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Pedro Pablo Sacristan Sanz
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Un tipo alegre y familiar que escribe cuentos.
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Un simpático cuentito sobre autoestima, complejos, apariencia.... espero que os guste

La manía de la rana rockera

La rana Paca cambió su vida el día que vio la televisión por primera vez. Era un concierto de rock, y la rana Paca quedó fascinada. Pero no por la música, sino por las melenas de los cantantes.

- ¡Oh! ¡Qué pelo tan largo y bonito! Yo quiero algo así, que se note que soy especial.

Pero Paca solo era una rana. No había ido a la escuela y ni siquiera sabía que las ranas no tienen pelo, así que pensó que el pelo le saldría si se dedicaba a dar conciertos. Su croar de rana no encajó bien ni con el rock, ni con la ópera, ni con el pop, pero ella siguió dando conciertos allá donde iba. Viajó por pueblos y ciudades, por el mar y la montaña, por calles y jardines… hasta que un día dio su recital en una peluquería.

Mientras cantaba sin que nadie supiera que allí había una rana, el peluquero cortaba el pelo a un cliente. Un largo mechón fue a caer precisamente sobre la cabeza de Paca y esta pensó, al verse con tanto pelo sobre su cabeza, que su sueño por fin se había hecho realidad.

Emocionada, cantó con tanta fuerza y entusiasmo que despertó a Fredo, el gato del peluquero. Este, al ver aquel montón de pelo en movimiento saltó sobre él y se lo zampó pensando que se trataba de un ratón.

A Paca no la salvó su largo pelo, ni su estilo musical. La salvó ser una rana, porque a Fredo no le gustó el tacto frío y resbaladizo de su piel y la escupió; pero las huellas de aquel ataque quedaron para siempre marcadas con grandes cicatrices en la piel de Paca. Y también en su memoria, pues así aprendió que ser rana tenía...

*
Puedes leer las últimas líneas del cuento gratis en https://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/la-mania-de-la-rana-rockera

#cuentoscortos #cuentosinfantiles #cuentosparadormir #autoestima #aceptarse #complejos

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Este año el día de la madre queremos celebrarlo con un cuento divertido: El hospital para mamás escacharradas. Espero que os guste

El hospital para mamás escacharradas
La vida en el Hospital Para Mamás Escacharradas era una verdadera locura.

- Acaban de traer a otra que está fatal. Su niño lleva cuatro días sin comer verdura.

- Ponedla ahí, junto a la mamá que había sido vomitada diez veces.

- No nos queda sitio, doctor, recuerde que ahí íbamos a poner a la mamá de los gemelos, los que se despertaban cada hora alternándose y no la dejaban dormir.

- Bueno, pues llevadla junto a la que jugaba al fútbol con los muñecos de peluche y la que cantaba canciones infantiles incluso dormida…

Y es que el hospital de mamás estaba a rebosar. Cada vez venían más mamás y con enfermedades más raras. Los médicos no encontraban curas: ni pastillas, ni inyecciones, ni vendas… nada funcionaba.

En medio de aquel ajetreo, llegó el ingreso más inesperado. Una viejecita muy arrugada que estaba fatal.

- Señora, este es un hospital de mamás, aquí no puede estar. Tiene que ir al hospital de abuelitas.

- ¡Que no! ¡Que me dejen! Estoy muy enferma y tengo que entrar aquí…

- Pero abuela…

- ¡Que no me llame abuela! Yo también soy mamá… ¡soy la mamá del director del hospital!

Y no mentía. Era la mamá del doctor Donoku Pado, un famosísimo médico para mamás, así que los médicos dedicaron todos sus esfuerzos a salvarla. Mil remedios, enfermeras, doctores, máquinas costosísimas… pero nada. La abuelita, mejor dicho, la mamá del director, se les moría. Tuvieron que interrumpir una reunión importantísima para avisar al director de que tenía que bajar rápido o no llegaría a ver viva a su mamá.

Este bajó un poco contrariado, pero al ver el estado de su mamá, tan enferma, hizo cuanto pudo para sanarla en el último momento. Tampoco sus intentos dieron resultado. Finalmente, viendo que la perdía, se lanzó a sus brazos, le dio un beso y le dijo:

- Gracias por todo lo que has hecho por mí.

Hasta aquel día había dudas sobre si el beso más curativo fue el del príncipe a Blancanieves, o quizás el que recibió la bella durmiente. Tonterías. Allí mismo descubrieron que ningún beso es tan poderoso como el de un hijo agradecido; la anciana madre del director se puso en pie de un salto con lágrimas de felicidad y dijo sonriente:

- Sinvergüenza, a ver si vienes a ver a tu madre más a menudo.

Tras asistir a aquel milagro, todos en el hospital se pusieron manos a la obra. Rápidamente llamaron a los hijos de las mamás que tenían ingresadas y los pusieron en fila para que les dieran un beso, un abrazo, o simplemente las gracias. Y ...

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Puedes leer las últimas líneas del cuento gratis en https://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/el-hospital-para-mamas-escacharradas


#cuentosinfantiles #cuentoscortos #diadelamadre #cuentosparaniños


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Este año celebramos el día del libro con un cuento en defensa de los libros que no dan la talla... porque hasta entre los libros llegamos a hacer clases :-)
*La corta historia de los libros largos*
Los pequelibros estaban tristes. Esta vez los grandes y famosos libros no solo se habían reído de ellos, los habían echado.
- Pero si casi no se os puede llamar libros. Apenas tenéis letras y sois todo dibujos - había dicho un libro de montones y montones de páginas de letra diminuta.
- No dejaremos que os coloquen a nuestro lado en la librería. ¡Sois libros de mentira! -dijo otro, muy serio y elegante.
Pobres pequelibros: ni siquiera les dejaron un rinconcito en las librerías, ni en las bibliotecas. Acabaron amontonados en desvanes y almacenes.
Los grandes libros estaban contentísimos. En las librerías ya solo entraba gente adulta e inteligente porque ya no había allí nada que atrajera a los revoltosos niños. Estos se quedaban en la puerta, así que los libros ya no tenían miedo de que los agarraran sin cuidado o les arrancaran y ensuciaran las hojas.
Pasaron los años, y todos aquellos niños que no habían entrado en una biblioteca se hicieron adultos.
- Ahora ya pueden entrar a conocernos y admirar nuestra sabiduría- pensaron los grandes libros.
Pero no. Esos adultos que habían crecido sin pequelibros no tenían ningún interés en los grandes libros. ¡Eran demasiado largos! ¿Cómo iban a leer tantas páginas de golpe, si nunca habían leído nada?
Los grandes libros estaban desesperados. Las librerías cerraban, las bibliotecas parecían abandonadas ¡nadie leía! Se reunieron todos, leyeron y leyeron millones de sus propias páginas y descubrieron que aquello solo tenía una solución: tendrían que pedir perdón a los pequelibros, hacerles volver y colocarlos en los mejores estantes.
Así...
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Puedes leer las últimas frases del cuento gratis en

https://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/la-corta-historia-de-los-libros-largos
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El cuento de Navidad de este año tiene un protagonista sorprendente con un origen aún más sorprendente y moderno... espero que os guste.

*Un hueco en el belén*
Simón era un pequeña figurita de plástico para poner en cualquier esquina de un belén navideño. Había nacido en una gran fábrica en china y ni siquiera estaba muy bien pintado, así que siempre le tocaba estar lejos del portal, rellenando cualquier hueco o dejándose mordisquear por los niños de la casa. Pero quería mucho al Niño, quien todos los días le miraba y sonría desde el pesebre. Él solo soñaba con que algún año le colocaran cerca del portal…

Una noche, poco antes de Navidad, María hizo llamar a todo el mundo.

- Necesitamos vuestra ayuda. Está a punto de empezar una gran guerra y Jesusito ha tenido que irse para tratar de evitarla. Alguien tiene que sustituirle hasta que vuelva.

- Yo lo haré - dijo un precioso angelito-. No creo que sea difícil hacer de bebé.

El angelito ocupó su puesto en el pesebre, así que otro angelito tuvo que ocupar el lugar que dejó vacío. A ese otro angelito lo sustituyó un pastorcillo… y así muchas figuritas tuvieron que cambiar sus puestos. Con los cambios, Simón terminó haciendo de pastor, mucho más cerca del portal de lo que le había tocado nunca.

Pero no salió bien. El angelito era precioso y lloraba como un bebé, pero se notaba muchísimo que no era el Niño. José tuvo que pedirle que se marchara y buscaron otro sustituto. Nuevamente las figuritas cambiaron sus puestos y Simón terminó aún más cerca del portal.

El nuevo sustituto tampoco supo imitar al Niño. Y tampoco ninguno de los muchos otros que siguieron probando durante toda la noche. Con los cambios, Simón llegó a estar bastante cerca del portal. Emocionado, ayudaba en todo lo que podía: cepillaba los animales, limpiaba el establo, llevaba el agua, charlaba con los ancianos, cantaba con los angelitos... Lo hizo tan bien que, cuando por fin encontraron un buen sustituto, María y José le dejaron quedarse por allí cerca.

Era la más feliz figurita del mundo y solo una cosa le intrigaba: había ido por agua cuando eligieron al sustituto y no había visto quién era. Siempre que miraba estaba cubierto por las sábanas y, como nadie echaba de menos al verdadero Niño, Simón tenía la esperanza de que fuera el mismo Jesús quien había vuelto. Un día no pudo más y, aprovechando que era temprano y todos dormían, miró bajo las sábanas…

Cuando sacó la cabeza una enorme lágrima rodaba por su mejilla. María le miraba dulcemente.

- No está…

- Lo sé - dijo María-. No hay nadie. El sustituto de Jesús no está en la cuna. Eres tú, Simón.

- Pero si yo solo soy una figurita mal hecha…

- ¡No estarás tan mal hecha cuando has conseguido que nadie se dé cuenta de que no estaba! Mira, Simón, tú has hecho lo que mejor se le da a Jesús: querer a todos tanto que se sientan verdaderamente especiales ¿Verdad que lo sentías cuando Él te miraba cada día? Y los demás lo sienten gracias a ti.

Simón sonrió.

- Jesús me ha pedido que...

** Puedes leer las últimas líneas del cuento gratis en http://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/un-hueco-en-el-belen

#cuentos #cuentoscortos #cuentosinfantiles #cuentosnavideños
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Casi todos hemos promovido el materialismo en los peques sin darnos cuenta... ¿qué tal si intentamos ponerle remedio, ahora que llegan las fiestas?

Blacky, un torpe con suerte

Blacky era un pequeño demonio que no tenía nada de especial, y nunca hubiera llegado a ser el Gran General del Lado Oscuro si hubiera sido un buen demonio. Pero hasta para ser malo hay que tomárselo en serio, y Blacky era un desastre. Por eso pasó lo que pasó.

Los del lado oscuro se organizan para fastidiarlo todo, especialmente las fiestas y ocasiones especiales. Blacky pertenecía a un pequeño equipo sin diablos importantes que cometía sus diabluras en un pueblecito.

- Este mes fastidiaremos el cumpleaños del hijo del Don Importante, para que todos lo vean- decidió el jefe diablo-. Que no vea a su familia, que no compre regalos, que esté siempre ocupado ¿Entendido?

La estrategia funcionó y los diablos consiguieron su objetivo. Pero Blacky no había hecho nada y su jefe lo descubrió.

- Mañana es el cumpleaños y no has hecho nada por fastidiarlo ¡Haz algo que funcione, o te vuelves al infierno!

Blacky se puso muy nervioso. Tenía que hacer algo pero, como no se había preocupado por nada, ni siquiera sabía de quién era el cumpleaños.

- Ya sé. Entraré en todas las casas y me llevaré todos los regalos que encuentre. Da igual cuantas personas cumplan años o celebren una fiesta, ¡mañana nadie tendrá regalos!

Aunque el pueblo no era muy grande, Blacky encontró bastantes regalos y los robó todos. Cuando terminó, no sabía qué hacer con tantos bultos.

- Hummm… creo que los guardaré en una de las casas. En una que no tuviera regalos, claro… Mira, esta que es tan grande me vendrá muy bien.

Y allí los dejó y se fue a dormir y hacer el vago otra vez.

A la mañana siguiente, el jefe diablo se tiraba de los cuernos al descubrir que el hijo de Don Importante había recibido una montaña de regalos por su cumpleaños y estaba encantado con sus juguetes.

- ¡Blaaaacky! ¡Eres un inútil!

Y pidió que lo expulsaran de su equipo. Los jefes diablos investigaron a Blacky, y fue entonces cuando descubrieron su tremendo acierto.

- ¿Por qué íbamos a expulsarlo? ¡Pero si es un genio del mal! dijo el comandante diablo.

¿Genio? - protestó el jefe de Blacky - ¡La fiesta de cumpleaños ha sido un éxito! Y, lo que es peor, ¡las demás familias van a copiar lo de hacer tantos regalos!

- ¡Por eso mismo! La fiesta parece un éxito, pero fíjate bien - dijo el comandante señalando su pantalla-. Al niño solo le importan sus juguetes; ahora son ellos los protagonistas de la fiesta. Don Importante piensa que ya ha cumplido y puede seguir sin hacerle caso… ¿Ves? Los está separando y apagando su cariño. Unos cuantos meses así, y Blacky no habrá fastidiado una simple fiesta: ¡habrá reventado la mitad de las familias del pueblo!

Y así fue como un diablo tan desastroso como Blacky llegó a ser nombrado general del lado oscuro. Copiaron su truco en todas partes y millones de personas estropearon sus celebraciones familiares comprando cosas que separaban más que unían. Tan contentos estaban los diablos que inventaron un día en recuerdo de Blacky, y lo llamaron Black Friday…

Pero no hay que perder la esperanza, porque...

** Termina de leer gratis el cuento en http://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/blacky-un-torpe-con-suerte

#cuentoscortos #cuentosinfantiles #cuentos #cuentosparaniños #valores
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No son la humildad y el saber escuchar las virtudes favoritas de los niños de hoy día... ¡pero no por eso habrá que dejar de ensañarlas!

El caso de Yonohago Kaso

En Japón, en un bonito castillo, vivían dos familias reales, cada una con su papá rey, su mamá reina y su hija la princesa. Aunque las familias reales no suelen compartir sus palacios, estas lo hacían por una razón muy especial: no lo sabían. Y es que la segunda de estas familias era una familia de reales ratoncitos que vivía entre las paredes del castillo. Miembros de la antigua dinastía ratuna de los Kaso, eran orgullosos y comodones: todo lo hacían sus sirvientes, quienes robaban de todo a los verdaderos dueños del palacio. Vivían tan a gusto que nunca salían de su pequeña habitación, y ni siquiera sabía que vivían en un palacio habitado por humanos.

Tantas comodidades y tan poco esfuerzo habían convertido a Yonohago, la princesa ratona, en una mandona impaciente que vivía tan ocupada pidiendo y exigiendo que nunca escuchaba nadie.

- ¡Quiero un pastel ahora mismo!

- ¿De qué sabor, princesa?

- ¡Que no me hables! ¡Quiero mi pasteeeeel!

Sus papás le avisaron de que así se quedarían sin sirvientes, pero no quiso escuchar: estaba demasiado ocupada haciendo lo que ella quería, cuando ella quería y como ella quería. Molestos, los ratones sirvientes se fueron marchando, hasta que no quedó ninguno.

- Ahora te tocará hacer las cosas por ti misma - dijo la reina ratona.

- ¡De ninguna manera! Encontraré nuevos sirvientes- respondió orgullosa.

Y se marchó a buscarlos. Al acercarse a las zonas habitadas por humanos descubrió carteles avisando del peligro.

- Soy la princesa: hago lo que quiero, cuando quiero y como quiero. No pienso hacer caso a nadie. Y menos a unos carteles.

Finalmente, llegó a la salida de la ratonera y se encontró en la habitación de la princesa humana, que dormía la siesta. Yonohago se puso muy contenta a ver a la niña.

- ¡Este animal tan grande será un sirviente estupendo! ¡Venga, despierta, que tengo hambre!

La princesa humana, por supuesto, ni siquiera oía a alguien tan pequeño. La ratoncita, impaciente, trepó hasta la cara de la niña:

- ¡Soy la princesa y he dicho que te levantes, bicho gordo! - dijo mordiéndole la nariz.

La niña se levantó de un salto y dio un grito. Varias personas llegaron corriendo y descubrieron en el centro de la habitación un ratoncillo de gesto orgulloso que parecía querer dar órdenes a todo el mundo. Y era verdad, la princesa ratona estaba enfadadísima con aquellos animales grandotes que tardaban tanto en traerle un pastel y un trozo de queso.

A todos les hizo tanta gracia ver a una ratoncita tan mandona que la guardaron en una jaula y la llevaron a un circo de ratones. Y allí, sin sirvientes ni comodidades, vivió la peor de sus aventuras, pues...

** Puedes leer gratis las últimas líneas del cuento aquí: http://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/el-caso-de-yonohago-kaso

#cuentoscortos #cuentosinfantiles #cuentos #humildad
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Estamos cerca de Halloween y los niños piensan en fiestas y dulces... ¡Menos mal que alguien se acuerda de sus dientes! Espero que os guste este simpático cuento

Aventuras de un enemigo de Halloween
La gente piensa que Halloween asusta a los niños, pero hay alguien muy famoso a quien le da mucho más miedo: el ratoncito Pérez. Y es que todos los dulces de Halloween acaban en las bocas de los niños, que olvidan lavarse los dientes, que se les van estropeando… Y para cuando se los tiene que llevar el ratón, están hechos un desastre.

Por eso Pérez decidió viajar a la tierra de los monstruos para detener aquella locura de dientes enfermos. Sin embargo los monstruos no estaban dispuestos a quedarse sin la única oportunidad en que podían acercarse a sus amigos los niños. Cualquier otro día del año, si un monstruo de verdad se acercaba a un niño se montaba una buena…

El ratoncito Pérez tampoco iba a renunciar, y decidió cargarse la fiesta de Halloween. Un año pensó:

- Daré la vuelta a los carteles que indican el camino hacia las ciudades. Así los monstruos se perderán.

Pero resultó que los monstruos ni siquiera los miraban porque no sabían leer. Otro año dijo:

- Ya sé, llevaré miles de ovejas golosas para que se coman las golosinas que guardan los monstruos para la fiesta.

Y lo consiguió. No dejaron ni una, pero comieron tantos dulces que se volvieron ovejitas de caramelo. Y los monstruos las repartieron por el mundo con tanto éxito que el ratoncito Pérez tuvo la peor cosecha de dientes de su vida.

Para la siguiente ocasión, preparó un plan muy arriesgado

- Ayudaré a escapar de la cárcel a los monstruos más malvados y que peor tratan a los niños. Darán tanto miedo que nadie querrá otro Halloween.

En secreto y muerto de miedo, la noche de Halloween liberó a aquellos brutos y los acompañó hasta la ciudad. Esperaba que montaran un gran lío, pero cuando llegaron y vieron los disfraces, creyeron que todo era un fiesta sorpresa para ellos. Se sintieron tan felices y emocionados que se portaron fenomenal y durante horas cubrieron con sus peludos abrazos y sus babosos besos al ratoncito. Se volvieron tan buenos, que nadie pensó en volver a encerrarlos.

Desesperado por tantos intentos fallidos, el ratón Pérez estaba dispuesto a gastar toda su fortuna.

- Compraré todo el azúcar y lo tiraré por los ríos y lagos del mundo. Sin dulces no habrá fiesta.

Pero no sabía el ratoncito que los monstruos tenían sus propios huertos de golosinas, y que al regarlas con agua dulce tuvieron la mejor cosecha de la historia…

Viendo que nada podía arruinar la fiesta que tanto querían niños y monstruos, se le ocurrió que igual solo necesitaba cambiarla un poco. Y al pensar en los huertos de golosinas de los monstruos, tuvo una idea... se acercó una noche a escondidas y plantó algunas cosas más: caramelos sin azúcar, frutas, gominolas de pasta dentrífica… y hasta un árbol de cepillos de dientes. Los monstruos eran tan brutos que ni se dieron cuenta y...

**Puedes leer las últimas líneas de este cuento gratis en:
http://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/aventuras-de-un-enemigo-de-halloween

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Algunos creen que el mundo y las personas solo se pueden cambiar a golpes... Este cuento no es para ellos ;-)

Un superpoder muy especial

Todos los superniños se habían reunido con urgencia: la galaxia vecina necesitaba que eligieran al mejor para enviarlo a luchar contra los malos. Pero estaba resultando difícil.

- Para acabar con los malos hay que verlos a través de las paredes, y pillarles en ese momento- decían los niños con supervisión.

- Nada de eso. Solo yendo rápido se puede conseguir que los malos no escapen - respondían los que tenían supervelocidad.

- Siempre escapan volando. Sin volar no se puede ser el mejor súper - decían los que volaban.

- Nada de eso sirve sin fuerza- respondían los superforzudos.

… y así siguió la discusión por mucho tiempo. Hasta que apareció el niño supersabio acompañado por otro niño muy normalito. Era pequeño, delgaducho, y además no llevaba ningún traje especial.

- Este superniño resolverá el problema - dijo muy seguro.

- ¿Sí? Eso no hay quien se lo crea ¿Qué poderes tiene? ¿Es fuerte? ¿Es rápido? ¿Tiene armas secretas? ¿Pero cómo va a luchar contra los malos? - preguntaban un poco enfadados.

- Pues no sé qué hace - respondió supersabio- pero funciona.

Todos protestaron, pensando que era una broma, y la discusión prosiguió entre gritos.

Pero algún extraño poder debía tener aquel niño. Porque unas horas más tarde los superniños ya no discutían y celebraban entre aplausos que se habían puesto de acuerdo para enviar al niño a la galaxia vecina.

En la galaxia vecina lo recibieron extrañados: nunca habían visto un superniño con tan pocos poderes. Además, se pasó semanas sin atrapar un solo malo. Entonces decidieron expulsarlo, pero acudió tanta gente a despedirlo que los jefes pensaron que algo raro pasaba. Llamaron a las cárceles, donde les contaron que estaban casi vacías. La policía explicó que casi no había delitos, y por eso no había detenciones.

El superpoder secreto había vuelto a funcionar. Quedaban tan pocos malvados, que la Liga de los Villanos Incorregibles secuestró al niño para averiguar de dónde salían sus poderes.

- Yo no tengo ningún poder- dijo el niño.- Solo intento que la gente esté mejor: ayudo cuanto puedo, comparto mis cosas, perdono rápido, sonrío siempre…

Mientras hablaba con los villanos estuvo haciendo malabares, repartiendo golosinas y abrazos, contando chistes, curando heridas, preparando la cena, ayudando aquí y allá… Los villanos se sentían tan a gusto con aquel niño que ninguno de ellos se acordó de salir a hacer el mal…

** Puedes terminar de leer gratis el cuento en **http://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/un-superpoder-muy-especial

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Hace mucho que no publicamos cuentos de profes, y menos aún de profes malvados ;-) ... Con mucho cariño y un poco de retraso para el día del maestro

El extraño profe que no quería a sus alumnos*
Había una vez un ladrón malvado que, huyendo de la policía, llegó a un pequeño pueblo llamado Sodavlamaruc, donde escondió lo robado y se hizo pasar por el nuevo maestro y comenzó a dar clases con el nombre de Don Pepo.

Como era un tipo malvado, gritaba muchísimo y siempre estaba de mal humor. Castigaba a los niños constantemente y se notaba que no los quería ni un poquito. Al terminar las clases, sus alumnos salían siempre corriendo. Hasta que un día Pablito, uno de los más pequeños, en lugar de salir se le quedó mirando en silencio. Entonces acercó una silla y se puso en pie sobre ella. El maestro se acercó para gritarle pero, en cuanto lo tuvo a tiro, Pablito saltó a su cuello y le dio un gran abrazo. Luego le dio un beso y huyó corriendo, sin que al malvado le diera tiempo a recuperarse de la sorpresa.

A partir de aquel día, Pablito aprovechaba cualquier despiste para darle un abrazo por sorpresa y salir corriendo antes de que le pudiera pillar. Al principio el malvado maestro se molestaba mucho, pero luego empezó a parecerle gracioso. Y un día que pudo atraparlo, le preguntó por qué lo hacía:

- Creo que usted es tan malo porque nunca le han querido. Y yo voy a quererle para que se cure, aunque no le guste.

El maestro hizo como que se enfadaba, pero en el fondo le gustaba que el niño le quisiera tanto. Cada vez se dejaba abrazar más fácilmente y se le notaba menos gruñón. Hasta que un día, al ver que uno de los niños llevaba varios días muy triste y desanimado, decidió alegrarle el día dándole él mismo un fuerte abrazo.

En ese momento todos en la escuela comenzaron a aplaudir y a gritar

- ¡Don Pepo se ha hecho bueno! ¡Ya quiere a los niños!

Y todos le abrazaban y lo celebraban. Don Pepo estaba tan sorprendido como contento.

- ¿Le gustaría quedarse con nosotros y darnos clase siempre?

Don Pepo respondió que sí, aunque sabía que cuando lo encontraran tendría que volver a huir. Pero entonces aparecieron varios policías, y junto a ellos Pablito llevando las cosas robadas de Don Pepo.

- No se....

* Termina de leer el cuento gratis en http://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/el-extrano-profe-que-no-queria-sus-alumnos

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Dentro de unos días se celebra el día de la Paz. Qué mejor forma de hacerlo que poniendo todos nuestros granito de arena para construirla en nuestro entorno... con la ayuda de un cuento.

Una paz casi imposible
Gigantes y dragones eran enemigos desde siempre. Pero habían aprendido mucho. Ya no eran tan tontos de montar guerras con terribles batallas en las que morían miles de ellos. Ahora lo arreglaban cada año jugando partidas de bolos. Un gigante contra un dragón. Quien perdía se convertía en esclavo del ganador. Si un dragón ganaba tendría un musculoso gigante para todas las tareas pesadas. Si lo hacía el gigante, tendría vuelos y fuego gratis para todo un año.

Así habían evitado las muertes, pero cada vez se odiaban más. Cada año los ganadores eran más crueles con los perdedores, para vengarse por las veces que habían perdido. Llegó un momento en que ya no querían ganar su partida de bolos. Lo que querían era no perderla.

Y el que más miedo tenía era el gigante Yonk, el mejor jugador de bolos. Nunca había perdido. Muchos dragones habían sido sus esclavos, y se morían de ganas por verle perder y poder vengarse. Por eso Yonk tenía tanto miedo de perder. Especialmente desde la partida del último año, cuando falló la primera tirada de su vida. Y decidió cambiar algo.

Al año siguiente volvió a ganar. Cuando llegó a su casa con su dragón esclavo este esperaba el peor de los tratos, pero Yonk le hizo una propuesta muy diferente.

- Este año no serás mi esclavo. Solo jugaremos a los bolos y te enseñaré todos mis secretos. Pero debes prometerme una cosa: cuando ganes tu partida el año que viene, no maltratarás a tu gigante. Harás lo mismo que estoy haciendo yo contigo.

El dragón aceptó encantado. Yonk cumplió su promesa: pasó el año sin volar ni calentarse. También cumplió el dragón, y desde entonces ambos hicieron lo mismo cada año. La idea de Yonk se extendió tanto que...

* Puedes leer las últimas líneas gratis en http://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/una-paz-casi-imposible

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