejerce la caza, la población de lobos se multiplicaría, creando una plaga capaz de asolar las explotaciones ganaderas. Pero la ciencia nos muestra que un depredador no puede multiplicarse más allá de la capacidad de carga de su ecosistema. Si hoy se suprimiese la caza del lobo en toda la península, el número total de ejemplares no aumentaría perceptiblemente en las zonas en que sus poblaciones ya están asentadas, mientras que la recolonización de territorios hoy carentes de lobos resultaría siempre en densidades naturalmente bajas.

 Así pues, el principal problema que crea la caza del lobo no es, curiosamente uno de CANTIDAD, sino de CALIDAD. La evolución ha modelado al lobo como un depredador de grandes ungulados salvajes y ése es su papel en el ecosistema. No sólo la anatomía del lobo, sino su sistema social, responden a ese nicho ecológico, y la estructura de la manada es tan importante como su talla y dentición para permitirle abatir presas tan poderosas como el ciervo o el jabalí. Pero si sometemos al lobo a una desestructuración social continuada, su comportamiento empieza a parecerse al de un chacal, con la pareja reproductora como único nucleo social y el oportunismo alimentario sustituyendo a la caza de grandes presas salvajes.

 Esta desnaturalización del comportamiento del lobo tiene dos efectos graves. Uno es la pérdida de su papel regulador en el ecosistema, con el consiguiente aumento de los daños al ganado. Y el otro es la pérdida de la posibilidad de la observación del animal y de su comportamiento natural.

 Los que hemos tenido el privilegio de observar a los grandes depredadores en libertad durante cientos de horas hemos podido comprobar cómo su posición en lo alto de la pirámide trófica les da un aire de suficiencia casi arrogante. Los grandes carnívoros en condiciones naturales y libres de acoso cinegético ignoran olímpicamente a los humanos, y esto se puede comprobar tanto en la sabana africana como en los montes andaluces donde el lince ibérico, tras varias generaciones de no ser tiroteado, ignora a sus observadores humanos de la manera más absoluta.

 Liberar al lobo de la presión cinegética no tendría el efecto, como se dice, de aumentar la densidad de sus poblaciones. Al contrario, los principales efectos predecibles serían tres:

 1.- Una menor incidencia de los ataques al ganado.

 2.- Una mayor posibilidad para el estudio científico del comportamiento NATURAL de un animal social, parecido en muchos aspectos al hombre, y del cual aún lo tenemos todo por aprender.

 3.- El retorno de la natural indiferencia del lobo hacia el hombre, que permitiría la observación del mismo como fuente de prosperidad económica para las zonas rurales y como enriquecimiento espiritual para sus habitantes.

 Pero esta historia tiene un corolario, y es que la caza del lobo, que incluso en las mejores condiciones tendría efectos perniciosos sobre el ecosistema, ni siquiera se practica de acuerdo a las normas básicas de la ética cinegética. Para aumentar las garantías de abatir al lobo, se ofrecen al cazador unas condiciones tan inmorales como ilegales que le dan una ventaja ilegítima sobre su presa, concretamente el uso de cebaderos y casetas desde las cuales, más que cazar, se “ejecuta” al cánido.

 El camino hacia una relación sostenible con el lobo y con los ecosistemas que lo soportan pasa por dos etapas: primero, perseguir, castigar y erradicar las prácticas ilegales en la caza del lobo; y segundo, cambiar la normativa para que el lobo por fin esté protegido en toda la península y de este modo recupere su papel natural en el ecosistema, y la sociedad pueda beneficiarse de su presencia. Así comenzará la auténtica convivencia. Lo que hoy algunos llaman “convivencia” (del lobo con el hombre, y de los sectores sociales implicados entre sí) es lo que un observador imparcial calificaría más bien como una combinación perversa de opresión y represión. Y los sectores acostumbrados a oprimir y reprimir no dan precisamente la bienvenida a la posibilidad de un diálogo en condiciones de igualdad. Pero se avecinan tiempos de cambio. Que cada cual se vaya preparando para ello.

 Mauricio Antón

 Secretario general de Lobo Marley
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"HAY QUE MATARLOS YA", ha dicho una persona con alma de verdugo. Una persona cuya reacción ante un ser hermoso que corre libre en plena naturaleza es la necesidad imperiosa de castigarlo, de ejecutarlo. Ni la espléndida adaptación a la carrera del lobo ibérico le puede librar cuando le persigue la saña de las personas envidiosas, provistas de armas de fuego y (sobre todo), de malas artes de caza. 

 Sólo la voz de miles de ciudadanos puede impedirlo. Existen alternativas, y se han propuesto, pero se prefiere la muerte. Es triste que existan personas como ésta, que envidian aquello que les es muy superior y necesitan destruirlo. Pero los que admiramos la belleza somos muchos más. Hagamos oír nuestra voz. 
 Hasta el último minuto no es demasiado tarde. 
 Son nuestros dos lobos, los de Lobo Marley y los de toda una sociedad que pide el cambio. 

 ¡¡Queremos a nuestros lobos VIVOS!!

 Mauricio Anton
 (Secretario de Lobo Marley)

http://www.laopiniondezamora.es/comarcas/2015/01/10/celadores-culebra-capturaran-lobos-indultados/814393.html 

 ¡UNETE A LA MANADA, CONTIGO SOMOS MAS FUERTES!
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[COMUNICADO] “Marca” Lobo Marley: Todo por lo legal.

 En Lobo Marley, registramos nuestro logo y nuestro nombre como marca, con el fin de regular el uso de cualquier elemento visual de la misma ante la posible utilización indebida por parte de cualquier persona o colectivo ajeno a nosotros.

 Por ello, nos gustaría aclarar que el hecho de estar inscrita como marca no implica que se desarrolle ningún tipo de actividad lucrativa y/o comercial.

 Leer más: http://lobomarley.org/marca-lobo-marley-todo-por-lo-legal/ — en undefined.
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MENSAJE DE AÑO NUEVO: 2015 EL AÑO DEL AULLIDO

 Nada más consustancial al lobo que su aullido, y sin embargo los lobos ibéricos han aprendido a ser sorprendentemente silenciosos, por la cuenta que les tiene. Pero no sólo los lobos, sino también sus defensores humanos, hemos adquirido en estos largos años de persecución el hábito de andar de puntillas. ¿Por qué? 

 Se ha extendido la creencia de que cuanto menos se hable del lobo mejor, porque al contrario que nosotros, sus enemigos no se quedan en las palabras, sino que su lenguaje es el de la acción en el peor sentido de la palabra. Campañas furtivas de exterminio, uso indiscriminado de veneno, o incluso quemar sin contemplaciones el monte que sirve de refugio al gran cánido, son elementos del vocabulario de los detractores del lobo, que han tenido el efecto de amordazar a aquellos que buscan la protección del patrimonio natural de todos.

 Ese miedo ha empapado al conservacionismo español durante décadas, sembrando una duda atenazadora: si pedimos una mayor protección para el lobo, o incluso si tan sólo pedimos que se cumplan las leyes que definen su mejorable estatus de gestión, ¿estaremos desencadenando una mayor destrucción por parte de quienes se sienten impunes en sus agresiones a la naturaleza?

 Por mi parte, las dudas que me pudiesen quedar se han despejado por una razón muy concreta. Desde que me integré en el equipo de Lobo Marley he podido acceder a información que desconocía. Viendo la televisión, leyendo la prensa nacional, o navegando al azar por internet, sólo recibimos una visión incompleta y sesgada de la situación del lobo. Pero cuando vemos lo que se publica en la prensa local, lo que se comparte en foros de internet, o lo que nos cuentan nuestros informadores desde el corazón de las zonas loberas, descubrimos una realidad estremecedora. Y es que al amparo de este silencio temeroso, la guerra contra el lobo llevaba mucho tiempo en marcha y sin ningún tipo de contemplaciones. El efecto combinado de la caza “deportiva”, los “controles” de la administración y el furtivismo está resultando en una matanza inexorable de nuestros lobos. 

 Esta continua siega lleva a la desestructuración de la sociedad lobuna, porque se matan los ejemplares dominantes que en condiciones normales mantendrían el orden en las manadas y transmitirían los concimientos sobre la caza. En lugar de manadas nutridas y estables que cazan presas salvajes y mantienen la densidad de su propia población controlada mediante la jerarquía, lo que tenemos es una serie de parejas reproductoras aisladas que se ven obligadas a atacar con más frecuencia al ganado doméstico. Y mientras tanto, la administración vende la persitencia de los lobos en el territorio como un triunfo de su “gestión” de la especie, sin importar el deterioro en la calidad ecológica de las poblaciones y la dificultad para cumplir su papel de control en el hábitat.

 ¿Debemos seguir en silencio? Cada día que pasa, el silencio alrededor del lobo es menos protector y más cómplice. Señalar las matanzas ilegales, e incluso las legales, hace que las personas sensibles tomen conciencia y los verdugos se sonrojen. Nuestra voz es como un foco que ilumina las zonas de conflicto y hace que la impunidad cada vez resulte más difícil. No es casualidad, por ejemplo,que los participantes en las subastas para la caza del lobo busquen el amparo del anonimato. Saben que, incluso siendo a veces legal, su actuación es moralmente objetable y socialmente rechazable. Saben que una parte creciente de la sociedad busca la protección del lobo, no como objetivo aislado, sino como parte de un manejo más moderno y sostenible de nuestro patrimonio natural.
 Ahora bien, ¿es extremista, o tal vez utópico pedir esa protección? 

 La situación en el vecino Portugal nos indica que, al contrario, buscamos un objetivo razonable y ya cumplido en una sociedad casi gemela de la nuestra. ¿Rompen nuestras reclamaciones la paz entre los sectores implicados en la gestión del lobo? ¿dificultamos el diálogo? En realidad, la “pax romana” existente, donde una parte domina sobre la otra, no es más que un soterramiento del conflicto, mientras que el diálogo sobre la situación del lobo aún está por comenzar. Hasta ahora, simplemente se han acatado los criterios de los sectores partidarios del “control” y la explotación cinegética de una especie que por su naturaleza no admite ni requiere ni lo uno ni lo otro.

 Este año 2015 se va a caracterizar porque nuestra voz se oirá cada vez con más claridad. Y ojalá que poco a poco el aullido de nuestros lobos también se oiga cada vez más, sustituyendo a ese silencio temeroso que sigue al retumbar de los disparos. Se acaban los años del silencio, 

 ¡Feliz año del aullido!


 Mauricio Anton 
(Secretario de Lobo Marley)
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Noticia importante: 
LOBO MARLEY y AEAFMA (Agentes Medioambientales) suman esfuerzos por la conservacion del lobo iberico en un firme compromiso de contribuir a su proteccion.
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Haciendose eco de la noticia. 
Necesitamos el apoyo de los medios para continuar con nuestra lucha, es reconfortante cuando esto ocurre.
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