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Virginia Peña Advocats
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VALORACIÓN DE DAÑOS. LEY DEL BAREMO. ALGUNAS NOTAS DEFINITORIAS

La nueva Ley nos presenta una objetivación en la valoración, de manera que los hechos de la circulación que regula la norma se cuantificarán con arreglo a los criterios y dentro de los límites indemnizatorios fijados en el Anexo que se acompaña. Si bien, deja un pequeño resquicio, al contemplar la posibilidad de que sea indemnizado aquél perjuicio que pueda ser considerado como “excepcional”.
Establece una separación entre los daños patrimoniales y los no patrimoniales; de manera que los daños no patrimoniales vienen regulados en el “perjuicio personal básico” y en el “perjuicio personal particular”; y los daños patrimoniales, encuentran su lugar en el apartado “perjuicio patrimonial”.
Serán objeto de valoración: la muerte, las lesiones temporales y las secuelas.
Introduce como novedad la Ley, el deber de colaboración del lesionado con los servicios médicos de la compañía aseguradora. De manera que si el lesionado se niega a ser visitado por los servicios médicos, puede entenderse como causa de exclusión de responsabilidad por parte del obligado (“causa no imputable”). Con ello, parece que el fin que persigue la norma es evitar dilatar el proceso de forma injustificada, que revierta en un mayor coste para la compañía, quien desconoce el alcance de las lesiones, así como de la cuantía que en su caso correspondería ser abonada a la víctima.
La compañía aseguradora verá aminorada, o incluso exonerada de responsabilidad, en los supuestos de concurrencia de culpas, o de culpa exclusiva de la víctima, respectivamente. Ello ocurrirá siempre que la víctima sea mayor de catorce años, ya que se excluye de responsabilidad a los menores de catorce años.
Otra novedad que presenta la nueva Ley es la obligación de la compañía aseguradora de presentar una oferta motivada al lesionado, tras haber sido evaluado por el servicio médico.
Destaca la inclusión de una nueva figura, como son los “allegados”, siendo aquellas personas que sin tener la condición de perjudicados, hubieran convivido familiarmente con la víctima durante un mínimo de cinco años inmediatamente anteriores al fallecimiento y fueran especialmente cercanos a ella en parentesco o afectividad. También se les reconoce el derecho a resarcimiento.
La nueva Ley, de aplicación desde el mes de enero de 2016, nos presenta un sistema que partiendo de las reglas básicas que regían la anterior ley del baremo, presenta unas modificaciones a la misma, que se vislumbran no exentas de controversia, y que corresponderá a los Juzgados, como en tantas ocasiones, acabar de definir los matices que constituirán la “reparación íntegra” pretendida por la norma.
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