Introducción a #openescuela20

(sáltatela, si quieres, y vete a la propuesta directamente)

Hacia mediados de abril tuve el privilegio de compartir una cerveza en Castellón con gente de la que aprendo cada día. Hablábamos de muchas cosas. Uno de los temas fue el II Congreso Escuela 2.0 que se celebraba en Zaragoza en aquellas fechas. Discutíamos sobre el coste, sobre el objetivo, sobre el papel de la Administración, sobre la selección de asistentes...

Lo de menos eran las posiciones, diversas y bien argumentadas todas. Lo de más es que fue surgiendo la idea de que era posible contar los cambios que estamos intentando introducir en nuestra práctica docente en entornos más abiertos, más horizontales, más colaborativos. Y que, por tanto, podíamos, debíamos hacerlo, dando protagonismo a alumnado y familias.

Eso no significa oposición al papel de la Admiistración. O refrendo. No, no. Significa un enfoque distinto: horizontal; y abierto; y colaborativo.

Alguien, en la conversación, dijo que era posible convertir lo que estamos narrando en un congreso permanente; alguien indicó que también era posible que el alumnado y sus familias aportaran su visión de la educación; otra persona señaló que existían las herramientas para permitirlo (twitter, diigo, blogs, Google Calendar, ahora G+...); el nombre (#openescuela20) surgio de otra; y la idea de que comenzáramos el curso que viene intentado plasmar esto en otra más; no falto quien dijo que podría ser divertido que quiénes pudieramos nos viéramos en septiembre en Cabo de Gata (buen sitio para comer gambas mientras concretamos estos temas)...

Realmente la conversación no transcurrió así, continua. No. Era una conversación 2.0. Íbamos de un tema a otro. Un trozo de ella surgió al día siguiente, con unas personas. Otro trozo dos semanas después, con otras... O dos meses después. Se inició en una mesa y siguió en twitter: y luego en Madrid, en Casares, en Sagunto, en Valencia, en un pasillo de un colegio o de un instituto, en un bar...

Lo importante no es quién dijo qué. Mucho del pensamiento que veo es más colectivo que personal. Lo que yo estoy contando no solo no es mío o te lo podría contar otra gente. Es de muchas y muchos, es muy probable que te lo hayan contado ya. Varias veces.

Así que lo que se propone hoy no es seguir hablando. Bueno, sí. Pero sobre todo expresar cómo vamos a concretar, a la vista de quien quiera, y este curso (no el siguiente, no; *éste*) mucho de lo que estamos descubriendo y aportando en las redes que compartimos. Tenemos principios comunes. Tenemos un qué queremos hacer y cómo lo vamos a contar. Busquemos cómo dar voz a alumnado y familias para que añadan su visión.

Pero aunque sea cierto que todo esto es, sobre todo, colectivo, sí es bueno reconocer que esa conversación se vio muy influida por un excelente trabajo de, entre otras personas, Jaime Olmos (@olmillos) alrededor de #purposedES. Y se trataría de ir en la excelente línea marcada por él e Isa Gutiérrez (@isikagp) en #EABE11, donde tuve la suerte de escuchar su propuesta acerca de que nos compremetamos a hacer algo concreto el curso próximo.

Después de la introducción, la propuesta (incompleta, provisional, beta)

Así que #openescuela20 podría ser:

- Un congreso virtual (con ratos presenciales, los que se quiera donde se quiera), que dure lo que queramos que dure.

- Distribuido por la red pero fácil de localizar gracias a la etiqueta, el hashtag #openescuela20 (idea de Isabel Ruiz (@isabel_ruiz).

- En el que narramos experiencias de aprendizaje de manera horizontal, dando voz a familias y alumnado. Que incluyan productos, claro, pero, sobre todo, procesos.

- En el que alumnado y familias, si tienen voz, es para usarla como crean conveniente, y no solo para narrar el aprendizaje que puedan vivir con nosotros. Más bien para contar su experiencia completa en el sistema educativo. La transparencia pasa de ser una opción a un derecho que otros no pueden impedir, siempre que esté regida por la honradez y la intención de compartir. La transparencia pasa de ser un ejercicio voluntario a algo inevitable.

- En el que para participar solo hay que participar, nadie te va a seleccionar.

- En el que vengan experiencias de aprendizaje abiertas a la realidad, que pongan al día el saber acumulado en el pasado (currículum).

- En el que se acumulen experiencias educativas que miran al futuro, que le muestren al alumnado como podría ser su mundo #en2030, p.ej.

- En el que el aprendizaje deje de estar atomizado en materias para reunirse entre sí, mostrando sus relaciones, sus interacciones. Y que tambén se reúna con contextos relevantes, en los que adquiera sentido y utilidad.

- En el que el proceso de apredizaje sea lo importante. Y se comparta con otras y otros mediante transparencia y visibilidad. De modo que pueda educarse junta gente que vive lejos pero que quieren compartir, conversar, colaborar.

- En el que aprendamos, no solo a contar, sino también a evaluarnos, a prestarnos talento para mejorar.

Resumiendo, un congreso virtual en el que haya gente que cuenta cómo convierte la escuela en vida y la vida en escuela.

Y que sea punto de encuentro entre docentes, familias y alumnado para que la escuela sea como un hogar y un hogar como la escuela.

Esto, y lo que tú quieras que sea.
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