Hay que dignificar la producción de la cultura libre (que no es gratis)

Llevo años opinando que mientras en software libre se ha producido muchísimo, en la cultura libre se pontificó mucho pero se produjo poco. De hecho todavía no hay un "núcleo" de obras culturales libres sobre el que construir, como ya hay desde hace más de 15 años en el software libre.

Pero poco a poco salen más libros de buena calidad, y con licencias CC (uno que me gustó mucho: Acceso no autorizado de Belén Gopegui). Y salen proyectos interesantes, pero existe un tabú, casi diría una presión social, de "no hablar de dinero". Parece que se piensa que un autor de una obra libre, con aportes de otras obras libres, no puede ganar dinero. O que queda mal, o que la colaboración no será igual.

A lo que contesto en breve: ¡chorradas!

Con esa forma de razonar lo único que hacemos es frenar la producción de obras libres, y que se mantenga la idea de que no se puede vivir de ello. Creo que estaremos de acuerdo que eso es perjudicial para la cada vez menos utopía de construir una alternativa libre.

A menos, claro está, que tu idea de "cultura libre" esté asimilada y empotrada en un modelo comunista, o de capitalismo de estado, donde los individuos no puedan arriesgar su dinero y tiempo para intentar vivir dignamente de sus obras, y que además la "cultura libre" sea sólo una excusa o canal para divulgar e imponer tu modelo socio-económico. En ese caso puedes dejar de leerme, no estarás de acuerdo conmigo (aunque te recomendaría que seas honesto intelectualmente, y que no te aproveches de una idea de construir cultura libre para otros objetivos... o que no confundas las cosas).

Si estás leyendo estas palabras, seguramente ya estamos de acuerdo. Si hablamos de compensación justa a los autores de obras con copyright, el mismo derecho de compensación justa le toca como mínimo a cualquier autor de obras libres. Y con más razón: está construyendo algo que necesitamos, que ayudará a seguir construyendo. No sólo nos dejará su obra, también la experiencia, de la que no tenemos mucha.

Todo este rollo viene a cuento del pequeño debate sobre la iniciativa del 15m.cc: http://www.15m.cc/2011/10/presentacion-de-15mcc-en-medialab-prado.html

Como digo en los comentarios, creo que es necesario empezar a romper tabúes sobre temas financieros. No sólo porque sus impulsores me parecen buenas personas (y majetes), o porque están poniendo dinero personal y trabajo, también porque es la forma de dignificar y demostrar que sí se puede. Están marcando un camino, y que ya es hora que eliminemos tabúes o ideas que parecen ser más una presión social por una especia de "esclavismo" de todo aquél que quiera hacer algo libre y con participación comunitaria.

Esto hace años que ya no ocurre con el software. Seguramente Linus gana cientos de miles de euros al año para trabajar en Linux, seguro que hay muchos que no ganan un duro por su trabajo y aportes al kernel. ¿A alguien le preocupa? Parece que a nadie, o al menos no a los que aportan y trabajan.

Además hace de filtro: al que está preocupado de cuánta ganas Linus o algunos de sus "terratenientes" ya no participará por cabreado, así se autoeliminan esos que solo aportarán flames y malos rollos (o cuya principal motivación es imponer sus ideas socio-económicas a un grupo muy diverso), sólo quedan los que están motivados y con ganas, independientemente de cuestiones monetarias (aunque al final, a los que lo hacen gratis les sirve como carta de presentación para ganar dinero como desarrollador de software... no creo que un desarrollador del kernel de Linux tenga problemas de trabajo o de salarios bajos).

Si se usan ideas y metodologías del software libre para obras culturales (de hecho las CC están inspiradas de las licencias de software), también debemos usar la misma "doctrina" sobre temas financieros. En todo caso, lo que se exige es transparencia, y honestidad.

En el caso del proyecto 15m.cc veo que es gente que además de poner su trabajo, invertirán dinero propio. Con más con razón merecen ganar dinero si el proyecto va bien. Los problemas que tienen son: 1) usarán obras libres de terceros, 2) piden colaboración comunitario.

En el primer caso (a), tampoco es un problema si es una CC libre (que permite el uso comercial, la “no comerciales” no son libres, además muy restrictiva, hasta un banner de AdSense en el blog ya lo convierte en comercial). Si no es libre, se puede pedir autorización y fijar una retribución fija o porcentual. En cualquier caso se puede fijar una retribución similar para todas las obras que se usen. Así, se puede fijar que un x% de las ganancias se distribuirán entre los autores de esas obras (se puede contar por segundo en el documental, o palabras en el libro).

En el segundo caso (2) es algo más complicado, simplemente porque es difícil contar objetivamente el grado de participación. De todas formas explican que llevarán una tabla con horas dedicadas, eso puede servir como base para el cálculo de la distribución. Sí, habrá problemas y malos rollos, las injusticias son inevitables. Pero si se hace mínimamente bien las diferencias serán de pocos cientos de euros, y a nadie le dura tanto el cabreo por pocos cientos de euros, sobre todo si ve la obra en el cine o la TV y aparece en los créditos. Aunque habrán estos problemas, son mínimos comparados con las ventajas: dignificar el proceso, demostrar que se puede hacer dinero aunque sea poco creando una obra libre y de forma colaborativa, y lo que alimenta al ego y las motivaciones para volver a repetir la experiencia.

Así, en el caso de personas, se puede hacer que un y% de las ganancias se distribuirá entre los colaboradores de forma más o menos proporcional, ajustadas con lo que decida el dictador benévolo (que para eso será un dictador).

Para los impulsores y coordinadores del proyecto (o para los que trabajen tiempo completo) se puede fijar un salario mínimo, S (por ejemplo 1000 €), que cobrarán (después de pagar gastos) más un porcentaje, z%, de las ganancias.

El “plan de negocio” entonces quedaría algo como:

1. Con el total de ingresos se pagan los gastos, queda una diferencia G (que puede incrementarse con el tiempo, a medida que se difunde).
2. De G se pagan los salarios S, y queda un remanente R.
3. De ese remanente R se distribuyen los porcentajes x, y, z. (por ejemplo 15%, 15%, 20% respectivamente)
4. Lo que queda [R – (x%+y%+z%)] se usa para el siguiente proyecto, tal como lo tienen planificado.

Yo creo que esto es muy viable, más atractivo, más motivador para los que colaboren, más justo para los currantes, y servirá como ejemplo para otros proyectos comunitarios. Sí, surgirán algunos problemas, pero se habrán logrado empezar a matar la idea de que sólo se puede trabajar gratis en proyectos comunitarios y/o libres.
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