Soy de la opinión de que los autores y toda la caterva de hiladores de historias que pueblan la Tierra, somos responsables del cambio, incluso más que otros. El mundo está formado por las historias, las culturas, las identidades, no son más que historias. La mayoría de la gente adopta personajes y creaciones del mundo de ficción como modelos para construir su propia identidad. Nos encanta compararnos con lo irreal, soñar con quién seríamos en tal o cual universo. E intentamos hacer justicia a nuestras propias expectativas.

Por eso es importante que la lucha del cambio social comience por los autores, y cómo cuentan sus historias. Pero no abogando por una narrativa moralista y farisea, de esas que te restriegan el mensaje por la cara. Porque, por norma general, cuando a alguien le restriegan algo por la cara el primer impulso es apartarse y pegarle un manotazo a lo que sea que te están restregando. Las historias cambian la forma de pensar de la gente sin necesidad de ser tan directas. A través de tratar con naturalidad ciertos temas o simplemente de hacerlos visibles. El mundo en el que creemos está limitado por las historias que conocemos, y aquello que conocemos deja de parecernos antinatural o peligroso.

En mis últimos trabajos he intentado hacer algo al respecto. Me he esforzado por cambiar mi narrativa. Estoy intentando algo un poco distinto con un personaje en El Barco de Velas Rojas, pero no sé si sabré hacerlo bien. Pero supongo que lo importante es intentarlo.
Shared publiclyView activity