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El traficante

El traficante de drogas, a nuestra opinión, debe ser considerado el enemigo público número uno. Las penalidades de la justicia humana sobre él deberían ser de las más rígidas, porque las de la Justicia Divina lo son.

El traficante de drogas es aquel que disemina el vicio. Es el que ofrece al joven la primera dosis gratuita y después pasa a explotarlo, llevándolo a prostituirse de todas las formas para obtener dinero y dárselo a él, a cambio de nuevas dosis.

Es preciso que el traficante sea denunciado a las autoridades. Normalmente, ronda las puertas de los colegios, como “lobo con piel de cordero.” Él mismo no usa la droga, o la usa poco – porque sabe el mal que hace -, no obstante es insensible al sufrimiento que produce en los otros.

Son instrumento de los obsesores desencarnados, de los cuales es compañero, el traficante de drogas es un hombre sin fe y sin escrúpulos; si pudiese ser visto en el mundo sin el cuerpo, su horrenda “facciones” asustaría a cualquier persona. Aquí, en la Vida Espiritual, donde llega totalmente desvariando, en la condición de suicida y criminal, los vemos en las regiones de las tinieblas hecho reptiles que se arrastran penosamente en el suelo viscoso, vampirizado por entidades intelectualizadas y malévolas, que lo mantienen bajo un duro cautiverio. Su vuelta al cuerpo, a través de la reencarnación, es la más dolorosa que se pueda imaginar. Víctima precoz del cáncer, que le corroe las entrañas, o de un idiota, en sus múltiples manifestaciones, tarda siglos para recomponer el propio cuerpo espiritual desfigurado.

¡Qué Dios tenga piedad de todos ellos!

Odilon Fermandes
Extraído del libro “Para vencer las drogas”

http://www.luzespiritual.org/?p=13284

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Las hierbas y el hombre

No podemos hablar del hombre saludable sin acordarnos de las hierbas, colaboradores naturales en la manutención de la vida en la Tierra, cuyo energismo es de conocido valor para el equilibrio orgánico e incluso psíquico, cuando ellos están carentes de vigor.

El mundo celular del ser humano llega al número astronómico de trillones de vidas minúsculas, pues la citología moderna las comprende como tales. Es, pues fascinante estudiar y comprender como se procesa el metabolismo de la suma, los cambios moleculares, porque y para que cambian, en la urgencia de asegurar la armonía del todo.

La energía que circula en el sistema neuro-psíquico del cuerpo está viva, recorriendo todos los filamentos sensibles del organismo, llevando el mensaje distribuido por el comando central, que se instaló en el cuartel general, en la cumbre craniana, como luz que se manifiesta integrada en la luz mayor, que es Dios.

Existen sub-cuarteles esparcidos en el cuerpo espiritual, interconectados al recipiente físico, que son los centros de fuerza, o chakras, fuertemente ajustados a las glándulas endocrinas y de estas al todo celular, obedeciendo al comando de la divina fuerza del espíritu.

La razón de estar hablando de las hierbas es que ellas también tienen cuerpos, con determinado comando manteniendo el equilibrio con predominio de la naturaleza bio-energética, dentro y fuera de sí, guardando en su mundo interior las bendiciones de Dios, para ayudar a los hombres en sus jornadas de crecimiento.

Conócelas y utilízalas correctamente, esta es una de las llaves para alcanzar la salud. La composición del ciclópico cuerpo del hombre tiene analogía profunda con el árbol y, como la luz que la comanda aún está en estado de sueño, la armonía reina, porque manos hábiles del mundo invisible le sirven más de cerca, como el niño necesita de los cuidados maternos.

La morada del hombre anda algo por sí misma y la ignorancia la hace sufrir las consecuencias del mal que el espíritu hizo en el aprendizaje, no obstante, los otros reinos vienen a ayudar, como en el caso de los medicamentos indispensables en el estadio en que la humanidad se encuentra.

Las hierbas son recursos valiosos, que alcanzan hasta otros cuerpos, más allá de lo físico, desde que nuestra sabiduría nos enseña a usarlas con el debido respeto que ellas merecen.
A la medicina oficial es, por naturaleza, violenta; los bioquímicos buscan combinaciones donde falta sintonía con el cuerpo físico, por eso, surgen las reacciones y la intolerancia por determinados remedios.

El rechazo de los órganos o del organismo es, pues, la antipatía por el cuerpo extraño en él inoculado como medicamento o en el caso de los trasplantes usados por la moderna medicina.

No existen árboles que no sean benefactores, ni hiervas que no sean curativas. Dios los colocó en el jardín de la Tierra, para que los hombres los descubriese como alimentos y medicamentos, más allá de servir de instrumentos para la renovación de la atmosfera, que beneficia a todos.

Las hortalizas son platos saludables para la alimentación de las criaturas en la vida terrena, como también llevan consigo fuerzas curativas. Acordaos de que la cocina es lugar sagrado, tanto como el momento de comer.

Los asuntos inferiores no deben ser ventilados en esos lugares ni en esa hora de la comida, pues, el alimento queda magnetizado por los sentimientos del cocinero, así como recibe las cargas magnéticas de lo que pensáis y sentís en el momento en que os alimentáis. Coméis lo que pensáis y respiráis los propios sentimientos.

Amad a los árboles, amad todo el mundo vegetal, que él devolverá el amor que recibió en salud, para vuestra felicidad.

Por el espíritu Miramez

João Nunes Maia

Extraído del libro “Salud”
Traducido por R. Bertolinni

http://www.luzespiritual.org/?p=13282

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Los Magos

Según relata el evangelista Mateo, cuando Jesús nació en Belén, unos magos vinieron de Oriente y pasaron por Jerusalén buscando al niño que sería el rey de los judíos.

Decían ser guiados por una estrella y venían a rendirle homenajes.

Observa, amigo lector:

El evangelista habla de unos magos. No hay ninguna referencia a la supuesta condición de reyes, como son conocidos.

La tradición los llamó Melchor, Gaspar y Baltasar, representando las tres razas – la semítica, la blanca y la negra.

Sugieren escritores medievales que eran en mayor número, más de diez. Se supone que habrían venido de Arabia, de Babilonia y de Persia.

Palestina era gobernada por Herodes, el Grande. ¡Herodes fue, realmente, muy grande, inmenso – en maldad! Sanguinario, no dudaba en eliminar a cualquier persona que se le opusiese.

Se cuenta que mandó matar a sus hijos Alexandre, Aristóbulo y Antipater bien como su esposa Mariana, atendiendo caprichos o temeroso de que le usurpasen el poder.

Dice la leyenda que Herodes determinó, antes de morir, una siniestra idea:

Mientras su cuerpo fuese velado en el anfiteatro, en Jericó, los hombres más famosos y estimados de la ciudad serian ejecutados, a fin de que hubiese mucha tristeza y muchas lágrimas en sus funerales.

El cruel gobernante ocupa el lugar de destaque entre los peores malvados de la Historia.

En contacto con los magos, al escuchar la noticia del nacimiento de un niño que sería coronado rey de los judíos, Herodes se sobresaltó.

¡Su poder estaba amenazado!

Astuto, los trató con gentileza y les recomendó que partiesen en busca del niño que, según la profecía, estaría en Belén. Al volver, que le informasen. Quería visitarlo. Su intención, obviamente, era eliminar al niño.

Los magos partieron.

Guiados por la estrella encontraron a Jesús en el establo y le rindieron homenajes, ofreciéndole regalos – oro, incienso y mirra.

Según la tradición, oro simbolizaba la realeza de Jesús; incienso, su elevada espiritualidad; mirra, una sustancia vegetal usada para embalsamar cadáveres, anticipaba que sería sacrificado, inmolándose en el coronamiento de su misión.

Avisados por una revelación divina, en sueños, para que no volviesen a Herodes, los magos regresaron a su tierra por otro camino. A su vez, José soñó con un ángel que le recomendó huir para Egipto, dado que Herodes pretendía matar al niño.
La sagrada familia partió aquella misma noche.

No teniendo noticias de los magos y presintiendo que fue engañado, Herodes se enfureció y mandó que sus soldados matasen, en Belén y cercanías, a todos los niños menores de dos años.

Según estimativas, considerándose la población de la época, cerca de 25 a 30 niños fueron bárbaramente muertos para que el enviado celeste no sobreviviese.

El evangelista encierra el episodio con una transcripción:
Entonces se cumplió lo que fue dicho por el Señor por el profeta Jeremías, que dijo:

“Voz fue oída en Ramá, lamentación, lloro y gemido grande; Raquel que llora sus hijos, y no quiso ser consolada, porque perecieron.”

A salvo con María y Jesús en Egipto, José allí permaneció hasta la muerte de Herodes (4 d. C), cuando otro ángel le recomendó, en sueños, que retornase a Palestina.

Obedeciendo la orientación angélica, el carpintero regresó a Nazaret, donde Jesús viviría hasta el inicio de su apostolado. De ahí que lo llamasen “el nazareno”.

Tenemos aquí, en síntesis, el relato evangélico que da secuencia a los acontecimientos que marcaron el nacimiento de Jesús.

La historia oficial, que detalla los crímenes de Herodes, no incluye la denominada matanza de los inocentes. Su autenticidad es dudosa. Cuestionable también que se tratase del cumplimiento de una profecía de Jeremías. Eso implicaría admitir que, siglos antes, Dios planeara aquel horror. Herodes seria, entonces, un mero agente de la voluntad celeste. No podría asumir responsabilidad ya que estaría cumpliendo una determinación divina.

Si el amigo lector se da al trabajo de leer todo el capítulo treinta y uno, del Libro de Jeremías, en el Viejo Testamento, de donde fue extraída la citación de Lucas, verá que el lenguaje es denso y poco claro, repleto de simbolismos y fantasías. Textos así pueden ser interpretados a la voluntad del feligrés, envolviendo hasta incluso acontecimientos poco probables como aquel genocidio infantil. A mi ver, por tanto, estamos delante de un texto añadido.

La visita de los magos evidencia que el nacimiento de Jesús repercutió más allá de Palestina, bajo el punto de vista espiritual. Ciertamente, en todas las latitudes, personas dotadas de gran sensibilidad, que hoy llamaríamos de médiums, fueron informadas al respecto o presintieron que estaba llegando nuestro gobernador espiritual, con un glorioso mensaje de renovación para la Humanidad. De entre las muchísimas denominaciones que recibieron los médiums, en todos los tiempos, mago es una de ellas.

Se especula al respecto de la estrella.

¿Sería un cometa? ¿O la conjunción de dos o tres planetas? Ninguna hipótesis astronómica se ajusta perfectamente a la estrella que guiaba a los magos. Puede haber sido un fenómeno mediúmnico.

Médiums videntes, solo los magos divisarían la estrella que apuntaba para el oriente. O sería un mero folclore. Así como fueron avisados en sueños para evitar el retorno por Jerusalén, podrían recibir informaciones sobre la localización del niño sin el aparato de la estrella.

Los fenómenos más interesantes, envolviendo este pasaje evangélico, con respecto a los sueños.

Los magos fueron avisados para no volver por el mismo camino.

José fue encaminado a Egipto.

Tres años después el ángel le recomendó que volviese a Galilea.

Los parapsicólogos se adentran sobre las experiencias de esa naturaleza, sin logar comprenderlas.

El Espiritismo nos da la explicación, muy sencilla:

Mientras el cuerpo duerme nuestro Espíritu transita por el continente espiritual.

Pasamos un tercio de nuestra existencia en el Más Allá.

Amado Nervo dice con propiedad:

El sueño es uno de los hemisferios de la vida; es la propia vida continuada en otro plano. Los sueños son pálidos recuerdos de ese tránsito diario.

A semejanza de lo que aconteció con los magos y con José, recibimos avisos durante las horas de sueño, no siempre registrados con mucha nitidez, envolviendo circunstancias variadas, como nacimiento y muerte, enfermedad, éxitos y fracasos, en actividades del día a día. Todos tendríamos algo que comentar, envolviendo nuestras propias experiencias.
Un ejemplo destacado al respecto de una señora, madre de dos adolescentes.

Cierto día los niños jugaban en un parque, en las proximidades del hogar, cuando un automóvil pasó a gran velocidad y los atropelló, matándolos. El matrimonio sufrió mucho. La mujer estaba peor, siempre deprimida e infeliz. La vida perdió el sentido para ella.

Cierta mañana, se despertó animada, con la certeza plena de que habló con uno de los hijos mientras dormía. Él le dijo que no estuviese triste, ya que ambos volverían a nacer y serian nuevamente sus hijos. El marido le dijo ser imposible. El medico ya la avisó de que no tendría más hijos. En una nueva consulta, aquel mismo día, fue confirmada la esterilidad. Aun así, ella permaneció con confianza en la promesa del hijo.
Para sorpresa de familiares y amigos, algún tiempo después quedó embarazada y dio a luz dos gemelos. ¡Dos niños!
A la medida en que ellos se desarrollaban, confirmaban, por tendencias y recuerdos, que eran, efectivamente, los hijos muertos en el accidente. Lo que más les asustaba era ir al lugar donde ocurrió el accidente con los hermanos. Quedaban asustados.

Mil explicaciones pueden ser ensayadas por los negadores rebeldes. Ninguna más lógica, simple, racional:

Los niños retornaron.

Nuestro tránsito por el plano espiritual, durante el sueño, no tiene como objetivo una mera recepción de avisos. Allí desarrollamos muchísimas actividades.

Encontramos familiares, amigos, benefactores…

Podemos trabajar, estudiar, ejercitar el bien…

Pero podemos, también, sufrir la influencia de Espíritus que nos perturban, inspirarnos ideas infelices.

Talvez te preguntes, querido lector:

¿Cómo aprovechar bien las horas nocturnas? ¿Cómo hacer para liberarnos de malas influencias, poniéndonos en contacto con los buenos Espíritus?

Recordemos el viejo dictado:

Dime con quién andas y te diré quién eres.

Espiritualmente, podemos usar una variante:

Dime como eres y te diré quién te acompaña.

Eso vale para todos los momentos. En la vigilia y particularmente, durante las horas de sueño, cuando somos más vulnerables a las influencias espirituales.

Los magos y José eran hombres de bien, virtuosos y disciplinados. Favorecían el contacto con benefactores espirituales que los orientaban por los mejores caminos.

Herodes, el Grande, era prepotente y malvado. De ahí las funestas uniones espirituales que le inspiraban las atrocidades que marcaron su comportamiento.

Fácil concluir, en cuanto a la naturaleza de las influencias que recibimos durante el sueño: ¡Depende de nosotros!

Richard Simonetti

Del libro Paz en la Tierra
Traducido por R. Bertolinni

http://www.luzespiritual.org/?p=13280

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22/5/17
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Construyamos el bien en nosotros mismos

Cada día tenemos que orar, eso debe de ser una manera de enfrentarnos al día día, entre tanto, nuestro mejoramiento interior debe ser lo más importante para nosotros, pues cultivando en nuestro interior el bien y el amor al Creador entonces y solo entonces, comenzaremos a ser buenos de corazón.

Muchas veces notamos como en nuestra mente surgen tantos pensamientos y la gran mayoría suelen ser perturbadores, entretanto, ellos son nuestra señal de que debemos procurar esforzarnos más.

Todo es una construcción continua, y cuanto mayor sea nuestro esfuerzo notaremos más y más pensamientos perturbadores, pero ante tanto pensamiento perturbador, la oración es la mejor medicina contra ese pensamiento.

Todo eso es normal, no es motivo de preocupación que percibamos pensamientos perturbadores, eso es la señal de que debemos de esforzarnos para que esos pensamientos no se instalen dentro de nosotros, rechazándolos fuertemente, eso hará que vayamos mejorando.

El esfuerzo es continuo y la oración debe de ser nuestra aliada en todo, pues siendo así, sin duda el éxito de mejorar será seguro, y poco a poco se percibirá que los pensamientos son cada vez más elevados y más limpios, y con esfuerzo todos podemos llegar a ese fin, todo es posible si hay sinceridad y esfuerzo.

Oremos, trabajemos en nuestro cambio intimo, avancemos moralmente y nunca nos rindamos, porque con perseverancia podemos estar en afinidad a espíritus más elevados, y eso puede acontecer si continuamos en el bien.

Espíritu Rafael

http://www.luzespiritual.org/?p=13278
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