Aquí os dejo mi relato. Espero que lo desfrutéis

#miRelato

                                         EL DIARIO DE WILLIAM
 
                                       “El pueblo de las dos caras”
 
 
Anduve durante largo tiempo por una senda desconocida pero cautivadora, los árboles parecían extenderse para intentar tocar el cielo, las flores a la luz de la luna reflejaban un color azulado que con solo mirarlas eran capaz de hipnotizarte. El camino parecía irse despejando a medida que me acercaba a unas cabañas construidas a las afueras de un pueblo que por las apariencias parecía bastante prospero. Aquellas cabañas parecían pasar desapercibidas para la naturaleza ya que estaban situadas de tal manera que parecían parte del paisaje, aunque la gente parecía ser bastante temerosa y desconfiada ya que se escondieron en cuanto pase. Pensé que solo era por la noche pero no tardaría mucho en saber que no era por eso.
Y aquí me encuentro sentado en la silla de la nueva iglesia con el rostro y la ropa ensangrentada y cuya única compañía son dos cuerpos sin vida y la cabeza del Padre encima de la mesa mientras su cuerpo permanecía sentado en la silla frente a mí…
Un pueblo simple y moribundo, donde había un cierto olor a vacio. Sus calles algo emponzoñadas cuanto más se acercaban a las casas de los aldeanos humildes y pobres. Tras la plaza, con una fuente de la cual solo de una boca manaba un agua casi cristalina y fría, se levantaban unas grandes ruinas de lo que parecía una sencilla iglesia ya destruida para dejar paso a la lujosidad. Por encima una nube de humo se levantaba, al acercarme solo vi a un hombre arrodillado con lagrimas en los ojos mientras veía el cuerpo sin vida de una joven purificada por el fuego como si fuera una bruja. Dos monjes se acercaban a su lado con la mirada clavada en el suelo para consolarlo. Solo un hombre con la antorcha en la mano miraba fijamente sin pestañear ni mostrar clemencia alguna, si disfrutara con ello.
Normalmente en estos casos la gente solían ir a gritar o maldecir a la susodicha. Pero sin embargo aquí no había nadie, era como si huyeras de esa barbarie. El grito de otro hombre desvió mi mirada hacia una mesa de madera, donde le tenían inmovilizado, con las piernas rotas, y tumbado sobre la mesa. Todo sucedió muy rápido pero doloroso, ya que con un solo movimiento de muñeca de aquel hombre fue empalado. Aquello le hizo gritar mostrando sus ojos inyectados en sangre y sus colmillos afilados.
Entonces lo empecé a entender, era tan solo un pueblo azotado por una maldición que se bestia de santa. Un hombre se había proclamado guardián de la ciudad e incluso mando construir una nueva iglesia para él. Vestido como un monje andaba por las noches custodiando y según el quemando a los que perturbaban la paz, una paz que su corazón anhelaba.
En algunos pueblos donde Beremont me llevó habían grandes historias grandes historias de extraños guerreros que surgían cuando alguna bestia acechaba al poblado matando sin piedad y aquel extraño mato a la bestia y fue proclamado héroe, pero no todo es lo que parece me enseño y ahora lo entiendo. Aquel héroe no era un príncipe de armadura reluciente como en los cuentos no. No le movía una bondad divina, sino su sed de venganza y aunque algunos conseguían su propósito no saciaban su sed e iban más allá, con un pensamiento que todos diríamos que es noble, pero se convierte en un arma de doble filo cuando no sabemos distinguir entre salvar o destruir. Eso pasó en uno de esos pueblos en el que un aprendiz fue convertido en vampiro, pero se agarro tanto a su humanidad que hizo que le mataran a él y a su propio maestro o eso decían las historias. Sé que debí de irme de allí pero algo me atraía, seria la curiosidad o un extraño olor que parecía percibirse por aquel lugar.
Me acerque en la única taberna del pueblo donde la gente estaba tranquila, cosa extraña, se contaba la historia de cómo el guerrero, pero ahora Padre de la nueva iglesia, Trohan engaño con su magia a los monstruos, haciéndose pasar por uno, les metió en la iglesia y allí los quemo mientras devoraban a sus víctimas como salvajes. Pero después de eso la masacre no paro y el quiso erradicar hasta el último de todos y poco a poco se convirtió en uno imponiendo su justicia. El aprecio al tal Trohan aquí le había abandonado por completo.
Me acerque a la iglesia para saciar mi curiosidad,  al entrar aquel olor tan peculiar deserto algo en mi, fue lo último que sentí en aquel bosque antes de perder el conocimiento, cuanto más entraba el olor era más fuerte y puro pero antes de darme cuenta dos hombres surgieron de los lados de una gran puerta y me agarraron con fuerza inmovilizándome y levándome hacia el tal Trohan. Enseguida supo quien era o que era  y sin vacilar envaino su espada con una rapidez inhumana y me cerceno el brazo y me pego una patada solo decía: “Tu raza debe morir”. Mi corazón empezó a palpitar con mucha fuerza, agarre  uno de los hombres y le tire con tanta fuerza que al chocar contra un muro se oyeron todos sus huesos partirse al compás. Agarre al otro por el cuello y lo apreté rompiéndolo como si fuera una simple rama. Recogí el arma que se le cayó de la mano y me dispuse a atacarle, pero él se sentó y empezó a reír con cierta demencia: “Crees que me impresiona, ya de lo que sois capaces, sois unos monstruos que incluso abandonáis a los de vuestra raza casi extinta”. Sus colmillos me dijeron lo que sabía casi con certeza: “En plena batalla sucedió, mi destino era morir allí peor algo lo impedíos, el olor putrefacto me izo despertar en una oscuridad infinita, los cuerpos mutilados de mis compañeros rondaban a mi alrededor y cuanto más intentaba gritar, mas arena entraba por mi garganta, miles de bocanadas de arena que se adentraban asta mis pulmones y aquella agonía no llegaba  su fin porque no podía morir. Solo quería acabar con todo, pero la poca movilidad y aquella situación tan claustrofobia me hizo perder la razón. Con cada uno de vosotros que me he encontrado me a echo volver bajo tierra y sus manos no hacían más que empujar, entonces comprendí que solo vuestra muerte me liberara”.
Saco con rapidez una daga que tenía en su cintura y me la clavó en el hombro del brazo cercenado, el dolor era casi insoportable y me estaba empezando a marear al ver tanta sangre. Me saque el cuchillo del hombre, de una patada le tire contra la silla y le clavé el cuchillo en la pierna y pisándole la otra pierna agarre al espada que estaba en el suelo y atravesé su cuerpo y la espaldera de la silla dejándole totalmente atrapado y moribundo. Me senté medio mareado y vi como intentaba levantarse de la silla, pero por más que se movía era imposible, tanto dolor no le dejaba moverse: “Mírate hay, alguna vez pensaste que se rías capaz de hacer algo así, mírate lo que te han hecho, en que te han convertido. Si yo los mate y me dieron la vida, pero su vida es peor que la muerte”. Le mande callar y saque la daga de su pierna y él me miro a la cara con cara seria y ojos sincero: “Dime muchacho, ¿Qué has tenido que hacer?”.
Su palabras resonaban en mi cabeza, incluso ahora a veces me parece escucharlas y aunque no las quiero escuchas se que parte de razón tenía, aunque lo que más temo es averiguar que ocurrió y que hice para seguir aquí. Pero en ese instante a mi cuerpo algo le pasaba, no reaccionaba, mis fuerzas empezaban a fallar y todo parecía ir más despacio y oscurecerse por momentos. Antes de poder acabar con su sufrimiento caí sobre la silla y todos mis intentos para poder levantarme fueron inútiles, se hizo la oscuridad.
Ya respiro con tranquilidad y cambie mis ropajes ensangrentados por otros que cogí prestados. Aunque la calma estaba de mi lado, no consigo acordarme de lo ocurrido, solo sé que al despertar, como si de un sueño se tratara, me levante ensangrentado de manos y cara, ya que había caído sobre un charco de sangre que salió de  Trohan cuya cabeza estaba posada frente a mi arrancada de su cuerpo como si de un animal se halla tratado, ya que las marcas de uñas y bocados se hacían fácilmente visibles tanto en el cuello que quedaba en la cabeza y el que quedaba en el cuerpo.
Soy consciente, aunque intento no pensar en ello, de que ha sido la misma sensación que en el bosque y eso me asusta.
Sé que en mi viaje nunca he estado solo ya que noto como si una presencia me siguiera y puede ser que sea ella la que me protege, quizás mi Beremont todavía tenga cosas que enseñarme…
A lo largo de los años la gente se aferra a sus odios y temores, eso determina los pasos a seguir de su vida, pasos que a veces llevan a la obsesión y la locura. Si esto sucede con una vida mortal, ¿Qué ocurrirá cuando un vampiro se aferra de tal manera a su humanidad?
Siempre se ha dicho que la maldición de los vampiros es el tener que alimentarse de sangre, sin embargo su gran maldición es la vida eterna…

Licencia: CC BY-NC 3.0
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