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Adriana Anacleto
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Si alguien la ha visto haganmelo saber se fue hoy de su casa y su mami está muy preocupada
Lleva el uniforme de la secundaria tecnica 110 del. Iztapalapa
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Ayúdenme a difundir por favor
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Si alguien la ha visto llamar al 55 38 10 91 97 por favor, se llama Madelin Celeste García Mendez tiene 13 años y está desaparecida su ayuda es de gran importancia
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La leyenda del cempasúchil.

Cuenta la leyenda que existían dos amantes cuyos nombres eran Xóchitl y Huitzilin. El amor entre ellos había nacido desde la infancia, y crecía cada día más. Cada tarde, los amantes subían a la montaña para ofrecer flores al dios del sol, Tonatiuh, quien disfrutaba ver cómo el amor entre ellos ardía como el sol.
Pero un terrible día la guerra llegó a sus tierras y los amantes tuvieron que separarse, no sin antes prometerse amor eterno. Y juraron, frente a Tonatiuh, que se amarían más allá del tiempo, la distancia y la muerte.
Al poco tiempo, Huitzilin murió en batalla, y al descubrirlo el corazón de Xóchitl se partió de dolor. Aún así, con toda esa tristeza encima, recordó su promesa y acudió a Tonatiuh para pedirle ayuda.
Xóchitl pidió al dios Sol que la uniera con su amado. El dios, conmovido por el llanto de la joven extendió uno de sus brazos y la convirtió en una flor. Una flor de colores tan intensos como el sol al atardecer. Luego, tocó a Huitzilin y lo convirtió en colibrí.
Al atardecer, Huitzilin, amoroso, se posó al centro de la hermosa flor quien se llenó de un aroma intenso y misterioso, y se abrió en 20 pétalos. Así fue como nació la flor de Cempoalxochitl, la flor del amor y la muerte.
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😏😢😉
Alguien dijo…

Alguien dijo que un niño se lleva en el vientre durante nueve meses... Ese alguien no sabe que un hijo se lleva en el corazón toda la vida.

Alguien dijo que toma unas seis semanas volver a la normalidad después de dar a luz... Ese alguien no sabe que después de dar a luz la normalidad no existe.

Alguien dijo que se aprende a ser madre por instinto... Ese alguien nunca fue de compras con un niño de tres años.

Alguien dijo que de "buenos" padres salen hijos "buenos"... Ese alguien piensa que un hijo viene con instrucciones y garantía.

Alguien dijo que las "buenas" madres nunca gritan... Ese alguien nunca vio a su hijo romper con una pelota la ventana del vecino.

Alguien dijo que no se necesita una buena educación para ser madre... Ese alguien nunca ayudó con una tarea de matemáticas de cuarto grado.

Alguien dijo que no se puede amar al cuarto hijo como al primero... Ese alguien no tuvo cuatro hijos.

Alguien dijo que se pueden encontrar en los libros las respuestas a todas las preguntas sobre como criar hijos... Ese alguien no tuvo un hijo que se metió una alubia en la nariz.

Alguien dijo que lo más difícil de ser madre es el parto... Ese alguien nunca dejó a su hijo en la escuela el primer día de kinder.

Alguien dijo que una madre puede hacer su labor con los ojos cerrados y una mano atada a la espalda... Ese alguien nunca organizó la fiesta de cumpleaños de su hija.

Alguien dijo que una madre puede dejar de preocuparse cuando los hijos se casan... Ese alguien no sabe que el matrimonio agrega yernos y nueras al corazón de una madre.

Alguien dijo que el trabajo de una madre termina cuando el último hijo se va del hogar... Ese alguien no tiene nietos.

Alguien dijo que una madre sabe que su hijo la ama, así que no hay necesidad de decírselo... Ese alguien no es madre.

Alguien dijo que una madre no necesita de la comprensión y del "te quiero" del hijo... Ese alguien no es un hijo.
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😒 pretextos para los que no saben amar
Si..
Creo que eso fue...
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Papi: ¿cuánto me amas?

El día que mi Hija nació, en verdad no sentí gran alegría. Porque la decepción que sentía parecía, ser más grande que el gran acontecimiento que representa tener una hija.

¡¡¡¡Yo quería un varón!!!!

A los dos días de haber nacido, fui a buscar a mis dos mujeres, una lucía pálida y agotada y la otra radiante y dormilona.
En pocos meses me dejé cautivar por la sonrisita de mi Carmencita y por la infinita inocencia de su mirada fija y penetrante, fue entonces cuando empecé a amarla con locura.
Su carita, su sonrisita y su mirada no se apartaban ni por un instante de mis pensamientos, todo se lo quería comprar, la miraba en cada niño o niña, hacía planes sobre planes, todo sería para mi Carmencita.
 
Este relato era contado a menudo por Rodolfo, el padre de Carmencita y Yo también sentía gran afecto por la niña que era la razón más grande para vivir de Rodolfo según decía el mismo.

Una tarde estaba mi familia y la de Rodolfo, haciendo un picnic a la orilla de un río cerca de casa y la niña entabló una conversación con su papá, todos escuchábamos:
Papi,… cuándo cumpla quince años ¿Cuál Será mi regalo?

Pero mi amor, si apenas tienes diez añitos, ¿No te parece que falta mucho para esa fecha?

Bueno papito,… Tú siempre dices que el tiempo pasa volando, aunque yo nunca lo he visto por aquí. La conversación se extendía y todos participamos de ella.
Al caer el sol regresamos a nuestras casas.

Una mañana me encontré con Rodolfo enfrente del colegio donde estudiaba Carmencita quien ya tenía catorce años. Rodolfo se veía muy contento y la sonrisa no se apartaba de su rostro.

Con gran orgullo me mostraba las calificaciones de Carmencita, eran notas impresionantes, ninguna bajaba de diez puntos y los estímulos que les habían escrito sus profesores eran realmente conmovedores. Felicité al dichoso papá.
Carmencita ocupaba toda la alegría de la casa, en la mente y en el corazón de la familia, especialmente en el de su papá.

Fue un Domingo muy temprano cuando nos dirigíamos a misa, cuando Carmencita tropezó con algo, eso creíamos todos y dio un traspié, su papá la agarró de inmediato para que no cayera…Ya instalados en la iglesia, vimos como Carmencita fue cayendo lentamente sobre el banco y casi perdió el conocimiento.

La tomamos en brazos, mientras su papá buscaba un taxi hacia el hospital.
Allí permaneció por diez días y fue entonces cuando le informaron que su hija padecía una grave enfermedad que afectaba seriamente su corazón, pero no era algo definitivo, qué debía practicarle otras pruebas para llegar a un diagnóstico firme.

Los días iban pasando, Rodolfo renunció a su trabajo para dedicarse al cuidado de Carmencita, su madre quería hacerlo pero decidieron que ella trabajaría, pues sus ingresos eran superiores a los de él.

Una mañana Rodolfo se encontraba al lado de su hija, cuando ella le preguntó:
¿Voy a morir, no es cierto? ¿Te lo dijeron los doctores?

No mi amor…no vas a morir, Dios que es tan grande, no permitiría que pierda lo que más he amado sobre este mundo respondió el padre.

-¿Van a algún lugar? ¿Pueden ver desde lo alto a su familia? ¿Sabes si pueden volver? Preguntaba su Hija.

Bueno hija,… en verdad nadie ha regresado de allá a contar algo sobre eso, pero si yo muriera, no te dejaría sola, estando en el mas allá buscaría la manera de comunicarme contigo, en última instancia utilizaría el viento para venir a verte.

¿Al viento? ¿Y cómo lo harías? No tengo la menor idea hijita, solo sé que si algún día muero, sentirás que estoy contigo, cuando un suave viento roce tu cara y una brisa fresca bese tus mejillas.

Ese mismo día por la tarde, llamaron a Rodolfo, el asunto era grave, su hija estaba muriendo. Necesitaban un corazón, pues el de ella no resistiría sino unos quince o veinte días más.

¡UN CORAZÓN! ¿Dónde hallar un corazón? ¡Un corazón! ¿Dónde Dios mío?
Ese mismo mes, Carmencita cumpliría sus quince años. Y fue el viernes por la tarde cuando consiguieron un donante, una esperanza iluminó los ojos de todos, las cosas iban a cambiar.

El domingo por la tarde ya Carmencita estaba operada, todo salió como los médicos lo habían planeado. ¡Éxito total!

Sin embargo, Rodolfo todavía no había vuelto por el hospital y Carmencita lo extrañaba muchísimo, su mamá le decía que ya todo estaba muy bien y que su papito sería el que trabajaría para sostener la familia.

Carmencita permaneció en el hospital por quince días más, los médicos no habían querido dejarla ir hasta que su corazón estuviera firme y fuerte y así lo hicieron.

Al llegar a casa todos se sentaron en un enorme sofá y su mamá con los ojos llenos de lágrimas le entregó una carta de su padre.

“Carmencita, hijita de mi corazón: Al momento de leer mi carta, ya debes tener quince años y un corazón fuerte latiendo en tu pecho, esa fue la promesa que me hicieron los médicos que te operaron. No puedes imaginarte ni remotamente cuanto lamento no estar a tu lado en este instante. 

Cuando supe que ibas a morir, decidí dar respuesta a una pregunta que me hiciste cuando tenías diez añitos y a la cual no respondí. Decidí hacerte el regalo más hermoso que nadie jamás haría por mi hija… Te regalo mi vida entera sin condición alguna, para que hagas con ella lo que quieras.

¡¡Vive hija!! ¡¡Te amo con todo mi corazón!!”

Carmencita lloró todo el día y toda la noche; Al día siguiente fue al cementerio y se sentó sobre la tumba de su papá; lloró como nadie lo ha hecho y susurró:
” Papi,… ahora puedo comprender cuánto me amabas; yo también te amaba y aunque nunca te lo dije, ahora comprendo la importancia de decir

“Te Amo” y te pediría perdón por haber guardado silencio tantas veces “.
En ese instante las copas de los árboles se mecieron suavemente, cayeron
algunas hojas y florecillas, y una suave brisa rozó las mejillas de Carmencita, alzó la mirada al cielo, intentó secar las lagrimas de su rostro, se levantó y emprendió regreso a su hogar.

Por favor nunca dejes de decir “TE AMO”. No sabes si será es la última vez…

CADA DIA A CADA INSTANTE EXPRESA TU AMOR
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