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Maria Mendoza
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El abuelo juan... Había una vez un anciano llamado Juan, tenía 70 años, era callado, triste y pensativo. Tenía su única hija llamada Ana, casada con Luís, tenían dos hijos, uno de 24 años, agresivo y muy irresponsable, el otro llamado Roberto, de 18, estudioso y querendón de su abuelo.

Un día su hija molesta le dijo a su esposo Luís : ''ya no soporto a mi padre, está muy gruñón, no me deja dormir, me desvela, además pasa todo el día llamándome ''. Su esposo Luís la escuchaba y movía su cabeza, '' Ana, no reclames, es tu padre, no te enojes con él, ten paciencia mujer, así como él te ha tenido todos estos años. Siempre fuiste su regalona, nunca te faltó nada, además desde que falleció tu madre jamás te abandonó ''.

'' Escucha Luís, tu sabes que aún soy joven. No puedo disfrutar con mis amigas ''. '' Sabes Ana - respondió - ese hombre te tenía mucha paciencia, si fuera mi padre yo lo cuidaría mucho, le daría amor de hijo y paciencia, la que no tienes tú. Sábes que yo sufrí mucho con mis tíos, quienes me criaron, me golpeaban y a veces me dejaban sin comida, eran muy crueles ''.

Ana y Luís no se habían dado cuenta que el abuelo estaba escuchando. Muy apenado, le dijo: ''Ana, no te molestes conmigo, no reclames hija''. Ana al darse cuenta que su padre había escuchado se enfureció más aún y llamándole la atención como si fuera un niño le dijo: ''siempre escuchando detrás de las puertas deberías estar en un hogar con los viejos; ustedes se entienden y además ahí tienen paciencia con los ancianos molestosos como tú ''.

En ese momento, apareció Roberto que llegaba de su universidad; muy sorprendido quedó al escuchar como su madre regañaba al abuelo y le dijo ''qué pasa mamá con mi abuelo, he escuchado, me avergüenzas madre, no tienes sentimientos ''.

Ana miró a su hijo y respondió '' no lo defiendas ya estoy cansada de él '', Luís miraba televisión en su dormitorio y al escuchar el tono de voz de su mujer y de Roberto apareció muy molesto por lo que estaba pasando. '' Ya basta, no sigas Roberto, sabes que cuando tu madre se enoja no cocina y se desquita con nosotros, además estoy cansado y no quiero cocinar hoy; con el único que no se desquita es con Fernando, tu sabes que es su preferido ''.

Ana, al escuchar a su esposo respondió '' todos me critican, nadie me quiere, me iré de la casa '.
'' Mamá, no te enfades, comprende al abuelo, enójate con mi hermano, él es un vago, no estudia, no trabaja, además sus amistades no son buenas. Mamá te ha contado Fernando que el abuelo le da dinero para sus gastos ''
'' ¡Que dices! Roberto no levantes calumnias a tu hermano, no es cierto '' '' ¡ Sí mamá , yo he visto al abuelo cuando se lo da . Sabes tú que al abuelo no le importa que sea atrevido y descariñado. El tiene buen corazón '' - decía Roberto -

Luís seguía escuchando y respondió '' Sí Ana, tiene razón Roberto, tu hijo es un aprovechado con tu padre. Además, él ha sido muy bondadoso. El abuelo Juan ha dado todo por nosotros '' decía Luís , '' me ha enseñado mi propia profesión, ser un buen carpintero. Además nos ha dado donde vivir. Ahorró dinero y se hizo su propia casa, pero jamás pensé que sería algún día nuestra casa.

Tu sabes que ahora es muy difícil tener una como esta, es grande, tiene árboles frutales y además un gran patio donde puedes criar pollos. Donde podrías estar mejor que acá decía Luís. Ahora las casas que dan por subsidio son tan chiquitas que apenas te puedes dar vuelta en ella.

Él ahorró mucho dinero para que estuvieras cómoda y además estás acostumbrada a esta comodidad. No sabrías donde tendrías que ir a vivir, además, tu padre jamás ha cobrado un peso. Tú sabes que por mi trabajo yo no podría darme ese lujo, no gano lo suficiente para comprarme una casa tan hermosa como esta '', decía Luís, '' está muy difícil la vida hoy en día '' .

Ana escuchaba y sabía que tenía razón su marido pero era orgullosa, además de amargada. Vivía tomando hierbas para adelgazar por su obesidad, pero jamás se le cumplía su sueño ya que era muy golosa.

Ya estaba un poco más calmado cuando se escuchó la voz de su padre. Juan muy débil era quien nuevamente llamaba '' ¡ ANA , ANA ! ''Su hija respondió '' ¡que quieres ahora!'' '' me das agua ya es la hora de mi remedio ¡ por favor ! ''...
 ''sabes , estoy muy ocupada para estar pendiente de ti ''.
'' Mira hija si yo pudiera hacerlo iría, pero tu sabes que tengo dificultad para caminar, además me duelen mucho las piernas''.
'' Yo - dijo Ana - estaría muy de acuerdo que te fueras a un asilo hay muchos ancianos y además todos allá son como tú y así no me molestarías más, además podrías encontrar a una esposa nueva y podrías casarte y te cuidaría día y noche y yo podría salir a divertirme con mis amigas y podría dormir toda la noche, qué feliz sería si tú te fueras.. que alivio ''.

'' ¡ No! Ana, por favor jamás me lleves a un asilo , ustedes son lo único que tengo, son mi familia, los quiero mucho , sobre todo a mis nietos, además los dejan abandonados y se olvidan de los viejos.
Tu - decía el abuelo - algún día serás una anciana y te acordarás de lo que te digo, serás rechazada por tus propios hijos o nietos podría ser por tu nuera ''.

Al escuchar Luís se entristecía, si Ana supiera que yo quiero al abuelo como al padre que nunca tuve, pobre viejo, '' pero yo mientras viva en esta casa jamás permitiré que se lo lleven; solamente muerto podría salir de esta casa , debe de estar loca mi mujer ''.

En cambio, Fernando no se preocupaba por nada, vivía como los pájaros y Roberto estudiaba, quería ser un profesional y ademas irse de la casa porque estaba aburrido de escuchar siempre discusiones. Pasó el tiempo y Roberto recibió su título como lo había deseado y se cumplió su deseo, se fue de la casa ya que tuvo la suerte de irse al extranjero y jamás se supo de él.

El abuelo Juan estaba cada vez más enfermo y un día tuvieron que llamar al médico. Estaba muy mal, Luís tenía algunos ahorros guardados para la emergencia y salio en busca de uno. Se demoró bastante en llegar. Mientras Ana rezaba y lloraba en silencio, se decía '' he sido una mala hija, Dios no me perdonará''

Llego el médico y les dijo, '' está mal, El anciano de esta noche no pasa, ahora tienen que rezar solamente''. El abuelo Juan, por un momento miró a Luís y le dijo '' cuida a mi hija, ten paciencia con ella y cuida mis dos nietos a quienes quise mucho''.

Luís con lágrimas en sus ojos le respondió '' tranquilo, no te agites. Gracias por enseñarme y por haberme querido como si hubiese sido tu hijo. Siempre te recordaré''. Ana decía '' estoy arrepentida pero ya no puedo hacer nada.

'' Su padre la llamó y le dijo, ''acércate Ana, te perdono, no llores ya no molestaré más, ha llegado la hora de mi partida'' pasaron segundos y el abuelo Juan dejó de existir.

Fernando, sin pensarlo, dijo ''se murió el abuelo, menos mal, ya no molestara más, lo único que voy a extrañar será su dinero '', era muy irónico.
Luís muy molesto dijo a su mujer,'' no va a cambiar nunca ''. Ana no respondía, estaba en silencio.

Pasaron dos años, se casó Fernando con una mujer llamada Rosa. Era su alma gemela, tal para cual. Atrevida, descuidada, se fue a vivir a la casa de sus suegros.
Un día Rosa, que era muy dominante, tuvo una discusión con Fernando y ella le dijo ''tus padres o yo ''. Le decía Rosa, '' deberías echarlos, molestan mucho, además no ayudan en nada ''. Era muy floja Rosa.

La madre de Fernando escuchó de la misma manera que su padre un día lo hizo y se acordó de las palabras de su padre, ''ahora te comprendo papá, pero ya es demasiado tarde para arrepentirme '', dijo Ana.
'' Viejo , escucha - le dijo a su esposo - nos vamos de esta casa que un día fue mía, ya no soy la dueña de esta casita. Nos vamos al asilo de las religiosas que están en la otra cuadra ¿ qué dices viejito?..
Sí, nos iremos, ya no tenemos nada que hacer acá. Allá nos darán afecto y tendremos nuestro hogar donde nos cuidarán y jamás nos echarán''.

Cuando ya se marchaban Fernando los vio y les dijo '' para donde creen ustedes que van'' .No respondieron, solamente siguieron su rumbo y Fernando reía y les gritaba ''¡váyanse a otro lugar, por fin descansaré de ustedes, váyanse!''

Llegaron a ese asilo donde les abrió la puerta una religiosa y les dijo bienvenidos a su nueva casa. Pasó el tiempo y nunca mas supieron de sus hijos. Se enfermó Ana y lloraba por las tardes recordando las palabras de su padre. Falleció ella primero, el 10 de mayo de 1988 y al mes siguiente el mismo número de día, falleció Luís.
 
Así fue el final de esta hija que discriminó a su propio padre.
La lección se debe aprender.


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Se acuerdan del día que nació Juan?
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