El simbolismo de las abejas y paralelismo masónico.

La miel es llamada por los maestros: «la ciencia de las cosas de Dios».

En la mitología Griega, la diosa Rea escondió a su hijo Zeus en el monte Ida, en la isla de Creta, para salvarlo de su marido Cronos este devoraba a sus hijos conforme nacían, Zeus fue alimentado en una gruta por una princesa cretense con la leche de la cabra Amaltea y la miel de la reina abeja Melisa.

Cuenta Estrabón, que en Eleusis y en Éfeso las sacerdotisas que celebraban antaño los antiguos misterios se llamaban Melissai, «las Abejas», algunos iniciados que habían alcanzado un grado de pureza indiscutible recibían también este nombre. Se atribuían a la abeja dones divinos, y misteriosos.

Uno de los atributos de la Diosa Artemisa es la abeja, sus sacerdotisas virgenes son llamaban "Melisai" (abeja). Las representaron en las tumbas como simbolo de resurrección, pues durante los meses de invierno desaparecen, para aparecer en primavera. La célebre Pitia de Apolo recibió el nombre de "la abeja de Delfos".

Los habitantes de Esparta (Grecia) tenian la costumbre de conservar en miel los cadàveres de sus reyes.

Las abejas simbolizan la elocuencia, la plabra y la inteligencia. En hebreo el nombre de la abeja "Dbure" viene de la raiz Dbr, palabra. Segùn relata Plinio las abejas se posaron sobre la boca de Platon cuando era niño estas "anunciaban la dulzura de su elocuencia", tambien se posaron sobre los labios de San Ambrosio patron de los apicultores.

Las abejas estaban presentes en las tumbas. En 1653 se descubrio en Tournai (Belgica) en el sepulcro de Childerico I (año 481) rey de los Francos (padre de Clovis), una treintena de insectos hechos de oro y esmalte, algunos dijeron que eran 300 abejas de oro, puede que estuvieran representadas en el manto del rey difunto. Leopoldo I regaló el tesoro de Childéric al rey francés Louis XIV, lo conservaronn en la Biblioteca Real, fue robado en 1831, solo se han encontrado dos piezas en forma de abejas.

Para los Celtas la abeja era la representación de la diosa Madre "Henwen" de ella nació un grano de trigo y una abeja.

Cuentan los cronistas sobre la antigua iconografía de la abeja, que debido a la perfecta identidad y similitud de símbolos y ceremonias entre el cristianismo y el mitraísmo, causó espanto a los primeros cristianos; para zanjar este asunto, estos lo atribuyeron al espíritu de las tinieblas, pero no se atrevieron a acusar a los discípulos de Mitra de haber tomado sus misterios del culto del Mesías, pues conocían que la doctrina persa era anterior. De esta manera los primeros cristianos y el culto de Mitra daban a probar miel a los iniciados, y les hacían lavar las manos con miel.

Según L. Charbonneau-Lassay, los antiguos simbolistas utilizaron a este pequeño ser impresionados por sus analogías con principios espirituales, así como por sus cualidades de industria y la excelencia de sus obras; su valor popular es reconocido en cualquier país. Hijas aladas de los primeros soles, anunciadoras benditas de los primeros días serenos, maestros en la construcción de celdas geométricas, vigilantes de las influencias magnéticas, de las radiaciones telúricas, en definitiva insecto bendito al que san Paulino de Nola llamaba «la misteriosísima abeja».

Debemos remontarnos a los simbolistas de Egipto quienes comienzan a representarla como símbolo del alma de los hombres, es plasmada en las tumbas como imagen de supervivencia del alma después de la muerte. Pero al mismo tiempo sirven como emblemática de las dinastías faraónicas del Alto y el Bajo Egipto, representadas por una abeja y una brizna de junco. Uno de los himnos funerarios dirigido al faraón Usertosen II dice así: «Casó al junco con la abeja», afirmación que se interpreta como que reinó en los dos Egiptos. También se han hallado abejas funerarias en la tumba de la faraona de Egipto, Ahotpu I.

Dentro de Europa también se han encontrado abejas en las tumbas bárbaras de las Galias, y principalmente en la tumba del rey franco Childerico (m. 481). De hecho parece que el símbolo de la abeja también era patrimonio metafísico de los druidas. Los mazdeíztas, como los antiguos persas creían que la miel era parte de la composición del celeste Soma. En el Rig Veda las abejas ofrecen su miel a los Ashwins, y Krishna lleva una abeja azul en la frente.

Parece que este culto a la abeja se extendió de Creta a las islas del Egeo y a la Grecia continental. En la mitología de Creta, el dios supremo nacido de la Tierra Madre (Deméter Ceres) fue alimentado en una gruta por una princesa cretense con la leche de Amaltea y la miel de la reina abeja Melisa. Según cuenta Estrabón, en Eleusis y en Éfeso las sacerdotisas que celebraban antaño los antiguos misterios se llamaban Melissai, «las Abejas», y algunos iniciados que habían alcanzado un grado de pureza indiscutible recibían también este nombre. Se atribuían a la abeja dones divinos, y misteriosos; en los cenáculos de Samotracia, los mister también veneraban a la abeja.

El simbolismo cristiano adopta la figura de la abeja como símbolo crístico y emblema de las virtudes cristianas y la hermética antigua hace de la abeja el símbolo de Cristo como luz del mundo, como dice Cahier, en su Bestiario armenio: «Como Cristo, la abeja difunde la luz en el mundo».

Para representar la benignidad de Cristo y la suavidad de su doctrina, la primera liturgia cristiana, en los ritos del Bautismo, ordenaba hacer gustar la miel a los nuevos cristianos al final de la ceremonia bautismal, que implicaba también la primera recepción de la Eucaristía. Fue santo Tomás de Aquino quien consagró oficialmente la miel como símbolo de la Eucaristía, tomando por Introito de la Misa del Santo Sacramento estas palabras: Cibavit eos ex adipe frumenti, et de petra melle saturavit eos (Él los alimentó con la más grasa sustancia del trigo, los sació con miel de la piedra).

En la Edad Media, algunos grandes monasterios franceses tomaron nombres derivados de las abejas, como la abadía cisterciense de Melleray, diócesis de Nantes, cuyo escudo de armas reza: de azur con colmena de plata, acompañada de tres abejas de los mismos.

También los simbolistas de la antigüedad tomaron la figura de la colmena como emblema de la Iglesia, pero también de la monarquía, pues en la colmena solo hay una cabeza que manda, gobierna y lo anima todo, esta es la función del Papa en el gobierno de la Iglesia y la del Emperador o Rey en su Estado monárquico.

Llegados a este punto, parece que es necesario clarificar que este símbolo se reviste de una vertiente exotérica, tradición popular y de culto, y otra más esotérica e iniciática. Parece que al transcurrir del tiempo este símbolo tiende a desfigurarse y vulgarizarse entre los no-iniciados.

Es san Bernardo quien trata de restituir el sentido metafísico de este símbolo, pero no sin hacerlo dentro de un contexto hermético-cristiano, siendo para el no-iniciado difícil de entender; en su obra Vid Mística, del siglo XII, dice:

las abejas... son imagen de las almas que saben y pueden elevarse con las alas de la contemplación, que se separan, por decirlo así, de sus cuerpos, igual que el industrioso insecto abandona su colmena para volar hasta el jardín de las celestiales voluptuosidades. Allí encuentran reunidas todas las flores como el más rico de los tesoros, y saborean sus ricas delicias.Ese jardín es el Paraíso, pues se dice en el Cantar del Amor: El fruto de tu seno, frecundísima Virgen María, es el paraíso. Del seno de la Virgen María, en efecto, salió el paraíso, ese jardín de las delicias, adornado con todas las flores, recojamos y saboreemos su jugo. Conviene que nosotros, abejas espirituales, busquemos la miel que mana de la piedra, conforme a las palabras del profeta; porque ese Cristo que es un paraíso de delicias es también esa piedra misteriosa.

Para comprender el significado hermético de la definición que hace san Bernardo de la imagen de la abeja, es necesario remitirse a la tradición hindú para encontrar una interpretación precisa sobre el carácter metafísico de unos procesos que la conciencia manifiesta en los diferentes niveles del Ser. En el orden espiritual, la conciencia se manifiesta a través de cinco cuerpos o vehículos (Kosas), y el estado de percepción de la conciencia es enteramente distinto según se expanda en uno u otro nivel a través del estado de contemplación activa, pero no en un estado místico de pasividad y abandono interior, pues como dice san Bernardo es de «las almas que saben y pueden elevarse». Esta elevación se produce a través de siete esferas llamadas en la tradición hindú Lokas; estas conforman los niveles de manifestación desde Dios como Substancia Eterna hasta su manifestación como creación física. Y como comprenderán aquellos que siguen una vía o una búsqueda espiritual, no es posible expresar en términos de conocimiento intelectual lo que se experimenta o percibe la conciencia en estos estados; sólo es posible utilizar el lenguaje simbólico para expresar una experiencia no-transmisible y sólo comprensible por otros «iniciados».

El maestro Rumi, también expresa esta experiencia interior en su Fihi-ma-fihi:

Tú eres aquél que sin cuerpo posee el cuerpo; no temas entonces que tu alma salga de tu cuerpo. Y añade en lenguaje simbólico, que nuestro cuerpo es representado por la colmena donde se reúne la miel y la cera; el amor de Dios guardado en nuestro interior. Después de cumplir con su cometido, las abejas vuelan, pero la cera y la miel permanecen, como así también el jardinero.

En segundo lugar san Bernardo se está refiriendo al estado espiritual que proviene de la «iniciación mariana», denominada de esta manera debido a que ésta es la que recibió la santa Virgen, la madre de Jesús, hijo de María 1. Es la Regina sanctorum omnium que dicen las letanías, así como es la Substancia de la santidad original antes de la caída e identificada con la Tradición primordial. El Amor es el medio por el que la iniciación mariana conecta con nuestra Naturaleza íntima, siendo junto con los aspectos de la Belleza y la Misericordia las características espirituales de la vía devocional (Bhakti-yoga). Al mismo tiempo esta vía es propia de la casta guerrera, la del monje-guerrero, y María es el símbolo griálico, el receptáculo del espíritu, de donde brota el jardín de las delicias término que designa a los diferentes estados espirituales del sendero y sus raptos interiores hacia los estados superiores del Ser.

Durante el siglo XVII, los Hermanos de la Rosa Cruz 2, retoman de nuevo el símbolo de la abeja, formando parte del simbolismo de la Rosa y la Cruz. Este emblema «Dat Rosa Mel Apibus» (La rosa da miel a las abejas), fue utilizado en la portada del «Summum Bonum» de Joachim Frizius y luego adoptado para ilustrar el «Clavis» de Robert Fludd (1574-1637). Podemos ver en un sentido hermético cómo parece haber una aproximación entre la doctrina de san Bernardo, la ebriedad interior del sufismo y el simbolismo que propugna la Rosa+Cruz del siglo XVII, lo cual nos induce a pensar en una transmisión espiritual que es mantenida de forma secreta a través de los siglos, como una cadena iniciática ininterrumpida.

Por último, diremos que la miel es llamada por los maestros: «la ciencia de las cosas de Dios», y las inevitables picaduras de la recolección de la miel son el emblema de los sufrimientos morales o físicos de que está sembrado el áspero sendero que conduce a la conquista de los conocimientos espirituales (L.Charbonneau-Lassay).

Notas
 1 - Denominación con la que se conoce a Jesús en el Islam. Otra denominación es Ruh ol-llāh (el Espíritu de Dios).
 2 - Tras la disolución de la Orden del Temple en 1314, los iniciados del esoterismo cristiano se reorganizaron, de acuerdo con los iniciados del esoterismo islámico bajo el nombre de Rosa-Cruz. El término no es extensible a las actuales organizaciones rosacruces que se aprecian en Occidente. La expresión Rosacruz como Sufí corresponden a estados o grados espirituales de Realización alcanzados, no a títulos profanos.

La miel es uno de los ingredientes de la bebida de los dioses el "Hidromiel".

En las tradiciones de Siberia, Asia Central, o entre los Indios de América del Sur, simbolizaban el alma que se eleva del cuerpo.

Tanto la Iglesia como algunas monarquías han tomado como emblema la colmena y la abeja, todo gira en torno a la reina, que gobierna y lo anima todo. En la iglesia el Papa cumple la misma función, al igual que la del Emperador o el Rey. La colmena era el modelo de la monarquía absoluta.

El Antiguo Testamento también habla de ella:
 - Prov 6,8: "O mira la abeja, cuán diligente es, y qué importante es el trabajo que hace. La miel que produce la usan reyes y pueblos para su salud; todos la buscan y aprecian. Aunque la abeja sea débil, la respetan por honrar a la sabiduría". 
 - Jueces 14,8: "Y volviendo después de algunos días para tomarla, apartóse para ver el cuerpo muerto del león, y he aquí en el cuerpo del león un enjambre de abejas, y un panal de miel".
 - Salmos 118,12:"Me rodearon como abejas; fueron extinguidas como fuego de espinos; en el nombre del SEÑOR ciertamente las destruí".

En la Edad Media, algunos grandes monasterios franceses tomaron nombres derivados de las abejas, como la abadía cistersense de Melleray (Nantes) en su escudo de armas está compuesto de: azur con colmena de plata, acompañada de tres abejas.

El escudo del papa Urbano VIII muestra tres abejas de oro, elegidas por su asociación con la lealtad y la diligencia.

Dentro del Simbolismo masónico, ocupa un destacado lugar la colmena rodeada de abejas y citamos textualmente: "Es el símbolo de la obediencia, de la constancia, que nos ensena a trabajar asiduamente para nuestro perfeccionamiento y el bienestar de la humanidad".

En el Libro de Jueces (Cap. 14, vers. 5 y 6); reza:

"Cuando Sansón llego a los viñedos de la ciudad, un león joven lo ataco rugiendo. Entonces el espíritu del Señor se apodero de Sansón, que a mano limpia hizo pedazos al león".
 "Unos días después, cuando Sansón volvió para casarse con la muchacha, se aparto del camino para ir a ver el león muerto, y se encontró que en el cuerpo del león había un enjambre de abejas y un panal de miel. Raspo el panal con las manos para sacar la miel, y se la fue comiendo".

Sansón propone a sus enemigos filisteos invitados a su boda una adivinanza y por la respuesta correcta les ofrece una capa de lino y ropa de fiesta.

Y de nuevo cito textualmente:

"Sansón recito su adivinanza: Del que comía salió comida;
 del que era fuerte salió dulzura"

Tres días después ellos no habían logrado resolver la adivinanza; así que al cuarto día le dijeron a la mujer de Sansón: - Procura que tu marido nos de la solución de su adivinanza, pues de lo contrario te quemaremos a ti y a la familia de tu padre. Entonces ella fue a ver a Sansón, y llorando le dijo: -Tu no me quieres! Tu me odias! Les has propuesto una adivinanza a mis paisanos, pero a mi no me has dado a conocer la respuesta" (vers. 14, 15 y 16).

Sansón llego a darle la respuesta a su mujer y ...

"Al séptimo día, antes de que el sol se pusiera,
 los filisteos fueron a decirle a Sansón:

"NADA HAY MAS DULCE QUE LA MIEL,
 NI NADA MAS FUERTE QUE EL LEON"

En esta leyenda bíblica vemos como con la destrucción de la vida, en este caso personificada en uno de los animales mas potentes y fuertes que existen: el león; donde solo debieran quedar restos que nos indicaran la muerte, sin embargo surgen nuevos vestigios de una nueva vida representada por el panal y las abejas.

Y he aquí Hermanos como partiendo del hecho real de la ley natural y verdades inalterables que rigen toda forma viviente, podemos nosotros entonces corroborar que Muerte y Vida, Tinieblas y Luz, Mentira y Verdad son solo los limites a que nuestra humana condición nos tiene sometidos; pero con nuestro trabajo consciente y con nuestro estudio lograremos transitar por el camino que nos hemos trazado al hacernos miembros de nuestra querida Orden de la Escuadra y el Compas: El camino de la VIDA, de la LUZ y de la VERDAD.
 Fotografía 1 : R. Fludd, Summum Bonum, Francfort 1629
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2014-09-29
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