Me acabo de dar cuenta que no había publicado mi relato aquí en la comunidad, tan solo en mi perfil. Ahí va, a los que aún no lo hayáis leído espero que os guste, fue de los primero en publicarse.

Mi aportación al proyecto +Relatos de G+. #mirelato  

Entre Amigos

- ¿Sábes?, creo que a mí no me cogerían.
- ¿De qué hablas tío?
- De ser un delincuente, yo conseguiría despistar a la policía.
- En serio, estás loco, no sé porque te escucho.
- Porque eres mi psicólogo.
- Sería tu psicólogo si te cobrara.
- Eso es porque eres mi amigo y no estamos en tu consulta.
- Ya, pero sí que quieres que guarde secreto profesional de todas las ocurrencias y locuras que me cuentas.
- No, secreto de amigo, que vale más.
- ¿Así que te crees más listo que la policía?
- Pues sí, me he leído todos los libros de Sherlock Holmes, de Agatha Christie, de John Grisham y de John le Carré. He visto todos los episodios de CSI, El Mentalista, Mentes Criminales y Bones. También he visto tropecientas películas sobre como “los buenos” atrapan a “los malos” gracias a mucha investigación, tipos duros y un detective inteligente que no les gusta a los de asuntos internos porque va por libre saltándose las normas, pero no le echan porque siempre acaba atrapando al delincuente y, además, su superior le tiene cariño porque es un hombre humilde que se hizo a sí mismo porque la vida le ha tratado mal y se identifica con él cuando era más jóven.
- ¡Vamos, todo un vademecum del crímen!, pero en todo eso la policía al final siempre atrapa al delincuente, siempre ganan “los buenos”.
- No siempre, además, a diferencia de la mayoría, yo siempre me fijo en “los malos”, sus ideas, sus estrategias y, lo más importante, sus errores. Son los errores lo que hace que los capturen.
- Osea, que el señor pacífico, el que nunca llama la atención, el que siempre ayuda a sus vecinos, del que nunca han hecho nada malo, ¿ahora quiere ser un asesino en serie?
- Tienes razón, yo sería el principal sospechoso.
- ¿En serio?, ¿Por qué?.
- ¿No te has fijado que en las noticias, cada vez que pasa algo grave, cuando los vecinos hablan del culpable dicen que era muy buena persona, nunca armaba jaleo y que nadie se esperaba algo así?. Nunca es un vecino molesto que se llevaba mal con todo el mundo y que tiene cara de terrorista, no, ese al final nunca hace nada.
- Pues nada, tendrás que empezar consiguiendo que la gente te odie un poco.
- De todos modos no me refiero a cometer un asesinato, hablo de algo más sencillo, pero tan bien elaborado que la policía acabe cerrando el caso sin resolución o de forma equivocada.
- Puedes empezar robándole un caramelo a un niño o el bolso a una vieja.
- No, no, que esos son los más peligrosos, los niños te meten dos hostias y la abuela te tumba a collejas.
- Además, aquí todo el mundo te conoce, como la víctima te vea no creo que le cueste identificarte.
- Lo sé, por eso lo primero que tengo que hacer es elegir un lugar donde nadie me conozca, en las películas y series, muchas veces localizan al culpable porque triangulan su posición basándose en la ubicación de sus fechorías, mejor me voy lejos de mi casa y que triangulen la casa de otro.
- Ya que estás hazlo de forma que acaben en casa de alguien que te caiga mal.
- Luego tendría que elaborar un plan para perpetrar mis fechorías, pensar un plan de huída y, finalmente borrar mis huellas y dejar pistas falsas para que les lleven a conclusiones erróneas y callejones sin salida bien lejos de mi.
-¡Vaya!, estás hecho todo un forajido.
- Sí, sí, tú ríete, pero ya verás.
- Claro, y luego vendrás corriendo a contarme todo, a que nos echemos unas risas y esperarás que no diga nada a la policía.
- Por supuesto, porque eres mi psicólogo y mi amigo, además, si me delatas diré que eres el cerebro de toda la operación y que yo solo soy un pobrecito a tus órdenes. Pero sobre todo porque sé que te divertirá más ver cómo la policía y los periodistas dan palos de ciego ante algo que tú ya sabes, te conozco demasiado.
- Claro, claro. Ahora, volviendo al mundo real, ¿pedimos unas pizzas?.
- La mía de cuatro quesos.
- Siempre eliges la misma, seguro que si te pillan será por culpa de una cuatro quesos.

- Por cierto, ¿tú no tendrías que estar en tu consulta?¿no tienes pacientes a los que volver locos?
- Es posible que tenga algunos esperando, nunca atiendo bajo cita previa, cuando llego atiendo al primero que haya en la cola.
- No sé cómo es que aún sigues teniendo clientes.
- No son clientes, son pacientes, y es porque soy el mejor. Ha habido gente que ha llegado a acampar en la puerta durante una semana para ser el primero en ser atendido. A veces pienso que debería avisar cuando me voy de vacaciones, pero se me olvida. El del quiosco de enfrente se está forrando gracias a mi, ahora hasta cobra por recargar el móvil a mis pacientes.
- Vamos, que eres el Rolling Stone de los psicólogos.
- A mí también me tiran sujetadores, pero yo soy un profesional y no me acuesto con mis pacientes, ¡hasta que dejan de serlo, claro!.
- Sí, y gracias a que luego pasas de ellas los demás psicólogos también tienen trabajo.
- Los demás también tienen derecho a comer.
- ¿Hoy piensas ir a la consulta?
- No lo sé, asómate y dime cuanta gente hay en la cola.
- Hay catorce.
- ¿Hay tias buenas?
- Solo dos, la segunda y otra que acaba de llegar.
- ¡A ver, a ver! ¡Bah!, no son para tanto, además, hay poca gente. Si atiendo con menos de quince personas en la cola se vaciará muy rápido y si tengo poca cola, la gente pensará que ya no soy tan bueno.
- Lo de comprarte el ático justo enfrente de la consulta, es para esto, ¿verdad?
- Claro, es perfecto, desde la terraza veo la puerta de mi consulta, pero la salida de mi casa está en la otra cara del edificio. Así aunque salga de casa no pueden verme porque estoy en la calle de atrás.
- Pero te pueden ver aquí asomado.
- Tranquilo, nadie mira hacia arriba, solo los turistas. Toma nota para tu enciclopedia del crímen por si quieres empezar timándoles, dicen que son los objetivos más fáciles.
- ¡Mira!, Acaba de llegar uno más, ya tienes tus quince.
- Sí, pero pronto serán otra vez catorce, el primero tiene manía persecutoria, no creo que aguante mucho más encabezando una cola.
- ¿Ya ha sido paciente tuyo?
- No, pero no me hace falta, desde aquí podría diagnosticar a casi todos.
- ¡Venga ya!, ¡no seas fantasma!.
- A la segunda no le pasa nada solo viene porque está de moda entre las mujeres ricas decir que van al psicólogo y cuanto más prestigio tenga, mejor. De esas tengo varias, al final se pasan hablando todo el tiempo de sus chorradas, me sueltan la pasta y se van. Les encanta presumir de lo bueno que es su psicólogo porque han estado horas de pié esperando a que les atiendan.
Al tercero, al décimo y al que acaba de llegar, acaban de dejarles sus mujeres y necesitan desahogarse.
El quinto y el cuarto son padre e hijo. El hijo tiene miedo a la oscuridad y el padre no sabe que es por su culpa. El resto, no son interesantes.

- He oído el timbre, deben ser las pizzas.
- Ves a abrir y dale propina, que así la próxima vez nos la trae en el cajón de arriba.
- ¿Cómo que en el cajón de arriba?
- Claro, los repartidores de pizzas suelen tener el cajón de la moto dividido en dos. El de abajo suele ser más grande porque ahí van las pizzas y en el de arriba los complementos y bebidas. Para aprovechar el viaje debe llevar como tres o cuatro pedidos unos encima de otros, así que la de abajo del todo debe estar aplastada. 
El orden en el que las pone el repartidor parece trivial pero no lo es. Se basa en un criterio profesional depurado con los años. Utilizando sus conocimientos sobre física (peso y densidad de los productos), volumen (según el tamaño del recipiente), estadística (según experiencias anteriores) y probabilidad, distribuye toda la carga que va a llevar y establece el orden adecuado en el que debe ir cada pizza. Aunque también pueden utilizar la Tercera Ley de Newton.
- ¿La Tercera Ley de Newton?
- Sí, la de que toda acción conlleva una reacción sobre lo que realizó la acción.
- No te sigo.
- Fácil, cuanta más propina le des, más arriba estará la pizza la próxima vez que les llames. Incluso he visto algunos dejar las bebidas abajo, junto a las pizzas del montón, y poner una pizza en el cajón de arriba, sola, sin que sufra el aplastamiento de ningún otro objeto, es la zona VIP de las pizzas. Si te ocurre eso puedes considerarte muy afortunado y no es algo que se consiga de un día para otro.
- ¿Y tú cómo sabes todo eso?
- Mi profesión me hace conocer mucha gente y tener “amigos” en todas partes. Además, se como funciona la mente de cualquier persona y puedo predecir sus actos según sus acciones.
- En el fondo no sé si eres muy bueno o muy fantasma.
- Ni nunca lo sabrás.

Licencia: CC BY-NC-ND 3.0
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/
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