Profile cover photo
Profile photo
Marcela Magdaleno
33 followers -
mirada felina
mirada felina

33 followers
About
Posts

Post has attachment

Post has attachment
Reportaje sobre la naturaleza
Add a comment...

Post has attachment
Add a comment...

Post has attachment
Fedro Guillén
Desde el inicio sugerí que cambiara  su título de Eclipse por Orto que quiere decir salida de un astro sin embargo,  Marcela se mueve entre las sombras como una estrella fugaz, no le teme al vació y su motor es el fuego.
La vimos entrar una tarde a nuestra casa con aires de quien acaba de cazar una metáfora. A Marcela, que ama la naturaleza, gusta cargar un cuaderno escolar, especie de Diario donde siembra coincidencias que a veces florecen en poemas y prosas cazadas al asalto. Escribe cuando se le ocurre, como aquel Unamuno que lo hacia bajo farolas de la áurea Salamanca metiendo los papelitos en el alto chaleco. Así ella, por donde pasa, siembra poemas, conceptos y  pensamientos, enlaza mundos y exorciza con una sola mirada.
A Marcela la conocí “de oídas”, cuando la mencionaba su abuelo en su despacho de Subsecretario Cultural cerca de un fuego de charla que solía  encender a mediodía con cercanos colaboradores y amigos. Entre los que trabajaban con Mauricio Magdaleno,  imposible olvidar a José Revueltas - ¡el único cargo burocrático de su vida-  que dejaba su humorismo para sentarse  en su escritorio, con camisas de mangas cortas, a revisar papeles de una colección de libros con un título a lo David : La Honda del Espíritu.
La siguiente visita llegó Marcela en Bicicleta, reglamentaria de carreras, desenfadada, con atuendo entre deportivo y escolar. Parece a ratos una colegiala que corteja musas para transformarse en una meditante filosófica y,  sin darse cuenta,  exhala poesía, esa es parte de su personalidad,  jugando a parecer mayor a los años que tiene.
Después de la muerte de su abuelo,  ella hereda por asignación propia su libreta telefónica y de tarde en tarde visita a amigos de su abuelo, como Juan Bustilo Oro, con quien Mauricio inició su conquista de España en años de la Segunda Republica?  gozando una beca otorgada por Bassols. También pasea por la calle de Madero con su tío el poeta Vicente Magdaleno,  visitando  las librerías de viejo y ayudándole a ordenar los libros de su despacho-taller, que yacía frente a una enigmática puerta  donde se hacían  ritos masónicos
Marcela alterna su pasión por las letras con otras investigaciones,  sabe astrología, música, boga por Platón entre sinfónicas paginas, acuesta flores en los libros, ama las tormentas eléctricas y los ventarrones y,  sobre todo,  las atrae. Y cuando viste de blanco evoca la figura de Emily Dickinson que gustaba ese color y fue la más maravillosa incógnita de la poesía del siglo XIX.
Hay en el metal de su voz preocupación por nuestro país, el mundo, el universo. Quisiera preparar su carro de combate para el holocausto que parece avecinarse. La aventura del mundo es inigualable. Viene del infusorio y llega a la majestad sin fin de las galaxias. Y en seres que aman la vida (y Marcela la ama) hay fantasmas y ángeles que rondan abajo y dictan confidencias, murmullos que los románticos antiguos llamaban “inspiración” .El polen creador del que escribe lo hace seguir adelante con paso vencedor. No,  como el pobre cangrejo que caminar para atrás ha enseñado a hacerlo a escépticos y agnósticos.
Cuando los amigos de Marcela ven que entorna los ojos y mueve la cabeza probando los huesos de su nuca, mas parece oír la música de las esferas de Pitágoras. Entonces ella sacude su cabellera rubia,  que le cae como una cascada de tabaco.
Marcela enviará impresiones de sus viajes mentales. Un fantasma favorito  proveerá tinta y papel. Sus cartas en pliegos de aroma grato podrían contar de improbables, no imposibles nostalgia y acérrimos ritmos eróticos. Algo de eso no se publicará. Lleva libros y aspira a entretenerse con su lápiz y pincel de dibujante, haciendo autorretratos y tapizando de colores las hojas con  las miradas de la humanidad.
Creemos que Marcela Magdaleno se encamina hacia el heroísmo de hacer libros, tarea nada fácil en esta época volcada en el materialismo y la velocidad. Y hemos de celebrarlo con vinos litúrgicos, Cuando tal vez yo ya no esté, pero aun así, la festejaré desde la ultratumba. Ahora la dejamos de la mano del lector para que compruebe algo de lo escrito,  y decimos Amen, como al final de un Salmo.
Posdata: Al releer su poesía encontramos afinidades. No es que pensemos igual en todo con Marcela. ¿Son afinidades selectivas, de las que habló Goethe...?
Simbad.
Photo
Add a comment...

Post has attachment
Personalizar tu mensaje
Add a comment...

Post has attachment
Photo
Photo
13 de enero de 2013 (2 fotos)
2 Photos - View album
Add a comment...

Post has attachment

Post has attachment
Photo
Add a comment...

Post has attachment

Post has attachment
No dejemos que la lectura se convierta en un ser en vías de exitinción
Photo
Add a comment...
Wait while more posts are being loaded